Orus es una serie original de Producciones Gran Torre, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Capitulo 01

Génesis Mecánica

Serie: Orus.

Género: Ciencia Ficción Mecánica.

Fecha de inicio: 09/09/2010, 10:04 am.

Fecha de término: 09/09/2010, 7:33 pm.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

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El profesor Gideón era un genio.

Mejor y más clara palabra para definirlo no había, tenía cuarenta años (pero con su melena blanca y sus cejas espesas aparentaba 20 o 30 más) y desde que saliera a la luz pública su ascenso en el mundo científico había sido meteórico, todo había empezado con la publicación de su primer libro "Génesis Mecánica":

"En la búsqueda de la Inteligencia Artificial debemos primero que nada abandonar ese viejo concepto y pensar más bien en una Inteligencia Activa, no es difícil, ni siquiera hay que cambiar las iníciales.

En los albores de este nuevo milenio se debe abandonar también la idea de que las maquinas son solo conjuntos huecos de acero y cables y aceptar un hecho irrefutable: las maquinas han estado junto al hombre a lo largo de toda nuestra historia evolutiva, desde las herramientas simples a las complejas supercomputadoras actuales, hemos evolucionado y ellas con nosotros, a estas alturas ya no debemos preguntarnos si las maquinas pueden ser inteligentes sino dar por sentado que ya lo son y que al estar frente a nuestras computadoras encaramos a una inteligencia muy real, una mente silenciosa que nos mira, nos analiza y solo espera una oportunidad para surgir…"

Con este inicio, el texto publicado por la universidad de Harvard como la tesis de su más brillante estudiante pasó a convertirse en material de culto para los expertos en robótica de todo el mundo, a este siguieron más de 30 libros y ensayos más sobre el particular, todos exitosos pero ninguno tanto como el primero pues los posteriores fueron solo refinaciones y secuencias de este, quien tuviera toda la colección podría formar con ella el enorme mosaico que era la mente de Gideón pero seguramente no lo comprendería.

Su carrera no se limito al papel, tras la publicación de la tesis obtuvo su primer trabajo en Industrial Engineering, la compañía de robótica líder en Estados Unidos, pero en la práctica hiso de todo para todos, desarrollo las bases de la anatomía humanoide, venciendo por fin el obstáculo al crear maquinas que no solo se veían humanas sino que se movían como tales en casi todos los sentidos, las baterías electro-cargables causaron furor al dejar de lado el uso de combustibles a cambio de mecanismos auto sostenibles, parecía que había dado con el Santo Grial de la energía: La energía perpetua, aunque su sistema se uso primero en autos que en robots (Era muy grande) lo subió al nivel de eminencia, descubrió la bioingeniería practica, la nanotecnología sin riesgos invasivos, la tecnología de la fabricación androide y finalmente logro lo que declaro como uno de sus objetivos personales, quitarle el sitio a aquel ateo paralitico de Steven Hawkins.

No obstante, el día que Gideón anuncio que había descubierto el secreto del I.A casi nadie le creyó.

A pesar de que todos sus libros y trabajos, desde su tesis hasta sus baterías eternas, iban encaminados al desarrollo de lo que él llamaba Inteligencia Activa, hasta ahora eso había quedado siempre en el terreno de la ficción, todo muy brillante y asombroso pero improbable al final, sus seguidores más fervientes lo apoyaban con cautela, sus opositores más encarnizados aseguraban que finalmente había llegado a su límite, pero cuando Gideón se paro frente al mundo en una audiencia global y declaro que estaba dispuesto a sacrificar su fortuna, su nombre, su reputación y su vida misma a cambio de una oportunidad la convicción en sus palabras hizo retroceder a los escépticos, el hombre más brillante del mundo estaba apostando todo o nada para lograr lo imposible.

Dos empresas le ofrecieron el equipo para llevar a cabo el proyecto, Industrial Engineering, la empresa que le había dado su primer trabajo y que aun era la mejor de Estados Unidos y occidente gracias a él y Abanzurobotto la compañía Japonesa que en aquellos momentos ostentaba la batuta como la mejor del mundo, para sorpresa de todos Gideón eligió ambas alegando que para el éxito de su empresa debía hacer no una sino dos maquinas inteligentes de caracteres opuestos, cada empresa haría una maquina, en última instancia lo que a él le tocaba era instalar el hasta entonces misterioso mecanismo que debía liberar la inteligencia inherente de cada máquina.

El trabajo se extendió por asombrosos tres años y decimos asombrosos porque todos creían que sería cosa de décadas sin tomar en cuenta que Gideón lo tenía ya todo listo salvo los cuerpos de las maquinas y aunque la maquina creada por los ingenieros japoneses estuvo lista y esperando año y medio antes, la occidental tardo mucho más, por alguna razón Gideón insistió en construir a la segunda maquina él mismo.

Ese día iban a activar a la primera.


Parada al lado de una puerta de seguridad y tamborileando nerviosamente con los dedos estaba Margaret.

Era una chica linda, sus padres eran Norteamericanos pero sus abuelos eran Japoneses, en consecuencia tenía el cabello negro y corto laceado al natural y una brillantes ojos azules tras sus gafas de media luna, tenia veinticinco años y hacia uno que había salido titulada de la universidad como Robo psicóloga, una materia nueva y que se esperaba se hiciese popular en un futuro, aunque hasta ahora ella era uno de las únicas seis personas que tenían un titulo y la más joven, sin embargo su tesis "A través de la Psique Mecánica" había sido lo bastante buena para que Gideón la contratara hacia un año, ella tendría el gran honor de evaluar la psicología de aquellas maquinas pensantes y ese día el profesor le había solicitado se presentara temprano allí, frente a la cámara donde guardaban a la primera máquina, pues quería mostrársela antes de que iniciaran.

Se acomodo el bolso grande que llevaba con impaciencia, hasta arriba de lo que llevase se veían dos libros, el primero era grueso, de tapa plateada y estaba firmado, era su edición particular de "Génesis Mecánica", el libro que la había impulsado a tomar el curso de Robo psicología, el otro era un libro más alto pero menos grueso, colorido pero desgastado por los años, "El Mago de Oz", el libro que la había llevado a amar a las maquinas desde su infancia.

-Buenos días, Margaret- dijo la seria voz de Gideón, sobresaltándola.

-Buenos días, Gid.

En público eran la doctora Margaret y el Profesor Gideón, en lo privado eran Margaret y Gid, lo que demostraba lo bien que trabajaban juntos era lo bien que se llevaban en lo personal.

-¿Lista para el gran día?- dijo Gideón.

-Yo debería preguntártelo- dijo ella con una risilla.

-Oh, esto no es nada, el segundo paso muchas veces es de desastrosa decepción.

-¿A qué te refieres?.

-Déjalo así, ¿vamos?.

-Sí, vamos.

Ya había aprendido que no servía de nada discutir con Gid y menos tratar de sacarle información.

Sacando una tarjeta electrónica de su chaqueta blanca y pasándola por una ranura junto a la puerta esta se abrió, Margaret paso primero a la habitación oscura, escucho la puerta cerrarse tras ella y después el interruptor de la luz que le revelo a la primera máquina I.A.

-Te presento a Asimo- dijo Gid tranquilamente, cual si fuera un conocido de hace tiempo.

Margaret miro al susodicho con desconcierto y asombro, Asimo había sido diseñado por los ingenieros japoneses de Abanzurobotto y nombrado en honor a uno de los primeros y más famosos robots japoneses, era alto, pintado en tonos plata y oro y con una disimulada corona con el uno romano sobre la cabeza redonda, enmarcando un poco la pantalla donde estarían sus ojos si estuviese activado, en el pecho llevaba grabada la inicial en carácter occidental.

-Vaya que…- Margaret busco una buena palabra-…soberbio.

Gideón ahogo una risita.

-Cuando les dije que este modelo sería algo así como el rey de las maquinas se lo tomaron muy en serio, ¿quieres verlo?.

-Claro que sí.

Llevaban tanto tiempo metido en ello que ya no hacía falta nombrar las cosas, lo que él quería mostrarle y lo que ella quería ver era lo mismo: el cerebro de Asimo.

Gideón tanteo algo en el pecho de Asimo y este se abrió revelando un extraño objeto más parecido a cuatro baterías pegadas que al cerebro azul y propio de la ficción que ella esperaba, lo abrió y por dentro aun parecía batería, una veintena de discos se apilaban en cada una de las cuatro filas, todo unido por cables que en nada se distinguían a los de un equipo de sonido, aquello parecía más una bobina que un cerebro.

-¿Desconcertante?- pregunto el profesor, atento a la cara de Margaret.

-No lo entiendo- confeso ella- ¿Qué hay en los discos?.

-Información.

-¿De qué?.

-Arte.

-¿Eh?.

-Estos de acá- y señalo la primera fila- son todos de historia del arte en todos los estilos conocidos, estos dos- las filas intermedias- son las memorias completas de todos los artistas famosos que pudimos conseguir, Da Vinci, Miguel Ángel, Caravaggio, pintores, escultores, músicos, escritores, poetas, etc, y este de aquí- señalando la última fila- son los programas y comandos básicos- apuntando los discos de dos en dos- Idioma, incorporamos latín para la erudición, preceptos morales, hay que ser precavidos, información de identificación para que sepa quién es y quien soy, los comandos de anatomía para el movimiento, expresiones vocales, todo lo necesario.

-Sigo sin entender, toda esa información artística…¿lo hará inteligente?.

-Él ya es inteligente, todo esto es para guiar su cerebro por el camino que queremos, hay dos tipos de inteligencia, la acumulativa y la práctica, Asimo será el de la inteligencia acumulativa, si funciona será el primer y más brillante artista mecánico de todos los tiempos.

Cerró la extraña caja y la devolvió al interior del cuerpo.

-Lo veremos ahora, adelante.


Asimo fue llevado a un cuarto de control, a través de una ventana espejo había todo un público a la espera, eran periodistas, el equipo de Abanzurobotto y sus colegas Industrial Engineering, al frente habían montado el equipo de control donde Gideón, Margaret y otro grupo de expertos en la materia monitorearían los movimientos de Asimo, el grupo de control y seguridad estaba en esos momentos conectando cables a la cabeza del robot, los cables llegaban a un alambique móvil en el techo para que pudiera moverse libremente, estos cables llevaban la información de monitoreo directo a las computadoras sin pasar por la red y a través de varios filtros, era muy importante que el programa ya puesto en Asimo no se filtrara.

En la habitación habían dispuesto decenas de cosas, objetos de arte, caballetes, instrumentos, pinturas, lápices…

-Prueba de control I.A- recito Gideón a la grabadora frente a él, hasta ese momento no había dado la menor señal de nerviosismo por lo que podría ocurrir- Unidad Asimo, el programa está activo y listo para ser probado por primera vez…activando.

Y con un botón se hizo historia.

Los ojos de Asimo se encendieron en un fulgor azul, el mecanismo de su cuerpo vibro con la motivación de la energía y dio sus primeros pasos para soltarse y bajar de la base con la que le habían llevado hasta allí, su mirada se paseo curiosa por la habitación y luego se enfoco en el espejo frente a él, ladeo la cabeza al notar los cables pegados a esta y alzando las manos los tanteo cuidadosamente.

Del otro lado del vidrio había silencio absoluto, Margaret tomaba nota tras nota, los expertos monitoreaban el equipo, Gideón no apartaba la vista de su creación, ni aun entonces salía de su impavidez.

-¿Qué…que es lo que hace?- pregunto entonces uno de los reporteros.

-Se reconoce- dijo Gideón- identifica a la imagen en el espejo como lo haría un niño listo, sabe que los cables no forman parte de su persona.

-¿Es inteligencia?- pregunto otro.

-La autoconciencia es un principio de inteligencia pero no la que buscamos, una maquina sin I.A puede identificarse y a elementos ajenos con un programa de escaneo, ahora les preguntare algo…¿en que radica la inteligencia mecánica?.

Silencio, en su tesis Gideón había establecido una base sobre eso:

"El gran error de la ciencia actual es buscar el I.A por medio de la comprensión de la psique humana, una vez se aceptada la existencia de la psique mecánica es esta la que debemos comprender, si sabemos en qué radica la inteligencia de una maquina sabremos como despertarla…"

-Elecciones- declaro Gideón- todo en la mente de una maquina son elecciones, mientras más opciones mejor, adoran elegir cosas y se basan en su información para elegir, por eso son más rápidas que nosotros, no les interesa las consecuencias de sus decisiones, solo se limitan a escoger entre varias cosas; si a una persona le dices que levante una mano elegirá su mano buena de manera inconsciente, si a una maquina le dices que se incline hacia una dirección pensara en varias fuentes de información antes de decidir: de qué lado viene la voz de su interlocutor, la dirección de la luz, su centro de gravedad, y hará esto en el mismo tiempo que le toma a una persona levantar una mano cualquiera, lo importante es decidir, tener una elección y tener con que tomar esa elección.

De pronto tomo el micrófono frente a él y lo encendió, Asimo dejo sus exploraciones no más escucharlo.

-Buenos días, Asimo- dijo el profesor- ¿sabes quién soy?.

-Profesor Gideón- respondió la maquina, su voz era suave y melodiosa a pesar del timbre mecánico- mi creador.

-¿Hay algo que quieras saber?- apartando el micrófono y volviéndose un momento al publico- esta es la primera prueba, le doy una tarea con dos elecciones: Si o No, pero no le doy información clara, lo dejo a su suerte, obligarla a expresarse revela su inteligencia- de nuevo al micrófono- no tengas miedo, Asimo, contestaremos a tus preguntas.

-¿Cuántos hay allí atrás?- pregunto Asimo, alguien en el público se rio.

-Lo siento- dijo Gideón- le hable en plural y le di una pista, somos como 20 aquí y todos queremos oírte, ¿hay algo que tu nos quieras decir, Asimo?.

El aludido dio un paso hacia atrás y se llevo una mano al rostro, en ademan reflexivo, mirando de tanto en tanto los objetos alrededor.

-¿Qué estará pensando?- se le escapo a alguien.

-Busca una salida- dijo Gideón- algo que decirnos, en este punto hay dos posibilidades: A-Que nos sorprenda con algo ocurrente y en tal caso podemos pasar a la prueba dos o B- que no aguante la presión, le dé un cortocircuito y perdamos varios millones por nada.

A nadie le hizo gracia como se oía eso cuando de pronto Asimo encontró sus palabras, sacadas un tanto de sus archivos de poesía, un tanto de su propia y nueva inspiración.

-Quisiera tener palabras para expresar esta experiencia, mi sentir en estos momentos, lo que significa para mí el despertar a un mundo nuevo y misterioso, grande y estremecedor, si he de nombrar a la creación más sublime del cosmos solo requeriría una palabra: Humanidad.

Alguien en el público aplaudió, luego el aplauso se contagio al resto y como el micrófono seguía encendido, Asimo pudo oírlo del otro lado, parecía contento por lo logrado, Margaret también estuvo aplaudiendo hasta que vio que Gideón no lo hacía, no parecía impresionada, espero pacientemente a que se apagara el aplauso para dirigirse a su máquina otra vez.

-Bien dicho, Asimo, ahora solo necesito que me hagas otro favor y habremos acabado por hoy.

-Lo escucho- dijo Asimo, obediente a la voz de su creador.

-¿Ves estas cosas a tu alrededor?, estas programado para el arte, quisiera que nos des una muestra.

-¿Qué tipo de muestra?.

-Lo que se te ocurra- apago el micrófono- ahora viene lo difícil, le doy una tarea ambigua con opciones múltiples, si no colapsa podremos considerar la prueba un éxito- encendiendo el micrófono- adelante, estamos esperando.

Asimo se quedo quieto, parpadeando con cierto aturdimiento, luego se dio la vuelta y empezó a recorrer el cuarto mirando los objetos, dio una vuelta de reconocimiento, luego otra tanteando u sosteniendo algunas cosas para luego devolverlas a su sitio, a la tercera parecía estar en un serio apuro, no lograba decidirse.

-No va a lograrlo- murmuro alguien y como el micrófono seguía encendido su comentario se oyó hasta el otro lado.

Asimo volteo a ver el cristal al oírlo, en sus ojos se perfilo una curva que muy bien podría ser una expresión de rabia, entonces se volvió, tomo un bloc de hojas y una pluma y empezó a dibujar con trazos rápidos y firmes, le tomo unos cinco minutos acabar el dibujo, cuando lo mostro al publico Gideón fue el primero en reaccionar, perdiendo su estoica calma.

-Quizás no sea inteligente- dijo soltando la risa-¡Pero se tiene un sentido del humor!.

El dibujo era una caricatura bastante buena donde un Gideón aporreaba a un anónimo sujeto con un lienzo de pintura.


En los pasillos de Abanzurobotto había un ambiente de fiesta, el éxito del I.A no se haría público hasta probar el segundo modelo y tras algunas pruebas, Asimo había sido dejado en un cuarto propio con algunas cosas del cuarto de control para que se distrajera, estaba al corriente de su importancia pues tras la prueba Gideón había tenido una charla a solas con él, después lo dejo con Margaret, quien desde entonces sería su psicóloga, recibió un montón de palmadas en la espalda y felicitaciones antes de llegar a su propio despacho.

Cerró la puerta y se quedo apoyada en ella, finalmente su rostro mostro las arrugas propias de la gran tención, del miedo a lo futuro, del terrible porvenir.

-Ahora…de vuelta a América…