Para: elendoy

El nuevo rastreador:

La reunión había acontecido con el mismo desarrollo de siempre. Nada en esas pocos más de dos horas en que hablaron casi informalmente sobre cosas de trabajo, comiendo bocadillos y tomando café, jugo o té; fue diferente a los que siempre había pasado cada dos meses.

Pero esa vez, ante el comentario del representante de la Zona Junio, que dijo:

—Necesitamos tres más rastreador para mis equipos 03, 11 y 19… Desde hace 9 meses que…

Max le hizo un ademán con la mano, y se puso en pie con una sonrisa.

—Sí, lo sé. Y estoy en proceso de contrato con dos buenos agentes —le pasó unos papeles (de los pocos que quedaban en una mesita al lado de él) y siguió hablando—: pero, dado que su equipo restante necesita pronto un rastreador… Espere un momento aquí. —y salió por la puerta de la cocina con cierta energía.

Max regresó poco después con alguien en las manos. La dejó en la mesa y ella los miró a todos, con sus ojos verde claros, casi amarillos en la periferia. Finalmente, pareciendo complacida, se sentó con altivez, blanca e impoluta en la parte baja de sus patas, pecho y panza, pero de un café atigrado en la espalda y cabeza.

—Ella es Kim —les decía Max—. Tiene 7 años y ha sido entrenada por un domador de bestias desde que nació. No te preocupes, haré los arreglos para que la próxima semana, les den un curso para saber cómo manejarla al equipo que la necesite mientras encuentro un nuestro rastreador humanoide… ¡Kim! —se volvió a ella y Kim, simplemente miró hacia arriba, a él, mientras Max decía—: Ve al cambiador de formas.
La gata bajó la mirada y caminó con ligereza, hasta ociosidad, hacia el representante de la Zona de Junio.

Todos estaban totalmente anonadados. Nadie había visto hasta ese momento a un gato rastreador en su vida. Eran muy caros, porque muy pocos podían ser en verdad entrenados. Era de común saber que, de todos los animales, los gatos eran los que tenían uno de los sentidos más finos de la visión, más que todo, de auras.
El representante de Junio no estaba tan feliz, sin embargo… él era alérgico a ellos.