¡Hola, Gente!

Este cuento lo hice como parte de una actividad para brieceen el livejournal y con mucho cariño!

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Hermana mayor

Estaba en una mesa de frío metal, con una simple bata casi sin atar en el cuerpo como último bastión para no estar totalmente desnuda. Aunque en la sala blanca, artificialmente blanca, no hubiera nadie más, ella sabía que detrás de alguna de las paredes y más allá de todas las cámaras que se camuflaban en las esquinas, habían muchas personas analizando cada dato que los varios sensores en su cuerpo les dieran y de cada palabra que dijera cuando al fin ella debiera decir algo.

Sin embargo no estaba nerviosa, avergonzada o con temor, más bien se encontraba en un estado de espera gratificante, ¡deseaba que le dijeran la misión por la que la había llevado ahí!

—Prototipo —una voz masculina, pero con el deje neutral y tan correcto de una hecha por computadora, se oyó desde un micrófono en su oreja— sintoniza con la sujeto del país Centro-Norte.

Ella sonrió levemente, lo que hizo que por lo menos dos de los sensores de su rostro, dieran información a los investigadores. No era difícil de imaginar que se sintiera feliz de "visitar" a esa gemela en específico, pues de las 36 clones que estaban viviendo en el mundo exterior desde que los investigadores dejaron que nacieran de la "placenta madre" para darlas en adopción, era una de las que tenía la vida más relajada y con momentos de retroalimentación positiva más constantes.

Pronto, cuando las drogas que le había suministrado para acrecentar aún más su actividad neuronal estaban a punto para eso, ella cerró los ojos, llegó a un estado de autohipnosis y fue ella, se sintió en ella: su gemela del país Centro-Norte.

—Está llevando a su hija mayor al colegio.

—¿Por cual ruta? —le preguntó alguno de los investigadores.

—Por la que usualmente usa, aunque va algo más rápido de lo común. Se le hizo tarde. —previniendo que le preguntarían la razón por la que se le hiciera tarde, la mujer se concentró un poco más y pudo recordar, no, pudo acceder a los recuerdos de esa mañana de la mujer que estaba "visitando"—. El hijo menor está enfermo y estuvo cuidando su fiebre toda la noche. Se quedó dormida y su marido estaba de viaje.

Durante todo el día, ella siguió la vida de la otra, vivió la vida de la otra, y hasta se sintió como si fuera la otra cuando la mujer fue al servicio, sintió en su cuerpo que se cambiaba el tampón y, luego, al mirarse en el espejo… Sí, ella se sintió como si fuera la otra, el reflejo era el mismo, tal vez un poco más redondeado y con el cabello diferente, pero era el mismo rostro.

Ella no se dio cuenta de que varias veces pasaron a ponerle vías para que no se deshidratara, tampoco de que le suministraron más de esa droga que la hacía acceder (aunque no se supiera del todo cómo) al cuerpo de la otra… Cuando por fin le dijeron que era hora de salir de ella, la prototipo se concentró y, pronto, estuvo de nuevo en ese lugar blanco, sólo blanco.

Sin embargo, cuando vinieron dos de los asistentes, jóvenes con batas blancas y expresión neutral, no la llevaron al cuarto de dónde había venido sino a otro lugar donde habían muchas camas, pequeños armarios… y más personas parecidas a ella, unas más altas, otras más obesas, tal vez una o dos adolescentes y algunas de más de cuarenta. Sin que ninguno de los asistentes le comentaran qué pasaba, la llevaron a una de las camas y simplemente le dijeron:

—Este es tu nuevo cuarto y tu nuevo nombre es: "X-147".

Cuando las dos personas se fueron del lugar, las demás mujeres, que se habían mantenido en sus camas, viéndola con cierta curiosidad, se acercaron a ella.

—Bienvenida, 147 —le dijo una, la que parecía de más edad.

—¿Qué sucede? —dijo ella, sintiendo algo que nunca había sentido antes sin estar en "visita" de otro cuerpo de una de sus gemelas del exterior… no supo qué nombre ponerle a eso, pero no le gustaba.

—En terapia de grupo te lo dirán, pero digamos que se puede decir que, como nosotras, dejaste de ser un sujeto imparcial y, por eso, estás aquí —le respondió otra, con un tono algo duro que denotaba: ¿mal humor? ¿enojo? Ella no lo supo.

Ella debió mandarle una cara de incomprensión a la que le acabó de hablar, por lo cual una de las otras se sentó en la cama y, como si hubiera estado practicando con un maniquí, le puso una mano en el hombro mientras le decía:

—Nos van a enseñar… dicen que nos van a enseñar para vivir como a las hermanas que visitamos, porque empezamos a sentir como ellas…

Ella se sintió sonreír. Era la primera vez que sonreía por sí misma.

OoOoO

Y eso fue, espero les haya interesado en algo y chau!