Capítulo 18

-NO PAPÁ- respondió Mel con una leve sonrisa –Ninguno.- Respiró profundo y yo escuchaba curioso como de pronto su ritmo cardíaco aumentaba de golpe – Emmm… Papá… él es Matt, mi novio, Matt, este es papá-

-Mucho gustó- me apresuré en contestar y estrechar su mano, a la vez de poner todo mi empeño en no demostrar lo realmente nervioso que estaba.

-Así que Matt ¿eh?- Preguntó aún con el mismo tono que llevaba cuando entró en la habitación –Cuidado con mi nena, te estoy vigilando…- fue todo lo que dijo antes de salir y sin dejar de recorrerme con sus dedos índice y medio.

-Descuida- Me alentó Mel en cuanto se hubo ido – Sólo es papá…-

Su expresión me alentaba a la calma, pero yo no podía estar seguro. El padre de la chica, el peor enemigo del novio. Prefería enfrentarme a John mil veces antes de tener que discutirle a ese señor que me ponía los pelos de punta.

-Claro – fingí, pero mi voz delataba lo nervioso que estaba.

-¡Vamos!- me desafió ella - Me vas a decir que por sobre todo lo que has vivido ¿le tienes miedo a mi papá? Jajajaja – se burló – ¡Por favor!-

-Sí ríete no más…- le advertí con una sonrisa, pero no por ello dejaba de ser algo así como una amenaza.

El rato con ella, como siempre me llenaba el alma, no obstante, se me hacía difícil disfrutar esos minutos con ella en ese estado, cada cierto rato, mis ojos se alejaban de los de ella para fijarse en los yesos y cabestrillos que llevaba.

-No estés triste- me animaba de rato en rato cuando mi abstracción era evidente – En serio voy a estar bien, aunque los doctores dicen que deberé guardar reposo por unos días….- Luego su mirada bajó hasta las sábanas – Aunque no podré estar en la presentación de electivo-

Yo intenté sonreír, pero sabía perfectamente qué tan importante era el evento para ella y cuánto había trabajado para deslumbrar a la clase.

-No te preocupes – dije acariciando su mejilla lo más suave que podía. No había nada más que quisiera en el mundo que hacerla feliz. – Me encargaré personalmente de que todo salga perfecto-

Entonces torció el gesto. Evidentemente algo de lo que había dicho la perturbaba de sobre manera….

O quizá algo le dolía. Pero por salud mental acabé por elegir la primera opción.

-¿Qué tienes?- pregunté.

-No te ofendas, pero eres pésimo con la mitología-

Luego ambos reímos. Estaba claro que esa sería nuestra broma íntima: Yo, el licántropo que no tenía idea de licantropía.

-Pues entonces tendré que estudiar más- sonreí burlescamente…

…pero estaba lejos de ser un mero chiste.

LOS SIGUIENTES DÍAS me los pasé pegado a libros, ordenadores y demases que me permitieran instruirme debidamente en el tema de falsos lobos (y por demases, entiéndase a Nate). Llegados al fin del plazo manejaba tan bien la materia que si alguien me hubiese interrogado habría respondido con tanta seguridad como si lo hubiese vivido en carne propia.

Como si todo eso fuese real.

-Entonces, - me preguntó Nate por enésima vez - ¿Cuál es el único impulso de un hombre lobo?-

Lo hacía a propósito, eso de elegir preguntas que sabía me costaban un mundo responder sin titubear, y es que no sólo eran respuestas completamente erradas, sino que además atentaban con cada uno de mis valores —porque sí, yo tenía valores— y hacían arder en mi interior esas ganas incontrolables de herir a quién fuese que inventó esas estupideces. Y en la presentación del Miércoles: no podía perder el control.

Intenté verme de forma cómica. Como si yo fuese un actor en la obra el Rey León II representando a Kovu y Nate fuese Zira —perdón, pero no se me ocurrió otro ejemplo, y además, que ambos teníamos algo en común: un instinto de animal salvaje— eso ayudaba un poco: imaginarme a mi mejor amigo como una leona que mueve las caderas. A esas alturas había otro impulso que debía controlar: la risa.

-Matar- respondí mirando un punto fijo en el horizonte ya que había escuchado que eso servía para la concentración y ayudaba además a esconder ciertas emociones.

-¿Y cuál es la cosa que puede garantizar su supervivencia?-

-La jauría, aunque los avistamientos suelen ser de sólo un lobo, se cree que sólo con otros es cuando desarrollan su máximo poder, por eso es que aúllan en luna llena, para llamar a los suyos.-

-Exacto- sonrió luego con malicia, pero por más que intenté, no conseguí que me contase a qué se debía.

-Bueno. Vamos hombre, hazme otra pregunta- le insté luego, cuando me hube aburrido de insistir.

-¿Otra más? Vamos hombre, ya es más de media noche. ¿No nos podemos ir a dormir ya?-

-No, no hasta saberme todo-

-¡Pero si ya te lo sabes! Vamos…. Lo harás bien mañana.-

-¿Y qué tal si no? Le prometí a Mel que lo haría perfecto-

-Matt, en serio esto ya es casi patológico. Está bien así… dirás tu parte, Pilar y yo las nuestras y nos irá excelente-

Estaba nervioso de una manera que sabía que todo eso era realmente muy tonto. Después de todo, sólo era un trabajo de electivo. Mi amigo se encerró en su cuarto dándome la clara señal de que el sillón era todo mío tanto si quería seguir estudiando por las mías o si en vez me resignaba a dormir. Lo que quisiese hacer estaba bien, pero para él, la batalla había terminado por hoy.

Decidí hacerle caso y dejar los apuntes y maquetas de lado, pero no pude dormirme aún luego de apagar la luz. Dentro de mi cabeza, seguía molestándome la idea de estar tan nervioso por una simple disertación. Me tumbe boca arriba en el sillón y mientras observaba las figuras que las luces de la calle dibujaban en el techo me dispuse a hacer algo que no solía hacer a menudo: pensar y reflexionar.

Repasé mi vida, desde pequeño, cuando no era más que un enano atento que siempre buscaba la manera de resolver los problemas. Recordaba cómo, años atrás solía correr a la siga de mi papá al garaje a reparar las Bicicletas, su moto—que vendería por partes años más tarde—, la lavadora de mamá, los patines de Kate… sin embargo todo quedó opacado al instante ante otro recuerdo:

Fue la primera vez que papá se animó a llevarme del otro lado de la puerta al final del patio. Tenía 3 entonces y me aterraba la penumbra del bosque, asique caminaba muy cerca de él. No sabía dónde estaba ni cuánto rato llevábamos caminando cuando escuchamos el primer aullido. Aunque habían pasado ya varios años podía recordar con toda claridad el escalofrío que recorrió mi espalda. Papá también lo había escuchado, pero seguimos caminando…

-¿Qué fue eso papá?- pregunté con mi voz de infante.

-Sólo un perro- me aseguró él.

Al poco andar escuchamos un gemido, esa vez más cerca. Entonces papá tomó la dirección del gemido. Tirado entre los árboles de eucaliptus se encontraba un gran perro plateado. Pero sólo ahora lograba reconocer que lo que vi años antes no era otra cosa que un hombre lobo.

-¡Qué lindo perrito!- exclamé antes de darme cuenta cuál era realmente la causa de que el animal se encontrase a nuestro alcance: tenía una de las patas delanteras, prácticamente abierta de un desgarro. Alguien lo había atacado –pobre perrito- empecé a llorar entonces.

-Shhh Matt, ya, va a estar bien-

Entonces papá se quitó la camisa que llevaba y sin pensarlo mucho se dispuso a hacer un torniquete alrededor de la pata.

-Tranquilo perrito, papá te salvará- animé al animal mientras acariciaba el pelaje de su espalda -¿Puedo quedármelo papá? ¿Puedo?- le rogué. Pero él no mostró ni una simpatía en el rostro.

-No Matt, ahora lo llevaremos a casa para que descanse hasta mañana, pero no podemos quedárnoslo, mañana llamaré a alguien-

-Pero papá…- me quejé.

Entonces papá hizo algo que entonces mirándolo en perspectiva no era razonable hacer con un niño de mi edad porque la gente adulta no suele dar explicaciones y menos a un niño de 3 años, pero que yo siempre había guardado con orgullo; me tomó por los hombros y mirándome a los ojos me dijo:

-Matt, en la vida hay cosas que sobrepasan nuestras capacidades. Siempre has todo lo que esté en tus manos, pero debes saber que la última palabra la tiene Dios. Hoy, no podemos ayudar más a este compadrito- dijo dándole una palmadita en el hombro- que dándole un lugar para pasar la noche, le vamos a dar un poco de comida, pero mañana se va tener que ir. ¿Entendido?-

La verdad era que una vez más me daba cuenta de que no había entendido. Realmente no sabía lo que hacía, cuando agaché la cabeza y asentí.

-Ahora, si queremos ayudarlo voy a necesitar tu ayuda de hombre- me alentó luego -¿Vas a ayudarme?-

Pequeño podía ser, pero sabía lo que era un cumplido, así que orgulloso de que papá confiase en mi infantil virilidad asentí con una sonrisa en el rostro esperando con ansias lo que me iba a pedir.

-¿Crees que puedas llevarte el hacha?-

No titubeé. Por supuesto no tenía la fuerza que tendría más tarde cuando mis genes mutasen en lo que eran ahora, pero mi empeño era por mucho, bastante superior: tomé el hacha y haciendo uso de toda la fuerza que tenía –y sin hacerme daño— la arrastré todo el camino hasta mi casa. Papá cargaba a nuestro gran amigo entre los árboles hasta detenerse unos metros antes de la puerta del jardín.

-Una cosa más Matt. Ni una palabra de esto a mamá…. Será nuestro secreto ¿vale?- me animó con una sonrisa.

Esa fue la primera vez que le mentí a mamá, y coincidentemente era igual a la última: para encubrir a un licántropo. Aunque la paradoja era que ahora el licántropo era yo.

No supe cómo, pero sin saberlo y aún pensando en el recuerdo de papá terminé por quedarme dormir. Santo remedio contra el insomnio.

POR LA MAÑANA no parecía yo mismo. El insomnio de la noche anterior había sido seguido por una serie de sueños extraños todos relacionados con lobos… y en todos estaba papá.

-¿Estás bien?- por más que se esforzase mi amigo en preguntarme como estaba siempre encontraría la misma respuesta: "bien" al menos mientras yo aún no asimilara las cosas completamente.

Había tres cosas que tenía claras: la primera, habían más lobos dando vuelta, y por alguna razón parecían volver y reunirse en Valdivia —entonces la idea de una jauría no sonaba tan loca—; la segunda, papá sabía del tema y nunca tuvimos la posibilidad de conversarlo, aún cuando yo ya era así al tiempo en que él murió; y la tercera, –que más me molestaba en esos momentos, aunque carecía de aparente relevancia— mi padre me había confiado su secreto de vida esa tarde en el bosque y durante los últimos años yo sólo me había dedicado a hacer todo lo contrario.

¿A quién había ayudado? A nadie. ¿Alguna vez hice todo lo que tenía en las manos? Sólo en deportes. Y nunca había sido muy creyente…

Pero quizá no todo estaba perdido y quizá, sólo quizá, sí había una razón por la que pasaban las cosas. Todo pasa para algo, dicen por ahí. Antes, nunca me había detenido a pensar las cosas. Lo que mi papá decía, nunca lo escuché, ya fuese por mi adolescencia o luego para no llorar su ausencia… Siempre lo había ignorado. Pero ahora podía cambiar las cosas y empezar a ser la persona que él quería que fuese porque en el fondo era la persona que yo quería ser también.

-En serio compadre ¿estás bien?- volvió a intentar Nate.

-Sí hermano, son sólo nervios por la presentación ¿Crees que alguien en serio se crea el video?-

-Nah, con mis trucos en after effects casi parece sacado de una novela de bajo presupuesto-

Como buen publicista, mi amigo se manejaba en tecnologías que yo con mi poco interés nunca me había preocupado en aprender. Aunque él era pésimo, por lo menos sabía hacer algo lo suficientemente malo como para no llamar la atención. Sólo él podía ser capaz de tomar algo perfectamente real como mi transformación y transformarla en algo que prometía ser tan mala como la de Michael Jackson en sus años.

-Como los videos mostrados en el History Channel-

-Exacto- Me guiñó un ojo orgulloso de que yo por fin estuviese escuchando su mierda -¿Qué programa?-

-Monster Quest-

Fingió limpiarse una lágrima.

-Me siento orgulloso-

Tenía atoradas en la garganta mil y un insultos qué responderle en esos momentos para no mostrarme débil, pero preferí dejarlos ahí donde estaban a modo de poner en práctica mi cambio de actitud. En vez, me di el lujo de dejar escapar una carcajada en su honor.

-Creí que me ibas a lanzar uno de tus insultos- observó para cuando íbamos llegando al auditorio para la presentación – ¿Seguro que estás bien?-

Sonreí pesadamente. A Nate no se le escapaba nada.

-Sí, muy bien. De hecho, ahora que lo preguntas, mejor de lo que he estado en mucho tiempo.-

-¿Y supongo que no me vas a contar?-

-Por ahora, concentrémonos en la disertación.- zanjé.

-¿Esto es por Mel?-

Sí, entonces que me ponía a pensarlo ella era la principal razón del cambio… o al menos de que ahora me diera cuenta de cosas que antes no.

-En parte sí, en parte no. Digamos que los últimos días he tenido unas revelaciones-

-¿Tú? ¿El iluminado?- me miró con ese escepticismo que sólo Nate podía reflejar.

-Jajaja, sí, podría ponerse de esa forma-

La conversación quedó hasta ahí pues, el momento había llegado de empezar a trabajar como equipo, y como siempre entre los jóvenes eso se daba en el último minuto antes de la exposición.

-¿Y bien?- Preguntó Pilar en cuanto nos vio acercarnos al lugar donde nos había apartado lugares con una mirada que sólo podía significar que no tenía ni una sola esperanza de en que hubiésemos hecho algo sin Mel metida al medio.

-Lo tenemos- exclamé sonriendo a modo de demostrar que se equivocaba con nosotros… Algunas cosas no podían cambiar de la noche a la mañana.

-Video- sonrió Nate mostrando el Pendrive.

-Informe- sonreí yo a mi vez mostrando el documento impreso.

-Bien, y yo traje el prisma.- contestó.

De alguna u otra forma Pilar parecía molesta, aunque decidí que no era el mejor momento para darle importancia, después de todo, teníamos que empezar a repartirnos las partes. Entonces Nate hablaría de los antecedentes contextuales y mitológicos, luego Pilar hablaría de las creencias actuales de algunos grupos y finalmente yo terminaría hablando de las características físicas, introduciría el video y concluiría.

-Buenos días compañeros, nos presento somos Pilar Henríquez, Matthew Watson y quién les habla Nathan McCarthy y hoy les vamos a hablar sobre los licántropos, o como son más conocidos: hombres lobos.- La típica introducción, la típica presentación, por lo menos en un inicio una típica exposición.

Así comenzó hablando de los principios Greco-Romanos de la cultura lupina y cómo los principios de la cultura Romana y por ende la cultura Occidental actual tenía sus cimientos en la historia de Rómulo y Remo. También habló de del incidente en Francia con Jean Grenier y cómo la gente había quedado horrorizada ante los actos que se desataron luego de canibalismo. Cómo muchísima gente había muerto a manos de la Inquisición acusadas de ser licántropas cuando en realidad nunca existieron pruebas. Y con un poco de humor cómo habían matado a muchos lobos inocentes también.

Luego Pilar empezó contando sobre culturas nortinas como los Quileutes e incluso más al norte donde creían firmemente en que la existencia de hombres con la capacidad de transformarse en lobos podía significar la salvación de sus tribus, aunque el problema era, que esas historias aún no tenían fundamentos concretos. Y finalmente terminó relatando una serie de avistamientos en el norte de los Estados Unidos donde agricultores afirmaban haber visto criaturas mitad hombre mitad bestia entre los cultivos de maíz.

Entonces me tocaba a mí.

-Bueno- comencé – Todo esto nos lleva entonces a pensar en cómo lucen estos hombres lobos- Pensé que tratarnos de "estos" ayudaría a tomar distancia de nuestro proyecto y ayudaría a borrar toda especulación sobre mi persona- Pues bien…-

Entonces me detuve, pero no era porque me hubiese dado pánico escénico, sino que con todo lo que me había enfrascado en aprenderme mi parte y que todo saliese bien me había olvidado de la parte más importante: Un licántropo nunca debe bajar la guardia. Nunca.

Fue Nate quien lo vio primero y me hizo una seña con los ojos. Rentado muy cerca de nuestros lugares, haciendo gala de su blanca cabellera se sentaba John de manera distendida como si fuese un oyente más. Maldita Universidad que permite oyentes. Me empezaba a preguntar si no le ahogaba sentir tanto olor a sangre, pero bueno, supuse que eso era algo que le tocaría identificar a quienes fuesen los que investigaron la vida pasión y muerte de los vampiros. Lo que era yo….

Lancé una última mirada a Nate para asegurarme que estábamos en la misma página y él sólo se limitó a asentir y a hacer un gesto con la cabeza para que continuase exponiendo.

-Pues bien, posiblemente muchos de ustedes vieron el videoclip de "Thriller" y sino en serio deberían hacerse un chequeo médico-

-Señor Watson…- me advirtió la profesora ante mi poca seriedad.

-Perdón, lo que quiero decir es que posiblemente muchos de ustedes tengan en su mente figuras como esas: ojos amarillos, orejas puntiagudas y muy poco pelo. Colmillos gigantes y postura más humana que animal, pero la verdad es que si nos vamos a los comienzos de la mitología como les explicó mi compañero Nathan hace un rato, veremos que en realidad todas hacen referencias a bestias animales. Lo que nos hacer pensar que en realidad poseían bastante y pelo y facciones completamente caninas.

"De hecho, si alguno de ustedes se tomase un momento para recordar el paseo al museo recordarían la pieza "Cráneo Licantropo" que fue expuesta por más de uno de nosotros.

"Si bien tenía facciones humanas, se podían identificar muy claramente su hocico lupino con todos sus colmillos. Entonces, basados en que este hallazgo es una de las pruebas más fuertes que se han encontrado y nos atrevemos a decir que la mutación entre hombre y lobo corresponde a un fenotipo más animal que humano.

"Finalmente queda la pregunta… ¿Por qué todo esto? ¿Por qué se le da tanta importancia a estas criaturas como estas por sobre otras como la pincoya? Porque están sedientas de sed y no distinguen entre lo que es bueno y malo, para ellos, su único impulso, su único fin en la vida es matar. ¿A quién? A quien sea que se interponga en su camino. Puede ser un acesino un una justa anciana, si llegase a encontrarse en el lugar equivocado a la hora equivocada sería todo para esa alma.

"La tendencia nos invita a pensar que, quizá, la víctima pudiese ser lo suficientemente suertuda como para no ser aniquilada por el hombre transformado en bestia y que en vez a penas sufra una mordida. Pero es de conocimiento popular que sobrevivir a la mordida de un hombre lobo significa transformarse en uno. En otras palabras: Sobrevivir a la mordida de un licántropo no constituye a una forma de salvación, sino que por el contrario, acarrea con ello una gran maldición.- Para esta parte, yo intentaba contra todo no esbozar una sonrisa, pues después de todo, en mi caso, convertirme en lo que era, era lo mejor que podría haberme ocurrido en la vida. Tenía una capacidad de sobrevivencia y la fuerza que necesitaba para proteger a los que más quería. Es cierto, que me acarreaba algunos problemillas como tener que lidiar con John todas las noches, pero aún más cierto era que de no haber sido licántropo habría muerto entre los colmillos de John al primer encuentro y que, y esto era un hecho, mi padre seguiría muerto mientras María viviría.

Entonces ¿Cómo podía haber gente que pensara que esto podía ser una maldición?

Seguí con mi presentación.

-Pero no todo nuestro trabajo ha sido pura especulación y un recuento de registros históricos. Este proyecto nos ha hecho cuestionarnos qué tanto es mito y qué tanto podría ser cierto, es así como hemos llevado esta investigación a un nivel algo más personal. El video que les presentaremos a continuación fue grabado por un lugareño de la región. Así los que creen que esto sólo pasa del otro lado del mundo puedan comenzar a preguntarse hasta qué punto somos un mundo globalizado. ¿Nate? ¿Harías los honores?-

Mi amigo asintió con una sonrisa que sólo yo llegué a notar. La presentación por poco y había acabado, sólo faltaba mostrar el video y dejar planteada nuestras conclusiones.

Nate abrió el archivo de video y entonces frente a todo el auditorio lo único que se podía ver era a mí desgarrando mis ropas al tiempo que me transformaba en el telón de fondo.

Mi amigo lo había editado bien, los efectos lucían lo suficientemente falsos para disuadir a mis compañeros que todo lo que pudiésemos afirmar como realidad no lo era. Ese era el secreto de todo, hacer una presentación con datos falso pero con opiniones verdaderas así lucíamos convincentes y demostrábamos haber realizado nuestro trabajo lo mejor que podíamos –lo cual no era del todo verdadero— sin motivar al resto a aventurarse a investigar sobre el tema. Después de todo, habría sido un tremendo error considerar ese auditorio como normal del todo —en primer lugar estábamos John y yo, ya se había perdido una buena parte de normalidad con eso— no se podía olvidar que si habían elegido un electivo tan descabellado como ese —por sobre otros como legislación laboral— era porque una buena parte de ellos albergaba la posibilidad de que mucha de las cosas que se viesen en el curso fuesen reales.

Aún así, no dejaba de ser impactante —me refiero al video— pues yo nunca había tenido la oportunidad de ver mi transformación por una razón muy sencilla, era yo el que me transformaba. A pesar de los intentos y los efectos de Nate yo sí que podía distinguir claramente entre lo que era realidad y lo que no, y más encima, el lo había editado de tal manera que todo se veía claramente en cámara lenta.

Primero mis músculos se tensaban, luego aumentaban su tamaño como si estuviesen hinchados —todos a la vez—. Mi cráneo se alargaba mientras yo convulsionaba a miles de revoluciones por segundo. Pero lejos lo más impactante era cómo de la parte baja de mi espalda comenzaba a emerger mi cola dando fuertes latigazos conforme crecía. Lejos más impactante que la aparición de mi pelaje.

La escena era grotesca. Intenté mantener mi cara de póker conforme miraba el video, después de todo se suponía que todo eso era falso. Había sido idea de mi mejor amigo, hacer un video en que yo tuviese la posibilidad de mostrar algunos de mis atributos sin que nadie supiese la verdad.

-Es una oportunidad única- me había animado – ¿Cuántos otros grupos crees que tienen la oportunidad de grabar la transformación de un verdadero hombre lobo?-

Claro que yo sabía que lo que en realidad lo emocionaba no era eso, sino que cumplir su sueño de hacer parte de una película de terror. Sus historias de terror mezclado con efectos especiales. Claro, que no todo eran efectos especiales. De alguna u otra forma yo no era el único que mostraba sus atributos en el video.

Cuando hubo acabado me dediqué a observar la expresión de mis compañeros de curso conforme encendían las luces. Todos impactados. John seguía ahí, pero evité mirar su expresión, además, ya me lo podía imaginar ahogándose las risas y con una ceja levantada como queriendo decir: "¿En serio no tenías nada mejor cachorrito?"

Entonces lo supe: todo había salido según los planes de Nate. Todo estaba en orden, sólo faltaba el marrasquino, la guinda de la torta.

-Entonces, queda a la conciencia de cada uno creer lo que realmente quiera creer. Lo que a nosotros respecta: creemos que todo cuento debe tener un fundamento; cada misterio, una respuesta. Y si, estas bestias se encuentran entre nosotros, yo tendría mucho cuidado.- mentira.- Muchas gracias por su atención-

Se escucharon unos apagados aplausos en la parte trasera, justo donde mi enemigo se encontraba cómodamente sentado.

-Buena presentación chicos- nos felicitó la profesora – Y señor Watson muy buen intento con ese video, pero no engañó a nadie. Aún así los felicito por la iniciativa, me imagino que le encantó imaginarse como hombre lobo-

Hubo una risa general a la que me uní.

-La verdad fue idea de Nate profe- reí con complicidad sabiendo que sus palabras no eran de manera alguna una llamada de atención sino que todo lo contrario.

-Muy bien, ahora ¿Preguntas sobre lo que hablaron sus compañeros?- Se volvió hacia el auditorio.

Una mano pálida se levantó al final. La más pálida del lugar.

-¿Sí? ¿El de cabello blanco?-

-Es para Watson – Casi sentí mi estomago gruñir de ira al escucharlo pronunciar mi apellido.

¿Qué iba a preguntar? ¿Qué pretendía lograr?

-¿Tú crees en la existencia de hombres lobos?-

Intenté ser lo más dramático que pude cuando dije:

- Yo creo que de existir deben ser asombrosamente geniales y jamás lo suficientemente idiotas como para dejarse atrapar por un puñado de reporteros y gente curiosa. Por eso es que no se pueden atrapar. Y que tendría que pensármelo dos veces antes de pensar en meterme con uno…. No me gustaría estar en su lista negra y terminar siendo el postre….- lo miraba amenazantemente seguro de que él entendería todas y cada una de mis palabras de manera completamente al resto… exceptuando a Nate.

Pero la profesora notó un dejo de amenaza en mi voz e inmediatamente me interrumpió diciendo que el punto de la investigación no era asustar a nadie y que era muy poco profesional hacer aseveraciones como esa. Como si yo fuese a hacer de este tema una carrera profesional.

-Como sea- terminé – sólo digo que hay cosas que son mejores dejarlas como están. Escondidas. ¿Alguna otra pregunta?- no podía evitar la hostilidad en mi tono de voz.

-De hecho sí, pero es para el señor McCarthy-

El aludido levantó la cabeza confundido, hasta donde yo sabía ellos dos nunca habían tenido un encuentro directo. Mi enemigo nos espiaba a ambos, y mi amigo me ayudaba a formar estrategias contra él. Pero enfrentamiento entre ambos sin que yo estuviese metido en el medio: jamás.

-¿Cómo haces para conseguir esos efectos en el video? Realmente muy buenos-

- After Effects- respondió Nate secamente a lo que luego fue salvado de más preguntas estúpidas por la académica.

-Bueno,- dijo – si nadie más va a hacer preguntas que estén realmente relacionadas al tema, vayan a sus puestos y que pase el siguiente grupo.-

Pero ni mi compañero ni yo estábamos dispuestos a quedarnos, ya era lo suficientemente peligroso tenernos a uno de los dos —licántropo y vampiro— en el auditorio, ni hablar de tenernos a los dos y en asientos contiguos. Así que fuimos a por nuestras cosas para luego salir de ahí. Eso sí, me aseguré de darle un buen pisotón cuando pasé a su lado. Pero lejos de conseguir algo productivo sólo conseguí que Nate me diera un golpazo en la nuca.

-¿Qué estás demente? ¿No aquí Matt?- me reprochó en un susurro que sólo yo y John pudimos escuchar– No lo arruines.-

Me quedé callado porque sabía que tenía razón, sin embargo mi naturaleza no me dejaba pasar su acoso a nuestra presentación por alto y un pisotón, estaba my seguro, que era lo mínimo que podía hacer.