Segundo Capitulo de URPM jajaja gracias a Virgy-sama por leer el fic jajaja asi qe...espero qe les guste y no tengo nada que decir...(sigo pensando en la melodia qe escuche en mi sueño...) jajaja bn nos vemos abajo...

Derechos reservados a Sofia Urrutia Partida.


UNA RAZÓN PARA MENTIRTE

Capitulo 2: Premonición.

Habían pasado 2 días desde que Vanessa llegó a la mansión, no podía evitar seguir tratando a Giliana con esa formalidad pero, intentaba simularlo. Ya era martes, le habíamos preparado una maravillosa fiesta a mi hermana y, antes de que despertase, yo había colocado todos los regalos en su lugar, había por montones, por lo menos había 10 por cada año que no pude festejarle, había sido un bono de mi jefa.

Apenas sonó el despertador, desperté, como nadie abrió la puerta decidí bajar, y entonces supe que ya no era como en los tiempo de antes, cuando papá se despertaba y levantaba a mamá y a mí y le cantábamos y la abrazábamos, deseándole un feliz día.

Desde hace tiempo, todo era diferente y lo sabía muy bien; bajé las escaleras haciendo demasiado ruido, nosotros aprovechamos para ir a escondernos a la cocina.

Dejamos varias pistas a seguir, ella nada tonta las siguió, hasta sentarse frente al refrigerador dúplex y ver el pastel de chocolate americano de tres pisos que había hecho para ella, tomó la nota que decía, "mira hacia arriba", miró y encontró los regalos perfectamente apilados de mayor tamaño hasta el más pequeño.

Entonces, se dirigió a la sala pero no había nadie, todos estábamos ocultos en su habitación, parecía como si no hubiese un alma en la mansión, se dio por vencida y decido ir a su habitación, se acostó en la cama y no notó que todos estábamos en el armario, y sin más comenzó a sollozar.

Algo feo me oprimió el pecho, no iba a permitir que llorara por mi culpa, así que sin dar lugar a preámbulos, le di la señal a todos y salimos en puntitas para que no se diera cuenta pero, ahora ella había sido más rápida que todos nosotros, ese sollozo había sido falso, desde el primer momento se había dado cuenta que la estábamos evitando, habíamos dejado varios cabos sueltos y, como un error de principiantes, nos descubrió.

- Felicidades… - dijimos todos al unisonó - …espero que te la pases muy bien hermanita… - le dije yo -…aunque, de hermanita ya no tienes nada tan solo mírate Vanessa, ya tienes 16 años, eso es bueno en verdad.

- Aunque sea eso, ¡gracias a todos!, en verdad hace mucho tiempo que no me la había pasado así de bien. Tú mejor que nadie lo sabes Desire.

- Si, lo sé, no quiero recordarlo por favor… - le dije con ojos suplicantes – "hace tiempo que no celebro mi cumpleaños, no me gusta recordar"… - me dije a mi misma.

Ahora veo que en verdad no ha cambiado nada, mi infantil hermana sigue siendo igual de hiperactiva que antes, y aun así, "te recordaba más desordenada y molesta", suspire en silencio, diciéndome para mis adentros que en verdad tengo razón, la gente cambia.

Pasaron rápidamente los días, llegó el día de la despedida, no había podido abrir todos sus regalos y ahora, debía llevarla de nuevo a la casa de mis tíos, donde yo no sabía nada de lo que estaba pasando.

- Bueno, será mejor que me marche, de seguro nuestro tíos me están esperando en casa… - dijo Vanessa no muy convencida de querer regresar.

- No vemos dentro de unos meses ¿sale?, tengo planeado visitarte… - dije yo, haciendo hincapié en la palabra visitarte - …así que, crece más si.

Eso le había molestado, estaba realmente divertida.

- Entones, yo también… - dijo Giliana sin que yo interviniera - …ya que Desire y yo no podemos estar separadas.

- Tienes razón.

Subió al auto, recordé cuando se fue por primera vez, la había abandonado, no era capaz de volver a hacerlo, así que antes de que el auto arrancara, me acerqué a la ventanilla y le hice una seña para que se acercara, le dije a Andrew que bajara la ventanilla y cuando salió, le di un abrazo. Ella al principio estaba algo desconcertada pero después, lo correspondió, sabía que las lágrimas que ahora caían por sus ojos eran verdaderas y no sabía por cuánto tiempo aguantaría las mías.

Por fin Andrew arrancó, me dirigí de nuevo a mi puesto para poder despedirme así que, vi que se alejaba la limusina, hasta que ya no alcanzaba a verla.

Todos entramos a la casa y volví a comenzar mi trabajo de nuevo.

- Será mejor que vayamos a ver a Vanessa de vez en cuando, tus tíos no la tratan de maravilla, mandaré a alguien para que la vigile.

- Será mejor si en verano fuéramos, no me gustaría ver a mi hermana menor sufrir, se lo imploro, ¿podemos ir a la casa de mis tíos?

- Claro, ¿como no negártelo mi querida Desire?… - dijo con una bella sonrisa en la cara, yo la había notado pero, no quería arruinar ese momento - … Es mejor ir a dormir, ya es demasiado tarde.

- Si, ¿le preparo algo de comer?

- No, así estoy bien, no te preocupes.

Nos fuimos a la habitación respectiva a cada una, pensé que sería mejor si esa noche dormía en la habitación en la que había estado mi hermana y, aunque sabía que estaba mal, cuando menos lo pensé, ya estaba en los brazos de Morfeo.

Como un gatito espantado, corría por las calles de mi ahora nueva ciudad natal en busca de Vanessa, se la habían secuestrado dos malditos vampiros, en verdad, ahora nada me iba a ser cambiar de parecer, no me importaron las ordenes que me diste y seguí con mi camino, era "el cazador en busca de la presa", en verdad quería rescatar a mi hermana y no me quedaba otra opción, cuando por fin encontré a los malditos bastardos que le habían secuestrado, me paré frente a ellos, les dije un trillón de maldiciones y después ataque; el primero era demasiado alto, ojos color carmesí, tenía la mirada gélida y aun así, lo vencí, termine por dejarlo como "cabeza de pato", jamás en su vida volviera a mover su cuerpo.

El segundo era algo más atractivo, estaba bronceado, somos especiales los que aun no perdemos el color verdadero de nuestra piel, en fin, comencé a atacarlo, notaba la inseguridad en sus ojos, no tenía ninguna oportunidad sobre mí, Vanessa estaba completamente inconsciente, eso me dio una ventaja, no quería que me viese así, sería algo que jamás me perdonaría; combatíamos el uno al otro, cuando me permití darle el tiro de gracia, noté que algo extraño había pasado, él también se había desmayado, ¿Sería que hizo un sobre esfuerzo? o ¿apenas comenzaba su trabajo como "guardaespaldas"?; terminé apiadándome de la indefensa criatura y la llevé a la mansión, sabía que a mi señora no le gustaría, pero, cualquiera puede tener una buena alma, hasta ella.

Llamé a Andrew para que nos recogiera en la estación de trenes, estábamos demasiado cerca de ese lugar, comencé a quitarme la sangre que tenía en la cara y en algunas partes del cuerpo, en mi bolso traía otro cambio de ropa, como los dos estaban desmayados, decidí quitarme la ropa ahí, no habría ningún problema, nadie pasaba por ahí, lo hice muy rápido ya que en 5 minutos, cuando Andrew nos esperaba con las puertas abiertas de la limusina, era muy veloz para ser un simple mortal.

En el trayecto, comencé a mirar las facciones de este nuevo chico, tendría que domarlo, parecía de mi edad, tal vez un año mayor, aun así se veía demasiado joven, claro, yo también me viera más joven si no anduviera de comodina en la casa haciendo todo lo que alcancen mis fuerzas; noté que tenía una pequeña plaquita de metal, podría ser que su nombre estuviera grabado en ella, así que la quité de su cuello y lo vi, "Sebastian Michaelo", comencé a recordar, esas facciones que tenía, el miedo que sentía al atacarme, la mirada baja que hacía cuando comenzaba su ataque, lo apenado que estaba al haber secuestrado a Vanessa, sólo había una persona que me tenía demasiado respeto en este mundo y era él, mi amado Sebastian. No nos veíamos desde hace años, lo conocí por un largo tiempo, éramos inseparables, los mejores amigos pero, ¿Qué estaba haciendo aquí?, no puede ser que también se había convertido en un perro que le sirve a los sangre pura, esto es imposible.

Llegamos a la mansión, en verdad no quería ver la cara de mi Joven Ama enfurecida, recibiría un castigo y para colmo de males hoy iba a ser doble, no había terminado de hacer la cena, a esos día yo los llamaba, "días de té", mientras alguien tomaba te, otro alguien sufría, así se haciendo las cosas, en este caso, mientras mi joven ama toma te, Andrew me propinaba una golpiza de la que no me podía mover en días, no podía sentarme, no podía hacer absolutamente nada y mi ama lo sabe, no le toma importancia y me quiere recuperada para el día siguiente, no hay excepciones ya que soy la única que sufre. Creo que el chico nuevo tendrá que darme muchas explicaciones mañana, no quiero que nadie me vea en ese estado fatídico en que, Andrew me llevará arrastrando hasta mi habitación donde me abandonaría al menos por 12 horas con algunas medicinas, alcohol, lo básico para que pueda sanarme, esa era mi vida, la vida de una pobre huérfana que se volvió la esclava de una de la más prestigiosas familias que reinan en la oscuridad.

Entramos a la mansión, habíamos dejado a mi hermana en la sala y al nuevo invitado en la cocina, atado con algunas sogas, me dirigí hacia la habitación de mi joven ama, entre sin pedir permiso y me arrodillé frente a su cama, enseguida entró Andrew con el látigo, esta vez era más grande de lo normal, eso sí que será sufrir, estaba preparada.

- Sostenla contra la pared James, estoy esperando a que me dé una buena explicación.

- Permiso para hablar My Lady… - dije algo molesta, tenía un aire de insolencia en mi voz que se notaba a leguas - …yo Salí sin su permiso ya que, no quería que nada le pasase a mi hermana, no podía verla y dejarla morir, no era justo, aun no ha llegado su hora, yo misma planeo terminar con su vida cuando llegue el momento, y por eso, hasta entonces no quiero que nada ni nadie más la toque.

- ¿Esa es tu excusa?, que patética, ¿en verdad crees que yo te dejaría ir así sin nada más, solo por hacer una obra de caridad hacia tu hermana?, ¿no tienes ni la menor idea de lo que te puede pasar si vuelves a hacer algo como eso? - hiciste un movimiento con la mano y comenzó la lucha.

Andrew me había dado ya más de 10 latigazos, cada uno más doloroso que el anterior, sentía como el látigo caía en cualquier parte de mi cuerpo rozando con más frecuencia mi espalda, la sangre comenzaba a fluir, al ver que uno venía directamente a la cara, cerré los ojos.

Mi suerte era que, solo había sido un sueño o mejor dicho, una pesadilla pero, para sentir ese horrible dolor, era mal presagio, nunca en la vida había tenido una predicción tan horripilante, eso estaba a punto de pasar, pronto sería el momento de volver con Sebastian.

No había tenido la oportunidad de verlo desde hace 10 años, había pasado ya demasiado tiempo y, aunque fuese de esa forma, lo haría mío ahora sí, ese cabello castaño claro, sus ojos verdes con algo de dorado, su piel bronceada, era algo que jamás olvidaría, nunca podría olvidar la cara de la persona que he amado durante tanto tiempo.

Me desperté comúnmente, parecía que mis ojos tuviesen manecillas, eran las 6 de la mañana, me di una ducha rápida y me puse mi uniforme, no me interesaba mucho si estaba presentable, lo único que quería en ese momento era desayunar, el desayuno es la comida más importante del día, no lo iba a desperdiciar por nada; arreglé mi cabello en una cola alta y bajé las escaleras, entré a la cocina y comencé a hacer de desayunar, la cocinera Miriam, era una buena para nada, no sabía cocinar y todo siempre le salía mal. Preparé pan francés, era lo que más me gustaba desde pequeña, tenía la receta de mi madre pero ahora, ya me la sabía de memoria; calenté algo de leche y saqué el café, me preparé un café algo cargado y después preparé su almuerzo, sabía que no le gustaba el café muy cargado, le puse la mitad del mío y ahora sería 3 cucharadas de azúcar así no se quejaría de que está algo amargo.

Subí las escaleras sin antes cortar una rosa del jardín, siempre le habían gustado y la verdad quería complacerla esa semana, a menos de que mi premonición pase dentro de 10 años, eso sería algo horrible.

Toqué a su puerta y como no escuché ninguna señal de vida, decidí entrar, puse su desayuno en el tocador y fui a abrir las cortinas para que le entrase la luz, era un vampiro que la soportaba y eso para mí era muy bueno. Tomó las sábanas y se cubrió la cara, me acerqué a ella con sumo cuidado y me incliné ante su cama, no sabía la reacción que iba a tener por las cortinas, así que cerré los ojos y esperé a que me propinara un puñetazo en la cabeza que nunca llegó. Sólo me hizo una seña con la mano para que fuera por su almuerzo, se sentó en la cama y le puse la mesita para que se acomodara en la cama, comenzó a comerlo sin ninguna emoción, "la comida será mejor", dije sin que me diera la palabra, Giliana sólo respondió asintiendo, eso me decía que estaba de mal humor, pedí permiso a salir y me lo otorgó, no sabía qué hacer, ¿contarle lo que soñé? O ¿esperar a que pasara?, no sabía cuál de las dos era peor.

Había pasado ya dos horas y ella no salía de la habitación, estaba muy estresada, ya me había acostumbrado a cumplir todos sus caprichos, creo que ahora era mi turno o tal vez, ella tenía algo planeado para mí.

Llegó la tarde demasiado rápido, no había salido de su habitación, entré a dejarle la comida, era carne en su jugo, no había tenido tiempo de hacer la especialidad de mi madre, ya en verdad, no recuerda cual era su especialidad, creo se llamaban "stronmami", eran deliciosos.

Cuando salí de su habitación, había una carta en la mía la cual decía, "Ven y búscala, ven y encuéntrala, cuando leas esto, será demasiado tarde, tu hermana ya estará muerta...P.D: tienes 1 hora para encontrarla y el reloj empezar…¡ahora!".

Salí muy enojada de mi habitación, y Giliana salió de la suya, no me importó, gritó, me dio un sin fin de órdenes, no me importaba lo que decía, sólo quería ir a rescatar a mi hermana, y yo sabía quien estaba involucrado en esto, ahora ese sueño se volvía una verdadera pesadilla pero, esta vez yo sería quien vencería, no me importa cuántas presiones tenga que pasar, salvaré a mi hermana cueste lo que cueste.

Salí de la casa con en mi sueño, me adelanté a los hechos, sabía donde se habían escondido esos malditos malnacidos y, ahora si no me importaba si mataba a alguien, debía salvar a mi hermana y en verdad iba a atar a cualquiera que se pusiera en mi camino. Tomé el atajo más corto que pude para llegar antes que ellos, a que nunca se esperarían que supiera donde los iba a estar esperando. Llegaron y yo estaba oculta en la tinieblas, primero ataque el fortachón, ese que les había mencionado en mi sueño, el de ojos color carmesí, lo dejé de nuevo con su "cabeza de pato" y me dio demasiada diversión, Vanessa estaba desmayada, creo que le pusieron algún somnífero a un pañuelo, de verdad que no me importaba, ahora necesitaba vencer a Sebastian y escapar de ahí.

El comenzó a atacarme, tenía un puñal en la mano, pero nunca alcanzó a tocarme, le apliqué un leve punto de presión y lo desmayé, esto había sido completamente diferente a lo que había soñado, en fin me lo llevé a la estación donde estaría esperando a James, cumplí con mi rutina hasta cuando llego James, mi señora se encontraba dentro del auto, bajó y me propinó una buena bofetada.

- Tendrás tiempo para meditar lo que hiciste dentro de tu habitación…-me dijo en un susurro -…ahora sube al auto y explícame quien es este chico.

Subí a Vanessa y a Sebastian en el auto, espere a que subiera Giliana y después subí yo, James ya había subido y no tardo en echar a arrancar la limusina, el lugar tenía una pesadez demasiado notoria, todos estábamos callados, unos durmiendo y otros demasiado preocupados o enfadados; en media hora llegamos a la mansión, no tarde en bajar y extenderle mi mano a Giliana para ayudarle a bajar, ella no la acepto y decidió bajar sola, termine bajando a Vanessa y llevarla a la cocina, mientras que James bajaba a Sebastian y lo llevaba a la cocina para atarlo, no queríamos ninguna sorpresita.

Subí a la habitación de Giliana, donde entre sin permiso y seguí con la rutina del sueño, solo que esta vez, el látigo estaba bañado en aceite hirviendo, eso no me lo esperaba, la explicación que tenía que darla a Giliana ya la sabia ella, me había leído la mente.

- Comienza de una vez, quiera que aprenda a no desobedecer mis órdenes…-eso no me había gustado, en verdad quería matarla con mis manos ahora-.

Había comenzado la casería, yo era la presa, James era mi cazador, nunca había sido así, yo nunca me había convertido en la presa de alguien aparte claro de Giliana pero ahora, tendría que soportar el castigo que me iba a imponer. Habían pasado tan solo unos cuantos minutos y sentía que iba a morir, la espalda me dolía profundamente, era verdad que se iba a cumplir mi sueño y quedaría marcada de por vida en la cara, cada vez que el látigo se acercaba a ella, yo la movía, no quería que lo único que permanecía intacto de mi cuerpo quedase ensangrentado.

Fueron tan solo 10 latigazos los que recibí, creí que todo se acababa, en verdad todo lo que había predicho paso, eso era realmente extraño, siempre había cambios realmente radicales y ahora, todo era al pie de la letra, esta vez algo malo tenía que pasar y no podía darme por vencida ante nada.

James me abandono en mi habitación pero esta vez había algo diferente, no había medicinas, no había nada, eso sería realmente doloroso, las heridas tardarían en cerrar o, esta vez tendría que remendarme yo sola la espalda; saque una pequeña cajita que tenia material para cirugía, pertenecía a mi padre, contenía lo necesario para sanarme en 12 horas, había hilo nilón y algunas agujas para cocerme la espalda. Cerré los ojos y tome la lidocaína (anestesia) poniéndome el ardiente liquido en mi espalda, tome una de misma manos libre y la mordí con la fuerza que me ardía, termine clavándome todos los dientes superiores incluyendo los colmillos los cuales, fueron los primeros molares que se insertaron en mi muñeca.

Al fin había terminado ese doloroso sufrimiento, lo que venía no era nada comparado con esto, solo hacer algunos puntos y, pues, calculándolo malas serian unos 30 o 40 de cada herida.

Termine en una hora las das aberturas de mi espalda, ya no sentía dolor, así que tome algunas vendas y me las ate, eso me ayudaría a sanas, las comprimiría y evitaría que se expandiesen aun más.

Habían dado el toque de la hora de la cena 2 horas después de que llegamos a la casa, decidí salir ya de mi habitación y bajar a la cocina para poder ayudar a acomodar la cena, era tan solo pastel de chocolate que había quedado del cumpleaños de Vanessa, había tenido que comerlo desde el día de su cumpleaños, no había pasado ni una semana desde ese acontecimiento.

Al instante, Giliana bajo al comedor, todos estábamos sentados en algunas sillas distantes a su alrededor, nadie además de su querido o esta vez querida "guardaespaldas" podía estar cerca de ella.

Estuve algo alejada de ella por algunos momentos hasta que me llamo con su mano, me acerque haciendo una reverencia y después tome asiento a su lado.

- Desire creo que exagere con tu castigo, ¿podrás perdonarme?...-me lo había pedido con una tierna cara que estaba a punto de romper en llanto, esos ojos amatista me hipnotizaban y sabia que respondería que si-.

- Sabe que siempre la perdonare Señorita Giliana, ya me identidad no valen nada, he perdido toda pisca e dignidad y en cambio me he fortalecido en gran parte cuando logro llevar a cabo "las ordenes" que usted me pide, ya no siento amor por mi familia, todos nos han abandonado, no recuerdo la ultima vez que en verdad me sentí amada por alguien, no recuerdo la ultima vez que fue abrazada enérgicamente por alguien, ahora que no soy más que una siempre herramienta que vive para servirle.

- Oh Desire…-me dijo mientras yo mantenía la cabeza baja; de pronto sentí como parte de mi interior era calentado lentamente, un abrazo que dejaba mucho que desear, ese abrazo que lentamente era correspondido por mí, mis brazos actuaron por si solos y rodearon la espalda de mi amiga-…sabes que siempre me tendrás a mi…-me dijo susurrándome al oído-…no te preocupes, todo estará bien.

- …-comencé a derramar lagrimas de la nada, hace muchos años que no había llorado, me había convertido en un cuerpo sin sentimientos, sin alma, sin un corazón, la verdad ya no me importaba si causaba realmente mucho daño a las personas, ahora no era nada más que una máquina de matar-…¿p-por qué me abraza?

- Porque nadie merece viviera en soledad toda su vida, viviendo como un simple sirviente que ayuda a los otros sin antes ver por él, en tu caso ella, antes que los demás.

No comprendía lo que ella me decía, ¿quería que fuera más abierta con el mundo mientras me mantenía alejada del antes de que descubrieran su identidad?

- Y, ¿Qué me cuentas sobre el chico nuevo, piensas que va a sobrevivir aquí como mi "guardaespaldas"?...-me preguntaba sobre Sebastian, que le digo, quería que permaneciera cerca de mi pero….sabía que no podía por que el ahora el pertenecía a otro-…que paso Desire, no sabes que decir acerca del chico nuevo.

- Pues, creo que sabe quién es. Es Sebastian, un viejo amigo de la escuela pero, no sé si él sea un "guardaespaldas", no puedo sentirlo…-decía yo mientras tocaba la mejilla mojada de Sebastian, realmente lo extrañaba pero, frente a mi hermana y frente a Giliana no podía mostrar el afecto que sentía hacia el-…


Bueno...aqui el segundo capi y jajaja bueno, creo quetengo muchos errores xDDD jajaa me gusta mucho como va qedando y es la primera original qe escribo y bn nos vemos en el proximo chiaoo!!!!

Reviews o sino los analfabetas no mueren TOT