CHASED

Nunca se sabe que tan cerca se está de perder la vida. A veces solo depende de que tan rápido podemos correr.

Prólogo

No había absolutamente nada que pudiera haberse considerado extraño acerca de esa noche. A menos, claro, si se tomaba en cuenta aquel insoportable frío invernal tan inusual en Saint Valerian donde casi todo el año, invierno incluido, prevalecía un sol radiante y un molesto clima húmedo. Pero, en definitiva, no había nada en particular que podría haber ayudado a Tag Wickoff a prevenir lo que sucedería en aquella aparentemente calmada noche.

La angosta carretera que circulaba alrededor del bosque de la cuidad seguía tan oscura y pantanosa como siempre había sido, con las mismas grietas y pozos de siempre, pero con todo, el gol negro del joven se deslizaba por ella con suma facilidad. El bosque Rithside, había aprendido Tag por la sola experiencia de ir y venir con sus amigos a acampar casi todos los fines de semana, era increíblemente pequeño y carecía de cualquier tipo de vida animal, si bien por sus abundantes y enormes arboles, que bloqueaban cualquier posibilidad de diseñar un camino seguro para recorrer, no era muy difícil perderse si no se conocía perfectamente la zona.

Sin embargo, las guías turísticas de Saint Valerian usualmente salteaban aquellos detalles "menores" y lo describían como un pacífico y silencioso prado, ideal para volver a hacer conexión con la naturaleza.

Y en ese preciso momento, las guías no hubieran estado del todo mintiendo si la rítmica música del coche de Tag no hubiese estado sonando a máximo volumen, acompañada por la di fónica voz de Marnie quien, sentada junto al castaño en el asiento de pasajero, cantaba a todo pulmón una de las extrañas canciones que en esos momentos estaba de moda.

Con sus manos bien apegadas al volante, Tag la miró de reojo y no pudo evitar esbozar una sonrisa. Alegre e impulsiva, Marnie Breatch, su mejor amiga, era una pura mezcla de optimismo y pacifismo, y no tenía problema alguno en compartirlo con el resto del mundo. Aunque claro, la actitud de la hiperquinética pelirroja de vez en cuando podía tornarse bastante molesta. Como, por ejemplo, sucedía en aquellos momentos.

-¿Podrías dejar de deleitarnos con tu hermosa voz un momento? No puedo concentrarme en manejar- Preguntó Tag sarcásticamente mientras en su rostro se dibujaba un gesto malicioso. Sin dejar de cantar, Marnie se volvió hacia él y le devolvió la sonrisa, aquella amplia sonrisa que siempre hacía que sus infantiles ojos negros brillaran de alegría.

-No, no creo que pueda- replicó simpáticamente entre las pausas de la canción.

-Dios, ya cállate- Repentinamente se escuchó una cansina queja desde el asiento trasero. Tag se volvió hacia el espejo retrovisor para encontrarse con el reflejo de Noelle quien, perturbada, fruncía el seño mientras jugueteaba con una de las muchas puntas de su cabello castaño-rojizo.

Delante de ella, Marnie se paseó una mano por su cabello y, también a través del el espejo retrovisor, le dedicó a su hermana otra de sus inocentes sonrisas, si bien no dejó de cantar. Tag escuchó a Noelle soltar un bufido y la observó cruzarse de brazos.

''Típico de Noelle'' Murmuró el joven para sí mismo ante aquel berrinche, poniendo los ojos en blanco. Sin embargo, lo que más fascinó a Tag fue poder atestiguar como los ojos negros de la gemela de Marnie adoptaban poco a poco aquella extraña expresión felina, la cual se presentaba en su rostro únicamente cuando algo verdaderamente le molestaba.

-Uh oh, ¡alerta roja! Noelle Breatch ha aplicado la mirada- La infantil broma de Jude Webber se escuchó de repente a espaldas de Tag, al tiempo que sus ojos verdes se llenaban de falso temor –Por seguridad todo el mundo evacue, repito, evacue el coche de inmediato o absténgase a las consecuencias…-

Marnie dejó de cantar instantáneamente solo para reírse del chiste, y el atrevimiento del 'novio en potencia' de Noelle solo ayudó a aumentar las dimensiones de su salvaje expresión.

-¿Quieres arrojarte del auto? Bien, adelante Jude- Remató ella desafiante, volviéndose al joven sentado a su lado con furia –Me estarías haciendo un favor-

El comentario fue suficiente para que Jude se tragara sus risotadas, en cierto punto temeroso de que su chica fuera capaz de arrojarlo del coche ella misma si seguía riéndose. Por otro lado, Tag se atrevió a soltar una risita al observar el repentino temor en el rostro de Jude, pero la convirtió velozmente en toz cuando Noelle movió sus entrecerrados ojos hacia él.

-Vista al frente, Wickoff- Le ordenó a su amigo con un gruñido.

Tag se volvió a la carretera casi mecánicamente, tras un obediente –Si mi señora-

Luego sonrió. Si, hasta ese momento, definitivamente aquella prometía ser una noche como todas las demás.

-Oh, relájate hermanita- le aconsejó Marnie a su gemela al dejar de reír, al tiempo que giraba el torso para poder ver a la joven a los ojos –Es fin de semana, después de todo. Dale a tu única neurona un descanso y por el bien de todos, deja de pensar…-

-Y como eso no va a costarte tanto- intervino repentinamente Jude, retomando su peligroso sentido del humor y rodeando uno de sus enormes brazos alrededor de Noelle -También podrías intentar dejar de quejarte, de irritarnos, de insultarnos…-

-De gruñirnos, de corregir al conductor…- Fue la colaboración Tag, si bien aún con la vista clavada en la carretera. Noelle frunció el seño velozmente y, con otro bufido, removió el brazo de Jude de su cuerpo para volverse a la ventanilla.

-Son unos idiotas- Sentenció sin siquiera mirarlos y cerrando los puños. Tag sonrió de lado ante el poco imaginativo insulto y Marnie y Jude rieron sin sentirse en lo absoluto afectados.

Marnie y Noelle Breatch, las bellas y populares gemelas idénticas, si bien podían ser extremadamente parecidas en aspecto físico (excepto por el hecho de que el cabello de Marnie era completamente rojizo y no le llegaba a los hombros, mientras que Noelle lo tenía hasta la cintura y con más tendencia a castaño, con un flequillo que cubría casi la mitad de sus ojos) En términos de personalidad, era casi imposible reconocer si quiera que eran hermanas. Tag, quien había sido amigo de ambas desde que tenía memoria, no había encontrado problema alguno en descubrir aquello.

¿Por qué? Bien, para empezar, pocas habían sido las veces en las que Tag había visto realmente sonreír a Noelle. Y por "realmente" el joven quería decir una sonrisa cien por ciento sincera; una que revelara felicidad y no burla, y sin ningún tipo de cortesía de por medio. Las escasas ocasiones que Noelle lo había deleitado una de esas sonrisas habían sido, en su mayoría, desde que ella y Jude habían comenzado a salir.

Tag frunció en seño al pensar en ello. ¿Quién habría dicho que Jude Webber y Noelle Breatch podrían llegar a tener una relación? Bien, quizás aún no era una 'relación' oficialmente, pero el solo hecho de que hubieran salido un par de veces era impactante, simplemente difícil de creer; Cuando imaginaba a alguien para Noelle, Tag siempre habría pensado en uno de esos pesimistas vestidos completamente de negro y, por qué no, cubierto de tatuajes. La versión masculina de Noelle, con un toque gótico.

Pero ¿alguien como Webber? Jamás. No es que no le cayera bien Jude, al contrario, él era un buen y muy leal amigo de Tag desde siempre, pero no se necesitaba ser intimo suyo para entender que él y Noelle estaban muy lejos de ser el uno para el otro.

Jude… era como si tuviera acido en los dientes. Se reía y burlaba definitivamente de todo y todos, y era capaz de contagiar su inapropiada alegría con solo mirarte a los ojos. Y si la diferencia de personalidades no era suficiente, Jude había desarrollado un particular gusto por molestar a Noelle a cada tanto, pasión que, claro estaba, solo causaba que está se enfureciera, dando lugar a interminables discusiones y peleas. Así pues, no existía forma de que ellos pudieran ser más distintos.

Tag volvió a suspirar y en su rostro se dibujó un juvenil gesto pensativo.

-Los opuestos se atraen, supongo…-

-Y bien chico de oro ¿tú que harás?- Le tomó solo unos segundos a Tag darse cuenta de que había estado demasiado hundido en sus pensamientos como para escuchar la pregunta de Jude.

-¿Qué haré con qué?- Levantó una ceja el joven, al tiempo que giraba el volante para doblar en una curva. Sus ojos grises se volvieron luego a sus amigos, y se percató de que los tres lo miraban extrañados.

-¿Estabas siquiera escuchando?- Exigió Noelle con apatía. El joven rodó los ojos.

-Lo siento Nolls, estaba ocupado concentrándome en la ruta- Le respondió, enfático – ya sabes…debo concentrarme a menos que quieras que choque… ¿Qué acaso me perdí de algo muy importante?-

Jude sonrió y se encogió de hombros.

-No mucho. Solo que acabo de invitar a Noelle al baile de primavera-

-¿Y eso no es mucho?- Interrumpió la aludida trasladando sus manos a sus caderas –Bien, si eso es lo que crees, Jude Webber, puedo rechazar tu invitación en solo…-

-Noelle, ya cállate- Ordenó Marnie con los ojos en blanco y se volvió a Tag con gesto cansado – el punto es que Jude finalmente invitó a Noelle y ella aceptó con aquella alegría característica de ella-

Tag rió y Noelle le frunció el seño, pero Marnie la ignoró y siguió hablando – La pregunta era: ¿tu ya tienes planeado invitar a alguien?-

-Oh, déjame pensar…- dijo Tag pensativo y una de sus manos soltó el volante para acariciar su babilla. Finalmente, sus ojos rodaron a Marnie.

-¿A ti?-

La pelirroja se echó a reír.

-¡¿Yo?! ¿Contigo? ¿El chico más guapo y popular del instituto?-

-…Sin mencionar inteligente, divertido y confiable- Tag le siguió la broma –Ah, y tiene un coche bastante bonito en el cual planea llevarte-

- ¡Vaya! me siento alagada- Dijo la joven dramáticamente entre risas, pero luego de unos segundos calló y efectuó un largo suspiro de impotencia.

–Lo siento Tag, no puedo. Ya me invitó…- Hizo una pequeña mueca –Otra persona-

-¿Ah sí? ¿Quién?- Inquirió Jude desde el asiento trasero, con sus enormes ojos inundados en curiosidad.

-Si Marnie, ¿Quién te invitó?- Agregó Noelle mientras intentaba ocultar sin mucho éxito una alborotada risita, dando a entender que ya estaba enterada del acompañante de Marnie, y que, fuera quien fuera, no era nada bueno.

Marnie volvió a suspirar y sus ojos oscuros se dirigieron a Tag, quien le levantó una ceja extrañado. Sus profundos ojos grises estudiaron la pálida mirada de Marnie por no más de unos segundos, pero fue tiempo suficiente para que descubriera al personaje oculto.

-¡¿Wesbrook?!- Sus ojos se abrieron de par en par al tiempo que exclamaba esto con ira e incredulidad -¡¿Irás al baile con Alan Wesbrook?!-Una inocente sonrisa se dibujó en los labios de su amiga mientras asentía con la cabeza.

–Lo siento- Le confesó luego, un tanto avergonzada.

-Oh, no tienes por qué pedirle perdón a Tag- Intervino Noelle, por fin estallando de la risa –La única víctima aquí eres tú, querida-

Jude se unió rápidamente a las carcajadas, acercando su cabeza al respaldo del asiento de Tag para estudiar la expresión de Marnie con detenimiento.

-¿El idiota de Alan? Qué triste…- Dijo sacudiendo la cabeza, haciendo bailar unos de sus largos mechones de cabello negro en el proceso.

–Oh dios, mira lo que le has hecho a Tag- Agregó unos segundos más tarde apuntado al conductor, quien ahora mantenía su vista fija en la carretera con el rostro duro como piedra. Una mano morena de Jude descendió hasta en hombro de su amigo, y le dio una ligera palmadita.

–Oye tranquilo hermano, vas a romper el volante- Evidentemente, la noticia había hecho que las manos de Tag se cerraran alrededor del volante con una fuerza más grande que la requerida, al punto que tarde o temprano acabaría deformándolo. Al notarlo, Tag apretó los dientes, y poco a poco sus manos comenzaron a aflojarse.

-¿Tag?- Marnie inclinó la cabeza hacia su amigo con confusión-¿Te encuentras bien?-

-Yo me encuentro perfectamente- Replicó él mecánicamente, volviéndose a ella con una improvisada sonrisa –La que no debe estar bien debes ser tú, Marnie Breatch-

Las cejas de Marnie se arquearon -¿Por qué?-

–Por aceptar ir al baile con ese maldito imbécil-

-Concuerdo- Expresó Jude, al mismo tiempo que Noelle asentía energéticamente con la cabeza.

-No pasa nada- Se defendió Marnie encogiéndose de hombros –Había estado persiguiéndome toda la semana para que fuera con él y…-

-Oh, creíste que se alejaría de ti si aceptabas- Adivinó Tag sarcásticamente -Hm, que inteligente…-

Ante sus burlas, Marnie puso mala cara y le sacó la lengua.

-¿Cuál es tu problema Tag Wickoff? ¿Acaso le temes a la competencia o algo así?- Inquirió con falso desafió, haciendo que el ojigris soltara una ligera carcajada.

-Por favor no seas absurda, Marns…- Replicó, volviendo la vista en la carretera con una sonrisa de lado, pero Marnie no lo dejó pasar. Disimuladamente paseó una de sus manos por el cabello castaño oscuro de su mejor amigo, eventualmente obligándolo a enfrentarla:

- ¿Absurda, yo?- Dijo mirándolo fijamente a los ojos -Si no te conociera mejor, diría que estás celoso-

Tag entonces estalló en risas, y meneando la cabeza para alejar la mano de Marnie, dijo:

-Marnie, Marnie, Marnie… por favor razona, ¿Quien en su sano juicio crees que celaría el que salgas con alguien como Alan Wesbrook?-

-Hm, bien si me preguntan a mí, Alan no es…feo- Opinó Noelle y, ambos, Marnie y Tag se voltearon a la joven para mirarla atónitos.

-¡¿Qué?!- Noelle se encogió de hombros inocentemente –Quizás sea el ''Némesis'' de Tag desde el tercer año pero, bueno, es bastante guapo…con esos ojos azules y ese sedoso cabello…-

Tag se mantuvo atónito. Marnie negó con la cabeza cansinamente y, con un bufido, volvió su vista al frente. Jude, por su parte, se aclaró la garganta:

-Estoy aquí, justo a tu lado Noelle Breatch ¿Sabías eso?- Cuestionó el joven intentando captar su atención – ¡Hola! ¿Me recuerdas? ¿El chico con el que sales?-

Noelle puso los ojos en blanco.

-Sí Jude, como olvidarte- Replicó ella volviéndose hacia él, pestañando inocentemente –Pero no tienes que preocuparte, después de todo…El que sea guapo no lo hace menos imbécil, ¿cierto? - Agregó, logrando en cierto punto complacerlo.

-Cierto es- Afirmó Tag, volviéndose a la carretera -¿Tú crees poder soportarlo?- Sus ojos se volvieron nuevamente a Marnie. Ella, ahora con la vista perdida en la inmensidad de la noche, se encogió de hombros:

-Tendré que hacerlo, digo, no es que me pueda escapar…- Pero antes de poder continuar sus ojos negros se abrieron como platos, quebrando su voz en mitad de la oración.

-¡Frena!- Profirió al recuperar el aire, en un filoso grito agudo. Tag se volvió instantáneamente a la carretera, pero entonces, todo pareció suceder demasiado rápido.

-¡No!-

Algo, una figura extraña había aparecido…no, no había aparecido, se había materializado repentinamente frente al coche.

-¡Frena!- Otra voz, Tag no estaba muy seguro de a quién pertenecía, comenzó a gritar cada vez más fuerte, a medida que el coche se acercaba directamente a la sombría figura y las luces delanteras le daban cada vez una forma más definida. Era un hombre, un hombre con los cabellos tan rubios como el sol y con los ojos completamente blancos. Tag hizo sonar la bocina, pero el extraño individuo ni siquiera se movió. Sus labios, creyó ver Tag, se curvaron en una maléfica sonrisa.

-¡Tag!- Chilló otra voz. Entonces, en un desesperado intento de frenar, Tag no supo precisamente por qué, pero perdió totalmente el control del auto, y este se deslizó ferozmente hacia un árbol que se encontraba junto a la carretera.

Múltiples gritos se escucharon, seguidos por el ensordecedor ruido de los frenos en sus nulos intentos por evitar el impacto y, finalmente, por el de un gran estruendo junto con el de miles de vidrios haciéndose añicos.

Entonces, al menos para Tag, todo se volvió de un momento a otro completamente negro. Y así se quedó, oscuro e inundado en un silencio sepulcral hasta que llegaron las ambulancias.

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Muy bien, he ahí el prólogo. Espero que sepan disculpar los errores de narración u ortografía… espero que les haya gustado! =)

Saludos!

ColdCoffee.