CAPITULO 9

PERFECTO

(2da Parte)

La semana había pasado volando, entre la escuela, entrenamientos y Bruno, los días transcurrieron si más.

Apenas regresamos a la casa, Ulises ya nos esperaba para arreglar el departamento para esta noche.

-Hey- saludo a ambos en cuanto bajamos del auto.

-Siento el retraso, junta de ultimo minuto- me disculpe, Santillan nos había dado un aviso al final logrando robarme quince minutos.

-No te preocupes, además acabo de llegar- respondió.

-Bien, en ese caso subamos- apunto Bruno mientras sacaba nuestras maletas del la parte de atrás del Sky.

Subimos al depa y abrí cuidadosamente la puerta, la verdad era que no quería oír los comentarios de mi primo para con la preciosa decoración de mi hogar.

-Ahora entiendo a que te referías con lo de la decoración- comento en cuanto entro en la estancia y la decoración que Bruno me había regalado se le presento. –Muy original debo decir- apunto y mi sonrisa se amplio enormemente, claro que era original; todo lo que hacia Bruno para mi, lo era.

-Bien puedes tomar fotos o estudiar minuciosamente la decoración, porque no era mentira lo de que quería que quedara exactamente igual a como esta ahora- señale mientras sonreía a mi novio quien nos paso para dejar las cosas en el cuarto.

-Lo hizo el, cierto- apunto en tono bajo y supe que estaba por soltar alguna clase de broma.

-Ni se te ocurra hacer algún chiste al respecto… y claro que lo hizo el- dije amenazadoramente para terminar con un tono de total orgullo.

Miro fijamente la decoración, y yo lo deje en la estancia para ir a la cocina a preparar la comida.

Estaba sacando los alimentos dispuesta a comenzar mis labores cuando mi novio se me unió.

-¿Y que hay de comer?-pregunto mientras me guiñaba un ojo.

-Bruno, te recuerdo que tenemos vistas- respondí intentando no reír por su atrayente insinuación.

-Que dije, yo solo pregunte que había para comer- respondió inocentemente.

-Buen, si tu lo dices- me carcajee al tiempo que terminaba de sacar los ingredientes para la comida, nada complicado; pollo a vapor con chile y cebolla, acompañado de spaghetti.

-Iré a ver en que le puedo ayudar a tu primo y a decirle que tendrá el depa para el solo- comento y yo solo pude sonreír, hoy tenia juego; por lo que estaríamos ausentes por la noche. El juego comenzaba a las nueve, pero Bruno debía estar a las siete treinta para el calentamiento.

Yo me dedique a cocinar pensando en lo que Santillan nos había dicho, eran excelentes noticias, sin duda, pero solo hacían que mis nervios crecieran.

Después de aproximadamente una hora me dispuse a servir los platos para al fin darle a mi estomago lo que pedía…alimentos.

-Listo, pueden dejar sus labores por un momento; la comida ya esta lista- anuncie al tiempo que ingresaba a la estancia solo para encontrarme con paredes pulcramente limpias de mis preciosas imágenes hasta toparme con una caja que mostraba pedazos de aquellas imágenes.

Di un suspiro de resignación, lo que hacia uno por la familia.

-No te preocupes prima, todo quedara como estaba; lo prometo- dijo Uli al tiempo que esbozaba una calida y tranquilizadora sonrisa.

-Si, lo se…o si no morirás- dije mirándolo fijamente para terminar estallando en risas.

El cuarto se lleno de risas y una amena charla siguió de eso, entre broma y broma el tiempo paso volando hasta la hora de ir a arreglarme para partir al juego de mi niño.

-Bueno, yo estaba con ustedes,… me voy a bañar- anuncie al tiempo depositaba un tierno beso en la mejilla de mi novio para finalmente levantarme.

Iba a tomar los platos pero el me detuvo.

-Deja, yo me los llevo; ve a tus cosas-dijo sonriente al tiempo que me imitaba poniéndose de pie y esta vez no pude limitarme en mi gesto, le di un beso corto en los labios.

-Aprecio mi vista, así que por favor no la arruinen- dijo con sorna Ulises, lo que le gano un gesto de lo mas infantil de mi parte; le mostré la lengua.

Partí al cuarto donde prepare mi vestimenta para llevarla al cuarto de baño, no me iba a pasear por la casa en toalla con alguien, mas que mi novio en el depa.

No me decidía entre dos conjuntos, era su primer juego de la temporada y sabía que todas las animadoras estarían ahí, incluyendo a su "asistente"; aun recordaba la cara de aquella… chica, esperaba que le hubiera bastada ese beso para entender que mi niño era MIO.

Opte por algo sencillo y cómodo pues sus partidos eran largos, pero por verlo con su jersey estaba mas que dispuesta a pagar el precio.

Después de un relajante baño, vestirme y arreglarme; regrese a la sala con los chicos.

-Bien, yo ya estoy lista- declare en cuanto entre a la estancia.

-Voy yo- comento Bruno para levantarse del sofa, pasar a mi lado y robarme un rápido beso.

-¡Mis retinas!- grito Ulises.

-No seas envidioso… por cierto no estas saliendo con nadie- dije mientras tomaba el lugar de Bruno.

-Salir, salir así como ustedes; no gracias… yo paso; soy feliz con mi libertad- respondió orgulloso por sus ideales.

-En cuanto llegue la indicada veras como cambias de opinión- comente solemne.

-Puede ser, pero mientras…hay que vivir la vida, me dijo Bruno que no tienen estereo- dijo cambiando totalmente de tema.

-Es cierto, pero esta la lap top; puedes usarla… aunque dudo que tengamos muchas música como para una fiesta-

-No te preocupes, are algunas llamadas y aquí abra un equipo decente- dijo orgulloso.

Sonreí por ello, era bueno tener contacto con la familia, con Ulises cada vez comprobaba aquello de que era mi primo favorito.

Cuando finalmente Bruno salio, partimos a la universidad dejando la casa a merced de Ulises; esperaba que se divirtiera en nuestra ausencia.

Apenas llegamos a los canchas, mi niño me acompaño a las gradas para partir a los vestidores; me hacia cierta gracias que a pesar de que en el fondo su ingreso en el equipo solo había sido para que lo dejaran entrar en la escuela esto paso rápidamente a segundo plano, realmente le gustaba el americano; auque siempre que podía jugaba futbol, ese siempre sería su deporte predilecto.

Rápidamente transcurrió la hora de calentamiento la cual observe de lo mas concentrada, pero es que ver a Bruno con su uniforme era de lo mejor; me encantaba el pantaloncillo… delineaba a la perfección su trasero y esas increíbles piernas, en ese momento él era toda fuerza y brutalidad.

Finalmente se dio la patada de kickoff, anunciando el inicio del partido. Mi novio tenia la posición de defensa lateral izquierdo.

El partido paso en blanco para el equipo visitante, mientras que el nuestro y tenia hasta el final de la primera mitad con catorce puntos producto de dos touchdown y sus respectivas oportunidades bien aprovechadas de patadas entre el poste de la cancha.

Para nuestra sorpresa en el segundo tiempo los visitantes se animaron y nos empataron, esto no era nada bueno para iniciar la temporada; sin embargo en los últimos segundos nuestro equipo logro una anotación dándonos el triunfo.

Bruno de inmediato vino a mi encuentro.

-Solo recojo la maleta y vamos a mi habitación para que me bañe e ir con Ulises- anuncio sonriente.

-Claro,…hey no me dejas ni felicitarte- dije sonriente.

-Estoy sudado y apesto- dijo a punto de partir.

Lo tome del brazo comprobando que así era, estaba sudado pero no importaba; el merecía un beso. Se giro y de inmediato capture sus labios, salados… completamente salados a causa del sudor; ni siquiera me abrazo o toco, prueba contundente del estado en el que se encontraba.

-OK, ahora ya puedes partir- dije alegremente.

Lo vi alejarse, ahora todas sus ropas estabas de un tono más oscuro y con demasiadas manchas de pasto y tierra; lucia demasiado sexy para mi gusto.

Partimos en cuanto salio y di gracias por ello, ya que por lo general realizaban reuniones y algunas veces no habíamos podido escaparnos; hoy no tenia humor de ver a las zorristas en pleno despliegue de sus "encantos" lanzándose a cuanto jugador se les atravesara, lo que me obligaba a estar a lado de Bruno prácticamente todo el tiempo ya que como la mayoría de sus compañeros salía con ellas mis opciones de hacer amigas no eran altas.

Llegamos a su dormitorio, recordaba la última vez que había estado aquí… para la hermosa sorpresa que me tenía Bruno; prácticamente no hacia nada desde ese día.

-Me baño rápido y nos vamos- dijo de inmediato entrando a su recamara, le seguí.

-Claro, no hay prisas, no creo que Uli nos extrañe teniendo a sus amigos- comente mientras mi vista vagaba por el lugar.

-Por supuesto que si- dijo para robarme un fugaz beso y salir huyendo para el cuarto de baño.

Sin más que hacer, deje el celular en la cómoda junto a su cama y tome asiento. Mire fijamente la cama, si mi memoria no me fallaba era la misma de su cuarto en Monterrey, sonríe al recordar el día de su cumpleaños; aquel simple recuerdo significaba mas para mi que muchos que perdí.

Me deje caer al tiempo que extendía mis brazos a los lados, mi vida era de lo mejor; cerré los ojos mientras recordaba esos preciosos ojos cafés y delineaba su rostro por no se cuanto tiempo hasta que mis piernas comenzaron a hormiguear por tenerlas colgadas, las moví un poco en un intento porque la sangre volviera a circular solo para patear algo; o mas bien dicho a alguien.

Abrí mis ojos para tener una vista perfecta del torso desnudo de Bruno a juego con unos jeans que dejaban ver sus bien torneadas piernas. Sonreí por ello.

-Que agresiva- dijo con una media sonrisa.

-¿Yo?- pregunte inocentemente mientras me obligaba a quitar esa sonrisa para hacer más convincente mi inocencia.

-Por supuesto que tu- comento mientras se aproximaba a mi deteniendo toda acción para poder ponerme de pie, se coloco entre mis piernas al tiempo que se inclinaba para quedar a escasos centímetros de mi.

-Si tú lo dices- comente no pudiendo evitar morder mi labio.

Sonrío abiertamente para de inmediato sustituir mis dientes por los suyos jugueteando, mordisqueando provocativamente, amaba ese lado suyo, juguetón, sexy; combinado con su lado tierno.

Mis manos lo apresaron impidiendo su escape. Si quería jugar, jugaríamos.

Deje sus labios para comenzar un recorrido por su mandíbula hasta descender por su cuello donde bese y mordisquee sin piedad, mientras que el peleaba por no terminar aplastándome.

-Eso es cruel, lo sabes- comento con voz ronca logrando que me detuviera de inmediato.

-Ok…ya no lo are- respondí mientras trataba de levantarme.

-No dije que no lo hicieras- dijo mientras una mano se posaba en mi espalda pegándome a tu torso mientras me volvía a besar. Me abrace a el para deleitarme con esa espalda.

Mientras nuestras lenguas se acariciaban, Bruno comenzó a desabrochar los botones de mi blusa.

-Bruno... Uli... ses… nos…esp…era- le recordé mientras trataba de separarme de el.

-No creo que nos extrañe- comento contra mis labios para continuar con su labor.

-Bru… no-

-Tu misma lo dijiste-respondió esta vez en un susurro a mi oído para después mordisquear mi lóbulo.

Ok, debía admitir que tenia un buen argumento; no creo que por una o dos horas mas que nos ausentáramos hubiera algún problema.

Me separo de el para poder despojarme de la blusa comenzó a besar mi cuello al tiempo que me empujaba para poder subir a la cama. Me apisono con su cuerpo mientras yo luchaba por abrir ese maldito botón…. Odie los pantalones de mezclilla.

Después de un par de intentos al fin lo logre, para mi desgracia a él no se le complico nada; de inmediato sus manos viajaron por mi torso hasta llegar a mi vientre y continuar mas abajo, hasta llegar a mi centro para comenzar un lento y torturador movimiento.

Toda clase de sensaciones me atravesaban, y…sonó mi celular.

Lo oí injuriar por lo bajo, pero no abandono su labor.

-Bruno…ten-go…teng-o…- proteste a pesar de que en realidad no quería contestar.

-No, … esta vez no- sentencio para silenciarme con un beso que reafirmo nuestro sentir. Esta vez NO nos interrumpirían.

Logrando despojarnos por completo de nuestras ropas, continuamos con el juego de provocarnos mutuamente; estábamos en un nuevo nivel, a pesar de que todo era relativamente nuevo, pero ya nos conocíamos; confiábamos uno en el otro, por lo que todo esto era increíblemente sencillo. Y mas después de ese fin de semana.

Empezó a mordisquear uno de mis senos mientras que una manos masajeaba el otro y su otra mano subía y bajaba por mi muslo, una de mis manos acompaño la suya en el recorrido por mi muslo buscando que regresara a mi centro; donde mas deseaba sentir sus caricias y la otra se enredaba en sus cabellos.

Cuando sus dedos tocaron mi centro un sonoro gemido peligro por salir pero el lo callo con un beso para poder continuar con esos hipnóticos movimientos centrando mi atención solo en él, y nadie mas que él.

Al llegar casi al punto del éxtasis que detuvo sus caricias para sustituir sus dedos por su miembro, amaba que siempre había nuevas sensaciones; no me explicaba porque algunos afirmaban que sus relaciones se volvían repetitivas y monótonas, dudo que eso alguna vez nos pasara a nosotros.

Sus movimientos eran tiernos y cariños, siempre cuidando no lastimarme; elevando poco a poco el ritmo de aquel vaivén que nos llevaría al clímax, lo cual hicimos al unísono.

Momentos después se dejo caer sobre mí, tratando de recomponer el ritmo de su respiración; cosa que también necesitaba. Lo rodee con mi brazo al tiempo que peinaba sus cabellos.

-Creo que necesitaras otro baño- comente sonriendo por mi ocurrencia.

Rió y pude sentirle temblar.

-Si, creo que tienes razón- comento para comenzar a liberar mi cuerpo de su peso. Un escalofrío me recorrió al sentir el aire fresco de la noche, de inmediato se levanto y fui a cerrar la ventana.

-Listo- dijo acompañando ese precioso cuadro con una hermosa y sexy sonrisa.

Extendí mi mano que en segundos tomo para unirse a mí en la cama. Recordé algo.

-Cielo…esta es tu cama de Monterrey- cuestione al tiempo que me acurrucaba a su lado y el me envolvía en un protector abrazo y jalaba la colcha para cubrirnos.

-La misma… lo notaste- reconoció.

-Si, lo que me recuerda otra cosa- comente al tiempo que extendía mi brazo para poder tomar el celular.

En ese instante sonó, logrando asustarme; lo tome para ver que se trataba de Ulises. Conteste.

-Dime Uli que pasa; tuviste algún problema- le salude.

-¿Yo?..no, tú y Bruno si- dijo nervioso.

-Nosotros, ¿Por qué?- cuestione confundida.

-Mi tia llamo, le dije que te quedaste en casa de una amiga para prestarme el depa; pero te llamo y dijo que no le contestaste, así que…..-

-Así que ¿Qué? Ulises- lo incite para que terminara la frase.

-Me regreso la llamada y dijo que vendría a verte- soltó de golpe logrando detener mis latidos y respiración por un instante antes de lograr asimilarlo.

-Te llamo en un rato- declare de inmediato para colgar y llamar a mi madre, porque por mas cruel que esto pudiera parecer lo que menos necesitábamos ahora era la presencia de mi madre.

Bruno me miro interrogante, veía la confusión en mi rostro.

-Mi mama llamo al depa, como no estaba me marco al celular y como no respondí piensa venir- dije al tiempo que me encogía por la preocupación y pensaba una excusa para evitar su visita.

La sorpresa lo atravesó. Yo me concentre en marcar a mi madre.

-Mamá, que paso; me acaba de llamar Ulises, que me buscabas- dije fingiendo no saber que venía.

-Hija, que bueno que contestas me tenias preocupada- comento y me sentí mal por mis pensamientos anteriores.

-Pero porque mamá, solo le preste la casa a Uli para una reunión- comente tratando de tranquilizarla.

-Lo se, pero como quiera ya me dije a tu padre que voy a verte-

-No es necesario, estoy bien… además es un viaje muy largo; solo vendrás para el fin, no tienes porque preocuparte ya me estas oyendo que estoy bien- declare esperando hacerla entrar en razón.

-Nada de eso, no importa mañana salgo a primera hora… ya quiero verte- sentencio alegremente y yo me hundí en la miseria.

-Por supuesto, me avisas a que horas sale tu camión para ir a recogerte- dije tratando de sonar emocionada, y si lo estaba… un diez por ciento de mi lo estaba; el noventa estaba aterrado: como iba a sacar las cosas de Bruno del Depa en tan poco tiempo.


Dos cosas: Niños con juguete nuevo y La carne es débil *estalla en carcajadas*

* A punto del llanto* Ok, la escena en el cuarto de Bruno me costo horrores, todas estas escenas de "amor y pasión" me cuestan la vida….lo digo casi literalmente, pero he llegado a un conclusión; soy como los padres, tardan años si no es que siglos en aceptar que sus pequeños ya no son unos niños. Sufro con cada línea que trazo, espero que si de nuevo tengo que escribir una de estas escenas no se me complique tanto.

*mirada lujuriosa* Yo quiero un sexy Bru con uniforme de americano.

*Cara entre asustada y divertida* ¿Qué harán para ocultar el hecho de que Bru es un invasor a la propiedad ajena.

Chaito *Grita mientras ondea su mano tratando de imitar a las concursantes de los certámenes de belleza para finalmente soplar un beso y hacer un guiño* MaRe-CuSaKu.

P.D. En mi perfil un link para que vean los anillos de mis niños.