—Escucha.

Lo hago. Aún cuando no puedo hacer otra cosa que escuchar, sé que un mundo entero se me abre con sólo el hecho de oír. Música de fondo, música clásica; la voz que me da órdenes; el goteo de ese grifo mal cerrado. Todo lo que me rodea soy capaz de oírlo.

—Huele.

Obedezco. Pino. Aire. Comprendo entonces lo maravilloso que es respirar. Puedo oler algo dulzón, pero no sé qué es. El olor cada vez se intensifica más, lo huelo perfectamente, está bajo mi nariz.

—Degusta.

Abro mi boca. Aquello que hace segundos olía está ahora dentro de ella. Cierro la boca y mastico. Es una sensación fantástica… ¿chocolate? Sí, creo que eso es. El olor dulzón que percibía y esto que saboreo ahora es chocolate. Delicioso.

—Siente.

Que así sea. Sobre lo que estoy recostado es blando. Una cama, camilla o algo parecido, posiblemente. Extiendo mi mano y toco algo suave. La teoría de la cama aparenta ser cierta, porque parece que esto que toco es un cojín. Me gusta la sensación, es terciopelo.

—Ve.

Abro mis ojos. Y si pensaba que al escuchar se me abría un mundo, ahora pienso que se me abre todo un universo. Colores, formas… todo lo veo, lo observo con detenimiento. Procuro no olvidar ningún detalle. También veo a la persona que me ordena, me sonríe.

Parece que yo también lo hago. Soy ¿feliz? No lo sé, pero me gusta la sensación. "Sensación", qué palabra. ¡Describe tanto!

Sentir es complicado.

—Bienvenido al mundo.

—Gracias.

Toco mi rostro y siento algo frío y liso: metal. Miro a aquel hombre que me ha dado instrucciones —y la bienvenida también—, toco su mejilla: cálida y áspera (tiene barba).

Me levanto de aquella cama y camino a un espejo. ¿Por qué no soy como aquel hombre que me mira, entre orgulloso, apenado e incómodo? ¿Y por qué me mira así?

Miro mi muñeca, en la que se puede leer en letras pequeñas "inteligencia artificial". Lo veo a él, que sigue con la misma expresión que antes.

N-no comprendo. Esto… está mal, no quiero ser un simple robot. No, yo quiero escuchar, oler, degustar, sentir y ver de verdad, no que sean sólo datos en mi mente. Error, datos en mi sistema.

—No. ¡No!

Tiro las cosas que se encontraban en el escritorio ubicado a mi lado; algunas eran de vidrio y se rompieron.

—¿Por qué? ¿Por qué no puedo ser real?

No, no lo logro entender. Y… "siento" (no sé si estoy capacitado siquiera para utilizar esta palabra con tanto significado) que algo no está bien. Yo no estoy bien.

"Escucha"

De pronto, ya no puedo oír más. ¿Qué pasó con la música y ese goteo que hace segundos podía escuchar?

"Huele"

El olor a pino y la "sensación" de respirar se ha esfumado, tal como el goteo y la música. ¿¡Qué me pasa!?

"Degusta"

Aquel gustillo a chocolate que aún tenía en la boca ha desaparecido. No, no, no; ¿¿por qué??

"Siente"

El piso, frío y liso, deja de serlo. No, no es cierto, yo dejo de sentirlo. No, por favor no. Por favor…

"Ve"

Oscuro. De nuevo. El mundo, el universo que se había abierto ante mí se ha cerrado.

Y yo… me he apagado.

—Lo siento. No estabas listo después de todo… no has podido soportar la verdad.