MetalHeäd Vs The Universe

Sí, tío. Ese era el nombre de nuestra banda. ¡MetalHeäd! Lo mejor que había pisado este jodido globo de color mierda ensangrentada. MetalHeäd: Los reyes de la velocidad, los maestros del peso,… ¿Lo quieres más pesado? ¿Más veloz? ¿Más duro? ¡Nosotros te lo damos! Nuestros riffs aplastaban ejércitos, reventaban oídos… ¿Eres un mierda incapaz de aguantar un jodido solo explosivo de nuestras imbatibles guitarras? ¡Entonces vuelve llorando detrás de las bragas de tu mamá y dile que vas de parte de Wolf Master…! ¡Y que ya me verá mañana por la noche, como habíamos acordado!

Sí, ese soy yo: Wolf Master.

No lo gastes, capullo. Tiene copyright y si dices aunque sea una de las pequeñas letras juro que primero probarás el sabor de la suela de mis botas y después se la chuparás a mis abogados antes de que estos te dejen bien mutilado y bien violado en mitad de la cuneta del juicio.

Me quedaré incluso con tus dientes de oro, mamonazo. Porque mi nombre es Wolf Master y nadie me lo gasta.

Habíamos conquistado las capitales del mundo, éramos los caciques de Nuevo México, los emperadores de Tokio, los káiseres de Berlín, los zares de Moscú. Éramos los virreyes de Toronto, los presidentes de Nueva York y los reyes de París.

¿Qué? ¿Qué la capital de EEUU es Washington D.C. y no Nueva York? ¿Qué Francia es una república y no una monarquía? ¡Me importa un carajo, gilipollas! ¡Yo soy rico y tú no! ¡Yo me baño todo los días en jacuzzis atascados con cientos de putas gratis y tú sólo babeas! ¡Yo me tiro a tu madre y tú ni te das cuenta! ¡Porque soy el cantante/guitarrista de la banda más cañera de la historia del Metal!

Mis colegas y yo aullábamos de éxtasis, eran grandes tiempos. Los petas que fumábamos estaban enrollados en billetes de cien, ¡billetes de cien, tío! Nuestro éxito en Roma había sido legendario y también, celebrábamos la patada que le dimos al Papa en el culo la semana pasada. Más leyendas sobre nosotros, más publicidad.

Y allá a donde íbamos todos gritaban nuestro nombre mientras se imbuían en el éxtasis de los headbangers, mientras elevaban sus cuernos con claro fanatismo musical. Y el fanatismo es bueno para los negocios, es fantástico.

¡Oh sí! ¡Daría cualquier cosa por volver a los grandes tiempos!

¿Por qué tuvimos que hacerlo?

La gira de Europa era para presentar nuestro nuevo disco: "Metalheäd Vs The Universe"

Una gran mélange cañera con lo mejor que habíamos parido en el último año. Tenía canciones nuevas, era brutalidad y fuerza, era un vikingo cargando con su hacha ensangrentada contra los enemigos del poderoso Odín, una Harley Davidson atropellando viejas y niños en medio de los cálidos desiertos del cañón del Colorado, ¡Oh sí! ¡Era dinamita, tío!

Fuimos a Inglaterra, a Francia (aunque los odio, no aguanto a los gabachos), Alemania, España, Portugal, otra vez Francia (Beej), Grecia y por fin, Italia, para presentar nuestro nuevo disco.

¡Triunfamos! ¡Éramos, tras mucho tiempo relanzando sólo discos de recopilación y mierdas de merchandising por el estilo, de nuevo los más heavys entre los heavys!

¿Pero a qué no lo sabes? ¡El capullo de Tommy tuvo que hacerlo!

Tommy era nuestro guitarrista solista, ya sabes, el que se luce a la hora de saltar de bending en bending, el señor mastodonte de los tappings infinitos… un gran colega que a veces, y sólo a veces era capaz de mantener y seguir mi ritmo legendario. Era un gran músico pero también un poco gilipollas. Luego estaba el batero Mark Toravak… un tío que en los Rolling Stones dice ser de Finlandia y en la Metal Hammer salta con el rollo de "mis padres son orquestistas de Austria". Pero a mi no me engaña, ese tío nació en Luisiana; fue al mismo colegio que yo y su padre sólo era un vulgar mecánico. No podía faltar, por último, Andrew Lewiss: el bajista del grupo. Es un tío que toca bien y bebe decentemente pero nosotros le marginamos.

¿Qué por qué? ¡Es tradición, tío! ¡Nadie toma en serio al bajista!

¡Hay que enseñarle siempre quien manda porque si no se alza y empieza a pedir cosas absurdas, como por ejemplo que en los discos se pueda oír su instrumento o aparecer en el plano medio lateral en las fotos de las revistas!

¡Grandes tiempos en que nosotros…! ¿Qué? ¿Qué me estoy desviando?

Perdona tío, es que siempre me entra la nostalgia cada vez que lo recuerdo… no pasa nada, continuo. ¿Por dónde iba?

¡Ah, sí! ¡Todo fue por culpa del gilipollas de Tommy!

¡Sí, él y sus estúpidas y pretenciosas ideas! ¡Nunca le es suficiente con tener al planeta, tiene que retar al universo entero… y más allá!

-¿Por qué no lo hacemos? ¡Los Beatles lo hicieron en su día y mira que grandes se volvieron!

-Los Beatles son una cagada maricona de la época en la que la buena música no existía. ¡Antes de los Maiden y los Megadeth! ¡Antes de que los Slayer y los Testament pisaran la tierra y nos iluminaran con su gran sabiduría!- Respondí.

-Sí, pero fíjate… si lo variamos quedará guapo. ¡Y lo merecemos! ¿Acaso no somos los más grandes, tío?

Eso es, conocía mi punto débil el muy cabrón. Mi ego de músico y artista.

Sí, ¡qué cabrón! Así consiguió que lo hiciéramos:

"MetalHëad Vs The Universe", una imagen guapa de nuestra mascota Ragnuss; (un esqueleto en cuya calavera portaba un casco de gladiador que tenía pinchos por fuera), rasgando una poderosa guadaña-guitarra que derretía astros y planetas, devastando la existencia y llevando a la oscuridad del sonido más brutal a todo el cosmos. Y debajo el subtítulo:

"Más brutales que el mismísimo Satán"

Pero a él no le bastaba, así que reescribió:

"Más brutales y demoledores que el mismísimo Satán… lo que es más: ¡Nosotros le pateamos el culo y le jodemos a su hermana!"

Y el disco salió después de nuestra gran gira por todo el mundo libre (y no tan libre), y de nuevo éramos los héroes de la guitarra, los lores del sonido.

Vendimos copias, millones y millones de copias que se distribuyeron más que la coca cola entre los jóvenes furúnculos y toxicómanos de Europa o más bien más que las fotos pornográficas de Angelina Joley por Internet. Nos forramos y hasta forjamos la Fender y la XExplorer en oro y diamante puro.

Y entonces un día ocurrió.

Estábamos ensayando, es decir echándonos una cañas y contándonos nuestras batallitas. Recordando nuestras conquistas, vacilándonos mutuamente y escupiendo gilipolleces sin sentido. Le tirábamos al bajista toda la mierda que desechábamos (cascaras de pipas, papeles de chicles,...) y le decíamos por quincuagésima vez que se fuera al carajo y se olvidara de subirle el volumen a su mierda de bajo cuando de repente, llamaron a la puerta y nuestros gorilas nos dijeron que un tío famosillo de nuestro mundo en el sur quería tratar con nosotros. Evidentemente les dijimos que le mandaran a la mierda pero ellos nos avisaron de que existían posibilidades de pasta de por medio, y claro, la pasta siempre es bienvenida.

Entró y se puso bien cómodo el mamón, llevaba una cresta ridícula y a lo punk, las cejas mal afeitadas, un piercing en la oreja izquierda y parecía algo fornido. Todo esto se diferenciaba con el hecho de que llevaba una chaqueta elegante, como venido de un funeral o de una comunión... es decir, ya sabes, con corbata y todo eso. Su cara era igual que la de un mono estreñido tío, con las orejas muy separadas. Y la falta de cabello en esa zona lo hacía denotar más.

La sorpresa de esta historia comenzó cuando Lewiss gritó:

-¡Hostias! ¿Qué carajo? ¡Pero si es Ricardo Iorio!

Exacto, ¡lo conocía! La cara que se me quedó fue como cuando yo intento resolver esos crucigramas que te traen en los periódicos y acabo decidiendo que es más práctico utilizarlos como papel higiénico.

Se acercó y le estrechó rápidamente la mano... creo que incluso el tipo se sintió abrumado y extrañado.

-¡¡¡Tíoeresmihéroe!!! ¿Medasunautógrafo? ¡Siemprequiseserbajistaporti! ¡Tueresmiinsipiración!

Era una metralleta. Creo que ni el tío se enteró de la película que le soltó, pero de todas formas le contestó.

-¡Tranquilo flaco! Recatate ¿Eh? Me hacés sentir halagado pero tengo mucho por hacer... y ya bastante tengo yo por allá con los fanáticos que no me dejan ni cagar en paz. Cinco minutos, ¿sí?

Lewiss... que bueno, aunque con nosotros tenía asumido que nos metíamos mucho con él y toda esa mierda por culpa de su condición claramente inferior de bajista, nunca aguantaba de los demás que le dijeran ni hola. Era un tío explosivo, ya le había fracturado en dos ocasiones la mandíbula a su abuela por decirle que era un nieto desagradecido y tirado a su madre por las escaleras, (que por cierto, desde entonces va en silla de ruedas). Lo que quiero decir es que nunca nos imaginamos que pudiera existir alguien de fuera del grupo capaz de soltarle la mitad de lo que había dicho ese tío y poder sobrevivir para respirar otro día. Pero sorprendentemente Lewiss se calló y se quedó observándonos. Notó como nos habíamos quedado con la boca abierta.

-Pero... ¿No sabéis quién es este tío?- Preguntó.

Y nuestras caras debieron de contener una respuesta más que clara.

-¡Joder! ¡Os falta algo de cultura musical! ¡Este tío es un puto genio! ¡Ricardo Horacio Iorio, el bajista y letrista de la antigua V8 y la posterior Hermética! ¡Y también, el actual cantante de Almafuerte!

Tras esta declaración nos quedamos igual.

-¿No sabéis ni que es V8, ni Hermética ni Almafuerte?

-Seguro que uno de esos muchos grupos de aquella cosa subdesarrollada del sur que llaman país.- Contestó Tommy.

Como dije era muy gilipollas.

-No hagas caso de Tommy, es un capullo.- Dije. -Le declararon retrasado mental cuando era niño y desde entonces intenta estar a la altura de su fama. ¿Qué movida buscas, tío? ¿Negocios? ¿Un festival?

El tío encendió un cigarro, lo inhaló y, a parte de no ofrecerme ninguno, ¡me lo hecho en la cara!

-Metalheäd... está repiola el nombrecito, sí. ¿Les importa que fume?- Inquirió.

Preferí pensar que no había hecho eso a posta y cuando iba a contestar que no y que si quería le podía invitar a unos petas de los más puros él dijo:

-¡Porque si les importa pueden ponerse todos en fila y chuparme la pija, putasos!

En ese momento estallé, y los demás, (sí, incluso Andrew), se levantaron dispuestos a repartir hostias como panes.

-¿Qué te pasa hijo de puta?- Pregunté. -¿Querías suicidarte y no encontrabas la manera más brutal de conseguirlo? ¡Porque si es así es posible que hoy sea tu día de suerte!

-¡Quiero saber quien fue el tremendo pelotudo que decidió esto!

Nos lanzó algo que voló y cayó en el suelo delante de nosotros, era un disco.

Yo me acerqué, lo recogí y... ¡Sí! ¡Efectivamente! ¡Era nuestro nuevo álbum!

-¿Qué problema tienes con que hagamos nuevas canciones? o... ¡Espera!- Yo le señalé directamente a la cara. -¡¿A ti qué coño te importa lo que hacemos sudaca de mierda?! Te hemos plagiado alguna canción ¿No? ¡Pues fue puta casualidad y no pensamos retirarla del disco mamonazo! ¡Así que trae a tus abogados o jódete porque estoy seguro de que nosotros tenemos más y mejor pagados!

El hijo de puta se limitó a tirar su cigarrillo a la moqueta y a aplastarlo con su mocasín, en ese momento Tommy cogió la XExplorer y, cuando iba a darle caña con la guitarra, el otro cabrón le dio tal hostia que no creo que ni la polla de Rocco Siffredi podría haberle doblado tanto la mandíbula. Después se estiró la chaqueta con aire de insuficiencia y superioridad.

-Recatate, boludo: Aún no conocés el punto. No sabes con quien tratás.- Luego dirigió su vista hacia mí. -No es por su mierda de disco, sino por la boludez que habéis escrito detrás. ¿Quién se creen ustedes para declararse más brutales y demoledores que Satán? Y más aún: ¿Cómo se atreven a insultarle diciendo que sois capaces de cogerse a su propia hermana?

Yo me quedé embobado, no podía creerme semejante gilipollez.

-Pero... ¿De qué vas? ¿Por eso has venido a joder? ¿Por una estúpida frasesita de nada? ¡Es un tirón comercial! ¡Un recurso! ¡Y eso a ti no te importa, payaso! Has entrado aquí diciéndole a los guardaespaldas que venías por negocios, luego nos insultaste echando mierda por la boca y finalmente le has dado tal caneo al guitarrista... ¡¿Y sólo por una maldita frase en el nuevo disco?!

El tío no dijo absolutamente nada, en su lugar se quedó observando. Yo lo consideré una afirmación...

-¿Sabes qué? ¡Me importa un carajo! ¡Te has columpiado tío, has hecho más de lo que ningún fan enfermizo se habría atrevido a hacer en la vida! ¡Leopoldo! ¡Rigobertto! ¡Venid aquí, necesito que le deis una paliza a un gilipollas!

Luego le miré directamente a los ojos y le sonreí.

-¡Ya vas a ver cabronazo! ¡Te vas a cagar! ¡Vas a desear no haber nacido! ¡Primero te van a reventar tanto a pollazos que vas a creer que eres un queso gruyer y luego entre los cuatro te vamos a joder bien, te vamos dar tal cantidad de palos que vas a vomitar hasta el apellido y después te vamos a tirar de una patada desde un avión a la mierda de capital de tu país para que todos tus seguidores vean como empalamos a los listillos que pretenden meterse con nosotros!

El tal Ricardo comenzó entonces a carcajear, sonó fuerte y casi me dieron ganas de machacarlo ahí mismo.

-Sos grosso amigo, no me había cagado tanto de risa desde que escuché a un forro decir que el rock nacional de mi país era más trascendente que el metal nacional. ¡Los gringos sois como una caja de sorpresas!

Luego se puso serio, y negando con la cabeza dijo:

-No va a venir nadie man, aquí estamos solos. A partir de ahora vamos a jugar con mis reglas.

Juro que en aquel mismísimo instante estuve a punto de cagarme tío.

A seguir, el Cabrón abrió la puerta... y digo Cabrón con mayúsculas no por otra cosa, ya que de su frente salieron dos enormes astas del tamaño que podría tener un casco vikingo. Tras la puerta hacía bastante calor... y había, no sé... unas cosas. Gente gritando, sufriendo y cagando las vísceras una y otra vez. Pude ver a Dio cantando tío... ¡Te lo juro! Todo el mundo le alababa y le daba la bienvenida. Se veía que hacía poco que había llegado porque tenían hasta una alfombra de recibimiento. Y mis colegas se quedaron petrificados, Tommy, que ya se había levantado, estaba boquiabierto y ocultándose detrás de mí. Mark casi se mordía las uñas nervioso... ¡y eso que ni siquiera tenía uñas que morder! Y Lewiss se limitó simplemente a encoger los hombros casi desinteresado.

-Lo cierto es que eso explica muchas cosas...- Dijo.

-¡Van a lamentar toda la mierda que han dicho de mí! ¡OS VOY A ROMPER EL ORTO COMO A UNA VULGAR MUÑECA HINCHABLE!

-Tío, ¿cómo puedes tomar en serio todas esas tonterías que te decimos? ¡No hacemos más que adorarte! ¡Eso que escribimos era una broma y además...!- Cogí a Tommy y lo puse delante de él. -¡Todo fue idea suya! ¡Castígale! ¡Enséñale quien manda!

La jeta del señor de las tinieblas se relajó un poco y con tranquilidad volvió a hablar con aquel particular acento suyo.

-No se preocupen, no soy rencoroso. Al menos no mucho... no voy a buscarme la revancha por semejante pelotudez activa.- Sonrío un instante y continuó. -Os tenía para todos ustedes un sitio reservado en mi humilde morada. Era repiola, tal como merecían. Gracias a ustedes he conseguido casi la mitad del número de almas que ha caído a lo largo de estas dos últimas décadas y os iba a dar como recompensa un montón de minas, bebida, crack y toda esa parafernalia viciosa que tanto les suelen atraer a los mortales como ustedes. Pero... ¿Cómo quedaría yo, el Lord de los Infiernos, si después de recibir semejante insulto en lugar de castigarles y ponerles en sus respectivos sitios me humillo y os doy todo cuanto os había preparado? Desde luego no sería muy alentador y mi buen nombre quedaría terriblemente manchado. Pero he aquí el dilema de la cuestión, yo no deseo cagarlos, muchachos. Tengo la extraña necesidad de ser canchero y darles una oportunidad de retractar vuestros errores,... sí, me aportaría más protagonismo frente al conchudo de mi viejo. Creo que es eso lo que haré, sí.

En ese momento todo el grupo empezó a asentir.

-Muy cierto.- Dijo Mark. -Una acción justa, inteligente, sí.

-Otra oportunidad está bien.- Alegó Lewiss. -Recuerda: ¡Soy tu mayor fan!

-¡Me ha pegado el mismísimo Satán tíos...! ¡Esto es lo máximo!- Afirmó el gilipollas de Tommy.

Y yo me acerqué a... bueno, el Anticristo ¿no?

-Sí... ¡Qué no se diga que Satán no es misericordioso! ¡Quitaremos esa frase y pondremos una que diga: "Satán es nuestro señor, el más grande, el más polludo."!

Y entonces volvió a sonreír. Pude ver un colmillo... y creo que eso no me gustó.

-Ya es demasiado tarde para eso Wolf... pero no se preocupen, estoy seguro de que algo se puede hacer.

Y entonces encogió los hombros.

-Demostradme que todo cuanto dicen es cierto: ¡Os reto a todos ustedes a un duelo de Heavy Metal!

-¡¿QUÉ?!- Eso me había puesto los pelos del culo como escarpias. -PERO... ¡NO PODEMOS! ¡¿CÓMO VAMOS A SUPERAR A... SU EMINENCIA?!

-Lo harán o lo lamentarán. Ganarán, (y créanme sudarán para conseguirlo), u os impondré un castigo ejemplar.

-Pero, pero...

Pero nada. La suerte estaba echada tío. Y en los ojos de aquella bestia sedienta de almas pude ver que deseaba nuestra derrota.

-Tendrán una semana para practicar, ya veis que yo soy realmente benévolo... y recordad... pónganse las pilas y afinen bien sus violas o acabarán chupándome entre los cuatro mis dos buenas porongas.

Entonces desapareció y de repente todo volvía a la normalidad. Estábamos todos en el suelo de la sala de ensayos llenos de botellas y hechos unas auténticas mierdas. Yo no me atrevía en un principio a decir nada... tenía miedo de que me dijeran que estaba ido. Pero por suerte el hecho de que Tommy no fuese tan listo, y no le importase quedar mal, le hizo ser el primero en mencionar el tema.

-¿Soy el único que ha soñado que Satán era argentino?

Nadie dijo nada, todos estábamos cansados, teníamos la mente en blanco, de resaca.

-¡Sacad los instrumentos chicos, tenemos una semana para salvar nuestros culos!

La semana pasó como un relámpago. Ensayando, ensayando, practicando, practicando. Haciendo de todo, tío. Las piruetas de Troy Stetina, las escalas de Van Halen, los arpegios de Yngwie Malmsteen, los Pal Mutten de Dave Mustane... y miedo, mucho miedo. Y mis compañeros, otro tanto: Buscando entre los más infernales sonidos del blues y el jazz, buscando inspiración en Lars Ulrich por parte del batero y de Cliff Burton por parte de Andrew.

Cuando acabó temblábamos, no sabíamos que iba a pasar, no sabíamos si iba a ser fácil o difícil o... si simplemente había sido una estúpida alucinación producida por una mezcla de bebercio y petas en mal estado.

Pero no era así, porque de repente la tierra tembló, la luz se apagó y la sala de ensayo se abrió en un enorme escenario en el que miles de almas muertas nos observaban desde la distancia.

Tío, ¡juro que los vi a todos!

Vi al flipao de Lid Vicius, al mierda de Bob Marley, el maricón de Freddy Mercury, el careto de... ¡Cliff Burton! ¡Sí tíos! ¡Cliff Burton en persona estaba ahí observándonos para evaluarnos!

Y entonces, en una polvareda de humo se presentó el Demonio. Estaba cambiado, venía con una cresta rojiza de dos metros, más ancho, más petado; con una guitarra en sus manos y una camiseta sin mangas con el símbolo de la cruz invertida. Cuero y cadenas... ¡Era su espectáculo!

-Tíos...- Dijo Lewiss. -...creo que he vuelto a ensuciar mis calzoncillos.

Y entonces una voz, una tan vieja que pensaba que no iba a oír en la vida, comenzó a presentarnos:

-¡Buenas noches damas y caballeros! ¡Hoy en las praderas desérticas del Aquerón de Judas se presenta el evento más impresionante de todo el siglo... si exceptuamos la llegada del mismísimo Ronnie James Dio, por supuesto!

Un clamoroso aplauso y los gritos de un publico lleno de bestias y demonios cayó sobre nosotros como la lluvia de metal más brutal que habíamos visto. El comentarista continuó.

-¡Soy Kurt Cobain y hoy estoy aquí para presentaros el combate más impresionante desde que Fausto intentó engañar a nuestra bien amada eminencia! ¡Hoy los aspirantes a campeones han venido desde lejos para demostrar que:...- Se paró y cogió una tarjeta para leerla. -"Son más brutales y demoledores que el mismísimo Satán... y lo que es más: ¡¿Le patean el culo y le joden a su hermana?!" Bueno, si ellos lo dicen...

Un montón de abucheos y malos rollos, aderezados con unas cuantas risas ridículas, llenaron los murmullos del escenario. Empezábamos fatal.

-Ellos son... ¡¡¡MetalHëad!!!

¿Qué puede haber peor que un público difícil? Desde luego yo no lo sé y cuando recibimos aquel montón de botellas vacías y rotas (algunas ni siquiera vacías), creímos que no podía existir peor sensación.

-¡Y a su derecha está...! ¿Cómo no? ¡Su eminencia Luzbel! ¡El rey de los Infiernos! ¡El hijo bastardo del Señor y el padre del Metal! ¡El más cañero y marchoso de todos los tiempos!

Eso no fue un aplauso, eso era fanatismo. Pero era lógico ¿Quién abuchea a la mano que te da de comer?

-¡Comienza el duelo! ¡Nuestro anfitrión va a dar la apertura a este combate!

Y todo el Infierno... diría casi literalmente, se desató.

¡Buaf! ¿Qué puedo decir? ¡Era demasiado! ¡Lo más brutal que había visto en toda mi vida! Como un gigantesco ídolo hindú había sacado seis brazos en su tronco y tocaba las cuerdas como un auténtico animal carroñero y satánico... valga la redundancia. Eran sonidos imposibles de sacar, un ascender y descender hipnótico y maligno que sólo podía calificarse de inhumano. Un bajo que hasta... hasta podía decirse que era, no digno, sino imprescindible para ser grabado en un disco. Una batería que choca y completaba y una voz... una voz capaz de impregnar terror pero que a la vez vencía a la física. Gritos que duraban minutos en lugar de segundos y agudos que se mantenían y viajaban a cotas imposibles... y no falta decir que una letra jodida y enfermizamente pegadiza en la que declaraba como nos iba a doblar y partir esa noche ante toda su puta corte de seres infrahumanos. Escalas en sus solos jamás escritas en toda la historia del Metal, riffs y quintas machacantes que aplastaban cualquier nota escrita anteriormente con una poderosa guitarra rítmica, puentes alucinantes, era el puto Mozart o quizás Beethoven con guitarra. Cuando acabó el aire aún estaba viciado con los restos de lo que había tocado, con el recuerdo del sonido más brutal y legendario que había escuchado en toda mi vida. En cierta forma fue un gran placer pero también una desgracia, desde que oí semejante virtuosismo creo que me hizo incapaz de volver a escuchar cualquier pieza metálica, ya nada menor puede generar disfrute en nuestros oídos.

El escenario gritó y comenzó con una serie de headbangers alzando una alabanza a aquel que nos había jodido bien y los críticos le dieron un cien de cien en resultado.

Luego... bueno, es la parte menos divertida de la historia.

Todos callaron y esperaron nuestra respuesta.

Ni nos molestamos, poco a poco nos quitamos los instrumentos y los dejamos en el suelo, allí en el escenario.

-¿Qué significa esto panda de pendejos? ¿Están de joda?- Preguntó el Cabrón. -¿se rinden así? ¿Ni van a intentar?

Tommy negó con la cabeza.

-¿Y qué podemos hacer tío? Lo tuyo fue lo mejor que he escuchado... una puta obra maestra. No, ¿qué digo? ¡Más que una obra maestra! ¡Es la cosa más... joder!

-Lo que quiere decir Tommy,..- Interrumpí. -...es que ningún ser humano sería capaz ni en mil vidas de superar eso que has hecho. Fue algo brutal, algo que deja como nenas a los mejores mesías del Metal que han podido parir en la tierra. Por mucho que hagamos jamás seremos capaces de superarte, nunca. No creo que pueda volver a escuchar nada de Heavy Metal en la vida y ese ya es el peor castigo que has podido darnos... así que estamos preparados, ya no tenemos miedo.

-Has ganado hijo de puta,...- Declaró Mark. -...así que estamos listos para lo que nos eches.

-No volveré a tocar un bajo en toda mi vida.- Puntualizó Lewiss.

Y entonces el Cabrón rió y fue una carcajada de victoria y engrandecimiento. Después nos señaló con un dedo puntiagudo.

-¡De eso nada, payasos! ¡Ya van a ver... acabarán por superarme! -Sonrió y se encogió de hombros. -Ni en mil vidas ¿eh? ¡No se preocupen! ¡Van a tener más tiempo para poder conseguirlo y yo mientras estaré acá, cagándome de risa!

Y efectivamente, desde entonces aquí estamos. Tocando, tocando, tocando y tocando eternamente en medio de la nada, a través del cosmos. Todos los días, todos los putos segundos sangrando nuestros dedos y haciendo mierda mi voz eternamente. Y así seguiremos hasta que lleguemos a superar al maldito Cabrón, hasta que sea cierto que nosotros seamos la banda más brutal y demoledora que el mismísimo Satán. En cierta forma nos lo merecíamos, nos habíamos buscado toda esta mierda. Aunque no deja de ser una putada. Yo... ya odio mi guitarra, odio esta mierda y esta movida. Pero bueno ¿qué podemos hacer? ¡Al menos seguimos juntos! ¡Metalheäd contra el universo! ¡Por siempre, sí!

Es lo único que importa ¿no?

¡Lo único que nos queda es nuestra puta música!