Afortunadamente no eres tú

Capítulo I

« Wondered why we bothered with love if it never lasts? »

-Tiene una nueva solicitud-

Nombre: Patrick Lawrence

Edad: 19 años

Género: Masculino

Ubicación: -Sin especificar

Descripción general: Si tuviese que escoger una palabra para definirme sería perfecto, y aún así no alcanzaría a describirme completamente.

Tipo de relación que esta buscando: -Sin especificar


—Pedante— farfulló Will mientras daba vueltas en su silla giratoria, ganándose una mirada enfadada por parte de Karen.

—Dices eso porque con tan solo verlo, se nota que lo que trae puesto vale más que tú casa con todo y tus padres y sus dos autos dentro.

— ¡Oye! Eso no…— el muchacho se detuvo en seco. Bueno, quizá Karen tenía algo de razón, por la foto de su perfil se podía apreciar que era alguien de muy buena posición económica. Eso, o era un nerd, porque ninguna otra clase de persona usaría ese horrendo suéter color amarillo canario.

—Tiene buena pinta— murmuró Karen, sorprendiéndolo— ¿Qué hago para aceptar?

— ¿En verdad piensas salir con él?

— ¿Acaso leíste su perfil William?

—Justamente pensaba preguntarte lo mismo— respondió él cruzándose de brazos.

—Dice que es perfecto y por si no lo recuerdas, eso es lo que yo estoy buscando, ¡es una señal Will!

—Lamento decirte Karen, que la única aquí que esta dando señales de tener un grave problema mental eres tú.

Ella se limitó a ignorarlo y continuó hablando.

—Además es claro que tiene dinero, y no es que yo sea materialista pero no me molestaría en absoluto que mi príncipe azul fuera rico.

Will puso los ojos en blanco al tiempo que le arrebató el mouse a Karen.

— ¿Serviría de algo que insista un poco más? — preguntó antes de dar click a la opción de responder.

—Sabes que no— canturreó la rubia con una sonrisa mientras se movía de forma impaciente y él asintió.

—Solo quería reafirmarlo.


Will suspiró antes de llamar a la puerta de casa de Karen. Casi al instante la madre de la chica abrió, dedicándole una sonrisa.

—Buen día Will— saludó la mujer de cabello rojizo indicándole con la mano que entrara.

—Buen día Margie— contestó él, rechazando la invitación a pasar.

—Es realmente lindo de tu parte que ayudes a Karen a estudiar algebra cuando podrías ocupar tu sábado en cualquier otra cosa.

—Si, lo… ¿disculpa? — ¿De que hablaba? ¿Karen no le había dicho nada de la página de citas? Antes de que pudiera decir cualquier cosa, la adolescente rubia bajo corriendo las escaleras cargando una mochila llena de quien sabe que cosas.

—Bueno mamá, nos vamos, te veré más tarde— se despidió ella apuradamente mientras empujaba a su desconcertado amigo por el pequeño camino de piedra que conducía a la acera. La mujer los miró irse con una sonrisa antes de volver a entrar a la casa.

— ¿Qué diablos le dijiste a tu madre?

—Que iríamos a la biblioteca a estudiar para el examen del lunes.

Él negó con la cabeza. Con razón Margaret no dejaba que su hija tuviera una computadora propia, sabrá Dios que cosas podría hacer Karen con una conexión a internet.

—Genial y si el tipo con el que sales resulta ser un asesino serial ¿que se supone que le diga?

—Haz visto muchas películas, se te ocurrirá algo— respondió Karen y William bufó ¿Cómo podía tomarse ese tipo de cosas tan a la ligera? Se encogió de hombros a sabiendas de que por más que lo intentara, Karen jamás entraría en razón.

—A todo esto ¿Qué tanto traes en la mochila?

—Un vestido y algo de maquillaje— respondió ella, deteniéndose frente a un baño público— Si salía arreglada mi madre jamás creería que iba a la biblioteca.

—A lo mejor pensaba que te querías ver bien para mí— dijo el guiñándole el ojo y ganándose un golpe por parte de ella, cosa que lo hizo reír.

—No seas tonto— respondió ella mientras trataba de abrir la puerta— ¡Oh Dios! Ya ha llegado— chilló al ver a un joven de cabello castaño parado frente a las puertas del Hilton — ¡Vete!

— ¿Y que se supone que haga? — gritó Will, haciendo que varias personas le miraran extrañadas, después de todo, le estaba gritando a un baño. Escuchó a Karen gritar de desesperación dentro antes de que volviera a entreabrir la puerta.

—Yo que sé, cómprate un helado— dijo mientras le pasaba su bolsa y cinco dólares por la pequeña abertura.

—Vale— respondió guardando el billete en el bolsillo trasero de su pantalón y echándose la mochila al hombro, antes de agregar con un tono un tanto burlón— Suerte con tu "chico perfecto"


— ¡Patrick! — llamó alguien a espaldas del chico. Este se volvió para contemplar a la muchacha de cabello rubio que se acercaba a él a grandes zancadas.

— ¿Te conozco? — preguntó alzando una ceja.

—Soy Karen, Karen Smith, la chica de la página de citas.

—Ah cierto— contestó el con desinterés— Debo decir que lucías mucho mejor en la fotografía.

— ¿Perdón? — cuestionó ella sorprendida.

—Será porque llevabas pantalón— continuó él— Las chicas con piernas como las tuyas no deberían usar vestido.

— ¿Qué tienen de malo mis piernas? — pregunto ella mirándose por adelante y atrás.

—Son demasiado delgadas— acotó el mientras metía sus manos en los bolsillos de su saco— Y además ese vestido luce completamente pasado de moda ¿Quién es el diseñador?

— ¿Diseñador? — Preguntó la rubia — No lo sé, lo compre en una tienda de segunda mano.

—Debí suponerlo— dijo el joven y Karen tuvo que contenerse para no tirarle un puñetazo— Ahí esta Thomas

— ¿Qué? ¿Quién demonios es Thomas? — preguntó ella, tratando de pasar por alto sus anteriores comentarios.

—El chofer— respondió Patrick como si fuera la cosa mas obvia del mundo, antes de tomarla por el codo con poca delicadeza y guiarla hacia donde estaba el auto.

—Wow, es increíble— murmuró Karen al ver el lustroso automóvil de color negro, estacionado en una esquina.

— ¿Eso? — Preguntó el muchacho de manera un tanto petulante— Es solo una chuchería que compro mi padre en una exhibición de autos en Alemania el año pasado.

Karen lo ignoro y desvió la mirada, fingiendo que miraba algún aparador, mientras el hombre de cabello cano les abría la puerta para que subieran.

—Y dime Patrick— dijo la chica, tratando de entablar una conversación— ¿Eres de California?

—En realidad soy inglés— contestó él con una sonrisa. Al fin un tema interesante— Mi padre es primo tercero de uno de los amigos íntimos del príncipe Carlos, de hecho…

Karen puso los ojos en blanco y no se molesto en escuchar el resto de la plática, únicamente asintió con la cabeza cuando Patrick la miró. Suspiro al tiempo que el chico continuaba hablando, ese día pintaba para largo.


— Servido joven Lawrence— murmuró el hombre mientras abría la puerta del Rolls Royce para que pudieran bajar.

— Gracias Thomas, vuelve por nosotros en dos horas— respondió el castaño mientras Karen observaba maravillada la fachada del elegante restaurant— Así que Katy…

—Karen— corrigió ella entre dientes, tratando de contener su enfado ¿Cuántas veces la había llamado por el nombre incorrecto en el camino al Fleur de Lys? ¿Acaso Karen era un nombre demasiado complicado como para recordarlo?

— Lo que sea— contestó Patrick— Mesa para dos, a nombre de Patrick Lawrence— le dijo a la joven pelirroja de la recepción que tecleo algo en la computadora antes de pedirles amablemente que la siguieran.

— Es un lugar realmente bonito— comentó Karen, asombrada por la vista de la bahía que ofrecía el restaurant. Recordaba haber pasado varias veces por ahí cuando paseaba con Will y la forma en que imitaban a las personas pretenciosas que veían llegar, hasta ahora, no estaban muy equivocados.

— No es lo mejor de San Francisco, pero pensé que estaría bien para la primera cita— dijo Patrick sacándola de su ensimismamiento— Para la próxima quizá podríamos ir al Pamplemousse.

Karen parpadeó sorprendida ¿Estaba hablando en serio? Después de la manera tan despectiva en que la trataba ¿en verdad creía que volvería a salir con él? Aunque… si la llevaba todos los días a comer a lugares tan elegantes como ese, bien podría olvidarse por un rato de su monumental arrogancia.

— Suena bien— respondió ella, mientras miraba el menú tratando de encontrar algo que pareciera comestible ¿Aigo Boulido? ¿Joues de veau braisées? ¿Qué diablos eran todas esas cosas?

— ¿Listos para ordenar? — preguntó el mesero, un joven alto y de cabello rubio, mirándole con una sonrisa que ella correspondió.

— De entrada quiero un Bouchée a la Reine- respondió Patrick al tiempo que fruncía el ceño ante la escena del empleado coqueteando con su cita. — Y también un purée de pois.

— Yo quiero… — Karen observo el menú de nuevo y lo leyó de arriba a bajo hasta que encontró un platillo con un nombre no tan extravagante- Bolonise de Hormard

—Se pronuncia Bolognise da Homard- corrigió Patrick poniendo los ojos en blanco y ella se limitó a ignorarlo viendo como el mesero se iba hasta que el castaño carraspeo para obtener su atención.

— Así que Karin— murmuró Patrick y ella bufó… al menos ya se estaba acercando— ¿A que se dedican tus padres?

— Mamá es dentista— respondió ella acomodándose en su asiento y pasando por alto la mueca que había aparecido en la boca del chico— Y papá es abogado.

Esto pareció llamar más la atención del chico, que se inclino hacia ella.

— Interesante— comentó con una sonrisa— ¿A estado involucrado en algún caso famoso?

— Bueno…— Karen trató de hacer memoria— Una vez defendió a una anciana de la calle Maple y la noticia salió en la tercera página del periódico— respondió ella esbozando una sonrisa orgullosa, misma que se desvaneció al ver que su acompañante suspiraba y miraba hacia otra parte, como si ella no fuera lo suficientemente interesante.

— ¿Y que hay de tus padres? — cuestionó ella cruzándose de brazos.

— Mamá trabaja como jefe de cajas en el Banco de Inglaterra— respondió él con un tono arrogante- Y papá actualmente forma parte de la cámara de los Lores por parte del Partido Conservador

— Eso es… increíble— respondió Karen, sin tener la más mínima idea de que era todo eso, sin embargo Patrick no pareció notarlo.

- De hecho, solo estoy aquí para visitar a mi tía Emma, que va a inaugurar su...

—Su orden esta lista— interrumpió el mesero, ganándose una mirada furiosa por parte del joven ¿Acaso no se daba cuenta de que estaba hablando? — Aquí tiene, y aquí esta el plato de la belle madeimoselle.

— ¿No tienes más mesas que atender? — pregunto el moreno tratando de no parecer grosero. El muchacho rubio lo miro con los ojos entrecerrados antes de volver a la cocina.

— Pues… bon apetit- rió Karen pero él solo le miró con una ceja enarcada. Karen bufó ¿era ella o nada de lo que hacía le parecía bien a Patrick? Casi le recordaba a Will criticando todo lo que hacía… solo que al menos él lo hacía con más educación. Suspiro y bajo la mirada, deteniéndose al ver su plato.

¿Qué se supone que era eso? ¿Una extraña clase de suplemento de carne alienígena? (Dios, hablando de William, se empezaba a dar cuenta de que le estaba pegando lo raro) Miro a Patrick que comía sin preocupación un panecillo relleno de champiñones ¿Le molestaría si le pedía un poco?

"¿Tu que crees?" preguntó una voz dentro de su cabeza y ella asintió, resignándose a tener que comer… lo que quiera que fuera eso. Tomó un poco con el tenedor y tuvo que reprimirse para no escupirle en la cara a Patrick.

— Debo ir al baño— murmuró antes de ponerse de pie apuradamente y marcharse casi corriendo. Una vez ahí cerró la puerta y comenzó a dar saltos por todo el lugar, como si eso fuera a quitarle el mal sabor de boca que le había dejado ese pequeño bocado.

"Asco, asco, asco" no dejaba de repetir en su mente mientras buscaba un dulce de menta en su bolso, sin embargo, solo encontró su celular el cual tomo entre sus manos meditando sobre si debía llamar a Will o no.


Ring. Ring

Will le dio una mordida a su hot-dog antes de sacar su teléfono del bolsillo de su pantalón y contestar.

— ¿Aló?

— ¡Will tienes que sacarme de aquí ahora mismo! — chilló Karen, haciendo que el pelinegro comenzara a atragantarse con el trozo de pan.

— ¿Qué pasa? ¿Dónde estás? — preguntó él en un tono de padre sobreprotector.

— Encerrada en el baño del Fleur de Lys porque ¿sabes? La comida francesa no sabe tan buena como dicen.

William apretó tanto el celular que temió romperlo.

—Esto me recuerda porque nunca contesto tus llamadas— dijo mientras se sentaba en una banca esperando a que pasara el tranvía— Son una verdadera perdida de tiempo.

— ¿Quieres dejar de reclamarme? Suficiente tengo con Patrick

— Vaya, creí que tardarías más en darte cuenta de que era un idiota arrogante.

— ¡Hablo en serio Will!

— Escucha Karen, debo irme, pero confío en que lo solucionaras… — ¿Porqué esas palabras no le cuadraban juntas? — Además, solo cumplo tus ordenes, dijiste que no me querías cerca de ahí ¿No es suficiente para ti?

— ¡William Gray! Más te vale venir en este instante o…

Karen abrió la boca bastante sorprendida al escuchar como Will había cortado la llamada ¿Qué no se daba cuenta de la magnitud de lo que estaba ocurriendo? Pulso el botón de remarcar y espero pacientemente, pero fue el buzón de voz el que contesto.

"Hola, en este momento estoy ocupado, pero deja un mensaje y te llamare en cuanto pueda… a menos que seas Karen, si es tu caso, arréglalo tu sola o admite que yo tenía razón"

Wow, nunca se había dado cuenta de lo molesto que era el mensaje de Will. Le gruño al móvil antes de guardarlo y salir del baño.

— Lamento la tardanza— se disculpo al ver que el chico ya casi se terminaba su platillo y el de ella seguía intacto sobre la mesa.

—Ya era hora, comenzaba a pensar que te habías ido— respondió Patrick y ella soltó una carcajada fingida.

— ¿Cómo crees?

— Bueno, quizá te habías dado cuenta de que tu peinado era demasiado inadecuado para venir a un lugar así o de que tu vestido tiene una mancha de salsa de tomate en una manga- Karen apretó el cubierto entre sus manos, tratando de contenerse para no clavárselo al arrogante muchacho— O quizá notaste que ese color de lápiz labial te hace lucir como una mujer de la vida fácil y por cierto, estas utilizando el tenedor incorrecto.

— ¡Se acabo! — chilló Karen harta de sus constantes reclamos— Me he pasado toda la tarde aguantando tus odiosos comentarios pero estoy harta ¡harta! Si tan fea y maleducada te parezco en primer lugar no debiste haberme invitado a salir y si supieras tanto de moda como dices no llevarías ese peinado y sabrías que la pajarita no combina con tu saco— Karen no supo en que momento el mesero se puso a su lado sosteniendo un vaso de agua, mismo que le extendió a ella, que se lo arrojo a la cara a Patrick— Así que disfruta tu carísima comida y tu estúpido y lujoso auto porque yo me largo.

Todos los comensales y Patrick se quedaron helados viendo como se marchaba. La rubia se detuvo ante las puertas y le dio cinco dólares al guapo mesero que los había atendido durante la comida.

—Gracias— murmuró ella antes de salir del lugar.

Comenzó a caminar calle abajo para esperar el tranvía cuando unos aplausos tras ella casi la hicieron gritar del susto.

—Te dije que lo arreglarías tu sola— murmuró Will comenzando a andar junto a ella. Por supuesto, en un principio había tenido sus dudas, pero sabía que Karen era tan testaruda que haría lo que fuera antes de admitir que se había equivocado.

— ¡Idiota! — Gritó Karen al tiempo que comenzaba a golpearlo con su bolsa— ¡Me dejas abandonada a mi suerte con ese imbécil y todavía crees que puedes bromear conmigo!

— Oh vamos, estaba a tres cuadras comprando un hot-dog— respondió él abrazándola por los hombros— Además, no necesitaste mi ayuda para librarte de ese cretino.

— Si bueno— respondió Karen con cierto tonito presuntuoso— Siempre he sido muy autosuficiente.

— Seguro— murmuró él con una sonrisa— Así que… ¿Desistirás de tu loca idea sobre la página de citas?

— ¡Por supuesto que no Will! — contestó Karen mirando su reloj. Su madre la mataría por llegar tan tarde— Mucho menos ahora que estamos a un candidato menos de encontrar a mi chico perfecto.

— ¿Estás loca? — preguntó él, aunque la respuesta parecía más que obvia— ¿Qué tal si el próximo es pero que este?

— Bueno, entonces serán dos candidatos menos— respondió ella mientras sacaba dinero de su bolso para pagar el pasaje del tranvía— ¿Recuerdas el slogan? Le garantizamos que encontrara a su pareja ideal

— En diez citas o menos— termino Will por ella. Ambos caminaron en silencio hasta los asientos del fondo. La rubia comenzó a tararear una canción y él se limitó a mirar por la ventana.

Definitivamente, Karen Smith era incorregible.


Nota de la Autora: Wow, no puedo creer que después de tanto tiempo haya podido terminar el capitulo. Hay partes que no me convencieron, pero hace demasiado frío (?) como para reescribirlas. En serio, me la he pasado toda la mañana muriéndome de frío por terminar el capitulo, así que agradezcan (en realidad, estoy fuera de mi casa porque dentro se oían ruidos sobrenaturales y me dio miedo… pero finjamos) Como sea… espero que el capitulo haya sido de su agrado… Y para los que amaron a Patrick (vamos, debe haber alguien) volverá a salir en uno de los próximos capítulos, solo esperen. Y ya saben, criticas constructivas, halagos, tomatazos y demás son bien recibidos. En fin, es todo, porque como dije, hace un frío horroroso por acá.

*La comida que ordenaron en el Fleur de Lys (solo por si ós dio curiosidad) fueron volovanes a la reina, puré de pera y langosta a la boloñesa.

Por cierto, pasaros por mi formspring y preguntar lo que queráis:

http:// www . formspring . me/ CocoAndChannel

(Sin espacios)

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