Confutatis…maledictis

No sé si me ha despertado la pesadilla o el sudor frío…

¿O el tic tac?

Está todo oscuro…demonios, a veces olvido cuánto le temo a la oscuridad. Y en esta ocasión… ¿Dónde están mis manos? Si estaban frente a mí, por todos los cielos. La única forma de convencerme de que sí estoy despierto y soy, más o menos tangible, es levantándome de la cama…espera, esta estructura es demasiado dura para ser mi cama…demasiado fría y las astillas…claro, lo entiendo ahora…

Es el piso…

No ha sido la pesadilla ni el sudor…bueno, la pesadilla logró que me cayera de la cama…

Estoy de pie otra vez…carajo, estoy demasiado despierto, mi mente está clara. Irónico, en medio de esta densa oscuridad…y dentro de mí hay una especie de luz mortecina que me indica que no puedo fingir que duermo. Ya estoy despierto, quiéralo o no… ¿Qué voy a hacer? Necesito dormir, aunque mi mente trabaja…

Me siento en la cama…qué raro, el colchón está hirviendo y mi almohada está húmeda. A mi lado, mi hermano ronca. Abajo, mis padres duermen. Y en el exterior…el silencio casi lo puedo palpar…lo haría si pudiese ver mis manos…sé que las tengo, mas no las puedo encontrar. Son fantasmas, no las puedo ver…y mis pies…mi nariz… no veo nada de lo que antes veía…maldita sea, ¿me he vuelto loco? ¿Finalmente he muerto mientras dormía? Eso explicaría mi cuerpo fantasmagórico…

Está todo oscuro…excepto…

El terror me paraliza. Porque no puede ser normal ver ese brillo verdoso en medio de la nada. Son dos estrellas cercanas, verdes, malévolas…me miran atentas, acechantes. Quiero escapar, mas ¿hacia dónde? Quiero gritar… ¿Acaso tengo las cuerdas vocales para llevar a cabo esa tarea? Me siento flotar…siento que una parte de mí toca la pared y un punto plástico…se hunde bajo la presión…resuena el eco del clic…

Hágase la luz…

Dan en mis ojos y a pesar de la ceguera, puedo ver mis manos, mis pies, mi cuerpo…mi todo…y en frente de mí, están las estrellas verdes. Con luz ya no parecen malévolas. Incluso son graciosas, me recuerdan los muchos problemas que me ha ocasionado. Con todo, me devuelve la tranquilidad…

Ya puedo dormir…

Sólo era mi gato…