Para: m_enia que me la puso peliaguda, pero lo logré!

Naturaleza

Sentirse tan pequeño frente a la majestuosidad de la naturaleza, era una sensación poco agradable, pero que exigía seguir experimentando de ella, mientras se abrazaba con fuerza.

Oía el restallar de la violenta marea contra las piedras del acantilado, allá, unos metros por debajo de donde ella se mantenía en pie. El viento húmedo arremolinaba su cabello, ropa y piel con un ritmo constante y agresivo. El cielo, gris y oscuro… hasta una bandada de gaviotas parecían querer huir de él hacia unos bosques a su derecha.
Tenía que devolverse, sabía que la estaban esperando en casa… algo de color bailaba en el viento, alejándose hacia el mar: una manta azul, roja y blanca que ella bien conocía.
—¡Abuela! —un grito en medio de tanto sonido natural a su alrededor, que ella hizo que no oía—. ¡Venga rápido, que el huracán ya casi está aquí!

La mujer miró el acantilado y, luego, agarrándose los antebrazos con fuerza, vio a unos metros más a allá, el faro y su casa que, de seguro, estarían irreconocibles cuando volviera… en verdad que el mundo es más fuerte que la voluntad.