Disclaimer: La historia es completamente mía, y se prohíbe una copia total o parcial sin mi consentimiento.

Título: Stuck on you.

Summary: Odiarla, esa debería ser mi meta. Eso facilitaría las cosas. Pero era imposible odiarla cuando cada parte de mi ser gritaba que la amaba. // Simple Viñeta.

Nota: Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. (I'm the girl, dude T___T but dont ask who the boy is). Gracias a mi Bananish que me beteó & me quitó mil cuatrocientas comas que ponía tras cada palabra. Te amo (mucho) :3


Stuck On You

«And I claimed I didn't care for you.»

Podría odiarla. Dios sabe que anhelaba odiarla. Detestar su simple presencia. Asquearme con su manera de hablar o de sonreír. Hacer comentarios despectivos de todas sus características físicas. Mirarla fijamente y sentir una completa repulsión a su persona.

Eso facilitaría todo.

Su risa quebró el hilo de mis pensamientos. Apuntó hacia el televisor y comenzó a celebrar su victoria. Se levantó del piso y aventó el control hacia el sillón. El artefacto del videojuego rebotó contra los cojines y cayó al suelo.

«¡Gané!» vociferaba. «¡En-tu-cara!»

El sol se estaba poniendo afuera. Aunque los rascacielos irrumpieran el cielo, impidiendo el atardecer, largos jirones de sol se colaban por la ventana, arrancando esos destellos castaños de su cabello.

Ella odiaba su cabello. Odiaba sus orejas y el estrecho lunar que nacía en su sien. Odiaba las ojeras permanentes que ahuecaban sus ojos y sus hoyuelos. Yo también quería odiarla.

Eso facilitaría todo.

Facilitaría el poder estar con ella en la misma habitación sin sentir el insaciable deseo de tenerla más cerca. Facilitaría el respirar cuando ella me abrazaba o besaba mi mejilla al despedirse. Facilitaría el mirar sus labios moverse, sin tener que ignorar las palabras que salían de ellos y silenciarlos con un beso.

«Ganar te deja sediento.»

Sonrió al hablar y sus pasos se perdieron en la cocina. El balanceo de sus caderas. La manera en como siempre caminaba de puntitas sin apoyar el talón completamente. Su manera de hablar, siempre clara y levemente emocionada, como si tuviera una excelente noticia que darme. Dios, quería odiarla.

Eso facilitaría todo.

Toda ella resplandecía. Sus mejillas permanecían suavemente sonrojadas y sus dedos fríos rozaron mi piel al entregarme una lata de gaseosa. Sus labios se perdían tras la manzana que sostenía precariamente entre sus dedos. Sus ojos se estrecharon al mirarme.

«¿Te encuentras bien?»

Su ceño fruncido, y la línea que tensaba su frente. Era imposible seguir asi. Ella lo sabía. Todos lo sabían ya. Era cuestión de tiempo. Sería mejor si le hablara de frente.

(Vamos, díselo)

Era simple. Dos palabras, cinco letras. Pan comido…

(«Te amo»)

«Yo, uhm…»

El timbre de la puerta interrumpió mi no-planeada declaración. Alzó un dedo con una sonrisa y corrió hacia la puerta.

Me dejé caer en el sillón con las manos cubriendo mi rostro y solté un suspiro. Era imposible. No podía decírselo, poner en riesgo nuestra relación. Sabía que la perdería. Tal vez para siempre. Dejaría de ver su sonrisa todos los días, y sus hoyuelos perforando la piel de sus mejillas. Dejaría de ver su cabello volar en todas direcciones cuando ella intentaba amarrarlo, o de oler su perfume mezclado con los olores de siempre. Dejaría de tenerla.

«Disculpa eso.» Botó un par de sobres a la mesita de centro, encogiéndose de hombros. «Correspondencia basura. En fin, ¿qué planeabas decirme?»

(«Te amo.»)

Debería decirlo de una vez. Expulsar las palabras e ignorar su reacción. Dejar a un lado lo que ella sentiría.

Eso facilitaría las cosas.

Balbuceé un poco.

«Que… que quiero la revancha.»

Sonreí a medias. Ni siquiera era una sonrisa. Una mueca en mi rostro, que no tenía ni forma ni razón de ser. Ella me regaló otra de sus sonrisas y se sentó a mi lado. Su piel rozaba la mía. Se inclinó para recoger el control del piso.

Odiarla.

Esa debería ser mi meta. Cuando pudiera odiarla, respiraría más tranquilo. Disfrutaría de la vida a tropel y sonreiría como todo el mundo, con una fingida alegría.

Eso facilitaría las cosas.

Pero era imposible odiarla cuando cada parte de mi ser gritaba que la amaba.


Reviews?

-Ellie.