Mi primera historia espero que les guste.


El orfanato de Locos ©

Todos son niños, pero todos tiene una historia que los llevo a la locura.


Ángel Desperate ©

No todo es lo que parece

No todo es lo que aparente. Cuando veas a alguien sonreír no te fijes en la curvatura de sus labios, sino que en el brillo de sus ojos, pues es allí donde descansa su verdadera naturaleza.

-Sabes, me gustaría decirle a mis padres sobre nuestra relación- dijo un muchacho de piel blanca, ojos negros y cabello del mismo color a su novia.

-Eso me encantaría, además ya contamos con la bendición de mis padres- dijo la chica de piel morena, con unos ojos color chocolate y un cabello rizado color castaño oscuro.

-Y porque perder el tiempo. ¡Vamos ahora!- dijo el chico muy emocionado, pues él estaba seguro que la chica con la que estaba en esos momentos era la perfecta para él.

Los dos muchachos corrieron y al poco rato llegaron a una casa muy lujosa. La chica siempre que la miraba quedaba maravillada con la estructura de la casa, pues su casa era una pequeña casitas de lámina.

-Entremos- dijo el chico agarrándole la mano a la morena.

-¡¿QUÉ!?- exclamo o mejor dicho grito una mujer rubia al escuchar lo que su hijo decia –Yo no estoy de acuerdo con esto.

-Pero mamá…

-Nada de pero, no vez que es una negra- dijo despectivamente la mujer. Su marido miraba a la joven pareja neutral.

-Querida, no seas así- dijo el hombre que tenía gran parecido al muchacho. –Deja a Ángel que hable- dijo este dándole una sonrisa a su hijo.

-No, claro que no, es que él es solo un adolescente que no sabe lo que hace- dijo la mujer histérica.

La novia de Ángel no paraba de llorar al escuchar todo lo que decía la mujer.

-Es que es casi seguro que solo está contigo por nuestro dinero, seguro sus padres la mandaron a robarnos nuestra fortuna.

-Por Dios mujer, estas delirando- grito su esposo al ver como la chica salía corriendo de la casa y su hijo solo los miraba con rabia para luego salir corriendo detrás de ella.

Cuando por fin Ángel la logro alcanzar le tomo de las manos y la paro.

-Discúlpame por lo que dijo mi madre, ella es un poco tradicional- dijo el chico para luego abrazarla.

-…- la chica no dijo nada solo se limito a llorar el pecho de su aún novio.

-No mi importa lo que ellos digan, yo siempre estaré contigo porque te amo- dijo el muchacho para calmarla.

Ángel como a todo adolescente, lo prohibido le pareció la mejor forma para demostrarle a su novia Lidia cuanto la amaba.

Lo que paso fue que las hormonas junto con la excitación del momento por el peligro de ser descubiertos los llevo a cometer lo mejor y lo peor que pudieron hacer en su situación. Sexo.

Todo iba bien para Ángel quien había podido ocultar bien los encuentros furtivos con Lidia. Hasta que…

-Ángel necesito decirte algo- dijo la muchacha quien ahora debajo de sus ojos se alojaban unas ojeras.

-Claro, Lidia- dijo el chico de lo más despreocupado.

-Recuerdas lo que paso hace un mes- dijo la chica mientras un leve sonrojo apareció en sus mejillas.

-Si, como no recordarlo- dijo el chico acariciándole una mejilla.

-Lo que pasas es que…- Lidia hizo una pausa y tomo una bocanada de aire –estoy embarazada- el chico paró en seco sus caricias.

-¿Q-Qué?- fue lo único que pudo salir de los labios del pelinegro.

...

Ya habían pasado dos semanas desde lo de la confesión de su novia y lo que había ocurrido después había sido una pelea pues eso no estaba en los planes de Ángel.

Ángel no había hablado con la morena pues lo había capturado la duda y el miedo.

Pero como dicen después de la tormenta viene la calma y quizás con eso del embarazo de Lidia, sus padres o más bien su madre dejará que ellos estuvieran juntos.

El teléfono del living sonó y su padre contesto con su ronca voz. Ángel no le tomo importancia a la pequeña conversación pues seguramente era algo de negocios.

-Lo lamento y muchas gracias por avisar…- escucho a su padre decir con un tono un poco sombrío –No se preocupe yo le avisaré- dijo el hombre colgando el teléfono.

El hombre subió las escaleras mientras su hijo comenzaba a dibujar.

Toc. Toc. Toc.

-¿Puedo pasar?- dijo el mayor del otro lado de la puerta y abrió al oír que su hijo decía un simple Claro.

-Me acaban de hablar por teléfono- dijo el hombre al ver como su hijo seguía dibujando.

-¿Quién?- pregunto el chico.

-La madre de tu novia- Ángel levantó la vista sorprendido.

-¿Y qué quería?- pregunto el chico un poco conmocionado dejando de lado su dibujo.

-Lo que ocurre es que…- el hombre suspiro –Lidia se suicido- dijo el hombre sin un toque de sensibilidad.

Ángel sabía que su padre era un hombre directo y serio por esa razón no le reprocho ni dudo nada de lo que le dijo. El muchcho simplemente salió de la habitación con paso lento y nervioso. El adulto no dijo nada simplemente lo vio alejarse y escucho como la puerta principal se abría y se cerraba.

El hombre suspiro.

Los días pasaron y ángel simplemente se la pasaba encerrado en su habitación y de vez en cuando comía.

-Debemos de hacer algo, Ricardo- dijo la madre de ángel.

-¿Y qué hacemos? Nuestro hijo ya no tiene remedio. Él ya no está cuerdo- dijo el hombre bruscamente a su mujer.

-Un psicólogo- dijo la mujer teniendo esperanzas aún.

-A dónde está el chico- dijo un hombre mayor con un gran bigote.

-En la segunda planta- dijo la mujer rubia.

-Bueno- fue lo único que dijo para empezar a subir las escaleras.

Cuando el psicólogo entro en la habitación pudo ver que el chico reposaba en el escritorio y a su alrededor se encontraban esparcidos unos esplendidos dibujos de una chica de su edad.

"Esa ha de ser la novia muerta" pensó el hombre tomando entre sus manos uno de los dibujos donde se podía apreciar la cara de la chica.

-¡Suéltela!- exclamo el chico golpeando al doctor.

Ricardo al escuchar el estruendo en la habitación de su hijo subió las escaleras y entro a la habitación encontrándose a su hijo tratando de estrangular al doctor, y como pudo soltó el cuello del hombre de los brazos de Ángel.

-Lo mejor será que lo lleven al "Orfanato de Locos"- dijo el psicólogo.

-Pero él no es un huérfano- dijo Ricardo.

-No importa. Pero es la mejor institución a la que ustedes pueden recurrir- dijo el hombre para luego salir rápidamente del lugar

-¿Orfanato de Locos?- cuando su madre pronuncio las palabras se echo a llorar porque con eso quedaba claro que su hijo ya no guardaba ninguna esperanza.

Los padres de Ángel no dudaron en llevarlo y cada tres días llegaban puntuales a visitarlo, pero aún así el chico no les daba una calurosa bienvenida, solo los miraba de reojo y seguía con sus dibujos –que en su tiempo fue su mayor hobby- de Lidia, lo cual creían algo perturbador al ver como las imágenes pasaban de ser un homenaje a un sombrío recuerdo.

Los meses pasaron y cada vez las visitas de sus padres se fueron haciendo cada vez más nulas –excusándose de que tenían mucho trabajo en la compañía- hasta que un día dejaron de llegar; y Ángel se convirtió en otro huérfano.

Aunque el chico no pronunciara palabra en sus dibujos quedaba plasmada la desesperación de dejar el dolor atrás.

Pero nunca fue así ni los medicamentos ni las intensas terapias dejaron a un lado todo lo que atormentaba al chico.

-Parece un verdadero ángel… un ángel de la desesperación- dijo una de las enfermeras al ver al chico dibujar un hombre con un puñal clavado en el corazón mientras unas alas lo envolvían pero el rostro del hombre reflejaba que lo estaban asfixiando.

-Sí, es un mártir.


Disculpen la tardanza, lo que pasó es que la historia de este capítulo ha estado rondando en mi cabeza ya por mucho tiempo y siempre que lo escribía no me satisfacía. Pero este ya medio plasmo lo que quería mostrar, espero que les guste.

Además quiero agradecer a los que han dejado reviews: Sasukin y Jesabel de la Vega y a todos aquellos que me agregaron a favoritos y a alertas. ¡Muchas Gracias! De verdad se los agradezco pues saber que alguien a leído mi historia y que les ha gustado me hace muy feliz.

Y me disculpo por la tardanza pero soy una chica de 15 años algo molesta con la vida.

Nos vemos en el último capítulo.

Y recuerden de dejarme algún review o indicio de que han leído la historia.

Adiós.