Esta historia, así como sus personajes, escenarios y hechos son completamente de mi autoría y prohíbo su reproducción, total o parcial, en cualquier otro sitio que no sea éste.


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La Espera

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Tú sabes que no podrás escapar por mucho tiempo más. No hay un lugar a dónde ir, después de todo, de los sentimientos jamás lograrás ponerte completamente a salvo. Has intentado dejar de sentir esto durante mucho tiempo, pero te persigue como si fuera tu propia sombra… es que este sentimiento ya se ha quedado dentro de ti.

¿Qué hacer entonces? ¿Seguir huyendo para siempre? Si lo intentas, quizás resulte y puedas mover tus pies tan deprisa, que irás siempre un paso más adelante que el amor. Pero… él siempre irá tras tuyo, nunca dejándote libre, ni solo, ni en paz. Es algo que ya no puedes desprender de ti, algo que ya te apresó, aunque no querías, es ese algo que jamás lograrás olvidar aunque quieras, porque ya te ha marcado. Es tan fuerte, es tan importante y potente, que te atrapó, a ti, quien pensó siempre que estaría libre de esta agonía que sólo a los locos les gusta sentir. Justamente tú, ahora eres su esclavo.

¿Seguirás huyendo? No, no tiene caso, sabes que no. Sabes que te queda una sola solución: Decírselo. Si se lo confiesas, quizás te deje de doler tanto, calme la angustia y por fin esta noche logres dormir un poco. Si le dices que la amas, quizás deje de arder por dentro. Esa debe ser la mejor salida: Encontrarla, decirle lo que sientes, entregándole a ella esa parte del sentimiento que te atormente al tener que cargarlo tú solo. En una de esas, al compartir con ella lo que sientes, todo se vuelve mejor y más llevadero. La necesitas, para que deje de doler tanto.

Pero tienes miedo. ¿Cómo no tenerlo? ¿Cómo va a reaccionar ella tras tus palabras? ¿Qué cara tendrá cuando tú termines de hablar? ¿Cómo saberlo? Quizás se termina por enojar y no quiera saber nada más de ti. Comprensible… Te has demorado demasiado tiempo en ir por ella, has querido huir tantas veces de lo que tú sientes, que te has dedicado por meses a tratar de borrar aquellos signos de amor y te has olvidado de lo más importante: Ella.

¿Cómo estará? ¿Aún te reconocerá? Has cambiado un poco, pero por dentro sigues siendo el mismo chiquillo delgado y desgarbado. Ella debe reconocerte, lo sabes. Ella también te ama, te ama lo suficiente como para recordarte y ahora aceptarte. Ella te ama desde hace mucho, sólo que tú no has querido aceptarlo hasta ahora y te dedicaste a huir.

Golpeas su puerta, esperando que te reciba con una sonrisa, con aquella sonrisa que en estos meses, no has logrado olvidar. Porque aunque no querías recordarlo, aunque te destrozaba por dentro y te tenía mal, sabes que tras todo eso, tú pensabas en ella y sólo la has querido ver. No la has logrado olvidar.

Estás dichoso, por fin comprendes lo que es sentir el amor, por fin te das cuenta que has amado, que lo que llevas dentro es el amor más puro que has logrado sentir. Te ríes de tu estupidez, por no haberte dado cuenta antes. ¿Pero ya qué importa?, te preguntas. Después de todo, ahora ya estarán juntos, ahora es tiempo de recuperar todo lo perdido.

La puerta se abre y tú gritas tus sentimientos al darte cuenta que una chica es quien está en el portal. Ni tiempo te das para ver si realmente es la persona que buscas, pero seguramente es ella. Debió haberte estado esperando todo este tiempo.

—¡Te amo!— gritas feliz, por segunda vez, cuando sus rostros han quedado de frente—. ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo!

Has esperado demasiado tiempo para esto, las palabras brotan solas de tus labios y aunque pudieras, no las detendrías. Es justamente lo que quieras que ella sepa. Cuán importante es para ti y lo que sientes por ella.

Pero su rostro es de confusión, te mira sin creerlo. Su vista se nubla y las lágrimas comienzan a caer mejilla abajo, al tiempo en que niega con la cabeza, notablemente afectada. ¿Por qué llora? ¿Está muy emocionada por tus palabras? ¿Llora de felicidad? Por fin ha llegado el día en que has regresado, diciéndole todo lo que sientes, el día que ella debía estar esperando.

—No… no…— susurra ella.

Y ahí lo comprendes. ¿Qué has hecho?

—¿Por qué has vuelto?— Te pregunta.

¿Por qué? ¡Porque la amas! Y ella debe saberlo.

Pero ahí, en ese momento, mientras ella llora desconsolada, tú la miras mejor, la contemplas totalmente, algo que no has hecho debido al apremio que tenías de decirle lo que sentías. Tú no has cambiado nada, pero ella sí. Se ve mayor, bastante, su cabello está más largo, más claro. Sus manos tiemblan levemente y jurarías haber visto una arruga en su rostro. Abraza con fuerza su vientre, porque allí lleva otra vida, otro ser, que no quiere que sea parte de la conversación. En su mano delgada, un anillo brilla dulcemente, demostrando su realidad.

¿Qué ha pasado en estos pocos meses? ¿En tu ausencia?

—¿Qué has hecho?— preguntas, culpándola—. ¡¿Qué has hecho?!

Pero ella sólo logra llorar más.

¿Cómo ha podido ser posible? Ella debía estar allí, esperándote en el umbral, sin nada de lo que ahora debe cargar. ¿Por qué entonces?

—Han pasado cuatro años— revela ella—. No te podía esperar por siempre. Te he amado— Recuerda con lágrimas en los ojos—. Hace mucho tiempo. ¿Por qué has vuelto? ¿Por qué cuando tengo mi vida formada? ¿Por qué regresas diciendo las palabras que esperaba oír antes? ¿A qué se debe esta tortura?

¿Cuatro años? ¿Te amaba antes? ¿Ya no? ¿Su vida hecha? ¿Qué estaba pasando? Tú te has ido hace algunos meses nada más, para pensar lo que ella te había dicho, que te amaba. Y por fin tú has regresado, por ella, cuando tu corazón la ama.

—¿No me has esperado?— Preguntas.

Pero ella niega con la cabeza.

—Hubiera querido— confiesa—. Pero no… No te iba a esperar por siempre, por mucho que en aquel entonces te haya amado, no siempre las cosas iban a estar así.

—¿Y ahora que yo te amo, no volverás a amarme tú?

—¿Por qué? Si cuando lo he hecho yo, tú has huido. Estás equivocado si pensabas que no te iba a olvidar. Eras importante… pero no lo serías por siempre, al menos que te hubieras quedado a mi lado.

Ella pasa una mano por su rostro, secando las últimas lágrimas que ha derramado por ti. No lo volverá a hacer, ya nunca más. Ahora sólo ha vuelto a llorar por un recuerdo, no porque tus palabras le importen. Quizás le importaron en algún momento, quizás aquello fue lo más quiso oír en aquel entonces, pero ya no. Ella siguió con su vida, y aunque ahora tú le prometas mil aventuras, tu corazón completo y una eterna vida feliz, ella no te seguirá, porque se acostumbró a pensar que no volverías, que no la querrías, hasta el punto donde te olvidó. Porque es verdad que fuiste importante, pero no es algo que iba a durar… Ni la palabra amor que ahora brota de tus labios, podría volver a unirlos. La has perdido, sólo por no comprender antes lo que sentías.

—Márchate— te pide—. Y no regreses.

Te cierra la puerta en la cara, demostrándote nuevamente que toda clase de entrada a ella ha quedado cerrada para ti. Ya no perteneces en su vida, ya no te quiere en ella. Te has demorado y por eso, la has perdido. No te esperaría por siempre.


Historia pequeña que se me ocurrió recién :P

Estaba pensando, que ya es tiempo de dejar a algunas personas xD Ya no es como antes y se acabó la espera ^^

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