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Al día siguiente, Lucy despertó primero. Ryan la mantenía abrazada por la espalda, respirando en su nuca, envolviéndola en su calor. Ella soltó un suspiro y se acurrucó más contra el cuerpo, duro y tonificado, de él y disfrutó lo que se sentía estar en sus brazos, despertar a su lado.

Se sentía bien.

De todo el tiempo desde que lo había conocido no se había percatado, pero estaba cansada de andar siempre a la defensiva, de luchar contra lo que sentía, de intentar mantenerlo lejos. No podía seguir engañándose y agradecía que le hubiesen hecho abrir los ojos. Les debía a Moni y Andrew.

Se levantó de la cama con cuidado para no despertarlo. Tomó la remera de él que estaba en el piso y se la puso encima para no andar desnuda por el departamento mientras iba a buscar la ropa que se pondría ese día y preparaba detalles. Finalmente entró al baño y se puso bajo el chorro de agua para relajar sus músculos. Por el ruido de la caída del agua no escuchó cómo la puerta se abría, sólo se percató de que alguien entraba al cuarto de baño cuando sintió que corrían la cortina y entraban a la ducha con ella. Soltó un gritito por la sorpresa y Ryan carcajeó mientras la abrazaba.

—¿Pensabas bañarte sin mí? —preguntó— Que desconsiderada —le recriminó él mientras le besaba el hombro y ascendía por su cuello para terminar mordiéndole el lóbulo de la oreja— No me gustó despertar y no verte a mi lado —hizo un mohín que a Lucy le pareció muy dulce.

—Lo siento, no quise despertarte.

—Para la próxima lo haces, ¿okey? —condicionó él y Lucy sonrió al saber que habría una «próxima vez».

Ella se giró entre sus brazos para quedar cara a cara y le dio un suave beso en los labios.

—Descuida —dijo con una sonrisa—, te despertaré la próxima vez.

Él le respondió la sonrisa y la estrechó más fuerte mientras la volvía a besar, más profundo y dejaba que sus manos la recorrieran por completo. Ella lo arrastró bajo el chorro de agua y él se sobresaltó, provocando que Lucy soltara una risita. Él alzó una ceja, sintiéndose desafiado, por lo que atacó, acorralándola contra la pared de azulejo que la hizo saltar por la frialdad en contraste con su piel. De esa manera, la tuvo atrapada entre su cuerpo y la pared para hacer con ella lo que quería. Comenzó a besarla, lenta y sensualmente hasta que ella se olvidó de jugar bajo el agua.

—Por no despertarme, tendré que hacer contigo aquí lo que tenía planeado para el dormitorio —susurró él mientras besaba el cuello de ella y le acariciaba las piernas.

La ducha tomó más minutos de lo debido… muchos más porque lo que él había querido hacer al despertar era hacerle el amor. Debido a ello no alcanzaron a tomar desayuno y salieron casi corriendo para llegar a la hora. En el camino pasaron a comprar unos cafés para llevar. En el ascensor iban solos, por lo que pudieron besarse y abrazarse sin incomodar a nadie. Cuando la campanilla sonó indicando que habían llegado al octavo piso, él se puso en medio de las puertas y tomó el rostro de Lucy entre sus manos, obligándola a inclinar mucho la cabeza hacia arriba y él a bajarla para darle una serie de besos cortos casi sin separar sus labios. Ella reía por la renuencia de él a dejarla ir. También escuchó como los demás presentes en el piso empezaban a murmurar.

—Te veo luego, ¿si? —susurró él sobre sus labios, ella asintió aún con el rostro entre las manos de Ryan— Bien… me parece… —murmuraba, pero no le soltaba el rostro y no dejaba de darle besos.

—Okey, pero debo ir a trabajar y la gente necesita el ascensor, Ryan.

—Lo sé… lo sé… pero me gusta lo que hago ahora.

Ella carcajeó, pero terminó por alejarlo. Que estuvieran juntos no quería decir que ella iba a descuidar su trabajo. Al contrario, trabajaría más duro para que nadie creyera que mantenía su puesto por su relación con Ryan.

Se despidió finalmente de él y caminó hasta la oficina de su amiga con una sonrisa de enamorada mientras sentía todas las miradas clavadas en ella, pero no le importó. Se sentía feliz, dichosa, con el estómago lleno de mariposas y no dejaría que nadie le amargara el momento con su envidia. Entró a la oficina y se encontró con una Moni paseándose de un lado a otro, como un león enjaulado, estaba despeinada —más de lo habitual— y temblorosa. Se veía nerviosa y asustada. Ver así a su amiga hizo que se olvidará de su felicidad y la preocupación hiciera mella en ella.

—Moni, ¿estás bien? —se preguntó a medida que se cercaba.

—Sí… no… ¡No sé! —exclamó la castaña acercándose a Lucy con una mirada llena de pánico— Por favor, cuéntame cualquier cosa, distráeme unos momentos —rogó.

—Pero…

—¡Por favor!

—Está bien, está bien —Lucy era incapaz de pensar en algo que contarle a Moni para calmarla, hasta que recordó lo que había pasado con Ryan. Eso de seguro la calmaba y la animaba—. Bien, hablé con Ryan, escuché tu consejo y… bueno, simplemente digamos que dejé de negar la realidad, así que se puede decir que él y yo estamos en una relación.

—¿En serio? —inquirió, su expresión consternada cambiando a una llena de alegría— ¡Qué emoción! Me alegro tanto —la abrazó fuerte y Lucy le devolvió el gesto— ¿Te pidió que fueras su novia?

—No exactamente, pero creo que se entiende que somos novios.

—¡Me alegro tanto por ti! De verdad, desde el principio que he querido verlos juntos. ¡Tengo que llamar a Ryan para que baje! Esto hay que celebrarlo.

Lucy sonrío al ver a su mejor amiga tan animada y feliz, casi tanto o más que ella misma. Pero no dejó pasar la imagen de cómo la encontró. La preocupación volvió a hacer acto de presencia. Quería saber qué la había puesto así antes de aparecer en su oficina.

—Moni… gracias, de verdad, pero ahora, ¿podrías contarme qué te pasa a ti? ¿Por qué estabas así cuando entré?

La castaña se puso seria inmediatamente y se mordió el labio inferior.

—Tengo miedo —dijo en un susurro bajando la mirada—. No sé qué voy a hacer ahora. ¡Tengo pánico! —exclamó— Yo no sirvo para esto, no podré hacerlo.

—¿Qué cosa? —quiso saber Lucy, tomando a Moni por los hombros para que se calmara.

Moni la miró, tenía un brillo desesperado en los ojos y sí, de mucho miedo.

—Estoy embarazada.

Lucy creyó que le estaba tomando el pelo, que era algún tipo de broma, pero Moni seguía mirándola mortalmente seria, incluso temblaba, por lo que era total y absolutamente cierto.

—¿Estás segura? —la castaña asintió— ¡Pero eso no es motivo para estar así! Al contrario. Felicidades —fue el turno de Lucy de abrazarla— ¡Vas a ser mamá! Es lo más hermoso que te pueda pasar. Deberías estar saltando en una pata.

—Es que no creo que yo sirva para ser madre. Siempre me ha dado miedo, no, pánico. No tengo instinto maternal.

—¡Que bah! Todos tienen instinto maternal, tú también. Ya vas a ver que sí. ¡Vamos! Sonríe.

Moni esbozó una temblorosa sonrisa que poco a poco fue tomando confianza, pero sus ojos seguían mostrando mucho miedo.

—Tranquila —dijo para ayudarla—. Estaré a tu lado todo el tiempo y seré la mejor tía que tu bebé pueda tener. Te ayudaré en todo porque te aseguro que yo tengo instinto maternal para las dos.

Moni carcajeó y la abrazó, agradecida y más relajada.

—Por cierto, ¿Zac lo sabe?

—No, hoy se lo voy a decir. Creo que se pondrá más contento que tú —ella negó con la cabeza pero con una sonrisa en el rostro, gesto que Lucy secundó.

—¿Qué te parece si cenamos juntos hoy los cuatro y le das la sorpresa a Zac y a Ryan al mismo tiempo?

—¡Perfecto! —aplaudió Moni—Por cierto, estás atrapada y encadenada a mí de hoy en adelante porque te has comprometido. Yo estoy embarazada, pero tú vives toda la experiencia conmigo. No te dejaré escapar.

Lucy carcajeó y la abrazó más fuerte. Claro que iba a estar con su amiga en cada momento.

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La cena fue en un elegante y sobrio restaurante y Moni no se equivocó con respecto a la reacción de Zac. La abrazó y llenó de besos, completamente emocionado y feliz por la noticia. Ryan también felicitó a su hermana. Los cuatro estaban muy felices, Ryan siempre mantenía abrazada a Lucy, le robaba suaves y dulces besos. Ambas parejas eran envidiables a la vista de los otros. Y desde ese día partió una nueva vida para Lucy.

Estuvo con Moni todo el tiempo, leyendo libros con ella, yendo a algunos talleres de maternidad, aconsejándola en otras cosas. Eso a medida que la panza de la castaña crecía. Incluso estuvo con Zac y con ella cuando supieron que era un varón. Después que Moni se retiró de la empresa por el pre-natal, Lucy la remplazó y dejó a todos encantados con su trabajo como editora. Moni solía bromear diciendo que si no fuera porque la editorial era de su familia, tendría miedo de ella le robara el puesto.

Con Ryan siguió viviendo un par de semanas, pero luego buscó un nuevo departamento, pese a que él le insistió que no era necesario, que le gustaba que vivieran juntos, pero ella argumentó que no creía que era buena idea estar uno al lado del otro todo el tiempo, que necesitaban espacio para tener cosas que contarse también. Pero aún cuando ella tenía su departamento, pasaba muchas noches a la semana en el de él.

Su relación no podía estar mejor. Era completamente seria, varios meses juntos y hasta había sido presentada como la novia oficial a la familia. No había ni que decir que todos la adoraban por haber hecho que su hijo dejara de vivir una vida de aventuras pasajeras y que por fin tuviera una relación seria.

Casi en cámara rápida, los meses pasaron y Moni tuvo a su bebé, un hermoso niño de ojos azules como su padre, mejillas permanentemente sonrosadas como la madre, cabello fino y algo ondulado de un claro color chocolate y unas manitas que querían agarrar todo lo que estuviera en frente. Era la criatura más adorable que Lucy había visto. Moni había terminado tan embelesada como la propia Lucy, feliz de ser madre y descubriendo que sí tenía ese instinto maternal del que había temido carecer.

Estaban en la nueva casa de la castaña —una típica casa del «Sueño Americano»—, sentadas en el jardín en un sofá mecedor con el pequeño Austin en los brazos de su madre mientras Zac y Ryan preparaban una barbacoa con hamburguesas vegetarianas para Moni para celebrar que Lucy había sido ascendida a editora y trabajaría codo a codo con su mejor amiga. Quien ya estaba buscando una asistente nueva pero que sabía no podría comparársele a su mejor amiga.

—Gracias. Sé que lo he dicho muchas veces, pero de verdad aprecio todo lo que me ayudaste con el embarazo y después —dijo Moni cogiéndole la mano a Lucy y sonriéndole.

El pequeño Austin ya tenía cinco meses y todo ese tiempo, Lucy había estado al lado de su amiga, ayudándola en todo lo que podía.

—No tienes nada que agradecer, ya te dije que cuentas conmigo para todo.

Moni la miró pícara y Lucy supo que algo se traía entre manos.

—Bien, me alegra oír eso porque necesito tu ayuda en algo más —Lucy la miró alzando una ceja—. Bien, necesito que seas mi dama de honor.

Lucy quedó con la boca abierta de la pura impresión.

—Lo sé, lo sé. ¿Cómo se casa alguien que nunca antes quiso hacerlo? Dioses, yo misma me lo pregunto, pero lo hago por Austin y porque Zac insistió mucho —rió suave— ¿Serías mi dama de honor, entonces?

Lucy esbozó una enorme sonrisa y le apretó la mano a su amiga.

—Será un placer —Moni sonrió llena de alegría.

—Gracias y quién sabe, quizás con todo esto del matrimonio hasta Ryan se anime. Ya llevan más de un año juntos, no sería una locura.

Lucy miró al hombre que justo en ese momento se acercaba hasta llegar a su lado y besarla en los labios dulcemente.

—¿De qué hablan? —inquirió él tirando de Lucy para que se pusiera de pie y así abrazarla.

—De lo sexy que te ves cuando te me acercas y de lo mucho que te amo —respondió ella abrazándolo por la cintura y robándole un beso.

—Pues mira las coincidencias, era lo mismo que hablaba con Zac.

Lucy sonrió y se apoyó por completo en el cuerpo de él. Le dio una mirada de reojo a su amiga que los observaba sin perder la sonrisa. Y mientras abrazaba a Ryan se dio cuenta que no podía pedir nada más; al fin era editora, tenía una nueva familia y, además, había encontrado a un hombre maravilloso que la amaba con locura. En serio, ¿podía pedir algo más?

Bueno, quizás ser la que atrapara el ramo en la boda de su mejor amiga.

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FIN


NA: Espero les gustara. Gracias por leer y comentar esta novela. Próximamente: "Business Class", no se la pierdan ;) Toda la información al respecto en mi Tumblr y livejournal (links en mi perfil)