Gracias a todos por acompañar a este peculiar protagonista en esta lucha por alcanzar su meta.

¿Lo conseguirá?



13 de junio del 2013

My wounds

cry for the grave

my soul cries

for deliverance

(Evanescence, Tourniquet)

Hoy ha venido la enfermera en turno a darme las medicinas de siempre.

Notó que estaba más tranquilo que de costumbre. Lo cual le agradó.

En automático, tocó mi frío cuerpo, y por más que presionó mi cuerpo no lograr dar con mi pulso.

— Deja de mirar la cama —le susurré al oído, desde su espalda. —Estoy detrás de ti.

Al instante, sintió cómo la recorría un escalofrío.

Giró su rostro, pero no pudo verme.

Soltó un gritó y salió corriendo despavorida.

Moriría por ver su expresión cuando se de cuenta que, dentro de pocos días, no seré el único que abandonó su cuerpo. Varios pacientes más han decidido ser libres.

Todo esto es parte del trato que hice con Él: buscar más esencias que liberar de sus frascos.

Yo puedo percibir su necesidad, su ardiente deseo de salir de sus pechos. Me será fácil encontrarlas.

Ahora mi existencia tiene sentido.


Dedicado a tres personas que, en su momento, quise borrar su existencia de mi mente.

En parte, gracias a ellas nació esto.


Si alguno de ustedes se quedó con ganas de un poco más de angustia, pueden leer La caída o Blanco, otras historias mías.

De pronto, no tengo planeado escribir algo de este tipo. No me gusta aburrime, ni aburri.

Eso sí, sera otra historia fuera de lo común, de eso pueden estar seguros.

¡Hasta entonces!