CAPITULO 10: CAMUFLAJE


La noche no podía terminar mejor, remedio casero para no dormir: visita sorpresa de tu madre.

-Ok, lo que hay que hacer es llamar a Uli y tranquilizarlo; estoy segura que esta tan nervioso como nosotros- apunte a Bruno quien no dejo de abrazarme en cuanto colgué a mamá.

Le llame.

-Uli no te preocupes, puede seguir la fiesta… pero mañana tendremos que madrugar, mi madre llega por la tarde y debo dejar el depa libre de Bruno- comente y al oír eso mi novio no pudo evitar semejante puchero con lo que sonreí para darle un rápido beso y seguir con la charla.

-Ok, por eso no se preocupen y… descansen- concluyo evidentemente preocupado.

-Y tú diviértete, hasta mañana- respondí para cortar la comunicación.

-Y bien aniquiladora de "Brunitis" que tienes en mente para erradicar el mal- comento aparentando resentimiento.

-Por el momento creo que una ducha estaría perfecta y luego un relajante y reparador sueño, que mañana nos levantamos temprano- señale mientras me ponía de pie y me envolvía en la sabana.

-Muy bien, eso me parece perfecto- apunto cuando ya se encontraba abrazándome por detrás y caminábamos a la ducha.

Fue algo tranquilo, nada de juegos ni coqueteos; en cuanto salimos de ese relajante baño, casi atropellamos a Mauricio.

-Ok, hagan de cuenta que yo no estoy aquí y….y sigan en lo que estaban- comento torpemente.

No pudimos evitar soltar semejante carcajada.

-Calma Mau, solo fue un baño y ahora a dormir- comento Bruno con una brillante sonrisa, lo que me hizo darle un codazo.

-No le hagas caso solo te quiere molestar y si sigue así va a dormir en el sillón- comente alegre de al fin usar esa frase, me sentía poderosa.

-Y ese milagro que visitan esta humilde morada- cuestiono extrañado, y tenía toda la razón del mundo, casi nunca pasábamos por aquí.

-Milena presto el Depa- respondió mi niño.

-Oh, bien yo estaba con ustedes; me voy porque mañana madrugo y… no se preocupen por el ruido, uso tapones- comento como si nada y no pude mas que ruborizarme al tiempo que esbozaba una sonrisa comprensiva y divertida.

-No te preocupes y descansa porque nosotros también madrugamos- me apresure a aclarar.

-Y mañana estaré yendo y viniendo toda la mañana… visitan a la peque- apunto Bruno preparando a Mauricio para el bullicio del día siguiente.

-Si, claro; yo saldré desde temprano, tengo laboratorio, así que no se preocupen- comento al tiempo que se despedía con un apretón de manos de mi niño y un beso en la mejilla de mi.

Regresamos al cuarto y Bruno me presto una de sus playeras y unos boxers.

-Suerte que tienes ropa de repuesto aquí- apunte mientras me vestía.

-Por supuesto,… te ves increíble- comento con esa mirada juguetona y no pude mas que poner mis ojos en blanco.

-Y yo le dije a Mau que era hora de dormir- respondí mientras iba a la cama y terminaba de secar mi cabello.

-Yo que dije- señalo con su rostro angelical, de niño "No rompo ni un plato".

-Nada cielo, nada- dije dejando la toalla en una silla para ir a dormir a su lado.

En cuanto me acurruque a su lado y cerré los ojos, Morfeo me reclamo.

Estábamos en el patio nos sentábamos en un columpio de madera que se hallaba en el extremo del patio.

-Y bien ya me vas a decir lo que me ibas a decir o habrá mas suspenso- dije juguetona

-Si, ya te lo voy a decir, son dos buenas noticias- me informo

-Y bueno cuales son, dímelas- dije alegre

-La primera ya la debes de suponer, no estoy enojado contigo, después de pensarlo, me puse en tu lugar y eres mi mejor amiga, no puedo estar enojado contigo y si a esto le sumas la segunda noticia, a quién sino a ti te lo iba a decir- dijo alegremente

-Y cual es la segunda noticia- dije, me empezaba a poner nerviosa.

-La mejor de todas las noticias, la que siempre espere que llegara, Jimena y yo nos vamos a dar otra oportunidad- me informo eufórico

Al escuchar estas palabras, no pude más que luchar por despertar de esta pesadilla.

En cuanto abrí los ojos, m encontré a Bruno abrazándome fuertemente mientras trataba de tranquilizarme.

-Calma amor, solo era una pesadilla; aquí estoy no tienes de que preocuparte- decía en un tierno susurro.

Y fue cuando me percate de que estaba llorando y temblaba frenéticamente.

Me aferre a el.

-Que fue lo que soñaste, de repente empezaste a decir no sin cesar; me asustaste- comento mientras peinaba mis cabellos.

-No recuerdo- dije en automático – Ya… ya no lo recuerdo- asegure, pero no era verdad, recordaba a la perfección cada palabra y no entendía de donde demonios había salido aquello, y lo que mas me molestaba era que no era la primera pesadilla que tenía; pero no iba a molestar a Bruno con estas incoherencias que me regalaba mi mente.

Sin dejarlo de abrazar trate de volver a dormir, de verdad necesitaba toda mi energía para lo que nos esperaba al día siguiente.

Nuestro despertar fue casi instantáneo, en cuanto la alarma dio el primer toque me levante y vestí con las ropas del día anterior.

Fui a la cocina donde un muy dormido Mauricio se preparaba un café.

-Buenos días- salude.

-Hola, como les amaneció- pregunto para dar el primer sorbo a su café.

-Bien, ¿Quieres algo de almorzar?- pregunte con lo que casi logro que se ahogue.

-Lo siento- señale mientras rebuscaba en los estantes a ver que podía preparar.

-No, es que no estoy acostumbrado a que me preparen nada, por lo general un café y algún pan son mi desayuno- apunto.

-¿Nunca viene tu novia?- pregunte de lo mas extrañada, acaso yo era la rara en cuestiones de novias.

-No, yo solo soy un juguete sexual para ella- apunto aparentando sufrimiento mientras se tocaba el corazón para imprimirle dramatismo a su declaración. Estuve a punto de soltar una carcajada.

-Nunca vayas a alguna audición, eres un pésimo actor- señale divertida- Y tendré que alejar a Bruno de ti o después se estará quejando como tu-

-¿De que me quejare?- interrogo mi niño en cuanto entro a la cocina.

-De nada hermano,… no tendrás alguna amiga soltera que busque un tipo sencillo y de buenos sentimientos como yo- pregunto de manera teatral y no pude mas que esbozar una media sonrisa.

-¿Amiga, por que?- pregunto Bruno extrañado.

-Por que si son como Milena yo quiero una… ahora entiendo por que no sales de su casa, te prepara de desayunar y uno aquí con café y pan; no cabe duda que la vida es injusta- siguió con sus quejas.

-Tengo una, pero es casi mi cuñada por partida doble… casi hermana de mi Peque y novia de mi queridísimo cuñado, lo siento Mau sigue participando; por que dudo que Ariz o Fer se tomen tantas molestias- explico mi niño, yo para estas alturas me encontraba preparando unos huevos con jamón, ya que era lo único que había en el refrigerador.

En cuanto estuvieron listos, serví los platos.

Me senté y comencé a enumerar una lista de las cosas que debía recordar sacar del departamento en mi mente. Sin darme cuenta estaba en una especie de trance, hasta que Bruno comento algo y al no recibir respuesta me tomo por el brazo haciéndome volver al mundo.

-Si amor, que decías-

-Que te apresures, si es que quieres terminar para antes de que vayas a entrenar- comento y casi entro en shock, entrenar, lo había olvidado en ese momento.

-Si, claro- dije para apresurarme a terminar e ir a guardar todo.

-¿Y si metemos las cosas a la bodega?- pregunto expectante.

-La bodega, te recuerdo que no es una bodega; es otra habitación que se supone debería tener arreglada para las visitas; además no puede haber tantas cajas en ella, sería extraño- comente mientras recordaba la habitación vacía que no era ni bodega, estudio o alcoba.

-Listo, nos vamos… Mauricio espero te haya gustado el desayuno y cuando gustes puedes ir a desayunar al depa- me despedí gustosa del compañero de cuarto de mi niño.

-Oh, si un desayuno decente en mucho tiempo,… y te diría que iría a visitarlos, pero por la mirada de Bruno creo que no lo are- declaro y de inmediato mire a mi novio.

Pude ver su cambio de expresiones en cuanto se percato que lo observaba, paso de un Ni se te ocurra a Soy la inocencia en persona en un parpadeo.

-Ven cuando quieras Mau, que el no es el que cocina- comente alegre mientras le regalaba a Bruno una mirada reprobatoria por su actuar y besaba la mejilla de Mau.

Salimos del depa de Bruno para ir directo al mío y sacar sus pertenencias de ahí, me mentalice del maratón que me esperaba en cuanto cruzara mi puerta al ver en la parte trasera del skyline unas ocho cajas de platico ordenadamente apiladas. El camino fue silencioso, imagino que el se encontraba haciendo lo mismo que yo, recordando las cosas que debía recoger.

Llegue para levantar a Ulises y prepararle un café y algo con picante para su "malestar" o también llamado cruda, resaca, etc. Mientras Bruno iba al cuarto y empezaba con la mudanza.

-Por lo que veo te divertiste- comente mientras me preparaba un café frío, necesitaba estar despierta y activa o todo saldría mal.

-Si, todo estuvo genial… de verdad siento que mi tía llamara y ahora venga, digo no es que no quiera que venga, pero se de los preparativos que hacen cada vez que vienen e imagino que se llevan su tiempo en que esto quede como un departamento de una joven-

-Algo así, pero estoy segura de que podremos lograrlo, no creo que mamá pase tanto tiempo aquí como para fijarse en cada detalle de la casa- declare tratando de aferrarme a esas palabras, tenían que ser ciertas o entraría en un colapso nervioso.

-Claro que lo lograran, por la sala no se preocupen que yo me encargo; porque no vas a ayudarle a Bruno, en cuanto termine de desayunar iré a lo mío- aseguro con una enorme sonrisa.

-Si, claro- señale para ponerme en pie e ir a nuestra habitación. Me sorprendí por la hora, eran las nueve de la mañana y todavía no empezaba.

En cuanto entre en la habitación dos cajas ya se encontraban llenas y Bruno se hallaba sentado en el suelo recolectando sus ropas.

-Ya casi termino con mi ropa- señalo Bruno en cuento me vio.

-Ok, yo recojo las cosas de la cómoda y los buros- apunte mientras tomaba una de las cajas y la llevaba conmigo, la coloque en la cama y comencé a recoger sus pertenencias.

Lociónes, perfumes, su gel exclusivo para su uso personal, su peine. Si lo pensaba bien, no eran tantas cosas; empecé a creer que si lo lograríamos. Me moví a uno de los buros y quite la foto que tenia de el con su familia y otra donde estábamos fuertemente abrazados mientras nos besábamos apasionadamente, no quería darle ideas a mi madre.

Abrí uno de los cajones y casi me da un ataque al corazón al encontrar con una caja de condones, sin pensarlo dos veces se la arroje dándole justo en la nuca.

-Que hace esa caja ahí, que tal si no reviso lo cajones… con la suerte que tengo seguramente mi madre hubiera buscado algo en el y los abría hallado- comencé a quejarme de manera un poco histérica debo admitir, pero en realidad nunca de los nucas quería dar una explicación a mi madre acerca de la presencia de esa caja en mi buró.

-Tranquila, yo los iba a sacar en cuanto terminara con la ropa- señalo mientras se seguía sobando su cabeza, me sentí pésima por ello; me acerque a el y bese su coronilla.

-Lo siento amor, pero es que me pone de los nervios… si me hubieras dejado responder esto no estaría pasando- me queje mientras regresaba a mis labores.

-No te opusiste demasiado a mi negativa- afirmo.

-Creo que no estaba en mi momento de mas raciocinio,… o ya se te olvido que estabas haciendo- señale algo molesta, no era justo que toda la culpa me la quisiera cargar solo a mi.

-Recuerdo perfectamente que estaba haciendo, pero en verdad le ibas a contestar a tu mamá… que le ibas a decir que estabas resfriada debido a tu tono de voz, o que acababas de llegar de ir a correr- apunto con una sonrisa picara, que me puso los ánimos peor de lo que ya los tenia.

-Muy gracioso, muy gracioso;… dejemos esa conversación porque nunca nos vamos a poner de acuerdo, y mejor terminemos con la mudanza- señale mientras volvía a mis labores.

-Por supuesto, pero que quede claro que no fui yo el que saco el tema- comento lo que le valió un almohadazo de mi parte.

-¿Y ahora por que, que hice?- se quejo nuevamente.

-Por que no te callas,… Bruno lo que menos necesito en estos momentos es una "Charla" contigo; así que por favor ya no me discutas, el lunes lo hacemos si quieres toda la tarde, pero no hoy; por lo que mas quieras- suplique mientras avanzaba al otro buró.

-Ok, ok; ya no diré nada, seré un mudo- declaro al tiempo que hacía el típico ademán de poner un cierre a su boca.

Estaba por protestarle, pero sabía que no traería nada bueno hacerlo, no podía perder mas tiempo discutiendo con el. Me limite a respirar profundamente y continuar con mis labores, lo que no me llevo demasiado tiempo a decir verdad; por lo que salí del cuarto para ir al baño y hacer limpieza de "Brunitis".

Regrese al cuarto con sus accesorios solo para ver en primer plano el cambio de mi habitación… se veía extraña, me llamo la atención las cinco gorras perfectamente ordenadas en una de las paredes junto al armario. Fui a dejar las cosas en la caja y después volví por ellas, sin percatarme de lo realmente hacía las lance sin ningún cuidado a una de las cajas que contenía su ropa.

-Si tanto te molesta que mis cosas estén aquí solo dilo, pero por favor no las arrojes así; sabes lo especiales que son para mi esas gorras- señalo serio, y de inmediato volví en mi.

-No es eso, lo sabes… sabes que me pone de los nervios que vengan, no quiero un largo y repetitivo discurso por parte de mis padres- explique pacientemente mientras caminaba hacía él sin quitar mis ojos de los suyos.

-Entonces cálmate quieres, no quiero tenerte en el manicomio por esto;… sabes que todo estará listo verdad- señalo mientras tomaba mi mano y depositaba un tierno beso en ella.

Me senté en sus piernas para rodear su cuello y recargar mi cabeza en su pecho,... dios odiaba esta situación. Sin dudarlo me rodeo con sus brazos sin decir una palabra necesitábamos algo de paz.

Después de unos minutos abrazados alce mi rostro para quedar frente a frente y casi como una regla entre nosotros sonreímos para robarnos un beso y continuar con nuestra ajetreada agenda.

-Dios he quedado ciego de por vida- dijo una voz al pie de la puerta y no pude mas que sonreír contra los labios de Bruno.

-No seas mentiroso, que pasa- respondí mientras intentaba no reír.

-Nada, solo venía a informar que la sala esta limpia; si quisieran ir a verificar mi trabajo para que pueda regresar a mi hogar y encerrarme en mi cuarto a dormir tranquilamente se los agradecería enormemente- explico teatralmente, y por un segundo me pregunte si siempre estaría rodeada de hombres exagerados.

Me levante para arrastrar a Bruno a mi lado y verificar el "excelente" trabajo de Ulises.

Me encontré con una verdadera sorpresa, mi sala estaba perfectamente ordenada y libre de Brunitis; lo que se traduce a ninguna de las fotografías de mi antigua decoración.

-Perfecto- declare de lo mas alegre empezaba a creer que podríamos lograr esto.

-En serio Ulises, nadie pensaría que hubo una fiesta ayer,…ves Peque lo vamos a lograr- apunto mientras tomaba mi mano y le daba un fuerte apretón.

-En ese caso yo me retiro, imagino que te veré en la noche en mi casa cierto Peque- comento Uli.

-Si, yo me imagino; seguramente mi mamá querrá ver a mi tía- asegure mientras me despedía de el.

-Bueno,…y a ti Bruno; iras a visitarnos- pregunto mientras se despedía de mi novio.

-No se, la verdad; voy a acompañarla a la central, pero no se que es lo que quieran hacer yo por mi encantado de servir de chofer para esta niña y mi suegra- comento de lo mas sonriente.

-Entonces nos estamos viendo… pórtense bien- señalo mientras guiñaba un ojo y esta vez no pude mas que ponerme tan roja como mi sangre me lo permitía.

Bruno solo estallo en risas.

En cuanto salio mi primo Bruno vino a mi encuentro para tomar mi rostro y besarme tiernamente.

-¿Ya tienes tus cosas para el karate?- pregunto tranquilamente contagiándome por unos momentos con esa paz que necesitaba.

-Si, pero falta media hora aun; veré que mas falta por recoger- señale mientras regresaba al cuarto para ultimar detalles.

El tiempo paso tranquilamente mientras verificaba que todo estuviera en orden. Si mi vista y la lista que tenía no me fallaban teníamos todo cubierto.

Tome mi maleta y partimos rumbo al dojo, necesitaba relajarme, verdaderamente requería tranquilizarme para recibir a mi madre. Daba gracias que hoy fuera día de combates, una pelea con David no me vendría nada mal.