Con el negocio como músico callejero a Tiago le estaba yendo tan bien que Ian se reprochaba el no haber pensado en eso antes. Mientras su compañero se abanicaba con un grupo de billetes de cien, Ian revisaba cuentas de la pizzería. En ese trabajo tampoco le iba mal y estaba seguro de mejorar las ganancias. De momento estaba preparando una presentación de Sophie en el local. Después de revisar minuciosamente su contrato con la KTV, confirmó que no había ninguna cláusula que le prohibiera cantar una canción propia en público.

"My problem" ya estaba terminada y pulida, lista para que Sophie la cantara. Su primera presentación estaba casi lista y solo le faltaba buscar un estudio de grabación para hacer un single profesional.

Tiago se mantenía en silencio respecto a la canción. Le había servido para ganar algo extra. Una vez que Sophie la cantara y todo el mundo la conociera, ya podría cantarla públicamente sin secretismos de por medio.

Sophie irrumpió en el lugar poco después, se había desviado en el camino del canal a su casa para hacer una parada donde su novio. Ian le había dicho esa mañana en el colegio que su canción ya estaba lista y no pudo esperar a tener la letra y partitura en las manos.

—¡¿La tienes, la tienes, la tienes?! —preguntó ansiosa como un niño en la mañana de navidad.

—¿Cómo entraste? —preguntó Tiago, seguro de haber tenido la puerta con llave.

—Tengo una copia —le respondió su hermana, expectante mientras Ian recogía la partitura que esperaba lista sobre la mesa de la cocina.

—¿Por qué le das una copia? —Tiago le reclamó a Ian.

—Porque es mi novia y tu hermana ¿Qué tiene?

—Que acabas con la privacidad del lugar.

—La única privacidad que hay acá es de ella conmigo. Tú eres quien hace mal tercio. —Le hizo una mueca y se dirigió a Sophie—. Tiago se lleva algo de crédito, él colaboro.

Sophie les agradeció a ambos y antes de dejar a Tiago tomar la guitarra se abalanzó a su cuello para abrazarlo, luego aplaudió nerviosa por la emoción y se sentó en el sillón, para escuchar su nueva canción.

Tiago ya se la sabía de memoria y la tocaba y cantaba muy bien, tanto que a Sophie le dio un escalofrío y agradeció que a su hermano nunca se le hubiera ocurrido ser cantante, porque podría haber sido una fuerte competencia.

—¡Está espectacular! —Al acabar la canción Sophie exclamó muy emocionada, aunque también melancólica porque esa canción le recordaba una parte triste de su vida que había recuperado con el milagroso regreso de Ian—. ¿Por qué está en inglés?

—¿Y por qué no debería estar en inglés? —Ian preguntó un poco ofendido ¿Qué tenían con el inglés?, la canción sonaba mejor en ese idioma.

—Porque aquí no hablamos inglés.

—Pero la canción no se escuchará solo aquí —explicó Ian y eso emocionó más a Sophie.

"Ser una estrella internacional", ese pensamiento sobrepasaba lo que podía asimilar de momento. Se apresuró a quitarle a Tiago la guitarra y se puso a cantar. "My problem" sonaba mucho mejor interpretada por ella, ya que le ponía los sentimientos verdaderos que la habían impulsado a escribir la canción y el tono era exacto para su voz.

My problem is gone.

Old gold and crimson silk, burns out his paper and graphite wings.

Drags it deep under gray Stone, below green weed,

Under the gravedigger butterfly's wings, who won't use them to fly again...

—Es perfecta… al cantarla siento que es algo realmente mío y que me identifica —comentó tras tocar el estribillo por tercera vez. Volteó hacia Ian y atrapó sus labios, besándolo con frenesí a modo de agradecimiento.

Tiago se asqueó y tomó eso como una señal para irse. Llamaría Martha para verse antes e ir a comer estrenando su generosa ganancia del día.

Thaly le abrió la puerta del cuarto de juegos a Alan esa noche. Le sorprendió verlo llegar a esas horas y sin una mochila que indicara que planeaba pasar ahí la noche, como sucedía con frecuencia.

—Sophie llegará muy tarde. Seguro te lo dijo —le explicó.

—Sí, además creo que se desvió para ver a Ian. En realidad venía a preguntarse si aceptaste a Tamara —dijo como en una confesión, agachando la cabeza y hablando en voz baja. A su tía le causó gracia y ternura.

—Está trabajando aquí y gracias por sugerirla, es fabulosa con los gemelos, aunque no sé cuanto tiempo los aguante antes de que la vuelvan loca. De hecho está arreglándose en el baño para irse, sería bueno que la acompañaras —sugirió, pensando que Alan en realidad había ido a buscarla.

—Claro, es temprano y Sophie no ha llegado. —Simuló mirar su reloj.

—Hola Alan —Tamara salió de la puerta del fondo colocándose su chaqueta y dirigiéndose al perchero para recoger los abrigos de sus hermanos.

—Alan vino a ver a Sophie, pero como todavía no ha llegado, puede acompañarte a tu casa— Thaly se inmiscuyó, hablando rápidamente para que su sobrino no se hiciera al desentendido.

—¿De nuevo? Ya es tarde, no te molestes. —Le dio un poco de vergüenza, no quería causarle molestias.

—No, no te preocupes. En serio te acompaño, mejor si no andas sola a esta hora —carraspeó al sentir que se atoraba por hablar tan rápido.

En cuanto Tamara y sus hermanos estuvieron listos caminaron hacia a la avenida para esperar al bus. En los asientos del vehículo los niños se durmieron casi de inmediato y los adolescentes permanecieron en silencio.

—¿Y… como te va con tu novia, o lo que sea?

Alan respiró liberando la tensión cuando Tamara le preguntó. La verdad era que quería hablar sobre el tema y no sabía cómo abordarlo.

—Pues ahí… pero lo que más me está matando al respecto es que Sophie todavía no me dice nada, ¡actúa como si no lo supiera y me va a volver loco! ¿No te dijo porque no lo menciona todavía?

—No, no hemos hablado. Tal vez está esperando a que tú se lo digas. —Supuso.

—No puedo ¿sabes qué es lo que va a decirme ella? —expresó con preocupación.

—¿Lo que yo te dije o cualquier otra persona te diría? —¿era su impresión o experimentaba un deja vú? Alan era más vueltero con sus problemas que Sophie.

—Sí y es capaz de encarar a Camila. Solo quería esperar a ver si Camila entra en razón, pero no hay forma. Solo dejará a su esposo si yo tengo lo mismo para ofrecerle. Le dije que el dinero no era problema, pero es de mis padres ¿y qué espera? Tengo dieciséis años.

Tamara lo escuchó atenta. Alan solo daba vueltas en el mismo asunto y no necesitaba que nadie más le diese la solución a su problema, él la sabía, pero no quería aceptarla ¿tanto le gustaba Camila?

—¿Y no has pensado que tal vez ese es el problema? Me refiero a la edad. Creo que Camila y tu están en etapas diferentes de la vida.

—¿Tú crees? —la pregunta de Tamara lo sorprendió, no había pensado en eso—. No es mucho mayor que yo, solo tres años. La novia de Tiago le lleva cuatro y eso no es un problema.

—No empecemos con la novia de Tiago —zanjó, a ella prefería ni recordarla—. Puede que Martha sea mayor, pero sigue en el colegio y no le exige a Tiago cosas que él no puede ofrecerle. En realidad Tiago es mucha cosa para ella.

—¿Crees que debería dejar a Camila y buscar a alguien de mi edad?

—Y preferiblemente soltera. —Le sonrió—. No creo que sea cosa de reemplazarla. La verdad no sé qué consejo darte. Si la quieres tanto para aceptar que ella no sea capaz de hacer los mismos sacrificios que tú para estar con ella, es tu decisión, y si quieres yo voy a estar siempre disponible para escucharte.

—Gracias—arrugó la nariz al decirlo, no se esperaba aquello. Pero en cierta forma era lo que necesitaba, no alguien que le dijera qué hacer, sino alguien con quien pudiera hablar al respecto—. ¿Sabes? Envidio a Ian. Está en quiebra y no tiene nada para ofrecerle a Sophie, pero a ella no le importa en absoluto. Es capaz de seguirlo hasta el infierno solo porque lo ama. Y no es que yo esté en quiebra, pero Camila jamás haría algo así por mí, ni por nadie.

—Ese el problema de la gente con dinero supongo. Si yo amara a alguien no me importaría que no tuviera nada para ofrecerme, porque estoy a acostumbrada a no tener nada… en serio, el vagabundo que vive en una caja en la parte trasera de mi edificio es más rico que yo.

Alan rió, Tamara hablaba de sus desgracias por un acento tan cómico que parecía que estuviera bromeando, y lo habría creído de no ser porque ya había visto dónde vivía. El resto del viaje fue largo y algo cansado, pasaron de hablar de los problemas sentimentales de Alan a chismear sobre la familia de Sophie. Tamara estaba interesada en el padre de Tiago, porque la visión que tenía de él como profesor estricto en el colegio, contrarrestaba totalmente la que tenía como padre. Ya sabía por lo que Tiago le había contado que consentía a Sophie en exceso, y que su sexto hijo había sido un intento desesperado por tener otra hija mujer. Alan añadió anécdotas variadas, como la época en la que Sophie solo comía alimentos de color azul, y mientras que Thaly le decía que iba a comer de todo, Nicolás le teñía los huevos y la verduras con colorante vegetal. Incluso le confesó que había vivido un corto enamoramiento hacia Sophie y que se le había pasado después de besarla de sorpresa e Ian lo hiciera atravesar a golpes una ventana hacia el jardín. Luego Tamara le confesó que ya conocía esa historia porque Tiago se la había contado.

Antes de bajar del bus, Alan la convenció para no despertar a los niños y le ayudó cargando al mayor. Entró por primera vez a su departamento y apenas se creía que una familia pudiera vivir ahí. El departamento solo tenía dos habitaciones, una donde su madre dormía en la misma cama con el más pequeño de sus hijos y otra habitación con una litera, donde Tamara dormía con su otro hermano. Acomodaron a los pequeños en sus respectivas camas y salieron a la sala.

—Tengo agua del grifo y té —mientras esperaban el taxi que Alan había llamado, Tamara buscaba alguna bebida en la cocina—. Seguro que el vago de bajo tiene algo más para ofrecerte —bromeó.

—Agua está bien—recibió un vaso y antes de probarlo lo puso sobre la mesita de café que había frente a él, una cuadrada y pequeña llena de papeles y crayones—. Es agradable estar contigo, sobre todo porque me escuchas. De verdad quiero a Sophie, pero si le contara esto ya estaría amenazándome con un cuchillo. Y Tiago e Ian… no sé qué harían, pero estoy seguro que no serían muy agradables tampoco.

—¿Y sabes quién no va a ser nada agradable cuando lo sepa?

—¿Quién?

—El esposo de Camila.

—¿Crees que se entere?

—Posiblemente. Pero hay que prevenir así que ¿qué prefieres? ¿Cremación o entierro? Así le paso tu última voluntad a tus padres.

—Graciosa. —Entrecerró los ojos. La chica mantenía un simpático gesto en el rostro mientras se sentaba a su lado en el sillón, en el que solo cabían dos personas, uno viejo de tapiz limpio pero desteñido, para nada similar a los grandes, mullidos y elegantes sillones que Alan tenía en su casa.

Tamara era sin duda muy diferente a Camila. Su cabello negro y rizado estaba casi siempre un poco desordenado, no usaba maquillaje y su vestimenta era juvenil y sencilla, nada de marcas caras, incluso mucho de lo que usaba era de segunda mano; y aún con todo eso y sin necesidad de una manicura de cincuenta dólares o un corte de estilista, le parecía muy hermosa, y sobre todo encantadora en su personalidad. Pensó en todo aquello durante no más de cinco segundo, y en el sexto, dejando de pensar por completo, se abalanzo hacia ella y apreicionó sus labios agarrándola desprevenida. Ella recién había terminado de tragar un sorbo de agua así que sus labios estaban húmedos todavía. Los sintió frescos y suaves y pudo jurar que ella le correspondió un segundo antes de empujarlo y levantarse de pronto.

—Tu taxi ya debe haber llegado. —Abrió la puerta que quedaba a solo un paso del sillón. Ni siquiera lo miró, solo señaló la salida, mordiéndose el labio inferior ¿con rabia tal vez?

—Tamara lo siento, no sé por qué lo hice —dijo apresurado, dándose cuenta que había cometido un grave error.

—Al parecer no sabes por qué haces muchas cosas. Háblame cuando sepas algo. —De manera hostil lo empujó hacia afuera y dio un portazo tras él.

Alan enredó los dedos en su cabello, con deseos de arrancárselo. ¿Por qué tenía que haber arruinado algo tan perfecto?

Todas las chicas del colegio "Santa María" esperaban ansiosas la salida para ver tocar a Tiago, quien había estado yendo los últimos días. Todas querían llegar primero para tomarse alguna fotografía con él, ya que un día antes les había impuesto un cupo limitado. Ya empezaba a conocer a varias, las que no solo lo escuchaban un rato y le regalaban un billete, sino a las que descaradamente coqueteaban con él y se sentaban a su lado buscando un tema de conversación. Una de ellas era Valeria, una chica de su edad que iba siempre peinada con una elaborada y larga trenza. Era más arrojada que sus compañeras y no ocultaba su interés en el chico de cabello castaño. Ella era también la mejor fuente de ingresos para Tiago. Él suponía que debía ser una chica adinerada, porque cada día le dejaba algún billete de cien y pagaba casi el triple de eso en fotografías.

—Hola Tiago. —Fue ella la primera en llegar a la salida; junto a otras de sus amigas se sentó al lado de Tiago. Él le respondió con un saludo indiferente—. Oye hice algo sin tu permiso, pero vas amarme por ello. Tu viaje a parís está casi pagado. —Sonriendo coquetamente le alcanzó su teléfono.

Extrañado Tiago lo recibió. En la pantalla reconoció la página de Youtube y bajo el título "cute guy sings in the street", estaba un video donde aparecía él, cantando la canción de Sophie.

—¡¿Subiste esto a Youtube?! —le gritó de inmediato, revisando el número de visitas y comentarios.

—Sí, y ya tiene más de setecientas mil reproducciones ¿puedes creerlo?

Estoy más que muerto, pensó sin poder quitar los ojos de la pantalla. La canción inédita de Sophie ya no era inédita en absoluto. Solo le quedaba entrar a la capilla del colegio y rezar por que Sophie no se enterara mientras quitaba el video de Internet y esperaba que la gente se olvidara.

—¡Saca esto de la página, ahora! ¡No te di permiso de ponerlo!—Le devolvió el teléfono y esperó de brazos cruzados.

—Perdón por regalarte fama. —Lo encaró, levantándose y poniéndose de puntas para alcanzar su rostro, aunque apenas le llegó al cuello—. Que lo quite no servirá de nada. Varias fans de "La vida secreta de una espía" te reconocieron, ¿eres hermano de Sophie Cohen no es así?, esas malditas perras me copiaron el video y lo subieron a sus páginas de fans. Además eras trending topic esta mañana en twitter.

—¡Maldita sea! ¡¿qué?! —gritó aún más fuerte. Su video ya estaba por todo internet y tal vez Sophie ya se había enterado e iba camino a asesinarlo.

Podía contar con que Sophie no leía noticias sobre ella, ni visitaba sus páginas de fans. Además la noche anterior le había comentado que ese día no iría a clases porque debía filmar su programa. Aunque no importaba que Sophie no lo supiera aún, iba a enterarse de todas maneras, así que debía empezar a inventar una buena excusa y buscar la mejor manera de compensarla.

—Steve, si no hubieras llegado a tiempo… —dijo Sophie con voz temblorosa, apartando la mirada para soltar un sollozo.

El joven le tomó el rostro tiernamente con una mano, obligándola a mirarlo.

—Pero llegué, es lo que importa.

—Llegaste hoy, ¿pero qué pasará mañana, o pasado mañana? Este trabajo es demasiado peligroso, solo pensar que puedo perderte…

—No pienses en eso —la regañó.

—¡No puedo dejar de pensar en eso! ¿Cuándo vamos a tener una vida normal? En la que solo hagamos las cosas que hacen los chicos de nuestra edad. En la que solo debamos preocuparnos por nosotros mismos y solo pensemos en…

—¿Amarnos? —la interrumpió. La chica asintió con lágrimas en los ojos.

—Solo un trabajo más. Acabaremos con la organización "Dyeins" y tendremos una vida normal. Te lo juro. —Sin esperar más presionó sus labios contra los de ella en un tierno y frenético beso.

Sonó un disparo y Sophie supo que esa era su señal, enseguida se desplomó al suelo poniendo un gesto de dolor.

—¡Sophie, Sophie! —gritó Steve sujetándola para que cayera suavemente al suelo—. ¡Sophieeeee! —dio un último y desgarrador grito.

—¡Corten! —gritó el director—. Hemos acabado por hoy, lo hicieron bien.

Sophie se levantó con ayuda de Steve, acompañada de un revoltijo en el estudio. Todo el día habían filmado las últimas escenas de ese capítulo y estaban ansiosos por irse.

—Disculpa si el beso fue muy largo —dijo Steve.

—No, estuvo bien, fue como debía ser. Al final es solo actuación.

—¿Y tu novio lo sabe? ¿O muere de celos cada vez que ve en televisión que nos besamos? —le preguntó bajando de una tarima frente a una pantalla verde, donde filmaban la escena que luego sería llevada, gracias a la computadora, a una estación aérea.

—¿Esperas que te diga que Ian se muere de los celos al vernos? —preguntó con perspicacia.

—Tal vez…

—Lamento desilusionarte. A Ian no le molesta demasiado, o al menos no lo demuestra y ni siquiera ve nuestro programa. Lo detesta. Dice que lo veía antes solo por verme a mí, pero como ya me tiene a su lado, no necesita verme en la pantalla.

—Me lo imaginaba…—Alzó las cejas, en un gesto gracioso, pero que en él lucía atractivo—. Va a ser extraño besar a otra. Al actuar me refiero. Ya eligieron a quién hará el papel que rechazaste en la novela. Es Iblin Arce. Dicen que actuaba en telenovelas cuando era una niña y ahora quiere regresar al medio. Es bonita pero no tanto como tú. Hubieras quedado genial para el papel.

—Gracias, pero las novelas no son lo mío, además voy a debutar como cántate —habló con tono presumido y al llegar a los camerinos abrió su mochila para sacar un CD—. Debutaré en una pizzería; es algo, aprovecharé a mis fans. Sería genial que fueras, mientras tanto puedes darme una opinión respecto a mi canción. —Le extendió el CD y lo retiró cuando él estuvo por agarrarlo—.Opinión sincera—recalcó antes de entregárselo.

—Opinión sincera, lo prometo. Si es tuyo estoy seguro que estará genial.

Sophie puso los ojos en blanco. ¿Para qué le pedía eso a Steve?, estaba segura que aunque odiara la canción, no se lo diría.

—¿Sophie puedes venir un momento? —Susan no levantó la vista de su teléfono cuando la llamó—. ¿Puedes darme el teléfono de tu hermano?

—¿Cuál hermano?

—No sé cómo se llama… tienes tantos que los confundo. ¿Cómo se llama el que tiene tu edad?

—¿Tiago?

—Sí ese. ¿Cuál es su número?

—¿Para qué lo quieres? —algo no le olía bien. ¿Por qué Susan mostraba interés en Tiago?

—Quiero hablar con él. Vimos su video, las fans de tu programa están como locas y pensamos en aprovecharlo.

—Espera, ¿aprovechar qué? ¿Qué video? —no entendía de que le hablaba Susan, a lo mejor estaba confundida.

La mujer volcó los ojos con exasperación, no quería perder el tiempo, solo quería el teléfono.

—El video en el que aparece cantando en la calle. Todos andan locos por esa canción ¿es verdad que la compuso él?

—No tengo idea de qué me hablas, Tiago no compone.

—¿Y qué hay de "My problem"? ¿De dónde la sacó entonces? Porque no es conocida en ningún lado.

Sophie empezó a caer en cuenta de qué estaba pasando y comenzó aponerse más y más roja.

—¿"My problem" está en internet? —preguntó aparentando los dientes.

Con la misma actitud exasperada de antes, Susan le alcanzó su Tablet, donde comenzaba reproducirse el video de Tiago.

—A los productores del canal les encantó tanto que piensan usar la canción para el inicio de la novela. Será una excelente publicidad. Una canción nueva que es tan popular por internet, encima compuesta por tu hermano… solo hay que traducirla al español.

—¡No hay que traducir nada!¡En inglés es perfecta! —Sophie le gritó controlándose para no lanzar la Tablet contra la pared. Tenía tanta ira contenida que no era capaz de hablar para explicarle a Susan y a Steve, quien se había acercado a ver qué le pasaba, el motivo de su ira—. ¡Ese maldito perro! —fue lo único que su enfado y ganas asesinas le permitieron gesticular.