¡Hola, Gente!

Este regalo lo hice para m_enia en livejournal, para navidad. Espero les guste en algo.

Otra cita arruinada

Cuando la vio, sentada a la mesa del elegante restaurante, esperando; se dio cuenta de que su amigo sí había tenido razón. Alejarse de los niños no era tan difícil y no era imposible tener recompensas al hacerlo. Y esa chica, tan guapa pero no ostentosa, con esa forma de mirar hacia la calle mientras tarareaba con la boca y un pie quién sabe cual canción, parecía ser una de esas recompensas que ya había empezado a creer que estaban vetadas para él.

—Hola, tú debes ser Marissa —dijo, mientras se sentaba justo al frente de ella.

La mujer lo evaluó con la mirada, de la misma forma que él debió haberlo hecho cuando iba hacia ella. Y sonrió ligeramente. ¡Le gustó lo que vio! Él se lo imaginaba, pues si las personas (más las mujeres) no tenían idea de lo que hacía, hasta podía ser en verdad un buen partido. Era lo suficientemente guapo, tenía buen humor y don de gente, era estable, respetuoso… y sí, aunque no pareciera, también era humilde. Se lo dijo varias veces como si se tratara de un tipo de oración. Las cosas saldrían bien, las cosas saldrían bien…

—Y tú debes ser David —respondió ella, con una sonrisa divertida.

—¡Bien! No me senté en la mesa equivocada, ¡Es un buen comienzo!

Ella rio la tonta broma con sinceridad.

La cena fue viento en popa. Los dos se llevaban bien, por más que ella era una arquitecta en ascenso y él era… bueno, le dijo que era músico; habían encontrado temas de los cuales conversar y hasta experiencias que los hacía tener cosas en común (¡No puede ser! ¿¡Tú eras el tipo que trataba de cubrirle el trasero!? Él simplemente se había indicado y dicho: "Sí, ese era yo" Ella se había puesto a reír, y él entendió a qué recuerdo debería estarse refiriendo: "Imagino que recuerdas mi look rastafari, el cual nunca, nunca va a pasar de nuevo por esta cabeza, te lo juro…"). Sí, todo parecía muy bien, hasta que, al recibir los postres y dar las gracias, David se dio cuenta de que una nueva familia entraba al local.

Una familia con tres niñas pequeñas… una familia que se iba a sentar justo al frente de su mesa. Agachó la cabeza, muy concentrado en su pastel de chocolate al que de repente odió por ser tan grande y no poder comérselo en dos bocados para salir con Marissa a caminar y luego a bailar y, por qué no, intentar tener relaciones.

No, nada de ver a las niñas… Ellas no estaban ahí, ¡y ya!

—¡Vaya que te gusta el chocolate! —dijo Marissa, divertida o avergonzada.

Él iba a comentar sino le gustaba su flan, a ver si eso la hacía comer más rápido cuando… sí, se dio cuenta, la mirada de una de las niñas lo llamó.

Todo estaba perdido…

Los padres con sus niñas se acercaron a él, las dos niñas gemelas como de cuatro años lo abrazaron gritando: "¡León Feliz!" y las pequeñas lograron, con sus grandes ojos de cachorrito a los que no se les puede decir "no" sabiendo que serías culpable de quebrar dos corazones inocentes, que terminara haciendo el baile del coraje y cantando y rugiendo y… sí, que todos, como su cita, se dieran cuenta de que una celebridad de un muy conocido programa infantil, estaba en ese restaurante.

… ¡Dios! ¡En serio que tenía que alejarse de los niños mientras siguiera con el contrato con ese canal! Por el análisis que le hizo a Marissa cuando se despidieron frente a su casa, supo que lo miraba con una de las expresiones que menos quería ver en ella: "¡Oooooh, eres tan adorable y probablemente gay! Te quiero como mi mejor amigo y el padrino de los hijos que tenga con otro tipo"…

—Sabes, creo que en los bajos fondos de la ciudad, puedo encontrar unas entradas al partido del sábado, ¿te gustaría ir a ver perder a tu equipo bajo el puño del mío?

Bueno, se dijo David, tal vez no era muy bueno analizando a la gente y aún tenía oportunidad con ella…

OoOoO

Pues eso fue, ¿comentarios?