2Da Parte.


El primer día había resultado bastante normal, nada nuevo; algunas caras nuevas pero debía admitir que la verdad no había gran diferencia con los torneos pasado a los que había asistido.

-Vas muy bien novata- me felicito David alegremente.

-No es que fuera muy complicado, ya he peleado con la mayoría de ellas- admití tranquilamente.

-Es verdad, pero al ser miembro del representativo las cosas se ponen mas duras; ¿Como quedaste hoy?-

-Tercero en kata y final en combate individual y por equipos, mañana serán las semifinales y finales de combate por equipo... ¿Y tu?-

-Ya sabes, finales… lo normal- comento con una pose tan altanera.

-No seas presumido- respondí al tiempo que le daba una patada.

-No, yo seria incapaz de presumir- respondió sonriente.

-Bueno voy con mis amigos, no he hablado con ellos desde que llegaron; no quiero ni imaginar los comentarios que me harán- dije de lo mas nerviosa, era la primera vez que mis amigos me veían combatir.

-Tranquila seguramente solo serán buenos comentarios, sabes que eres buen en este negocio, lo disfrutas y Bruno y tu familia te apoyan, que te vean tus amigos solo es un extra-

-Puede ser, pero son mis amigos de toda la vida… bueno, te veo en uno momentos-

Fui directo a las gradas donde un convoy de diez personas me esperaba…al fina había resultado mentira lo de las playeras pero la verdad eso me tranquilizo enormemente, porque saber que todos sabían que ellos iban a apoyarme era sumamente embarazoso.

-¿Y bien que les pareció?- dije en cuanto llegue con ellos.

-Ya no volveré a molestarte…no quiero recibir una de tus patadas- dijo Alex aparentemente temeroso.

-Muy gracioso Alex… díganme la verdad-

-¿Qué quieres que te digan?, sabemos… vemos que amas estar ahí, y yo adoro verte feliz… pero estaría mejor si David no estuviera en el equipo- dijo sonriente Bruno para terminar con una mueca al mencionar el nombre de mi amigo.

-Bruno, no empecemos…solo es un amigo…-

-¿Me lo presentas?- me interrumpió Arizbeth.

-Te gusto verdad, desde ayer vi que no le quitas el ojo… por mi encantada, es un buen chico y esta libre según sus propias palabras- comente al tiempo que le dedicaba una significativa mirada a mi novio un "Contento con el plan" fue el mensaje que envié, el cual pareció captar.

-Tu dime cuando y donde y yo encantada- respondió de inmediato.

-Pues déjame ir a la junta y lo rapto para presentártelo- comente divertida.

Me encamine al fondo del gimnasio cuando Fernando me detuvo.

-Si Fer, que pasa- pregunte confusa, no había dicho ni una palabra hacia unos momentos y ahora me miraba preocupado.

-Concuerdo con Bruno, ese compañero tuyo no me agrada… para su tranquilidad y la mía aléjate de el quieres- dijo serio y yo casi estallo en risas.

-Ok, are de cuenta que no escuche eso…son un par de psicópatas que no pueden aceptar que solo somos amigos; aprecio tu preocupación pero por favor no te metas, ya bastante tengo con Bruno como para que tu te le unas quieres-

-Solo ten cuidado con el, concuerdo con Bruno; no me gusta la manera como te trata- se defendió de inmediato.

-Dios en que universo estoy que mi novio y mi ex confabulan en contra de un amigo… si sigues ya no te dejare hablar con Bruno-

-No es chiste, en serio no me gusta su amistad-

-Ok, dos cosas no eres mi padre ni mi hermano…y aun a ellos les diría lo mismo que a ti: NO se metan- le corte para ir a directo a la junta, ahora estaba de mal humor.

-Bien chicos, vamos muy bien, la mayoría están con combates para mañana; la jornada de hoy ha terminado. Tienen el resto del día libre… pero debido a su llegada de ayer, o debo decir hoy, pasare lista; dios parezco niñero, la lista se tomara a las diez; el que no este no combatirá en su final y no ira al próximo torneo como castigo, así que vayan y diviértanse; son las tres de la tarde tienen bastante tiempo para divertirse y relajarse- dijo serio y yo me anime un poco tendría la tarde libre para poder estar con mi niño.

Recordando mi plan llame a David.

-Hey no quieres ir con nosotros, no se que tengan planeado pero si quieres puedes unírtenos- dije amablemente.

-Me gustaría pero ya hice planes… gracias- respondió algo nervioso.

-No te preocupes, y espero te diviertas-

Regrese con mis amigos y extrañamente Bruno se encontraba sumamente tranquilo, por un segundo fue lo mas extraño; fue cuando lo entendí… David no vendría con nosotros.

-¿Y bien que vamos a hacer?, tengo le resto de la tarde libre… hasta las diez-

-Pues no teníamos nada planeado,…vamos a comer- dijo alegremente mi cuñada.

Y así lo hicimos, me sorprendió que Fernando nos acompañara y que… Valentina no viniera con el, lo interrogue por ello; a lo cual respondió que había reservado ese tiempo por si organizábamos algo, no quise incomodarlo más por lo que deje el tema.

-¿Y bien ahora que hacemos?- interrogue en cuanto Bruno y yo nos encontrábamos en el sky.

-Tu voy a secuestrar- dijo alegremente.

-¿Perdón?-

-Ya oíste, por que crees que no viene nadie mas; ya le dije a Alex que siguieran sin nosotros…tu y yo tenemos planes- respondió para darme un muy sugerente beso, con el que me dio la idea justa de lo que quería hacer.

Confundida por todo en ese momento no me percate de la dirección que tomo, pero en cuanto lo deduje proteste.

-No voy a ir a tu casa- dije seriamente.

-¿Por que no?- cuestiono como si nada.

-Por que es tu casa, es como si fuéramos a mi casa; créeme que no me gusta la idea, podría llegar alguien- dije nerviosa y apenada.

-No llegara nadie, mi mama esta en su local, y Leslie va con ella en cuanto sale; regresan hasta que cierra y sabes que mi padre llega en la noche… así que quien podría interrumpirnos- dijo como si nada.

-Algo saldrá mal, lo se- dije mientras me cruzaba de brazos.

Lo vi como salía del auto para dar la vuelta y llegar a mi lado.

-Por algo dije que te secuestraria- comento mientras abría mi puerta y me cargaba como un vil costal de papas.

-Bruno no es gracioso, no voy a ceder- dije mientras colgaba cabeza abajo y miraba su bien formada parte trasera, agradecí al americano por ello.

-Claro que cederás, lo único gracioso aquí será que si no te sujetas mientras abro te caerás- comento para unos instantes después soltarme y logre sujetarme de sus caderas para evitar mi caída.

Espere a que abriera y me mentalice para ser firme en mi decisión.

Atravesamos el porche, el pasillo entre la sala y subimos las escaleras. Cuando finalmente me bajo, quede atónita con la visión de su cuarto.

Una leve iluminación, al centro de su cuarto solo un colchón sin base y al centro un ramo de alcatraces. Sencillo y muy muy hermoso.

Tomo mi rostro entre mis manos y sin más me beso.

Un roce tan delicado que derribo todas mis barreras, lo amaba tanto.

-¿Y que me dices?-

-Que eres un ninfomano- le di un corto beso.

-Que sabes que amo los alcatraces- un beso más.

-Y que juegas muy, muy sucio… tramposo- termine para enredar mis manos en sus cabellos y atraerlo a mi, deleitándome con el roce de nuestras lenguas.

-No soy ninfomano- me reclamo en cuanto nos separamos para dar un corto beso.

-Se que amas los alcatraces- un ligero roce.

-Y juego con lo que tengo, eso no es ser sucio- sonrió para terminar mordiendo mi labio.

Mientras continuábamos con los besos fuimos a parar al colchón. Lentamente nos recostamos en el.

-Bruno juro que si alguien llega te iras a tu cuarto por el resto del semestre- dije sonriente.

-Nadie va a venir- aseguro para silenciarme con un beso.

Y así me deje llevar por el profundo amor que nos teníamos.

Dieron las nueve de la noche y para su buena suerte y mi integridad personal, nadie vino.

-Ves, te dije que nadie iba a venir; ¿A donde quieres ir a cenar?- pregunto divertido mientras jugábamos en la sala.

-Tienes demasiada suerte cielo mío- respondí alegremente.

-Puede ser…y bien ¿Que cenara el próximo primer lugar?- dijo alegremente mientras me rodeaba con sus brazos.

-¡Sorpréndeme¡- comente para apoyarme en su hombro y sonreír ampliamente.

Y si, lo hizo; me llevo al restaurante que estaba por la preparatoria. Cenamos tranquilamente entre comentarios de todo tipo, ya fueran de la escuela, nuestros amigos, nuestros deportes o de nosotros; eso no era lo importante, solo me gustaba hablar con el; compartir mi tiempo con él.

Muy a mi pesar Bruno fue a dejarme al hotel.

-Bien… espero que descanses, te veo mañana; duerme con los angelitos- dijo radiante para despedirse con un largo y reconfortante beso.

Santillan paso lista, tal y como lo prometió. Fui a mi habitación, me di un relajante baño y me entregue a los brazos de Morfeo.

El día siguiente fue mas tranquilo por así decirlo, puesto que solo me esperaban combates para hoy. Primero serian los de equipos, por suerte o por desgracia en esta ocasión yo era la reserva del equipo, el equipo constaba de tres competidoras y la reserva en dado caso de quedar empatadas; si eso llegara a pasar todo estaría en mis manos.

Antes de ir a registrarnos fue a las gradas con mis amigos.

-Suerte- fue la palabra clave de esos momentos.

Realmente agradecí que mis padres no vinieras, mi madre argumento que no le gustaría verme en vivo ya que si llegaban a lastimarme no soportaría verlo, además de que ya estaba acostumbrada a ver los videos; lo cual hacia mucho tiempo después de que mi competencia se hubiera dado y mi padre nunca dejaría sola a mi madre.

El registro paso sin mas, el capitán del equipo se encargaba de el, si embargo teníamos que hacer acto de presencia.

La primer pelea no duro prácticamente nada, con tres patadas en la nuca el combate fue nuestro. La segunda no fue algo agradable, nos vencieron por un punto; por lo que si el tercero no lo ganábamos, iríamos al cuarto… ósea YO. Mis nervios se hicieron presentes, manos sudorosas, el tic en mi pierna y mi continuo estudio del combate que estaba presenciando. Todo se complico en el ultimo minuto, estábamos empatadas y Santillan vino a pedir que comenzara a mi calentamiento, puesto que seguramente iríamos al cuarto combate.

Así lo hice, rápidamente me libre de la sudadera representativa del equipo e hice los ejercicios para entrar en forma. Un grito me hizo volver la vista al combate, el juez había dado un punto a nuestra competirá y se acababan de anunciar los últimos treinta segundos. En un abrir y cerrar de ojos el tiempo expiro y… habíamos ganado.

Una ola de felicitaciones y abrazos nos llego, todos los miembros que no se encontraban en sus propios combates vinieron a felicitarnos.

-Tu primera medalla como miembro del equipo- dijo una voz a mis espaldas.

Me gire y sonreí ampliamente, era mi compañero de combates; David.

-¡Si!... imagínate, y sin sudar- comente alegremente.

-Y sin sudar… prepárate para sudar, y no te preocupes por tu coach, que yo lo seré- declaro tranquilamente.

-En serio, que gusto; aunque era algo de esperarse… y tu ¿Como vas?-pregunte mientras recogía mi maleta para ir al registro para la final individual.

-Yo, bien; mi final será después de la tuya, recuerda que vamos por cintas, y la kata pues lo normal… primer lugar- dijo aparentemente presumido.

-Ay, es cierto; se me olvida que tu segundo nombre es modestia- dije para darle un codazo.

En veinte minutos ya me encontraba lista para mi combate, esperando que los últimos segundos de la pelea que nos antecedía terminara, era por el tercero y cuarto lugar, para suerte del equipo gano nuestra competidora.

En cuanto ingrese al tatami, todo se borro de mi mente excepto la chica que tenia enfrente y una voz detrás de mí, la de mi coach.

Una serie de movimientos comenzó, esquivar, fintar y golpear. En un intento por darle una patada, me esquivo y me lleve un golpe en el estomago; un punto en contra y calculaba que apenas habían transcurrido treinta segundos.

Una finta de golpe al estomago y la tuve en posición para darle una patada en la nuca. Tres puntos para mi, y apenas había transcurrido un minuto de los dos y medio que era el legal.

Dos golpes y una patada fue mi siguiente ataque, esquivo el primer golpe; pero para el segundo no tuvo tiempo y de la patada ni hablar, no se la esperaba. Un solo punto para mi puesto que solo consideraban el primer contacto para asignar los puntos. El marcador se encontraba 4- 1.

El siguiente movimiento lo deteste enormemente, con una finta de patada me derribo y remato con un golpe en el estomago, pude librar el golpe pero la derribada me costo dos puntos. Ahora solo le llevaba ventaja de un punto.

Peleando por volver a agrandar esa ventaja, cometí el mayor error; lo que mi coach me grito, pero para cuando procese la orden, ya era tarde, me entregue a mi rival y deje que esa minúscula ventaja se anulara.

Me maldije de inmediato, y mas cuando el aviso de los treinta segundos se oyó, no quería ir a punto de oro, eso era lo peor del nuevo reglamento, anteriormente íbamos a tiempo extra y si nadie lograba un punto de desempate la pelea se le daba al competidor que mas convicción mostrara en la pelea.

Sin casi mediarlo, solo oí la voz de David, me moví rápidamente esquivando y en un rápido movimiento acerté mi puño en su estomago. La pelea se detuvo y el juez me marco el punto, al reiniciar el combate se escucho un grito anunciando el final del combate.

Sin pensarlo dos veces corrí hacia el dueño de esa voz para festejar mi triunfo.

Un grito de alegría salió de mi pecho al tiempo que saltaba sobre él, no cabía en mi de la emoción. Lo abrace tan fuerte que por un momento pensé que le rompería el cuello.

-Felicidades- dijo alegremente mientras me sujetaba para que no callera.

En ese instante sentí una fría, amenazadora y mortal mirada; alce la vista para encontrarme con mi novio.