Una voz grave me despertó antes de que la luz natural se apareciera, me sacó de la cama, me pasó una toalla, me arrastró al baño y me dijo que no me quejara que el día anterior me había dormido a lo que serían las nueve y media en Grecia, que eran las cinco, que había dormido como siete horas y que no me quejara. No lo hice caso; vale decir.

-¿Que hora se supone que es en chile?-pregunté mientras me secaba el pelo con una toalla.

-Chile tiene siete horas menos que Grecia.-me respondio.

-Ah.-dije suavemente poniendome mis amadas converse* ; eso no me decía mucho, no pensaba hacer el cálculo.

-Vamos, mientras más temprano salgamos más tiempo tendremos.

Asentí un tanto ausente, y lo seguí fuera de la habitación, me puse a pensar sobre toda esa situación, el solo hecho de estar cerca de él me daba escalofríos, no de los buenos, si existe tal cosa, con solo saber que su cuerpo estaba a unos pasos del mío, y yo tan desarmada me hacía querer correr y volver a mi casita. Aunque de verdad parecía que quería cambiar, no podía confiar en él, me parecía una tarea un tanto imposible, y por demás tonta.

Salimos del hotel hacía una mañana algo fría y oscura, las hermosas calles de Atenas me daban la senación de que debería estar caminando de una manera distinta, con más respeto y más solemne, vistiendo algo elegante, o tal vez una toga blanca, quien sabe.

Recorrimos calles angostas, llenas de pqueñas tienditas y que iban en bajada, serpenteamos a través de ese hermoso casi laberinto buscando una señal de magia, no la encontramos. La suave brisa marina me desconcentraba llenándome el anhelo de ir a ver el amanecer a la playa, Athan se negaba a ir, pensaba que era una pérdida de tiempo.

-Tienes razón.-le respondí.-Pero es una perdida de tiempo que vale la pena.

-No vamos a ir a la playa.-me dijo.- Y tampoco al Partenón.-agregó recordando mis peticiones anteriores.

-Sigo diciendo que el Partenón es un lugar mágico y que deberíamos ir.-comenté bajando casi corriendo por las calles.

-Es un lugar demasiado obvio, siempre ha sido muy importante.

Me encogí de hombros y respiré hondo, no se sí era el aire marino o la necesidad de alejarme del psicópata con el que andaba pero sentía una gran necesidad de correr, más que nada quería correr por la maldita playa, mojarme un poco los pies y hundirlos en la arena. Siempre he amado la playa.

Sabiendo que tenía pocas probabilidades de que no me alcanzara, decidí aprovechar la distancia que nos separaba y correr hasta la playa, visible desde mi punto de vista. Tomé un poco de aire y empecé a correr, al parecer le tomo tiempo darse cuenta de mis intenciones pro que pasó casi un minuto antes de que escuchara sus pasos apresurados.

Ya estaba con los zaptos en la manos y llegando al agua cuando el me alcanzo, me tomo del hombro y me dio una vuelta haciendome chocar con su pecho, hice una pequeña maniobra y me solté; llegué al agua y el dejó de seguirme, no se iba a sacar los zapatos y entar a mojarse los pies, gracias al universo.

-Esto es una pérdida de tiempo, tenemos que buscar al guía.

-Ya te dije que ya sé, me da exactamente lo mismo, además no tengo por que hacerte caso.

-Tenemos poco tiempo, no podemos gastarlo.

-No tienes por que hacerlo, ve a investigar a tu manera y yo lo haré a la mía.

-No pienso dejare sola.

-Puedo cuidarme sola.-repuse molesta, el hecho de que no puedo leer un mapa no era de importancia, siempre se puede pedir indicaciones.

-Ya lo sé.-suspiró.-pero no me siento cómodo dejando a una niña de quince años sola en un país que no conoce.

-¿Y Cuántos años tienes tú?.-pregunté desinteresada, no sabía esa pieza de información, pero no me importaba.

-Cumplo diecinueve en noviembre.

-Osea dieciocho.

-Sí.-asintió.-vamos sale sde ahí, tenemos que buscar al guía.

Me adentré un poco más en el agua y me di vuelta cuando note que la luz cambiaba de tono. Mi padre dice que he perseguido el amanecer desde que soy pequeña, no se a que se refiere, pero me gusta como lo dice. He visto el amanecer unas cuantas veces pero este fue especial, le daba a todo un aire mucho más místico y antiguo, todo lo que representara un pequeño avance tecnologico parecía fuera de lugar, supiré y me concentré en la hermosa ciudad, maldiciendo el no haber traído mi cámara, y el no poder dibujar.

-Bueno, supongo que tenías razón.- comentó con su mirada fija en la ciudad.

No me esperaba eso, pero en realidad lo que único que esperaba de él era una confesión de que era un espía y que nos iba a matar a todos para complacer a Horus.

Después de eso me pasé todo el día básicamente turisteando mientras él me seguía recordándome que teníamos trabajo que hacer, en realidad ninguno tenía idea de donde empezar a buscar, así que intenté convencerlo de que estabamos haciendo reconocimiento, no creo que se lo haya creído. Comimos un poco de pizza en un pequeño lugar de comida y seguimos dando vuetas inútiles, a las nueve de la noche de Grecia, ya estaba cansada, adolorida y hambrienta. Me negaba a seguir caminando, para mi mala suerte él no.

-Volvamos al hotel.-me quejaba seguido.-podemos seguir mañana.

Cada vez la respuesta era la misma, un rotundo, no, me decía que esperara como mínimo hasta las once, y que después si quería podíamos volver al hotel.

Caminamos sin rumbo hasta que escuchamos un gato llorando. Ambos caminamos hacía el ruido pero no encontramos nada; llegamos aun callejón oscuro y tenebroso que me daba muy mala espina, las cosas malas siempre pasan en callejones, es como una regla de la humanidad.

-Ok.-murmuré cuando no volvimos a escuchar el llanto dle felino.-creo que deberíamos salir de aquí.

Un golpe y un maullido de dolor que venían desde dentro de los basureros siguió mi comentario. Ambos nos dirijimos hacía el alto contenedor y lo abrí de golpe, ahí unos cuantos centimetrós dentro del basurero se encontraba un gatito gris, estiré mis brazos y lo tomé con cuidado, revisando que no estuviera herido.

-Pobre gatito.-murmuré suavemente.-Probablemente tenía hambre y se metió a la basura a buscar algo de comer y no pudo volver a salir.

-Eso fue exactamente lo que paso.-me dijo el gato con voz de hombre, casi dejo caer al pequeño felino pero estaba demasiado sorprendida para moverme.

-¿Acaba de hablar?-pregunté aturdida.

Athan soltó un sonido ahogado que tomé como afirmación.

-¿Están buscando la biblioteca? Por que esa es la única manera de que alguien pueda encontrarme.-comentó la bola de pelo esa.

-¿Cómo sabes eso?-Preguntó el chico al lado mío.

-Por que soy el guardián claro esta.

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Estuvimos veinte minutos tratando de entrar con el pequeño animal al hotel; era tarde y decidimos buscar por la primera pista al día siguiente, y aprovechar lo que quedaba de la noche para descansar, lamentablemente el gran letrero de "no se admiten mascotas " nos impedia volver a nuestras cómodad camas.

Estabamos bastante limitados en nuestros intentos, ninguno de los dos llevaba una chaqueta o una mochila, así que no teníamos donde ocultar a Lason, el gato. El gato que era el guia; y me acuerdo que antes me quejaba de que nada interesante pasaba en mi vida.

Después de unos cuantso intentos logramos entrar al gato, y que insistieran en que tenía que ir a ver un doctor después de desmayarme; necesito una nueva táctica de distracción, enserio.

Entre a la habitación tocando suavemente el moreton que me quedo en las costillas cuando me "desmayé" contra el mostrador.

-¿Así que nadie puede saber de esto?-le preguntaba Aathan a Lason.

-No es eso, es más que ustedes son los únicos que pueden seguir esta viaje.-comentó el gato como respuesta.

-¿A que te refieres?-pregunté, todavía concentrandome en ese moreton.

-Solo los que empezaron el viaje pueden continuarlo, y una vez empezado no pueden abandonarlo.

-Suena a sentencia de muerte.- murmuré.

-Algo así.-me respondió Lason.

-Espero que estes bromeando.-dijo Aathan.

-No lo estoy.-suspiró, si un agato puede suspirar claro.- Puedo preguntarle por que estan buscando los hechizos.

-Básicamente, para evitar que un psicopata megalomano los use y nos mate a todos, con su propio ejercito de zombies.-respondí.-Aunque ahora que lo pienso no se que hay de malo en eso, mi sueño de un apocalipsis zombie talvez se vuelva realidad.

Ambos me quedaron viendo con una expresión extraña, que ni idea de que significaba; yo los ignoré y me concentre denuevo en mis costillas.

-¿Te golpeaste?-me preguntó Aathan, preocupado. Rodé los ojos molesta, no tenía derecho a preocuparse por mi, eso hacía dfícil odiarlo con toda mi alma, solo lograba llegar a la mitad.

-No calculé bien donde caer.-le respondí.-Necesito una nueva táctica de distracción.

Asumiendo que iba a tener que ver el moreton de cualquier forma, levante levemente mi polera para ver el color morado con unos tintes verdes invadiendo gran parte del costado de mi abdomen.

-Auch.-exclamó Aathan acercándose a mi.- ¿Segura que no te rmpiste una costilla o algo así?

-Segura.-suspiré rodando los ojos.- No fue tan fuerte.

Los tres nos quedamos en silencio un rato, hata que Lason hablo:

-Creo que ambos deberían dormir y maña los llevaré a donde esta la primera llave.

-¿Llave?-preguntamos Aathan y yo al mismo tiempo, lo que me hizo sentir bastante enojada.

-La biblioteca tiene una llave, pero esa no es la que estamos buscando, estamos bucando la llave del lugar donde se encuentra la primera parte de mapa; el mapa que lleva a la llave de la biblioteca.

¿Ah?

-Déjame ver si entendí.-dije confundida.- Vamos a buscar una llave que abrirá el lugar donde esta una parte del mapa que nos llevará a la llave de la biblioteca.

-Sí.-me respondió.

-¿Y que pasa con las otras partes del mapa? ¿Cómo encontramos la biblioteca?

-A donde lleguemos siempre habrán pistas que deberán seguir para encontrar la parte del mapa que sigue; son cuatro partes, entrarán a donde estas se encuentran a través de desafios, y cuando finalmente tengan la llave, yo los llevaré a la biblioteca.

-Cuánto trabajo.- me quejé.- Y ¿Por que lo de la primera parte del mapa es con una llave y las otras tres con desafíos? No lo entiendo.

-Por que se me dio la gana.- me respondió el gatito gris.

-¿Algo más que debamos saber?-pregunté.- Por que el solo hecho de verte hablar hace que mi cerebro quiera implotar cómo mecanismo de defensa, ni hablar de lo que nos acabas de decir.

-De verdad luces confundida.-comentó suavemente Aathan. Resoplé, sospesando si gritarle "No tienes derecho a preocuparte por mí, piscopata entrometido" era o no, demasiado infantil. Decidí no gastar salica de más e irme a dormir.

-Buenas noches, ire a acostarme.-comenté al aire antes de irme a mi habitación. Creo que ambos se quedaron hablando hast amás tarde, pero no tengo idea.

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Estaba sentada, mis manos y pies atados, la silla incomoda y fría, un liquido caliente recorriendo mi cara. Miré a mis manos, tratando de liberarlas, estas estaban cubiertas de sagre, arañazos y cortes recorrian toda la extensión de mis brazos, una rápida inspección me mostró que el resto de mi cuerpo estaba igual. Miré frente mío mi propio reflejo me saludaba, llena de sangre y con mirada salvaje, esa chica era irreconocible. Una mano, me acarició la cara, suavemente, un esalofrío me reocorrío un sollozo escapó de mi garganta. Escuche su risa antes de verlo, y ya sabía lo que se venía. El dolor y el miedo se arremolinaron en mi cabeza, haciendome luchar desesperada e inútilmente contra mis amarras, un grito desgarro mi garganta. Se paró frente de mí; sangre, mí sangre, se encontraba por toda su camiseta. Se agachó hasta quedar a la altura de mis ojos, los suyos llenos de una satisfacción repugnante.

Su boca se movió pero no logré entender que decía, mi cerebro se había apagado hace un buen rato. Río fríamente y luego, suavemente reocrrío mi pecho con un cuchillo, haciendo trizas mi camiseta. El dolor era inspportable, no podía seguir en ese lugar, debía encontrar una manera de escapar, debía...

Desperté aliviada, pero el alivio me duró poco, esos ojos, sus ojos, estaban justo por encima de mi cabeza mirandome atentamente, su mano en mi hombro. D e un salto me pegué a la pared, un grito ahogado salió de mi garganta, interrumpiendo mis sollozos.

-¿Estás bien?-me preguntó, preocupado me tocó el hombro tratando de traquilizarme. Gran error. Desesperada, y todavía viviendo en mi sueño, lo pateé de lleno en el pecho, lanzándolo hacía al otro lado de la habitación, y corrí hacía la puerta. El se paró y rápidamente me intercepto, tomándome de los hombros.

-Tranquila.-me susurró.-¿Que te pasa?

-¡No me toques!- Grité desesperada, sus manos en mis hombros, rozando mi piel, mi daban ganas de vomitar, saltar de las escalera y clavarme un cuchillo, todo al mismo, tiempo.

-¿Qué te pasa? ¿Por que me tratas así?- murmuró confundido pero a los pocos segundos sus ojos se iluminaron con entendimiento y sacó su manos de mis hombros.

-¡Aire! ¡Necesito aire! -exclamé con la voz quebrada, corrí hacía el balcón, casi pisando a Lason que dormía en el suelo y cerré el ventanal casi rompiéndolo.

A los pocos segundos Aathan y Lason lo abrieron suavemente, ambos me miraban como si yo fuera un animal herido que estaban a punto de capturar.

-No te acerques.-murmuré histerica.-Ni un paso más.

-No te haré daño.-hablo con suavidad.

-¡No me importa! ¡No te acerques! ¡Quiero estar sola!

-No tengo idea de que esta pasando.-intervino Lason.- Pero deberíamos entrar, te resfriarás , y no necesitamos eso, tampoco quiero eso. Aparte estar así de alterada te hace mal. Vamos entremos.

Decidiendo que pelear era innecesario entré a la habitación del hotel rápidamente.

-Tienen razón.-murmuré, algo casi demente adornaba mi tono.-Iré adormir.

Corrí a mi habitación y cerré la puerta de un golpe, me tiré en la cama y me tapé hasta la cabeza, pero mi corazón latía demasiado fuerte como para poder dormir. Había perdido pr completo el control, no podía dejar que eso vlviera a pasar. Respiré hondo y cerré los ojos, lágrimas todavía cayendo.

-¿Kendra?.-preguntó suavemente Aathan entrando a mi habitación.

-Vete.-murmuré.

-Te traje algo, es un té.

Eso llamó mi atención. Me senté en la cama.

-Dame el té y vete.

-En realidad me gustaría quedarme hasta que te duermas.

-¿Qué?-pregunté sorprendida, no quería a un maldito psicópata mirándome mientra dormía.

-Me preocupas, probablemte por que es mi culpa; solo déjame hacer esto. -me pidió.

Suspiré, asentí hastiada y terminé de tomarme el té, lo único que quería hacer era dormir. Dormir sin pesadillas, escaparme del mundo real un rato; no pelear.

Me acosté, me acomodé e intenté quedarme dormida. Aathan se encontraba sentado en el suelo contra la pared al lado de la puerta, el sólo hehco de verlo me hacía sentir incómoda, así que me dí vuelta.

Pnsé que se quedó hasta que me dormí por que nunca escuché la puerta, pero en realidad el seguía ahí cuando me desperté, con Lason en su regazo, ambos profundamente dormidos.

-¿Que hacen?-murmuré despertándolos.

-Algo raro paso contigo anoche.-me respondió Lason.

-¿Qué?

-Tus poderes se volvieron locos.

-¿Cómo?

-Tus sueños empezaron a volverse realidad.-me explicó Aathan.- Y déjame decirte que tienes una mente muy rara.

-Espera ¿Por qué mis sueños se harían realidad? Eso nunca ha pasado, yo sé controlar mis poderes.

-No sé, algo parecido me pasó a mi la primera noche.

-Debe ser el lugar.-comentó Lason.- Tal cómo le dije a Aathan, este lugar esta lleno de magia, sus cuerpos esta diseñados para atraerla; no hay nada por lo que preocuparse.

-Probablemente tienes razón, pero de cualquier forma me preocupo.-le respondió este.

¿Por qué? ¿Por qué demonios le preocupaba? No tenía sentido, además me hacía odiarlo más, por que no podía odiarlo si se comportaba así de amable. Si eso tiene sentido claro.

-¿Saben qué?.-dije.- No importa, deberíamos prepararnos e ir a buscar esa llave.

-Sí.-concordó Aathan, tomando a Lason y dejándolo en el suelo junto a él para poder pararse.- Deberíamos salir pronto.

Espero que les haya gustado este capitulo, y que comenten, lo que sea, en serio. Ojala estén bien y todo eso. ¿Alguien más esta emocionado por que Percy Jackson y un mar de monstruos sale este mes que viene? ¿Qué hay de cazadores de sombras?

Otra vez, espero que me disculpen por los errores ortográficos que encuentren, todavía no puedo descargar un programa con corrector ortográfico.