Capitulo 10: Camuflaje

(2da Parte)

-Ahora practicaremos un poco de combate… escojan a su oponente- señalo Santillan con lo que de inmediato me gire con mi oponente favorito.

-Estas segura…te veo un poco distraída, no quiero aprovecharme- señalo divertido mientras esbozaba una reluciente sonrisa.

-Es justo lo que necesito- señale esbozando una sonrisa cómplice.

Adoptamos nuestras respectivas posiciones y el juego comenzó.

Lanzo una patada, un movimiento anunciado; lo esquive sin problemas. Sonreí mientras daba un golpe en su estomago debido a esa patada se acerco los centímetros justos y necesarios para que el golpe fuera asertivo.

-Creo que te juzgue mal, se puede saber porque tu ausencia en el entrenamiento- pregunto mientras retenía un momento mi mano.

Me solté para poder lanzar una patada que por un pelo da en el sitio.

-Mi mama llega hoy- explique sin mas.

Me dio un golpe quedando lo suficientemente cerca como para sentir su agitada respiración.

-Y no quieres que sepa que Bruno duerme contigo- señalo mientras deslizaba su pie haciéndome perder el equilibrio, me sujeto por la casaca para evitar el brusco golpe de caer sin mas; en cuanto estuve en el suelo remato el ataque con un certero golpe en el estomago.

Yo solo lo mire extrañada por su comentario, era cierto que Bruno dormía conmigo pero de eso a que el lo dijera como si se lo hubiera confirmado; muy a pesar de lo que vio el domingo, eso no era prueba suficiente para su aseveración.

-Milena… todo el que te conoce sabe que no vives sola, auque no lo digas- apunto mientras se levantaba y extendía su mano para ayudarme a levantar.

No pude mas que desviar un momento la vista, las cosas que pensaría; lo único bueno de estar en pleno combate era que ya estaba sonrojada por el ejercicio, así que de esta forma se escondería la pena que me embargaba en estos momentos.

-David…-

-Cambio de parejas- me vi interrumpida por Santillan.

Se acomodo el karategui y fue en busca de otra pareja.

Fui con otro de mis compañeros y seguí con la rutina. El tiempo me paso volando hasta mi combate final. En este combate solo participábamos los de cintas avanzadas, de verdes en adelante… yo era café.

El grupo era reducido, ocho personas solamente. El tiempo era esencial, peleas de dos minutos sin descanso absoluto.

-Corre tiempo- anuncio Santillan y el combate empezó.

Golpes, patadas, barridas, en estos combates mostrabas gran parte de tu repertorio para los torneos oficiales; así como prueba tu condición física, nunca puedes permaneces estática, eso anuncia tus movimientos. Por mas que uno piense que son dos minutos…en esos momentos dos minutos son como decir dos horas.

Todo paso exactamente igual en los 3 combates que tuve, realmente estaba exhausta; pero no podía permitirme mostrar cansada y menos en el ultimo… con David.

-Empiecen- anuncio Santillan. Comencé a marcar mi ritmo esperando el momento, no siempre es tirar golpes al por mayor; yo conocía a la perfección los movimientos de David.

Hice una finta de dar una patada para terminar acertando un golpe a la boca del estomago. En respuesta intento una barrida, la cual esta vez no le resulto pues me sujete a su casaca y eso invalidaba el movimiento.

Conté hasta diez y lo solté, no podíamos permanecer sujetándonos mas de esos pocos segundos o en un combate oficial representaría una falta para cada uno.

Volvimos a nuestras posiciones y esta vez le di el espacio necesario para una de sus famosas patadas sentí la planta de su pie en mi cabeza y supe que estaba perdida.

Recobre la postura y seguí con el combate; tratando de recuperar esos tres puntos perdidos por un descuido.

Invertí mi ataque, ahora simulaba un golpe para terminar con una patada y sellarlo con el golpe verdadero en el pecho; recupere dos puntos.

-Tiempo- grito Santillan y…. había perdido.

Se quito los guantes y me paso el brazo por los hombros.

-Mas suerte para la próxima Milena, no bajes tu guardia y sobre todo concéntrate- dijo divertido, yo lo mire por un segundo con el seño fruncido como una pequeña; en cuanto mi vista regreso al frente palidecí. Bruno me miraba fijamente.

Moví mi hombro lo mas disimuladamente que pude para que David retirara su mano de mi hombro, me miro un poco extrañado y luego siguió mi mirada.

-Lo siento- dijo para encogerse de hombros y retirarse.

Fui por mis cosas y sin mirarlo nuevamente entre a los vestidores. Me cambie en microsegundos, ni me duche.

-Hola- salude a mi niño, a pesar de saber que no respondería; tenía una cara de enojado que se veía a kilómetros.

-Que tienes- pregunte tratando de sonar lo mas normal que pude.

-¿Qué demonios hacías peleando con… David?- soltó con un tono de voz contenido, sabia que se estaba concentrando para no alzar la voz.

-Como que que hacia… pelear, como peleo con todos mis compañeros- explique algo molesta por su actitud.

-Milena…-

-Mile nos llama Santillan- interrumpió David y solo pude asentir.

-Tengo que ir, no tardo- anuncie para ir con mi equipo.

Ya en el centro del gimnasio Santillan hablo.

-Me acaban de confirmar la sede del próximo nacional que se llevara a cabo dentro de mes y medio, Milena creo que serás nuestra guía… Iremos a Monterrey- anuncio y mi sonrisa no pudo ser mas grande iría a mi casa en un torneo oficial de mi amado deporte.

-Por mi encantada- dije cuando recobre la postura.

-Solo eso era, que tengan un buen fin de semana; descansen- se despidió.

Regrese con mi novio.

-¿Oíste?... vamos a ir a casa en mes y medio- anuncie de lo mas emocionada por la noticia.

-Si, oí perfectamente- respondió serio.

-No te pongas así, no tiene nada de malo; siempre has sabido que entreno y peleo con hombres, es como si yo te reclamara por las felicitaciones que se dan en el americano… golpear su trasero entre ustedes- le hice ver intentando no soltar una carcajada por la comparación, pero era cierto; yo no le veía lo malo.

-No es lo mismo- soltó sin mas.

-Podemos irnos al depa, no quiero dar espectáculos- pedí mientras tomaba mi mochila y emprendía el camino al Sky.

En un abrir y cerrar de ojos me sujeto del brazo haciéndome girar y sin mas me beso. Al separarnos no entendía su reacción, me moleste por su cambio de humor pero en cuanto emprendí de nuevo el camino enfurecí; delante de nosotros se encontraba David.

Camine en silencio hasta el estacionamiento y no me pare en el auto, seguí mi camino.

-A donde vas- llamo mi atención. Seguí caminando.

Oí como me seguía hasta ponerse frente a mi.

-Quitate- dije tratando de esquivarlo para seguir mi camino.

-Después de todo te vas a enojar-

-¿Yo?.. Quien tenía cara de enojado, quien me reclamo por mi entrenamiento, quien me beso solo para "Dejar las cosas claras"- le hice ver.

-Tu no sabes como piensan… pensamos, y claro que tenia que dejar claras las cosas- explico como si fuera lo mas obvio del mundo.

-No se ni me importa, lo único que quiero es que mi novio no sea un cavernícola y acepte que entreno con hombres, "entreno", no salgo con ellos, no los beso... "entreno" – recalque.

-No soy un cavernícola, solo te estoy cuidando como le prometí a tu familia-

-Pues yo no necesito que me cuides, creo que ya estoy mayorcita para esas cosas no lo crees- declare para volver a tratar de regresar a mi huida.

De inmediato puso cara de niño regañado: ojitos tristes, labio abajo con puchero incluido.

-Me perdonas, me perdonas; me perdonas… sabes que a veces actúo sin pensar- dijo en tono de arrepentimiento.

Porque lo amaba tanto.

-Si, actúas sin pensar… y no tienes porque explotar con algo tan insignificante; a mi solo me cae bien David-

-Entonces me perdonas- cuestiono de igual manera.

-Solo si prometes no volverlo a hacer- respondí.

-Un tratare basta… los celos no son algo que se pueda controlar a voluntad-

Auque me costara admitirlo, tenía razón; los celos eran algo instintivo. Que si no lo sabía de primera mano.

-Esta bien- acepte para dar vuelta y regresar al Sky.

En el camino de regreso no hablamos, a pesar de que había aceptado sus disculpas el coraje no se me pasaba tan rápido.

Estaba bajando la maleta del auto cuando mi celular sonó. Era mamá.

-Hola- salude.

-Estoy en la caseta, llego como en hora y media- anuncio.

-Perfecto, llamo a Bruno y te recogemos... te tengo excelentes noticias- respondí recordando mi próximo viaje.

-Oh, muero por escucharlas; te veo en un rato- se despidió.

-Claro, nos vemos-

Cerré la puerta del carro y al girarme Bruno me miraba fijamente. Lo mire con la interrogante en mi expresión.

-Por que le dijiste que me llamarías… aquí estoy- señalo lo evidente.

-Lo se, pero no quiero que ella sepa que todo el tiempo estas conmigo o será casi obvio que vives aquí- explique.

-Si tu lo dices- apunto mientras se encogía de hombros y me libraba de mi maleta.

Entramos al departamento y de inmediato fui por un juego de ropa nuevo para darme una ducha rápida e ir por mi madre a la central.

Tome una bolsa metí mi celular y las llaves para salir de inmediato, el trayecto nos tomaría unos cuarenta minutos.

-Estoy lista- anuncie a Bruno mientras avanzaba a la puerta.

-Ya se te paso, o vas a estar así por el resto del día y mañana y pasado y así- interrogo dándome alcance al tiempo que me tomaba del brazo.

-Para tu suerte, si ya se me paso...solo espero que realmente trates de no dejarte llevar- respondí seria.

Me abrazo fuertemente, sin dudarlo le devolví el gesto.

-Ya vamos o no alcanzamos a llegar- señale.

-Ok-

-Pero antes- dije para señalar con mi índice mi mejilla izquierda pidiendo un beso como compensación. Sin dudarlo poso sus tiernos labios.

El camino fue silencioso, tenia tantas ideas en mente, cosas para mamá, cosas para Bruno, del torneo, la escuela. Debía sacar algunas o mi cerebro explotaría.

Aparcamos y fuimos a la sala de llegadas, nos adelantamos por veinte minutos. Fuimos a tomar asiento y de inmediato tomo mi derecha entre las suyas.

-Que vas a hacer mañana- cuestiono mientras su vista se centraba al frente.

-No se, lo que mi mamá quiera hacer… imagino que regresara en avión, por lo que estará prácticamente todo el día de mañana- explique mientras mi mano izquierda acompañaba aquel agarre.

Nos quedamos en silencio hasta que por la puerta de llegadas vi la inconfundible, bueno al menos para mi; silueta de mi madre y no venia sola, mi mejor amiga venía con ella.

Me levante de inmediato abandonando el agarre con Bruno.

-Mamá, Mela- grite en cuanto me vio para correr a abrazarlas.

-¡Sorpresa!- Dijo Melanie extendiendo los brazos. De inmediato fui con ella.

-Mi pequeña, como estas- saludo mi madre devolviéndome el abrazo.

-Bien mamá, como puedes ver estoy de una pieza- respondí alegremente mientras caminábamos para ir con Bruno.

-¿Y tu mi cuñada preferida que te trae por acá?- pregunte a mi mejor amiga.

-Ver a mi mejor amiga y cuñada preferida- respondió mi cuñada.

-Bruno hijo, que gusto verte; que gusto verlos- dijo en cuanto vio a mi niño.

-Gracias Elena, no sabe lo feliz que se puso Milena de saber que vendría y con la noticia que le acaban de dar estará igual o mas feliz… ¿Y que haces aquí Melanie?- comento Bruno y me alegre de que parecía ser de nuevo el mismo tomando la pequeña maleta de las manos de mi madre y después la de mi mejor amiga.

-Si, peque me comento algo pero no me dio detalles- señalo mi madre mientras emprendíamos el camino al estacionamiento.

-Vine a ver a mis mejores amigos, que acaso eso es un crimen… ayer me encontraba con Emma cuando mi suegris nos dio la noticia de que vendría, no podía desperdiciar la oportunidad de venir…cual es la noticia peque- dijo felizmente mi cuñada.

-Pues el asunto esta así: El próximo torneo nacional será en Monterrey- anuncie mientras veía la emoción en el rostro de mi madre y mejor amiga.

-Oh hija eso es grandioso tu padre estará feliz con la noticia al igual que tus hermanos- dijo gustosa mi madre.

-Claro… peque tendrá porra ¿Cuánto tiempo tengo para organizarme?- cuestiono y pude ver su expresión pensativa, su maquiavélica mente ya trazaba su próximo plan.

-Y a donde las voy a llevar… Milena menciono que tal vez querrían ir con su tía- interrogo Bruno cuando llegamos al Syline.

-Me encantaría, pero no se si Melanie quiera acompañarnos, imagino que ella querrá platicar con mi peque- señalo tranquilamente mi madre.

-Oh, no se preocupe por mi Elena, vayamos con su hermana- respondió de inmediato mi mejor amiga.

-En ese caso vamos- señalo mi niño.

El camino ha casa de mi tía fue tranquilo, preguntas normales por parte de mi madre mientras que Melanie permanecía extrañamente tranquila; cosa que realmente me alarmo.

En cuanto llegamos con mi tía Bruno paso a retirarse al escuchar que Ulises nos llevaría a mi departamento. Me sentí extraña de que se fuera, pero era lo mejor; lo sabia.

La cena fue de los mas agradable, mi tía quedo encantada con Melanie y como no si se mostró extrañamente silenciosa; lo que me hizo temer que la peor parte seria cuando tuviéramos algún momento a solas.

-Bueno, entonces Ulises serias tan amable de llevarlas al departamento- apunto mi madre alrededor de las diez de la noche.

-¿Como que llevarnos… y tu?- pregunte extrañada.

-¿Yo?, pues me voy a quedar con mi hermana… imagino que tendrán cosas que platicar, además solo hay una cama en tu departamento; no te preocupes pequeña- explico tranquilamente mi madre.

-En serio, no es necesario… además quiero a mi mamá- pedí haciendo semejante puchero.

-Anda váyanse, que tampoco quiero que tu primo ande tan tarde solo- señalo no dándome otra opción.

Nos despedimos de mis tíos y mis pequeños primos para ser llevadas a mi tortuoso interrogatorio.

-Tus hermanos son muy lindos- comento Melanie a Ulises.

-Eso le parecen a todo mundo, pero después de que realmente convivas con ellos, te darás cuenta de tu error- señalo Uli con una brillante sonrisa.

-No le hagas caso Mela, a mi me dijo lo mismo y sigo amándolos; lo que si es cierto es que son unos diablillos que nunca se cansan- corregí a mi primo.

Entre comentarios de toda clase finalmente llegamos al depa.

-¿Aquí vives?- pregunto curiosa Melanie.

-Si, y puedes venir cuando quieras- ofrecí de inmediato.

-Bueno señoritas… yo las dejo, disfruten de su noche; prima serias tan amable de llamar a mi mama y decirle que pasare con Jorge, se me olvido mencionárselo- comento Ulises

-Seguro que lo olvidaste o será que no querías decírselo- pregunte divertida.

-Tal vez- respondió con una enorme sonrisa.

-Claro yo le digo y gracias por todo- me despedí de el y vino a despedirse de Mela.

En cuanto subimos a mi piso e ingresamos al depa Melanie se deleito observando toda la estancia.

-¿Y Bruno?- interrogo curiosa.

-En su cuarto…no creerías que iba a estar aquí verdad, con mi madre y todo eso; el siempre se va a su cuarto cuando hay "intrusos"- explique.

Se sentó tranquilamente en lo que llamaba a casa de mi tía para avisar que ya estábamos en casa y que mi primo demoraría por loa visita a su amigo.

En cuanto volví a la estancia mi mejor amiga me miro con esa expresión picara y supe que estaba perdida.

-Me tienes que contar todo- apunto con su mirada fija en mi.

-No tengo nada que contarte, ninguno de tus trucos me harán hablar así que mejor ni gastes saliva; si no te molesta podemos irnos a dormir porque créeme que mi día fue de lo mas ajetreado- señale al tiempo que iba a mi cuarto. De inmediato me siguió.

-En serio no me vas a decir nada… nada, nada, nada...ni un detalle, si yo le ayude con el vestido… anda- suplico con un gesto de niña.

-No… nada, ni una pizca- apunte mientras iba por mi pijama para cambiarme. Ingrese al baño y la deje en el cuarto.

En cuanto regrese a la estancia ella ya se encontraba con su pijama y cruzada de brazos con el seño fruncido y su expresión de niña derrotada y molesta.

Fui al otro lado de mi cama y me metí bajo las sabanas.

-Que descanses Mela…gracias por venir- dije.

Sentí como se acomodaba a mi lado dándome la espalda.

Resople internamente por lo que iba a decir, pero después de todo era mi mejor amiga.

-Fue perfecto- dije antes de enterrar mi cabeza en la almohada y perderme en los brazos de Morfeo.

Me desperté solo para esperar a que Bruno diera señales de vida, lo extrañaba mucho.

-Melanie…despierta, vamos a ir con mi tía de nuevo- señale mientras la movía para que despertara.

-Si…cinco minutos y me levanto- señalo para taparse por completo con la sabana.

Mi teléfono sonando la hizo despertar.

-Buenos días- salude alegremente.

-Hola- respondió alegremente mi niño.

-Vienes a desayunar…el campo esta despejado, mamá se quedo con mi tía y me dejaron sola con la señorita curiosidad- señale a punto de estallar en risas por la expresión de mi mejor amiga al oír como la nombraba.

-OK, yo llevo el desayuno-

-Te vemos en un rato… besos- me despedí de el.

-Te bañas primero o voy yo- pregunte a mi mejor amiga.

-Primero desayunamos- apunto mientras se terminaba de levantar.

-No creo, Bruno dijo que traía el desayuno…así que mejor aprovechamos el tiempo- apunte mientras iba a rebuscar mi ropa al closet.

-En ese caso voy primero- señalo mientras tomaba su mochila y partía al baño.

En cuanto salio entre yo y no tarde nada, ya que seguramente Bruno no tardaría en llegar.

Apenas salí oí la puerta abrirse. Fui con ellos.

-Bueno espero que sea algo típico de aquí, creo que me lo merezco después de mi hazaña- apunto Melanie dejándonos a ambos en total desconcierto.

-¿De que hazaña hablas Melanie?- interrogo de inmediato Bruno.

-De venir y librarlos de la visita de tu mamá, sabía que si venia ella me cedería el lugar para quedarme contigo… había un noventa y nueve por ciento de que esto fuera un éxito- comento orgullosa de su plan mientras expiaba la bolsa que Bruno había traído.

-¿Quesadillas?-

-Si quesadillas… antes de protestar pruébalas- respondió mi novio.

-Gracias- dije yo mientras la asfixiaba en un abrazo.

-De… nada, supongo; pero mi pago fue un asco. Bruno tu quieres recompensarme verdad- miro "inocentemente" a mi novio.

-Si mi imaginación no me falla y no lo creo, no diré nada acerca de nada; si mi peque no hablo yo mucho menos lo are… si tanto quieres saber, pregúntale a tu novio- apunto Bruno y por poco me da un ataque al oír su sugerencia.

-Muy gracioso, are de cuenta que no oí ese horrible comentario y seguiré comiendo... esto esta realmente rico- señalo aparentando sentirse ofendida, pero en realidad estaba de lo mas apenada, de inmediato bajo su cara y casi podía adivinar que intentaba meterla a al plato o a su vaso para no mostrar su pena.

Después del desayuno Bruno nos llevo con mi tía y pasamos toda la tarde ahí, me alegre por haberlo convencido para que se quedara, tanto mi madre como mi tía se deshacían en comentarios sobre lo bien que nos veíamos juntos.

El día paso rápidamente, realmente ni lo sentí y me extrañe cuando mi madre menciono que regresarían en autobús; eso significaba que llegarían directo al trabajo y escuela respectivamente, en cualquier caso debía admitir que había disfrutado con su visita muy a pesar de las dificultades que esto nos trajo; pero también me mostró el otro lado de mi relación con Bruno.

Debíamos trabajar en ello, porque no quería una discusión como la que tuvimos por algo tan insignificante como sus celos; realmente no tenia motivo alguno para tomar esa actitud pero si hablábamos del tema yo no me quedaba atrás, así que bien podíamos ir trabajando en el asunto.