OLVIDO

Después de poder despegarme de Fernando y de que la impresión se borrara de su rostro, nos sentamos en la banqueta sin decir nada, creo que debíamos entender mejor la situación en que este hecho inesperado e insólito nos dejaba.

-Todo… ¿Recuerdas todo?- cuestiono sin mirarme.

-No lo se, a decir verdad creo que tal vez alucino- dije con una media sonrisa.

-Pero, pero dijiste que recordabas- volvió a preguntar esta vez dándome la cara.

-Si, porque recordé tu sonrisa; del partido en el que nos reencontramos- dije sonriente mientras esas imágenes venían a mí, pero en un instante se borro esa expresión pues una punzada en mis sienes me ataco; de inmediato lleve mis manos a la cabeza intentando detenerlas.

-¿Qué tienes, te sientes bien?- escuche su voz con total preocupación mientras se movía para quedar frente a mi.

Fue cuando comprendí el origen de aquellas punzadas… los recuerdos que venían las provocaban. Mis sueños tal vez serian recuerdos.

-Solo son una pequeñas punzadas, creo que…- un celular timbro interrumpiéndome –Contesta, no te preocupes- asegure viendo que no lo haría.

Se levanto y avanzo un par de pasos para contestar.

-Bueno-

-Si, podemos dejarlo para después-

-No, no te preocupes luego te explico-

-Si,…nos vemos-

Seguramente había sido Valentina, la conocida, amiga o lo que fuera.

En cuanto regreso a mi lado pude ver su intranquilidad, me levante de inmediato.

-Creo que estaba por interrumpir algún compromiso, lo mejor será que me vaya- dije sonriendo aunque la verdad quería hablar con el, aunque estaba claro que él no me espero toda la vida como yo lo pensé; hombres como el no debían esperar a nadie… nunca.

-No, no interrumpiste nada, en serio- dijo tratando de sonreír.

-Fernando Emilio no tienes que mentirme, después hablaremos no te preocupes- dije mientras acariciaba su mejilla tiernamente para después darle un beso.

-Por lo menos deja que te acompañe a tu casa- pidió de inmediato.

-Solo si de ahí vas a tu compromiso- comente alegre.

-Si, de ahí iré a donde me dirigía- aseguro.

Caminamos al auto, el tomo su casco, fue hacia su moto y yo recordé aquella vez que lo vi en ella; esa en la que nos quedamos horas platicando de nimiedades sentados afuera de mi casa. Un suspiro salió de mí.

Arranque el motor y me dirigí a mi casa, maldije en cuando vislumbre su skyline; pero tal vez era lo mejor dejar las cosas claras ahora. Di un largo respiro y me prometí a mi misma que no lloraría, al menos en su presencia.

-Vaya… corres con el buen Ferni para consolarte- dijo fríamente mientras una cruel sonrisa se dibujaba por su rostro.

-No seas idiota. Yo no necesito ir a consolarme con nadie, fui a verlo porque tenia que preguntarle algunas cosas- dije molesta y en ese momento Fernando vino a mi lado.

-Cosas,… que clase de cosas- dijo al tiempo que enarcaba una ceja y miraba fríamente a Fernando.

-Imbécil, ni siquiera trates de acercarte a ella; no te doy lo que mereces porque se que ella no esta en condiciones- dijo Fer mordazmente.

Lo sujete del brazo.

-¿Condiciones?...cuales condiciones-

-Recuerdo… creo que recuerdo todo- susurre al tiempo que la imagen de el abrazando a Jimena me invadía -… ¿la sigues queriendo verdad?, tu me lo dijiste "Nunca la podre olvidar" – musite las palabras mientras peleaba por el picor en mis ojos, no lloraría.

-¡Que¡… no, eso fue antes cielo; mucho antes de nosotros – afirmo con el rostro descompuesto mientras intentaba acercarse a mi. De inmediato retrocedí.

-No lo se Bruno, no se que creer… porque estabas con ella hoy. Fui a buscarte para arreglar las cosas y… y te encontré en sus brazos- mi garganta se cerraba al pronunciar las palabras y una sola lagrima escapo de mi.

-¿Por eso fuiste a verme, porque el estaba con su ex?- pregunto confundido Fernando al tiempo que me miraba fijamente.

-No, claro que no; sabes que nunca haría nada para herirte, sin darme cuenta conduje hasta tu casa, estaba… estoy mu confundida; por un momento pensé que estaba alucinando pero cuando te vi supe que lo que veía eran mis recuerdos- sonreí al verlo fijamente.

-Estaba con ella porque fue a verme para invitarme a su boda… cuando me vio tan serio pregunto que me pasaba y le conté lo idiota que había sido contigo ayer. Cuando me viste me estaba despidiendo de ella, aunque ahora que veo que fuiste con él creo que mi suerte finalmente ha terminado verdad… no debí tentarla tanto, no es así- dijo con voz dolida, de derrota.

Un arrebato me hizo avanzar a el y asentarle semejante bofetada.

-No vuelvas a decir que lo que yo sentí por ti fue cosa de suerte. Nunca- alegue enérgicamente mientras lo miraba directo a los ojos.

-¿Sentiste?... ves entonces al fin te diste cuenta que cometiste un error, esta bien; no me arrepiento de nada de lo que paso entre nosotros… para mi todo fue autentico, solo….-

-Deja de hablar… no puedo pensar con claridad ahora, pero te aseguro que lo que paso ayer no se me olvida y creo que si en verdad piensas eso; lo mejor es que verdaderamente terminemos. Solo nos estamos haciendo daño… y la verdad no quiero una vida así, nunca seria de la clase sumisa, creo- musite mientras me abrazaba a mi misma.

-No, de verdad no se lo que me paso; yo…-de pronto su tono cambio- Fernando creo que ya te diste cuenta que estas de mas en esta conversación verdad, así que haz el favor de…-

-Me voy a ir cuando ella me lo pida- le corto de inmediato.

-Fer… creo que es hora de que me dejes, tenias un compromiso- aclare mientras le regalaba una tranquilizadora sonrisa.

-¿Estas segura?-

-Si,… después hablamos, no te preocupes; estaré bien- dije y el vino a mi para darme un tierno y protector beso en la frente, pude ver de soslayo como Bruno apretaba su mandíbula, pero en ese momento el podía rompérsela por la fuerza; no me importaba.

-No importa la hora… tu llama, ok-

Me limite a asentir, el se alejo y cuando finalmente se marcho camine a mi porche y me senté; en un segundo Bruno estuvo a mi lado.

-No se que me paso ayer…de verdad no quise ser así-

-Estas seguro…yo no lo creo, solo pienso que ayer estallaste como el día de nuestro aniversario, aunque ahora fue mil veces peor y lo hiciste enfrente de mucha gente importante para mi… Bruno estaba mi hermano, mi mejor amiga, Fernando a quien creo que alguna vez le dijiste que cuidarías de mi, mi equipo del karate… una de las cosas que mas amo y disfruto hacer…todo eso estaba ahí y tu lo pisaste sin meditarlo y porque… un idiota y simple abrazo-

-No solo fue….-

-Dime cuando te he dado motivos para que dudes de mi, cuando salí con alguien mas… desde el día que te apareciste en mi puerta después de que Fernando me explicara la verdadera razón por la que estabas en México, no he tenido ojos ni corazón para nadie mas… dios hace una noche estuve contigo, tu crees que si no te amara yo me hubiera entregado a ti, porque créeme que siendo fríos Fernando es guapo y si yo no me guiara por mi corazón tal vez las cosas hubieran sido diferentes, pero no soy así o no lo era… esto –apunte mi cabeza- llego en un muy mal momento, me siento tan extraña, lo asocio a mi; pero no lo siento… no todo-

-Déjame ayudarte… déjame…- puse mi índice en sus labios silenciándolo.

-Si en realidad quieres ayudarme… déjame, dame espacio… tengo que aclarar las cosas, tengo que unirme y creo que tu tienes que pensar mucho, no creo que quieras seguir siendo el hombre que vi ayer… eras un extraño para mi, y si es que nuestro destino es estar juntos yo quiero al hombre que fue a buscarme, el que me regalo un cd con canciones que yo le recordaba, el que decoro mi departamento y… al que yo me entregue-

-¿Estas hablando en serio?- me miro incrédulo ante mi petición y yo tuve que detener el lamento que peleaba por salir, porque era hasta ahora lo mas doloroso que aria… separarme de él.

Desvié la mirada, sabia que si seguía contemplando aquel rostro no podría dejarlo ir.

-Sí, quiero que terminemos; es lo mejor para los dos y…-

-No opines por mi quieres, no tienes que decir que es lo mejor para nosotros, solo di lo que piensas… di que al fin te diste cuenta que Fernando es al hombre que quieres y listo, pero no me vengas con que tienes que pensar y esas cosas, al menos te pido algo de honestidad- dijo y yo luche por no llorar al escuchar sus palabras.

De nuevo un arrebato me impulso a abofetearlo nuevamente, sin embargo en esta ocasión me detuvo.

-Se que la merezco pero créeme que es mayor mi dolor aquí – dijo mientras llevaba mi mano a su pecho… a su corazón.

Trate de zafarme cuando momentáneamente todo se nublo.

Al abrir mis ojos estaba en una habitación celeste, note una sonda en mi nariz y en cuanto me gire para buscar a alguien ahí estaba el.

-Te desmayaste… iré a avisarles a tus padres que ya despertaste- dijo para ponerse de pie y salir de la habitación.

Un constante punzar estaba en mis sienes.

-Buenas Tardes, veo que ya despertaste; como te sientes- dijo el medico y de inmediato recordé quien era.

El mentiroso que había dicho que nunca recuperaría mis recuerdos.

-Tienes punzadas en tu cabeza cierto, pero no te preocupes es normal; te daré una pastillas para controlarlas y que puedas continuar con tu rutina normal-

-Normal… que puede ser normal después de esto, usted dijo que nunca recordaría nada y ahora creo que recuerdo la mayoría de las cosas, como puedo seguir con mi vida normal si esta "sorpresa" lo cambia todo, como…-

-Sabía que tus recuerdos volverían, pero no sabía cuando. En estos raros y extraños casos nuestro protocolo nos indica dar esa respuesta NUNCA porque de lo contrario el paciente no se desarrolla como debería esperando que sus recuerdos vuelvan-

-Si, y ahora que hago con estos recuerdos, como los asocio, como los complemento con lo he sido después del accidente, como siento esos recuerdos que se que son míos pero que no puedo sentirlo, que dice su "Protocolo" para eso-

-Se que te sientes confundida, pero mi "protocolo" expone que es mucho mas fácil asociar los viejos recuerdos que ser una persona en espera de ellos para volver a vivir, y también que puedes ir con un psicólogo si crees que eso te ayudara a asimilar tu situación de mejor manera-

-Psicólogo… no estoy loca para ir a un psicólogo-

-No solo los locos vas con los psicólogos; es decisión del paciente ir, esto les ayuda a adaptarse nuevamente-

-Y los dolores cuando pasaran…o los tendré de por vida, y haga el favor de no hacer uso de su protocolo- pregunte negándome a aunar mas en el tema del loquero.

-Los dolores suelen durar de seis a doce meses, pero como te lo dije las pastillas que te voy a dar mitigaran las punzadas y te permitirán llevar tus actividades normalmente. Tendrás una consulta bimestral para evaluar el proceso de las "migrañas" y en ello basaremos tus dosis-

-Menos mal que por lo menos algo volverá a ser normal-

El medico rio un poco.

-Tus padres están firmando los papeles y podrás ir a casa, tengo entendido que ya no resides aquí-

-No, ahora vivo en México-

-Bien, en cuanto estés allá, necesito que vayas a una consulta con un neurólogo para que el pida tus expedientes y sea el quien haga tus revisiones bimestrales; aunque yo llevare un seguimiento de tu caso y para cualquier duda que tengas puedes llamarme-

-Si, claro… espere mi llamada- dije molesta.

Al tiempo que el medico salía mi… ex novio entraba.

-Quieres que llame a alguien para que te ayude, tus padres, tus hermanos y Melanie están afuera- señalo desde la puerta.

-No, yo puedo… ¿Que paso exactamente?-cuestione mientras tomaba mi ropa, estaba por cambiarme, pero me sentí extraña en su presencia.

-Te desvaneciste, trate de hacerte reaccionar pero tu respiración bajo mucho y no sentía tu pulso; Emmanuel se percato y me ayudo a traerte- explico mientras me miraba fijamente.

-Gracias- fue todo lo que pudo salir de mi boca antes de encerrarme en el baño para poder cambiarme y hundirme en mi agonía, no podía estar en su presencia sin que un sin numero de cuadros vinieran a mi mente y no se trataban de memorias de mi pasado, eran vivencias de mi tiempo a su lado.

Salí con la esperanza de que ya no se encontrara en la estancia, pero como siempre mi suerte no era tan grande. Sentado en el borde de la cama me miraba fijamente, como era posible que de un momento a otro ese hombre se transformara en un desconocido para mí; los niveles de sus celos eran inigualables y me destrozaban en igual medida.

Solo pude estar bajo su escrutinio unos segundos antes de desviar la mirada, dispuesta a salir de aquella habitación di un rápido vistazo. Estaba en el marco de la puerta a un paso del corredor cuando una mano me sujeto por el brazo y me hizo girarme.

-No lo hagas… no me alejes- susurro contra mis labios para de inmediato anular el espacio entre nuestros labios y hacerme borrar por unos segundos mi decisión. Ahí ante mi estaba el amor de mi vida.

Me obligue a separarnos porque mi decisión estaba tomada, teníamos que separarnos; por mas que me doliera; era lo mejor para ambos… la burbuja se había roto.

-Tu me alejaste cuando desconfiaste de mi- dije mientras me separaba de el.

Di media vuelta y deje atrás al que posiblemente seria el único amor de mi vida.