Un brindis

Vengo hoy, aquí, a hacerte una invitación. No a salir ni a caminar, sino que a brindar. Con agua, con alcohol, con té o con café, quizás una bebida o un jugo, tal vez prefieres un chocolate caliente. Da lo mismo, en realidad, lo importante es bridar.

¿Cuál es el motivo? No hay motivo suficientemente bueno para eso, lo único que te puedo decir es que brindemos por estar aquí, por respirar, por ser tú, por ser yo, por el cariño, por la hermandad, por el amor, por el llanto y la tristeza, por el dolor y la pasión, por quienes fueron y por quienes serán. Te invito un brindis porque quiero brindar contigo.

Y también, ¿por qué no? Por aquellos que no entienden con palabras, por aquellos que estamos cansados de esperar, por aquellos que ni los golpes los harán entender, ni por más que lo intentes.

Te invito a brindar, a ponerte de pie, a mirar hacia el frente y dejar de llorar. Porque eres única, porque eres irremplazable, porque eres una bendición. Levántate y brinda conmigo, y verás que las cosas buenas llegarán, si comienzas a dejar de ver todo gris.

¡Un salud por ti!