Oguchi/Koguchi es una serie original de Producciones Gran Torre, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Capitulo 04

Centro Haruko

Serie: Oguchi/Koguchi.

Género: Magia, Manga y Psicología.

Fecha de inicio: 07/01/2011, 2:35 pm.

Fecha de término: 12/01/ 2011, 7:13 pm.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

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El Centro Haruko era una clínica psiquiátrica de alto prestigio con una larga tradición, cosas del destino habían llevado a un nativo de Brooklyn, Estados Unidos, a convertirse en su director actual desde hacía unos años, el Dr. James Barnard era un psiquiatra y psicólogo consumado con varios títulos a su haber que no imaginaba estar a punto de recibir a su paciente más original.

Cuando llegaron al lugar Oguchi se detuvo en el portón y estuvo largo rato mirando el edificio fijamente, finalmente retrocedió sin quitarle la vista de encima, su brazo derecho sujeto el izquierdo como reteniéndose a sí mismo, las hermanas contemplaban toda la escena sin interferir.

-Nunca había visto tanta demencia junta en un lugar- susurro el chico-…no tengas miedo… ¡Yo no le temo a la locura!, solo me tenso un poco, ¿Por qué nos traen a un lugar así?...ya lo averiguaremos, conservemos la calma- miro a Lin- guíenos, oficial.

-Por aquí, tú espera en el auto Mey.

-Quiero ver…

-Haz lo que te digo.

Mey torció el gesto y se metió a la patrulla enfurruñada, Oguchi intercambio una mirada a manera de despedida y siguió a Lin por el camino hacia la clínica, aun iba abrazándose el lado izquierdo del cuerpo, pasado el umbral se detuvo de nuevo y cayó de rodillas, respiraba agitado.

-¿Estás bien?

-Resiste un poco…muy bien, si tengo algo de miedo, esto no es normal, yo provoco la locura y este lugar es una bomba de tiempo, lo sé…estamos juntos, nadie nos lastimara…que lo intenten siquiera- termino con bravura y se levanto de nuevo ayudado por Lin.

-Muy bien, alguien aquí quiere conocerte.

Lin se adelanto a recepción, pregunto por el director y dio su nombre, ya les esperaban, les condujeron a un cuarto amueblado como un consultorio occidental, Oguchi paseo la mirada por aquel espacio tan fuera de tono, fijándose en los muebles extraños y las imágenes congeladas, era un cuarto salido directo de Estados Unidos, un país en un continente que ni siquiera se sabía que existía en su época.

-De común mora aquí una persona centrada- menciono- un hombre en torno al cual giran las emociones más violentas sin llegar a afectarle, es el recinto de un ser que susurra cuando todos gritan.

-Esa es la mejor definición que me han dado jamás- dijo una voz templada.

Cuando Oguchi miro por primera vez a su doctor no pudo evitar un sobresalto en su tranquilidad, Lin nunca había visto en persona a un hombre occidental, Oguchi ni siquiera sabía que existían, el Dr. Barnard tenía a la sazón 30 años, era rubio, de brillantes ojos azules y una fuerte presencia, miro a su nuevo paciente como la intensidad con la que se mira una joya.

-Dr. Barnard- se adelanto Lin- soy la oficial Jin-Lin y él es Oguchi, el chico del que le hablamos.

-Mucho gusto- dijo el doctor adelantado la mano, Oguchi la miro y adelanto la suya pero no hizo nada más asique fue él quien debió estrecharla- chico listo, la mayoría solo se queda mirando.

-¿Esto es un saludo?

-Al estilo de mi tierra, quisiera tener unas palabras contigo.

-Usted también me hará preguntas…que novedad ¬¬

Lin les dejo a solas y el doctor indico a Oguchi un diván en el cual tomar asiento, durante los primeros minutos fingió acomodar unos papeles mientras el chico seguía todos sus movimientos con sus ojos de dos colores o fijaba la vista en algún objeto particular, finalmente tomo asiento frente a él y le sonrió, Oguchi no le devolvió la sonrisa.

-Vamos a ser directos pues- dijo Barnard- ¿te dijeron para que te trajeron aquí?

-Imagino que usted me lo dirá, yo solo deseo que me regresen mis pertenencias y mientras me dejo llevar por las circunstancias.

-Veras, es necesario que te quedes viviendo aquí una temporada, por tu propia seguridad.

-A mi demonio no le gusta este lugar, ya es bastante para él estar aprisionado en mi persona.

-Hablas muy bien para alguien que asegura haber vivido en los bosques los últimos años.

-Nunca nos alejamos tanto para perder la clase- explico con una súbita sonrisa, Bernard creyó percibir un cambio en su timbre de voz- nos aburrimos demasiado sin las personas, yo al menos, ¿Por qué razón este edificio despide locura por las cuatro esquinas?

-El Centro Haruko es una clínica psiquiátrica, atendemos a personas con traumas emocionales o problemas psicológicos, yo soy el director y también un doctor.

-¿Un curandero?- pregunto volviendo al tono monótono.

-Por decirlo de algún modo, mi trabajo es curar la locura.

Estas palabras produjeron un efecto asombroso en Oguchi que de súbito se vio acometido por un ataque de risa, lanzo una fuerte carcajada que le hizo doblarse incluso y casi le ahoga hasta que se fijo en que el doctor le miraba imperturbable.

-¿Me dices cual es el chiste?, a ver si me rio también, digo.

-¿El chiste?, oh doctor- dijo con su timbre irónico- Yo soy el Demonio de la Locura y usted asegura curarla, no hace falta decir que acaba de declararme la guerra.

-Sea pues, no soy un oponente fácil.


El doctor salió y encontró a Lin con su hermana, habían tardado lo bastante para que la oficial decidiera no dejarla solita en el auto, Mey saludo con cortesía y pregunto por Oguchi.

-Lo que tenemos aquí es un obvio caso de doble personalidad- anuncio el Dr. Barnard tras media hora de hablar en privado con su nuevo paciente- no habrá problema en firmarles un dictamen, acepto quedarse con dos condiciones muy simples, la primera es que yo le atienda personalmente, lo que pretendo hacer.

-¿Y la segunda?- pregunto Lin.

-Insiste en que se le devuelvan sus cosas, no lo veo tan difícil pero usted sabrá de eso.

-Claro… ¿usted cree que se pueda recuperar?

-Esto parece ser de años y según se jamás recibió un tratamiento, ahora mismo no podría asegurarlo pero hay algo…algo que me perturba…

-¿Qué…que cosa?

-Es inusual, normalmente en casos así una personalidad, cuando no las dos, ignora la existencia de la otra y cambian entre sí en situaciones de estrés, esto es distinto por completo, ambas facetas no solo se conocen, coexisten de manera asombrosa, se completan las frases, dialogan entre sí, realmente pareciera que hay dos personas allí adentro…claro que eso no es posible, los demonios no existen.

-¿Puedo visitarlo?- pregunto Mey de golpe.

-¡Mey!

-No es mala idea que tenga una amiga, ¿Por qué no lo acompañas al patio?, una enfermera ya está con él y los llevara mientras yo termino de hablar con tu mamá.

-0w0!…ok…X,)

Mey se aparto con cara de comedia y se reunió con Oguchi y la enfermara al final del pasillo.

-Qué raro- dijo Barnard- ¿Qué le habrá hecho tanta gracia?

-…¬¬…Soy su hermana mayor…T_T

-o_0U… n_nU, usted perdone pues, es que las mujeres chinas se conservan bellas como les da la gana…

-o.o…˄//˄


El Centro Haruko estaba conformado por un edificio en un llano de varios metros cuadrados, sus dependencias constaban de varios consultorios, habitaciones para los pacientes y dos aéreas comunes, una bajo techo dentro del edificio y otra al aire libre en un patio posterior rodeado por una fuerte alambrada y un muro de cuatro metros.

Oguchi miro con atención de geógrafo todos los detalles del patio cerrado y también miro a algunos pacientes que por allí vagaban sin acercárseles demasiado, Mey estaba entre temerosa y fascinada, aquello de entrar a un psiquiátrico era increíblemente espeluznante.

-Aquí abundan los reprimidos- dijo finalmente el chico- si es que a mí lo que me gusta es provocar locura pero con todo ya hecho…debería servirte de lección, ver lo que de común le hacías a las personas…ahora no trates de sermonearme, Oguchi, si algo voy a ver aquí es una interesante zona de estudio, ¿no notas algo raro en esas auras?...parecieran alteradas, no reconozco los colores…

-¿De qué tanto hablas?- pregunto Mey con una sonrisita de complicidad.

-Podemos ver el aura de las personas, su energía vital como una expresión que les rodea, también es un rastro que se deja sobre todo lo que se toca, el color predominante es la emoción dominante en cada quien.

-¿De qué color es la mía?

-…Gris…- dijo el chico mirándola- tu eres una persona triste…

-o.o…XD, ¡Claro que no!, ¿Por qué iba a estar triste?, esto está de locos y me gusta, en serio.

-No funciona así, tu emoción dominante no es la que te domina en el momento, es la que sientes con más intensidad entre todas, aunque ahora estas feliz y no lo notas tu eres una persona capaz de sufrir mucho, por eso tu aura es gris.

-A ver genio- replico ella adelantándole- ¿Cuántos colores hay?

-Siete- contesto rápidamente el chico y se apresuro a enumerarlos- El gris es pena, el verde es miedo, el amarillo dicha, el rojo es ira, el negro es odio, el blanco amor y ante todo aléjate del purpura…locura-dijo con un cambio de voz- es mi especialidad jeje, ya veo que estas interesada, o eres curiosa o solo una chiquilla entrometida.

-¡Oye!

-Antes de que preguntes te daré solo un dato necesario más, querrás saber cómo es un aura y la respuesta seria: Como una prisión…el aura rodea a las personas como un velo- rectifico con voz suave de nuevo- si te reprimes se convierte en una solida burbuja que a la larga revienta, ahora mismo puedo verte atrapada en ese campo de depresión que tratas de ignorar, no es malo si lloras a veces, te mantendrá lejos de lugares así- con las manos abarco el patio.

-Tonto- dijo Mey con obstinación- yo no estoy triste.

-Correcto, ahora lo que estas es molesta.

-miua…

Mey dio un respingo y se volvió, de unos matorrales salió una gata, ¡Su gata!

-¡Miji!, ¿Pero qué haces tú aquí?

-=D ¡Un gato!... ¿te gustan los gatos?... ¿bromeas?, ¡Son unas psicópatas!, como no amarlos x3…

-Se llama Min-Jin- explico Mey- pero le decimos Miji, desde ayer se perdió- la acaricio tras la oreja- a saber por dónde ha estado, pobrecilla- de pronto se zafo de su ama y se asomo al matorral- ¿Qué estás haciendo?, ¿hay alguien ahí?

Ambos chicos se acercaron al matorral y de allí salió…Yao, el pequeño conejito tenía una pinta de cansancio absoluto pero levanto las orejas apenas vio a su dueño y fue hasta él.

-Ah perfecto ¬¬, la rata volvió…conejo, por favor, ven aquí amiguito- ni lento ni perezoso Yao salto a sus brazos y allí se acurruco, Mey creyó notar de súbito un cambio en Oguchi, una baja en la tención- este es Yao, mi mejor amigo y compañero.

-Qué bonito esta, ¿Habrá estado con Miji todo este tiempo?

-Es una posibilidad, debe estar muriendo de hambre, ¿no sabes dónde podemos conseguir un nabo?

-=3

-¿No es mejor una zanahoria?

-¬¬ grrrr

-¿Qué es una zanahoria?, nunca le daría un alimento desconocido, a él le gustan los nabos.

Ya iba Mey a explicarle lo que era una zanahoria cuando les llamaron, Lin y el Dr. Barnard los esperaban junto a la enfermera, a ambos les impresiono mucho ver a aquellos animales pero sobre todo a Lin, el doctor por su parte miro al conejito con interés, al igual que Mey ahora creía notar una relajación de Oguchi.

-Woa, espera, ¿ese es Yao?

-Sí, mi amigo, ¿cree que podamos hallar un nabo para él?

-Lo que creo es que tengo que ir a sacar un reporte a personas desaparecidas antes de que se descubra esto…

-El centro no permite tener animales- dijo Barnard.

-¿Qué…significa eso?- pregunto Oguchi, su timbre de voz era el natural pero de súbito parecía asustado, estrecho con más fuerza a Yao- no me quedare sin Yao, lo necesito.

-Su madre se lo dio- explico Lin tomando partido- ¿eso me dijiste, verdad?, tu madre te lo dejo antes de morir.

-Así es, es mi único compañero pero aparte de eso es el cierre final de mi demonio, cuando lo sostengo él no puede surgir, queda atrapado en mi ojo…Yao es mi amigo, si él no puede quedarse entonces yo tampoco lo hare.

Barnard se meso la barbilla preocupado, aquello era un obstáculo a la salida y también una revelación, el animalito parecía suprimir a la personalidad adversa de Oguchi y siendo así seria negligente de su parte separarlos a riesgo de volverlo violento, habría que improvisar.

-Supongo que se puede hallar una solución pues, ¿dijiste que le gustan los nabos?

-=)

-=3


Mey volvió a casa con Miji, su gata estaba deprimida porque no se había podido quedar con su conejito salvador pero Mey no lo entendía, solo pensaba que tenía hambre de modo que le dio algo de alimento, ella también estaba cansada, mirándose al espejo limpio el maquillaje en su cara y miro la marca en su ojo izquierdo, igual a la que tenia Oguchi, pensó que debería mostrársela alguna vez.

Más tarde ese día, Hiro la llamo, le conto que Li estaba bien pero ante todo Mey lo noto muy interesado sobre el otro chico Japonés, inocente y sin sospechar le conto todo lo que sabía.

-¿Un psiquiátrico?- repitió incrédulo- ¿lo encerraron en un manicomio?

-Es una clínica, no esta tan mal, el Dr. Barnard parece buen sujeto y dice que tratara de curarlo.

-Sí, claro…

-¿Eh?

-Ignórame, yo en tu lugar no me le acercaría demasiado, puede ser peligroso.

-A mi me parece un chico lindo aunque dice cosas muy raras, es…interesante.

-A ti también te debería tratar un loquero- dijo Hiro con sarcasmo- hazme caso, tengo un mal presentimiento y mira que yo sé de esas cosas.

-Sea, tendré cuidado, me parece que Lin me levantara el castigo, ¿quieres ir a algún lado mañana?

-¿Es que solo piensas en eso, mujer?

-=b


Aquella noche Oguchi la paso en el que desde ese momento seria su cuarto, una habitación completamente blanca sin más muebles que una cama pegada al suelo y una mesita replegable que le tuvieron que enseñar a usar, para Yao consiguieron un par de tacitas y una jaula de viaje que tenían por allí quien sabe porque, la rellenaron con periódico y luego de atiborrarse de nabo el conejo se acurruco muy cómodo adentro.

Oguchi se quedo mirando el techo un rato, en una esquina había una cajita cuadrada con un ojo de vidrio que parecía estarlo observando, cerró los ojos pero no para dormir sino para visitar el corredor de su mente, único lugar donde tenia privacidad ahora, allí estaba su contraparte caminando de un lado a otro con impaciencia pero sin atreverse a cruzar el umbral del arco.

-Pareces inquieto…

-Este sitio no me gusta, creo que deberíamos irnos.

-¿A dónde?, fuiste tu quien dijo que debíamos seguirles el juego, pronto nos regresaran nuestras cosas, mientras tanto no veo porque no podemos quedarnos aquí donde estamos seguros.

-Lo sé, pero ahora hay que tomar otros elementos en cuenta, Hiochi también está aquí, estoy seguro, y ese doctor no me agrada tampoco.

-Quizás te haga bien oírlo, puede quitarte lo demente.

-¡Yo no estoy loco!...quizás un poquito perturbado, pero loco no.

-Como digas, yo al menos estoy tranquilo ahora que Yao regreso.

-Si yo también…estoy eufórico ¬¬

-˄_˄

Oguchi se durmió tranquilo, ignorando totalmente la cámara en el techo que filmaba su cuarto, era parte de un circuito de vigilancia cerrado pero en su caso la imagen llegaba justo al despacho del Dr. Barnard, estaba muy interesado en aquel paciente, mucho, y dedico buena parte de esa primera noche a preparar su entrevista para el día siguiente.


A las diez de la mañana el chico ya estaba esperándole en el despacho, parecía que al doctor le gustaba hacerse el interesante pero era calculador, había dejado muy a la vista y sobre la mesa uno de esos juguetes de la física formado por cinco bolas de metal en fila que golpean entre sí pero moviendo solo la primera y la ultima, Oguchi miraba el aparato fascinado.

-Bendito- dijo al fin su demonio- hablando de objetos traumatizantes… ¿Qué tiene esto de traumatizante?...figúrate que eres la bola de en medio…Aaahhh.

-¿Te gusta?- pregunto el Barnard entrando- puedes quedártela si te portas bien.

-Ya la hicimos =/… ¿me hará más preguntas hoy, Doctor?

-Hoy solo voy a escucharte, ayer me contaste algunas cosas muy rápidamente, ¿Qué te parece si empiezas desde el inicio?, háblame de tu demonio y como llegaron a estar juntos.

-Es una historia larga…

-Tenemos todo el tiempo del mundo.

-Está bien- concedió acomodándose- en un momento yo dejare de hablar y lo dejare a solas con mi demonio, no tema, no permitiré que le dañe pero debo irme pues este relato empieza antes de mi nacimiento…antes de que abandonara mi tierra- dijo con la voz fuerte- en Japón yo era Oguchi, el Demonio de la Locura, uno de los más poderosos Uni de todo el mundo, con mis poderes sobre las emociones humanas sembraba muerte y caos, era una figura venerada y temida…dios, qué tiempos aquellos.

Barnard iba tomando notas en un cuadernillo, era el relato más original con el que le salieran nunca.

-Sí, realmente no hubiese podido pedirle más a la vida pero entonces…él apareció…otro demonio, no era Uni y nunca supe muy bien de donde había venido, lo importante allí era que estaba invadiendo mi territorio, lo enfrente en combate, ese petulante creyó poder vencerme con trucos de pirotecnia.

-¿Y?- le insto a seguir Barnard.

-…Me venció _

-o0?

-Fui un desgraciado accidente, no me hallaba en mi mejor forma aquel día- obviamente trataba de justificarse- después aquel sujeto tuvo el descaro de ponerse piadoso y recomendarme que me fuera de vacaciones a otro sitio, yo le pregunte donde, el me dijo que me fuera a la Conchinchina…luego me entere de que aquello era un insulto pero ya llevaba yo dos semanas de viaje y ni modo que me devolviera.

Barnard apunto algunos detalles importantes, la faceta demoniaca de Oguchi era bastante jocosa pero no olvidaba que había sido esta la que le declarase la guerra, según siguió relato haber llegado a China y de inmediato se puso manos a la obra, en aquella época el país tenía mucho espíritu y poco demonio, en resumen que no había competencia y libre en un fértil terreno disfruto haciendo de las suyas.

Muchos trataron de enfrentarlo, ejércitos enteros cayeron a sus pies y él ya se estaba sintiendo invencible cuando fue desafiado por un hechicero.

-Era mi padre- dijo Oguchi volviendo a tomar el control- desafío al demonio en un duelo de intelectos y lo venció, el acuerdo era que al perder este se dejaría aprisionar…pero como no soy tan idiota para arriesgarme impuse una condición: si perdía yo mismo elegiría mi encierro, el tenia un jarrón muy bonito a mano pero quiso el destino que su mujer pasara por el lugar, yo vi mi oportunidad…lo que nunca espero es que mi madre estuviera en cinta, ya me esperaba y al invadir su cuerpo entro al mío y quedamos fusionados en una sola entidad.

-¿Están juntos desde antes de nacer?

-Correcto, nacimos unidos y mientras fui bebe todo estuvo regularmente bien, mi padre…un verdadero estúpido…me nombro como a el demonio y luego se fue, nunca le conocí, mi madre me crio lejos de la gente, las personas me temían y trataban de dañarme porque sabían lo que portaba…pronto me di cuenta de que no había perdido mi fuerza, solo que mis poderes estaban ahora acondicionados a mi prisión, para poder explotar las emociones humanas debía usar las de Oguchi primero…así que después de que perdiera a mi madre y conociera a mi demonio empezamos a vagar, aprendí a controlar mis emociones, ante todo yo debo contenerme, cualquier arranque de mi parte puede provocar fatales consecuencias.

-¿Y se quedaran así para siempre?

-No, tenemos un acuerdo.

-¿Qué clase de acuerdo?

-Una competencia, cada vez que un desafió o enigma de la mente se abre ante nosotros competimos por ver quién lo resuelve primero, hasta ahora siempre hemos empatado pero si yo gano podre sacarlo de mi cuerpo y ponerlo en otra celda…ahora que si yo gano, seré libre otra vez para sembrar el terror y como un bono extra- sonrió perversamente- me quedare con su vida.