***Monday Morning***

Un periódico mural en plena oficina de una compañía multinacional no suena muy bien, de hecho a León se le hacía un poco estúpido. Aquella pizarra con variedades sobre historia, economía y chistes malos parecía inútil en aquella oficina, nadie la volteaba a ver siquiera. Era obvio, la mayoría en el lugar rondaba los treinta y algo. Él mismo estaba por cumplir veintinueve. No es como si los veintinueve fueran los nuevos treinta pero, sentía que cada día se hacía más viejo. Así que bajo esa premisa, la de no volverse acartonado y rutinario, decidió participar en la creación del mural junto con las practicantes "cool" de Diseño.

No había sido un gran día para él: había llegado tarde al trabajo por culpa del tráfico, su compañera de departamento se había dado de baja debido a esa pequeña cosita de nada llamada maternidad (Lo cual significaba doble trabajo para él) y además, alguien había tomado sin permiso su taza de café favorita. En realidad León pensó que leer su sección en aquel periódico ayudaría a sus nervios. Porque, un poco de distracción de la rutina no le hace daño a nadie, ¿o sí?

— Tienes que aprender la ley de la oferta y la demanda. Tu trabajo es ofrecerme todo tu tiempo, el mío es demandarte más...— escuchó una voz femenina que leía aquel chiste en voz alta luego de darle un sorbo a una bebida— ¿Qué clase de cerdo capitalista escribió eso? Digo, quien sea que lo haya escrito los ve a todos aquí como unos esclavos, ¿no? — la chica dijo en una carcajada, dirigiéndose ahora hacia él.

Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba acompañado.

— Uhm...de hecho, yo escribí ese chiste — le contesta un poco molesto, no por la obvia critica a su sentido del humor sino porque, de repente, al bajar la mirada, descubre que efectivamente su tasa no había escapado sola de la cocina.

La chica extraña bebía café del regalo que su mamá le había dado en Navidad. Ella sonrojada por el obvio momento provocado por el chiste, decide romper el hielo lanzándole otra sonrisa boba a su primer insultado del día.

— Como sea, capitalista o no, ese fue un buen chiste, Grandote— dice dándole un golpecito en el hombro, a lo cual León no reacciona precisamente de manera animada— Lo siento de nuevo, esa fui yo haciendo referencia a tu altura. Es que en serio, mírate, eres bien grandote. No grande como Chewacca sino grande como aquellos hombres fuertes que...— ella se queda callada, sabe que las cosas no están mejorando así que se limita a darle un sorbo a ese infame café.

León está a un pelo de comenzar con su famoso tic en el ojo, pero decide suspirar y relajarse ya que por las fachas, la chica parece ser visitante en la empresa. Será cuestión de aguantarla los últimos minutos que le quedan de su hora de almuerzo.

— Ok, ¿y tú eres?... — pregunta ya que no puede descifrar el nombre escrito con letra fea en su tarjeta de visita.

Era más curiosidad que interés genuino.

— Jacqueline, pero puedes decirme Jackie o Jackita pero no Jack porque luego todo el mundo piensa que soy hombre y eso puede alterar la reputación de una mujer con rasgos tan masculinos como los míos...—

León sonríe ante aquel comentario bobo y aprieta la mano que Jackie le ofrece a modo de saludo.

— Seguro vienes a visitar a alguien —

Si, debía preguntar quién se había atrevido a invitar a una loca a la oficina. Ni que fuera "Día de la Familia" en el trabajo.

— No, de hecho estoy en un curso de inducción. Es mi primer día, hoy me presentan con mi nuevo jefe y mañana me integran al departamento que me toca aunque, siendo sinceros no me importa mucho—se acerca a León para susurrarle — Hice trampa, yo ni siquiera sé de números pero el punto es entrar a la empresa y luego tomar camino al verdadero trabajo de mis sueños: mercadotecnia — dice ella con mucha ilusión.

— ¿Y a qué departamento vas a entrar entonces? —

— A Contabilidad, querían que reemplazara a una chica que esta de permiso de maternidad con los ñoños de Estadística, pero ya sabes...huí de ese puesto— ella se carcajea pero León no le sigue la corriente.

Probablemente lo hubiera hecho si él mismo no fuera Sub-Jefe del área de Estadística de Cereales Campeón. No puede evitar el desagrado que le ha causado Jacqueline con sus variados pero sutiles insultos. Nadie le había dicho ñoño en años, bueno, al menos no en su cara.

— Por la expresión, seguro eres de Recursos Humanos, ¿no? — ella pregunta alarmada— Te juro que todo lo que puse en la solicitud de empleo era verdad, si estudié un poco de contabilidad en la carrera. ¡Por favor no me quites mi nuevo empleo! — suplica.

— No te preocupes, no soy de Recursos Humanos—

— ¡Uf!, menos mal — suspira aliviada.

Él decide no agregar nada más, simplemente dejará que el tiempo devele aquella extraña y embarazosa coincidencia así que se despide de Jackie pero esta lo detiene antes de que regrese a su lugar de trabajo.

— Oye, por cierto, no me dijiste tu nombre — tiene que saber cómo se llama ese joven con humor capitalista, después de todo, parece ser su primer amigo en aquella oficina de gente estirada.

— León Maldonado... — contesta.

— ¿León? "Raawwr"— idiotamente hace aquel ademán que es distintivo de los felinos, ante la mirada de miedo del aludido León— Mucho gusto. ¿Y dime, en qué departamento...? — la tasa resbala de sus manos, haciendo que el café se derrame en el pantalón caqui de su nuevo conocido.

La carita de Rodolfo El Reno se parte en mil pedazos ante los ojos con tic de León.

— ¡Lo siento muchísimo! Tu pantalón se arruinó, aunque, la mancha nunca se notará en ese color— ella limpia inútilmente el desastre — Además, me van a matar, seguro esta era la tasa de alguien. Nah, no importa, seguro que no se dará cuenta. Estaba muy cursi—

León comienza a contar hasta cien, definitivamente este día le ha enseñado que la rutina es su mejor amiga.

Como dice el dicho: Aquí se rompió su tasa y cada quien para su casa, o para su oficina en este caso. El conserje llega a limpiar el desastre y así León se va sin despedirse pero Jackie lo alcanza nuevamente. Esa chica en verdad era perseverante.

— Ya no supe, ¿en qué departamento me dijiste que estabas? —

— En Estadística— contesta él con una sonrisa irónica.

La verdad es que la situación es un poco absurda.

Jackie se ruboriza nuevamente, con un deseo inmenso de que la tierra se la trague. No ha sido un buen primer día para ella tampoco.

— ¿La cagué no es así? —

— Y en grande— dice León entrando a su oficina — Esa también era mi tasa — remata, antes de cerrar la puerta en las narices de Jackie, la nueva compañera de oficina que había hecho de su día un pequeño infierno.


¡Hola a todos! Ok, esta es una historia de esas que se me ocurren entre sueños. XD Por alguna extraña razón algo me dijo que aunque fuera muuuy simple, debía escribirla a como diera lugar. Como sea, salió esto y mil gracias a Anthony Tesla por sus observaciones (Aunque claro, no pude hacer más por esto. Ya era un caso perdido Tony XD) Obviamente, me he debrayado imaginando más sobre estos personajes pero, no sé si valdrá la pena continuar sus "aventuras" en la oficina. Uhm, bueno, me voy y sé que caaasi nunca les pido reviews pero estaría genial saber sus opiniones. Vale...pues, ¡bye! Y por favor, por favor no rompan las tasas de sus compañeros de trabajo...resulta ser muuy molesto ¬.¬ (¿Verdad Edgardo?)