La historia original, así como los personajes, hechos y todo lo demás, son de mi propiedad. Cualquier reproducción, total o parcial, sin mi autorización, será considerada plagio y haré caer las penas del Infierno sobre el/la infeliz que sea responsable. ¿Se entendió? ¬¬


Los Versos de Neruda

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Capítulo Primero

"La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad"

Él la mira desde un rincón de la sala de clases, con los ojos fijos en ella, tratando de captar cada movimiento que hace con aquella gracia tan suya. La observa con detenimiento, esforzándose por memorizar hasta el más ínfimo detalle de esa ninfa que le ha robado el corazón. Las níveas manos yendo y viniendo sobre el cuaderno al escribir con esa caligrafía tan delicada; los labios finos formulando palabras que no oye y jamás escuchará desde su posición; la sonrisa perfecta, tan blanca y luminosa, que lo tiene embelesado durante horas enteras, todos los días; los grandes ojos color miel que miran en todas direcciones, menos en la suya... Esos dos luceros que nunca se han detenido en él.

«No tienen por qué hacerlo», se dice en su fuero interno, tratando de auto convencerse, mientras sus labios se curvan hacia abajo en un acto reflejo y él esconde la cabeza entre sus libros, en aquella esquina tan apartada del aula, tan olvidada por todos los demás.

Pero, ¿quién es él?, ¿quién es el chico de mirada oscura y sonrisa escurridiza que observa desde el fondo, en el más completo silencio? Probablemente nadie sepa su nombre, quizás ninguno de sus compañeros ha reparado en él alguna vez siquiera. Es un ser perfectamente anónimo. Si un día dejara de venir a clases, no habría ninguna persona preguntándose dónde está y si le ocurrió algo. El mundo seguiría girando de todos modos.

El maestro anuncia el fin de la hora y todos se retiran a prisa. Nuestro chico es el único que permanece en el aula cuando se han marchado los demás. Mira a su alrededor, las sillas vacías en una habitación desocupada, mientras el silencio se deja caer en la sala de clases. Está acostumbrado a la escena, cualquiera lo estaría si ha tenido toda una vida para hacerle frente a la sensación de soledad y abandono que lucha por embargarlo.

Él recoge sus cosas y avanza hacia la puerta de salida, no sin antes pasar peligrosamente cerca del asiento que ella ha ocupado hasta hace pocos minutos. Lo observa en silencio con una sonrisa tímida en los labios, de esas que nadie le ha visto. En un acto que le supone mucho valor, alza el brazo y acaricia la superficie de la mesa con las yemas de los dedos, justo donde ella había descansado su brazo antes. La madera está fría, mas él reconoce la presencia de esa muchacha tan amada en los detalles que hacen diferente a ese puesto. Juraría que su aroma flota en el aire, envolviéndolo en un sueño demasiado perfecto para ser suyo.

Mantiene su mano sobre la mesa unos segundos más, temiendo el momento en que deba levantar su brazo y apartarlo de ahí. Esa fría madera es su único contacto con ella, lo sabe bien, y por eso mismo se esfuerza tanto por hacerle frente al maldito tiempo que siempre avanza, por eso lucha por estirar los segundos hasta hacerlos horas, por eso él después de clases suele aproximarse religiosamente, dando tímidos pasos, hasta el asiento que conoce de memoria, el mismo que todas las mañanas ocupa ella, la musa de todos sus versos, la inspiración de cada uno de sus poemas. Ella, que ni siquiera conoce su existencia.


Sé que es un capítulo cortísimo y que no deja entrever nada más que una historia típica, por eso les digo que intentaré ir un poco más lejos y hacer algo distinto :D Dedicado a ti, Pina ;)

Ojalá dejen un RR, les guste o no esta cosa, ¡háganmelo saber! Denle click al botón verde que dice'Review this Story/Chapter', sin necesidad de tener una cuenta, y me dejan un comentario :D