Caía el atardecer en el Distrito Federal una ciudad en la que se respira el miedo en cada acera, donde la corrupción e inseguridad han atentado en el corazón de la gente. Son muchos los ciudadanos que viven a la expectativa de un mañana que jamás verán realizado y pocos los que cumplen con su destino uno de ellos es Gabriel.

En una de las miles de azoteas que recubre el panorama urbano de esta ciudad se encontraba apreciando el atardecer Gabriel un joven de unos diecisiete años, de cabello castaño un poco alborotado y ondulado, ojos color café su color de piel como es lo normal ahí de un moreno suave vestido de forma caucásica de complexión media parece como cualquier joven normal que cursa la preparatoria y que lidia día a día con los problemas de esta ciudad. Y mañana todo cambiara.