Capítulo 10: La Despedida de una protagonista.

Los días pasaban y ese sentimiento tan bonito crecía más. Era extraño pensar el como se había creado. Aunque mucho lo encuentren insólito, estúpido, he incluso absurdo, yo lo sentía. Y Diego también.

Se nos había interpuesto un problema en el camino. Yo sabía que no era del todo uno problema. Solo era la excusa perfecta para que yo, Andie, no me metiera en problemas mayores. Incluso peor del que ya estaba metida.

¿Qué era peor? Uno ¿Engañar a Diego, haciéndole creer que no quería dañar a Matías? Dos ¿Contarle la verdad a Diego y terminar con todo esto?

Mi mente pensaba fríamente y lo único que se me ocurría era mantener la "relación" con Diego por esta red, hasta desgastarla. Se que él no soportaría no ver a Flor, ningún hombre es capaz de transmitir amor sin sentir a esa persona a su lado. Y si existiese es hombre, se que no soportaría lo suficiente. La querría ver y nadie nunca lo haría cambiar de parecer.

Cada vez que Matías se conectaba, trataba de ser lo más educada y normal posible. Diego insistía en decirle a Matías lo "nuestro" pero yo me negaba. Si alguna vez eso pasara, él único problema entre nosotros sería el encuentro.

¿Qué haría en ese momento?

Junio.

Era mi último día de clases, antes de partir a las vacaciones de invierno. Nadie nunca iba los últimos días de clases, pero nos habíamos puesto de acuerdo con mis amigos en ir, solo para divertirnos.

Era genial sentir esa sensación de bien estar. Como si todo marchara bien. Haríamos un desayuno con galletas y sándwiches preparados por nosotros, no faltarían las agradables conversaciones y ni mucho menos las bromas y juegos.

Se que le debía mucho a Diego por sentir esta sensación de bien estar, el era el culpable en un 90%.

Entre al colegio, esperando pasar un buen rato, más cuando creí que todo iría perfecto, mi teléfono comenzó a sonar.

"Diego"

Le había advertido muchas veces de las llamadas. No le contestaría. Me gustaba que a veces jugara con llamar, pero ahora estaba siendo muy insistente. Me ponía nerviosa cuando hacia eso, no sabía por que.

"Flor, por favor contesta, necesito decirte algo."

Ese mensaje me había dejado aun más nerviosa. ¿Qué me tendría que decir? ¿Qué era tan importante que no podía esperar hasta la tarde?

Definitivamente no contestaría, sería una farsa. No quería que mi voz se conviértela en otra mentira.

Coloque la opción de silencio en el teléfono y lo guarde en el bolso durante todo el día.

Me era imposible sacar de mi cabeza a Diego. Sin embargo mis amigos ayudaron bastante, ellos no sabían en lo que estaba involucrada, pero con sus bromas, juegos y conversaciones, logre despejarme por unas horas, hasta finalizar mi último día.

De camino a casa, luego de despedirme de todos, me arme de valor para tomar el teléfono. No sabía con que me podía encontrar, pero tenía que hacerlo.

Observe las casi veinte llamadas perdidas de parte de Diego y un mensaje de voz, que me puso la piel de gallina.

Hace mucho que no escuchaba su voz, y siempre me ponía nerviosa al hacerlo.

Tenía que tranquilizarme.

"Flor, ya que no me contestas, te envío este mensaje. Se que me habías dicho que mantuviéramos esta relación en secreto pero… ya no podía aguantar más y le dije a Matías que me gustabas. Perdóname, hermosa. Te quiero mucho."

Me quede estáticas por algunos segundos, minutos, no lo recuerdo. Solo podía pensar en el problema que se me venía encima.

¿Qué haría ahora? ¿Como podría seguir con esta farsa? Mi única "arma" o "excusa" era Matías.

Pero hubo una cosa que me dolió más que la verdad. Me tendría que despedir de Diego pronto. El no aceptaría tal mentira, nadie aceptaría tal cosa.

Se me formo un nudo en la garganta. Sin pensarlo, comencé a correr camino a casa, necesitaba hablar con Diego, que me explicara todo detalladamente.

Tire mis pertenencias en el sillón y emprendí camino a la escalera. Apenas entre a mi habitación encendí la computadora. Y espere impaciente.

Cuando me había conectado al Chat, encontré a los dos chicos conectados. Y definitivamente no fue agradable ver que me hablaron sin titubear. No sabía cual ver primero, y me decidí finalmente por Matías.

-¿Tienes algo que decirme?- salía escrito. Ya notaba la frialdad de sus palabras. Se que no debía afectarme aquello, ya que Matías no significaba nada para mi sin embargo, era cruel su forma de "hablar".

No supe que responder, solo presione la ventana de Diego esperando calmar mis ánimos.

-¡FLOR! Linda, por fin puedo hablarte ¿Escuchaste mi mensaje?- Ahí pude notar la diferencia entre Diego y Matías.

Los dos me juraban "amor" pero podía notar lo distinto que eran ambos. Podía notar a quién de verdad yo le importaba.

¿Qué podía decirles? Todo se me había escapado de las manos. Me sentía en jaque.

-Claro que si. Y gracias a eso Matías ahora me esta interrogando.- le conteste a Diego, siendo fría.

Me dolía ser así con él, era el que menos merecía ese trato, pero era lo único que se me había ocurrido.

Si este era mi final, el final de Flor, tenía que encontrar una forma para separarnos. Enojarme con él parecía lo mejor. Aunque me doliera.

-Lo siento, perdóname, hermosa, pero es lo que sentía. Necesitaba decírselo, así podíamos estar tranquilos. Tu podías estar tranquila, mi Flor. – contesto de inmediato.

¡Rayos! ¡Diego, no me hagas esto! Pensé. Lo quería demasiado y odiaba hacerlo sentir mal.

Trate de no darle importancia. Tenía que hacer notar que Flor estaba de verdad enojada.

Regrese a la conversación con Matías.

-¿Algo como que?- pregunte, ignorando a lo que realmente se refería.

-Diego me contó todo, Flor. No te hagas la desentendida. - Agrego, lo que para mi, parecía un tono brusco.

-A mi también me lo contó. ¿Pero que quieres que te diga?- volví a preguntar esta vez, sonando más seria. No dejaría que Matías me culpara de algo, aunque lo fuera. Si el usaba ese tono prepotente, yo también lo usaría.

-¿Por qué no me lo dijiste tú?- volvió a cuestionar.

El vibrar de mi teléfono móvil me hizo saltar de mi lugar. Observe la pantalla y el nombre de Diego volvió a brillar en ella.

Regrese a la ventana de él, encontrándome con miles de respuestas y corazones, que me descolocaron.

-Contéstame Flor, que me desespero. Por favor, háblame, prometo que no fue mi intención causarte problemas, solo le conté lo que yo sentía por ti, Flor. Jamás te mencione a ti en esto. No le conté lo que teníamos, pero necesitaba decirle lo mucho que me gustabas y te quería, mi hermosa.- Leí y releí muchas veces el mensaje que Diego había escrito.

El me quería. El me quería. Diego me quería.

-¿Dices que no le has dicho lo que yo siento por ti?- pregunte un poco más tranquila.

Creo que podía llevar esto si el no le había dicho nada a Matías. Quizás si me quedaban puntos a favor.

-Claro que no, eso debes decírselo tú, hermosa.- respondió enseguida.

-Pero no puedo, Diego.- agregue de inmediato.

-¿Por qué no?- cuestiono, esta vez, agregando una carita triste a su pregunta.

-Por que solo ayer, le decía a él que lo quería. Sabemos que no era cierto y que trataba de evitarlo pero… solo no puedo.-

Diego tenía que entenderme.

-¿Entonces que haremos?- Me gustaba que el pensara que estábamos los dos en esto, juntos.

Pero no podíamos estar juntos, yo lo sabía.

Estaba apunto de concretar la decisión más sensata que se me pudo haber ocurrido después de tanto tiempo. Era la única forma de terminar por fin con todo este asunto. De cortar todo. De despedirme de Diego.

- No puedo hacerle esto a ninguno Diego. Si estoy contigo, dañaría a Matías.- "Aunque nunca pueda estar contigo, mi hermoso." Pensé.- Creo que… lo mejor sería terminar todo esto y alejarme de ambos.- escribí nerviosa, luego de enviar el mensaje.

-¡No, Flor! Ni se te ocurra, yo te quiero, te adoro. Estamos juntos, o lo estaremos, no me importa cuando, pero lo estaremos, y eso me hace el hombre más feliz.- agrego de inmediato.- No desaparezcas, mi hermosa.-

-Es que no puedo, yo… no puedo dañarlos.- respondí.

Adoraba a Diego, mucho más de lo que pude imaginar algún día. Me hacía daño dañarlo, me lastimaba el doble cuando el sufría. Pero si no era ahora y así, después sería peor.

-NO TE VALLAS, FLOR.- exclamo, con letras mayúsculas.

Cambie de conversación a la de Matías, no quería seguir lastimando a Diego, lo quería, pero no podía despedirme.

-Por que no quería dañarte, Matías. Y creo que lo mejor sería alejarme de ambos.- le declare. Era mucho más fácil mentirle a Matías.

-Es tu decisión, y supongo que es lo mejor. Lo respeto, Flor.- Sin duda, no me sorprendía aquella respuesta.

Sabía que a Matías no le había sido tan difícil esta situación, para él esto era solo una "aventura", una chica más que había conocido, nada serio.

Aunque no fuera para nada cariñoso con Flor en estos momentos, sin duda me quitaba un gran peso de encima.

-Fue un gusto, Matías.- finalice.

-Y el mío también, Flor, cuídate.-

Elimine a Matías de mis contactos.

No había sido tan malo. Ahora comenzaba lo peor.

Veía parpadear una y otra vez la ventana de Diego, incluso mi teléfono había sonado una docena de veces.

-FLOR, HERMOSA, HABLAME, CONTESTAME LINDA.- Había escritos cientos de mensajes iguales.

-Aquí estoy.- respondí.

Todos dicen que por el Chat es mucho más fácil expresar o decir lo que sientes, pero para mi era la tarea más difícil que me había tocado realizar. La más dolorosa.

-Te quiero mucho.- Agrego con un pequeño y rosado corazón.

Mi pecho subía y bajaba por él. Me sentía en las nubes con cada cosa que decía, pero sentía que moría cuando repetía que me quería.

"Yo te quiero mucho más, mi hermoso" Pensé.

-Ya elimine a Matías.- le conteste, tratando de ignorar sus palabras.

-Flor por favor, no te alejes de mí, te lo pido. Juro que haré hasta lo imposible si desapareces de mi vida. NO LO SOPORTARE. – No dejaba de escribir palabras. Y mis ojos comenzaron a cristalizarse.- TE NECESITO CONMIGO.-

Ya no soportaba este dolor. ¿Y si le contaba la verdad? Eso lo alejaría, eso terminaría por destruir su corazón y el mío, pero era la única forma de acabar con esto. Diego tenía que dejar de sentir amor por alguien que no existía, ni mucho menos lo merecía.

-No podemos, Diego.- conteste.

-¿Por qué, mi bella?- pregunto enseguida.

Era ahora o nunca.

-Por que yo… te mentí.- "Enviar".

-¿De que hablas?-

Respire profundo, ya mentalizada para soltar toda la verdad.

-No soy quién crees, Diego.-

-No entiendo.-

-No se como decírtelo.- respondí sinceramente.

-Solo dímelo, Flor, confía en mi.-

Claro que confiaba en él, pero desde ahora él ya no confiaría en mí.

-No me llamo Flor.-

Pasaron unos segundo interminables, más respondió.

-¿Cómo te llamas?-

Como si fuera tan fácil cambiar tan solo el nombre.

-No es solo eso, Diego.- agregue.- No vivo en donde te he dicho, no estudio en la escuela que te he mencionado, y se que después de esto me odiaras, por que lo más grave es que… no soy la chica de la fotografía.-

Ahora era él quien no contestaba y era completamente aceptable. Me desesperaba esta situación, mi rostro estaba empapado y mi corazón dolía demasiado.

Quizás no era muy "real" enamorarse por Chat, pero yo lo estaba. Estaba enamorada de Diego. Y no había nada que yo pudiera hacer en contra de eso.

-¿Por qué mentiste?- pregunto.

Sus palabras ya no tenían ese tono cariñoso. Aunque no pudiera escucharlo, sabía y sentía que ya no era lo mismo.

-Todo esto empezó como un juego, como diversión. Pero te prometo que nunca pensé en conocerte, Diego. Tú me confundiste demasiado e hiciste que todo lo que tenía pensado se me derrumbara.- le declare, desesperada.- Se que estuvo mal lo que hice, no lo justifico, pero, Diego…- Pase mi manos por mis ojos, para eliminar el rastro de lagrimas que caían.- Yo te quiero, te quiero mucho, demasiado, eres lo más lindo que he conocido.-

Espere nerviosa su respuesta, minuto tras minuto.

Más no había respuesta. Su silencio me mataba, y aunque me estaba destrozando a cada segundo que pasaba, lo entendía.

-Por favor, dime algo.- Que irónico era todo ahora. Como en un segundo pueden invertirse los roles. Ahora era yo la que necesitaba de él.

-No se que decirte.- salio en la pantalla.- Me tengo que ir…-

Sabía que no tenía que irse, pero el quería marcharse, y no lo detendría. Era triste ver como se despedía ahora, como la frialdad se hacía presente en nuestra conversación, algo que nunca había pasado.

-Rétame, insúltame, lo que quieras, Diego… lo que sea…- le conteste desesperada.

-No, no soy así, me conoces pero… yo no a ti… me voy…- hizo una pausa, lo veía escribir, mas nada salía en pantalla.-… ya ni siquiera se como llamarte.-

"Diego a cerrado sesión."

El llanto no se hizo esperar, mi corazón palpitaba de una manera asombrosa, más ya no sentía nada en él.

Lo merecía, merecía todo. Su indiferencia era mucho más dolorosa que un insulto. Había esperado por este momento mucho tiempo, siempre imagine que sería difícil, más nunca pensé que sería de verdad doloroso. Que me dejaría destrozada.

Era la primera vez que sentía esto por alguien. Sabía que no era para nada común, había comenzado mal y era obvio que terminaría mal.

Apoye mis brazos en el escritorio y escondí mi rostro en ellos. Sentía que me ahogaba con mis propias lágrimas. Me sentía sola, nadie sabía de esto. Zoe era la única que sabía de esto, pero ¿Cómo podía ella estar conmigo en estos momentos? A ella la había conocido de la misma manera. Por Internet. Mi mundo era eso.

Necesitaba un abrazo, un apoyo. Necesitaba a Diego.

Llore por horas sola, esperando algo que nunca llegaría. Me acomode para poder finalizar esto de una vez por todas.

Todas las cuentas de Flor, fueron eliminadas.

Ese día Florence dejo de existir.