Holis, hoy suena: Desde que Despierto - Juanes (adoro a este hombre)


CAPITULO 9

PERFECTO

Después del mejor fin de semana que pude haber tenido en lo que va de mi reciente vida, que mas podría pedir. Era el nuevo miembro del equipo de karate y... bueno lo otro, eso pues…

-Milena, si puedes; ¿Milena?- interrogo Carolina, mi compañera en prácticamente todas mis clases; lo que me hizo volver al mundo real.

Mira que mis ojos ven mejor
si tú eres la luz
y mi espera no es eterna si
tú eres el final

-Dime Caro, si lo que necesites, hoy tengo prácticamente el día libre- señale al tiempo que recordaba que quería ir a ver a mi tía, hacia tiempo que no la veía y extrañaba a los cuates.

-Tú puedes hacer las conclusiones, así tenemos tiempo de hacer nuestras partes y te las enviamos- apunto Pedro, otro de los miembros de nuestro equipo.

-Claro, pero por favor que no sea tan tarde, porque ya saben que no me gusta andar corriendo con los trabajos- señale recordando un incidente del semestre pasado, que por poco nos cuesta una materia.

-Antes de las seis, te parece bien- pregunto Alberto, el ultimo miembro de nuestro equipo. Desde que iniciamos la carrera nos habíamos acoplado de lo mejor hasta el punto de buscar prácticamente las mismas clases para tener un equipo de trabajo sólido y confiable. Esto era importante a la hora de las investigaciones.

Son tantas cosas las que yo quisiera que tú fueras
desde el cielo hasta el infierno
cada instante yo te tengo

-Perfecto- señale al tiempo que me levantaba dispuesta a llamar a Ulises, esperaba poder irme con el, de lo contrario tendría que tomar el camión y eso tomaría mas tiempo, además de que seguramente a Bruno la idea no le agradaría del todo, le debía Una Noche y el hecho de que quisiera salir con el pie aún hinchado no mejoraba la situación. Si por el hubiera sido, me hubiera cargado por todos lados; pero eso no era normal en mi, me encantaba que me cuidara y se preocupara pero había veces que consideraba un exceso esas atenciones.

Marque a mi primo.

-¡Uli!- dije alegremente, sabia que odiaba que le llamara así, pero en ausencia de mis hermanos el era mi blanco de bromas.

-¡Peque!- dijo sarcástico.

-¿Vas para tu casa?- interrogue.

-Si, ¿Vas a ir?- respondió.

-Si, quiero ver los pequeños monstruos, además tu mama no debe tardar en llamarme para reclamarme por no ir a verlos; ya sabes mejor prevenir- señale mientras me dirigía a las instalaciones de Derecho en busca de mi novio.

Y mira que en mis llagas no hay dolor
si tú eres la sal
y mi herida no es profunda si
tú eres el puñal

-Pues justo te he invocado,… quería pedirte, bueno pedirles un favor- apunto disimuladamente.

-Claro, si esta en nuestras manos; nosotros encantados- respondí tratando de imaginar que era en lo que yo podría ayudar a Ulises, prácticamente no conocía a nadie.

-Pues no se si recuerdes que la próxima semana es mi cumpleaños- señalo.

-Si, me han llegado como mil recordatorios- dije sarcástica, pero era verdad, estaba suscrita a uno de esos programas que te informaban del cumpleaños de tus contactos.

-¿Me prestarías tu depa el próximo viernes para una pequeña reunión?- interrogo nervioso.

Son tantas cosas las que yo quisiera que tú fueras
desde el cielo hasta el infierno
cada instante que me das

-¿Cuántas personas serían?, el depa no es muy grande- apunte y ya para estas alturas podía ver las canchas de americano, pero el ahora no se encontraba jugando, estaba en clases.

-Unas veinte, solo amigos, la haría en la casa, pero tu entiendes que no sería lo mismo con los monstruos y mis padres ahí; ya había conseguido una casa pero me cancelaron y si hicieras esto por mi, serias la mejor prima en la historia del mundo- dijo y casi lo podía ver arrodillándose, reí ante la imagen.

-Ok, pero el depa tendrá que quedar como estaba,… lo que traducido es que tu limpiaras y hay cierta decoración que igual, la quiero como la tenia- dije resuelta, porque amaba esa decoración, reflejaba mi actual y constante estado de animo.

-Si, si; lo que sea yo lo arreglo, ¿Donde te veo?-

.-Voy a Derecho, te parece en el pasillo principal- señale.

-Claro en quince minutos te veo, solo paso por unos libros y te veo allá, saluda a Bruno- respondió alegremente para cortar la comunicación.

Quiero hacerlo eterno
para así tenerte todo el tiempo
en cada momento
desde que despierto
hasta que duermo

Finalmente había llegado a las aulas donde se hallaba mi niño en clase. Y casi en sincronía con su horario, sonó la campana que anunciaba el cambio de hora.

Me recargue justo frente a la salida de su clase en espera suya.

Comenzaron a salir y yo pase de un estado feliz a uno de alerta en cuanto lo vi saliendo del salón acompañado de una… una joven. Sin pensarlo dos veces fui a su encuentro.

-Hola cielo- dije mientras los rodeaba con mis brazos en un acto evidente por dejarle claro a esa que mi niño era MIO, para después terminar con un dulce y… posesivo beso.

El para mi suerte respondió gustoso al saludo, rodeo mi cintura para responder a mi beso.

-He,… bueno luego hablamos- apunto esa para alejarse. Bruno sonrío en respuesta.

-¿Quien era?- interrogue en cuanto estuvo lo suficientemente lejos como para no oírme.

-Mi asistente- dijo de lo mas tranquilo.

-¿Tu que?- interrogue, pero al momento recordé ese pequeño detalle – Ah, porque no entienden que no necesitas ninguna asistente, no puedes hablar con el entrenador o algo- dije un poco molesta. Esas "asistentes" no eran mas que las porristas del equipo, odiaba su existencia; le asignaban una a cada jugador para los ayudaran en lo que ellos querían: tareas, información… entretenimiento. Lo que ellos necesitaran, las asistentes se los proporcionaban.

Quiero hacerlo eterno
para así tenerte todo el tiempo
en cada momento
desde que despierto
hasta que duermo

-Ya sabes que es algo así como una regla, pero ya le dije que no es necesario- apunto con una sonrisa de oreja a oreja - ¿Te pusiste celosa, verdad?- señalo de lo mas gustoso.

-Claro que no- apunte mientras empezaba a caminar, me tomo del brazo para detenerme y me arrastro a su lado; aprisionándome contra la pared.

-No tienes porque estarlo,… nunca- señalo mientras se acercaba a mi y rozaba mis labios, en un evidente signo de provocación, gustosa respondí mordiendo su labio.

-Lo se, confío en ti; pero no en el resto del mundo- apunte alegremente – Y mejor vamos que Ulises me espera, voy a ver a mi tía- comente para darle un rápido beso y comenzar a andar.

-Así que veras a tus primos,… Iré por ti imagino- señalo.

-Claro, y... le preste el depa a Ulises; lo usara el viernes, por su cumpleaños- apunte disimuladamente.

Y mira que en mis llagas no hay dolor
si tú eres la sal
y mi herida no es profunda si
tú eres el puñal

-Tenemos fiesta, que bien; solo espero que nadie se queje del ruido- dijo divertido mientras yo caía en la cuenta de ese minúsculo detalle.

-Es cierto, ahora le digo ese detalle- respondí.

Llegamos en pocos minutos a donde Ulises.

-Hola- salude alegremente para darle un calido abrazo.

Me respondió gustoso mientras chocaba nudillos con mi bebe.

-Um, otro punto, no demasiado ruido; los vecinos pueden molestarse- señale antes de que cualquier otra cosa pudiera hacerme olvidar este detalle.

-Claro,… ¿tú estas de acuerdo?- interrogo Uli dirigiéndose a Bruno.

-¿Yo?, es su casa… yo solo cometo invasión a la propiedad- respondió mientras me guiñaba un ojo, y por un segundo imagine como se vería de traja en la corte, como esas series de Abogados que me gustaba ver; mi sexy abogado. No puede evitar sonreír.

Son tantas cosas las que yo quisiera que tú fueras
desde el cielo hasta el infierno
cada instante que me das

-En ese caso… están invitados el viernes a una fiesta de cumpleaños en su departamento- comento mi primo alegremente.

-Genial, se puede invitar a mas gente- interrogo mi novio y casi lo mato con la mirada, era la fiesta de mi primo; no la nuestra.

-Claro- respondió este encogiéndose de hombros.

-No me pongas esa cara, lo decía por Mauricio- señalo mientras se acercaba a mi, y en el mas de tiernos gestos beso mi frente.

-Paso por ti en cuanto salga… Ulises nos estamos viendo- se despidió.

Quiero hacerlo eterno
para así tenerte todo el tiempo
en cada momento
desde que despierto
hasta que duermo

-Nos vemos- me despedí al tiempo que empezaba mi camino hacia el estacionamiento y Ulises con un movimiento de cabeza se despedía de mi niño.

El camino a casa de mi tía fue silencioso, me la pase pensando en todo y nada al mismo tiempo. Me sorprendí cuando sentí un brusco movimiento.

-Llegamos- anuncio Ulises mientras apagaba el motor.

En cuanto salí del auto dos pequeñas figuras corrieron a mi encuentro.

-Milena, Milena porque no habías venido- decían de uno a otro sin parar.

-Jonathan, Josue; dejen a su prima,… Milena que gusto verte por aquí- respondió mi tía.

-Hola tía, si ya ves aquí de visita, los pequeños siguen como siempre- dije al tiempo que le daba un abrazo.

Quiero hacerlo eterno
para así tenerte todo el tiempo
en cada momento
desde que despierto
hasta que duermo

-¿Pequeños?... si son unos monstruos, unos diablillos- señalo Ulises al tiempo que pasaba a nuestro lado y despeinaba a sus pequeños hermanos.

Ruidos de protesta siguieron a ese gesto por parte de mis primos.

Entramos y fuimos directo a la cocina.

-¿Comos has estado, como esta mi hermana?- pregunto mientras vagaba por la cocina, preparando la comida.

-Yo…de lo mejor, y mi mamá pues bien, ya sabes protesta cada vez que me despido; pero bien. Dijo que ahora toca navidad aquí, así que la veras a fin de año- comente divertida recordando que la navidad pasada se habían quedado en casa, para que yo tuviera un poco de calor de hogar.

-Que bien, me alegro por ti y…Bruno, cierto- dijo dándome una rápida mirada para volver a sus labores.

-Ya hablaste con mi madre,…dios si que es rápida- respondí mientras sonreía.

-Sabia que terminarías saliendo con ese chico, a kilómetros se veía que lo querías; recuerdo bien las ocasiones en que te vino a recoger, se veía notaba alegre cada vez que te veía y nervioso conmigo y tu tío; sin duda quería dar una buena impresión- comento y yo recordé esas veces, como no iba a querer quedar bien, en ausencia de mis padres, mis tíos de cierta manera tomaban su lugar y siendo que en ese entonces el ya vivía conmigo, su actuar era el mas lógico.

-Pues yo no sabia, pero el fue un gran apoyo cuando me mude; fue como mi conexión con mi escaso pasado… lo quiero tanto- dije y sin querer un suspiro se me escapo.

-Se nota, pero…-

-Milena, ven… tenemos un muevo juego en el patio, anda vamos- comento Jona mientras jalaba de mi mano. Daba gracias al cielo que después de un año finalmente lograba distinguirlos.

-Jonathan deja a tu prima, viene de la escuela; debe…- comenzaba a reprenderlo.

-Déjalo tía… si me das unos momentos con tu mami, ahora salgo con ustedes- comente mientras veía como su rostro se iluminaba.

-¿De verdad?- pregunto. Y en el marco de la puerta pude ver a Josue asomándose, en cuanto se dio cuenta de que lo había visto corrió.

-Si, anda ve con Josue- le anime.

-No vayan a tardar mucho que la comida esta casi lista, esta bien- aclaro mi tía.

-No mama… pero podemos jugar después, verdad- respondió Jonathan en un puchero y casi me rió, pero pude contenerme.

-Si, ahora ve con tu hermano y no hagan destrozos-

En cuanto el pequeño salio de la estancia mi tía me regalo una reconfortante y calida sonrisa.

-Solo recuerda que aquí estoy para lo que sea, esta bien- comento.

-Si, tia gracias… quieres que te ayude a poner la mesa- dije devolviéndole la sonrisa.

-No, déjalo; que ahora baja Ulises y lo hace, porque no vas con mis pequeños mejor para que puedan estar tranquilos-

-Bueno, ahora regreso con ellos-comente.

Al salir al patio un dardo de hule espuma choco contra mi estomago.

-Hey, no se vale atacar sin avisar; además yo no tengo arma- me queje.

-Tenemos una para ti… vas a jugar con nosotros después de comer- dijo Jonathan, con el paso del tiempo me percate que era el quien casi siempre me hablaba Josue era mas reservado.

-Asi que eso era lo que me iban a mostrar… armas, si jugare con ustedes; pero ahora mejor entremos o su mama va a salir a regañarnos- dije mientras me acercaba a ellos.

-Lo prometes- ahora fue Josue quien hablo.

-Claro- sonreí mientras extendía mis manos para que ellos la tomaran y entrar a comer.

Entramos para encontrarnos con Ulises colocando la mesa.

-Monstruos vayan a lavarse las manos- dijo serio y casi me boto de la risa por aquella actitud.

-Que serio primo, así hasta das miedo- comente sarcástica.

-Con ellos no se puede de otra forma, si te muestras un poco dulce, te atacan sin mas- dijo regalándome una media sonrisa.

Minutos después los pequeños ingresaron y tomaron asiento uno a lado del otro, mi tía trajo los platillos y yo me senté para disfrutar de una rica y casera comida.

Los gemelos no esperaron ni un minuto después de comer para arrastrarme al patio y hacerme cumplir con mi promesa.

Tiros y tiros salieron disparados de dos direcciones diferentes, me atacaban sin ningún miramiento, y esto me hizo pensar en las palabras de Ulises; pero no importaba adoraba a estos pequeños.

Comenzaba a cansarme cuando un conocido rugir de un motor vino a mi, mi niño había llegado; pero para mi suerte los gemelos no se habían percatado de ello. Mientras me disparaban actúe lo mejor que pude dramatizando mi muerte.

-OH, me dieron- dije dramáticamente al tiempo que toque mi abdomen fingiendo recibir un tiro y lentamente me deje caer.

Antes de cerrar mis ojos pude ver a mi novio acercarse, pero no estaba solo lo gemelos venían también.

-Oh no, rápido tenemos que ayudarla a respirar; se ha desmayado- dijo el "doctor" Bruno.

Comenzó a presionar mi pecho fingiendo tratar de resucitarme.

-No funciona… tendré que darle respiración de boca a boca- declaro solemne y tuve que aguantar las ganas de reí.

Un sonido de espanto vino por parte de los gemelos, pero fue todo. No pude evitar entreabrir los ojos un poco, solo para ver la cara de preocupación de mis pequeños primos y Bruno acercándose peligrosamente a mí.

Un parpadeo después estaba tratando de "resucitarme". Respondí gustosa a su beso mientras rodeaba su cuello, solo para reír contra su boca cuando los sonidos de asco de mis primos vinieron; no entendía porque todos los niños reaccionaban así ante un gesto tan dulce como un beso.

-Gracias doctor, ha salvado mi vida- dije solemne en cuanto me separe de él.

-Puaj, nunca voy a hacer eso, es asqueroso- dijo Jonathan mientras veía su expresión de asco.

-¿Como sabes que es asqueroso?- pregunto divertido Bruno mientras tomaba asiento a mi lado.

-Porque si, puaj; se pasan saliva, es peor que la vez que comimos lodo- se quejo Josue.

-Um, ya veremos si en 10 años dices lo mismo- lo reto mi niño y ellos salieron corriendo directo a la casa.

-Hola, sabes que te matare si se lo dicen a mi tía cierto- comente alegremente.

-Entonces hay que sobornarlos... te parece bien un helado- dijo juguetón mientras se levantaba y me ayudaba a hacerlo.

-Me parece perfecto, pero no se si mi tía nos los preste-

Caminamos hasta la casa, donde Bruno espero al pie de esta.

Fui a la sala en busca de mi tía.

-Tía Bruno llego y nos preguntábamos si nos prestas a los monstruos para ir por un helado- dije alegre mientras que veía a los niños venir en cuanto escucharon la palabra helado.

-No se, los monstruos son muy traviesos; porque no…-

-Sí, si; por fa ma, nos dejas ir, nos vamos a portar bien- dijo Josue mientras Jonathan se volteaba a ver.

-No va haber mas boca a boca, porque si no voy a vomitar mi helado- protesto y yo enrojecí de inmediato.

-¿Boca a boca?- interrogo mi tía.

-Sí, el amigo de Milena llego cuando por fin la derribamos y la salvo pero eso fue asqueroso mami, mas que cuando comimos tierra… nunca salvare a nadie- se quejo Jona.

Mi tía me dedico una mirada divertida y luego hablo.

-No, no va haber mas maniobras de salvación y si ustedes pequeños prometen portarse bien les daré permiso-

Sin más los pequeños salieron corriendo a la entrada.

-¿Y Bruno donde esta?- pregunto confundida mi tía.

-Esta en la puerta esperándonos- respondí.

-Bruno pasa por favor- pidió mi tía alzando un poco mas su voz para que él pudiera escucharla.

Segundos después mi adorable novio estaba al pie de la entrada a la sala.

-Buenas tardes señora- saludo nervioso y sonreí por ello.

-Buenas tardes, espero que cuides bien a mis angelitos… y espero que cuides bien de este ángel- dijo mientras me dirigía una rápida mirada.

-Por supuesto señora… y perdón por lo de beso- dijo de manera torpe y casi corro a besarlo por ese gesto.

Mi tía estallo en risas.

-No te preocupes, yo también fui joven;… vayan con cuidado y no los suelten, porque salen corriendo, le encanta jugar a las escondidas- apunto mi tía mientras se alzaba para acompañarnos a la puerta.

Salimos al patio, y los pequeños ya estaban frente al Skyline para ir por ese helado.

Los acomode en la parte de atrás del auto, coloque los cinturones y después me acomode en el asiento del copiloto mientras esperaba que Bruno entrara.

-Pórtense bien niños, hagan caso a Milena- dijo mi tía en la banqueta.

-Si mama- gritaron al unísono mientras se despedían de su mama con un movimiento de manos.

El trayecto fue corto, pero agradable, Bruno hacia preguntas a los gemelos y ellos felizmente respondían detallando cosas como su programa favorito, que no les gustaba ir a la escuela y los juegos que jugaban, me alegre enormemente cuando lo invitaron a unírseles para pelear contra mi.

Apenas llegamos a la heladería, Bruno tomo a Josue y yo a Jonathan siguiendo la indicación de mi tía de no soltarlos. Pedimos nuestros helados y tomamos asiento en una de las bancas para poder disfrutar del postre.

-Niños pueden cerrar los ojos y contar hasta diez- pidió mi bebe.

-¿Por qué?- preguntaron en coro.

-Porque… porque vamos a ver si aparece otra bola de helado- dijo sonriendo por su ocurrencia, yo lo mire de lo más extrañada.

-¿En serio?- volvieron a preguntar.

-Puede ser, porque no hacemos la prueba; pero para nada deben abrirlos- sentencio.

En un parpadear los pequeños tenían los ojos cerrados. Lo interrogue con la mirada.

Vocalizo un TE AMO para eliminar el espacio entre nosotros y salvar a una dama de la muerte al tiempo que una cuenta que pronto llegaría a diez sonaba de fondo.


¿Quién quiere a un sexy abogado?.... YO !!!

¿Quién quiere jugar a doctor con Bruno?.... YO !!!

Bien esto fue asi como una especie de introducción a su nueva vida, todo en conjunto. Escuela, novio, compañeros y familia.

Amo a esos pequeños y sinceramente no entiendo porque la mayoría de los niños que conozco, ósea mis primos les da asco un beso; jajajaja, pero como dijo Bruno ya veremos si en diez años dicen lo mismos. Los monstruos tienen 6 años, para las que se lo preguntan.

Yo quiero unos gemelos, jajajaja… pero se los daría a cuidar a su padre hasta que caminaran, hablaran…vamos como hasta la edad de los monstruos estos, jajajajaja… no, no es cierto. Pero creo que me volvería loca, si es que puedo estarlo mas atendiendo a dos niños al mismo tiempo, jajajaja.

¿Se imaginan a Bruno de padre?... yo si!!!. Pero de papacito, jajajaja

Y adivinen que???... tendremos fiesta en el próximo capitulo

Nos leemos la próxima semana.

Un beso enorme.