Cap. 1

Misiones

Kaith

Me encontraba en mi habitación mirando por la ventana las estrellas, constelaciones y planetas desde la nave espacial que era donde me hallaba, escuché cuando llamaron a la puerta metálica.

–Pase –dije sin apartar la vista del espacio. De inmediato la puerta metálica se deslizo al lado derecho. Escuché pasos de la persona acercándose.

– ¡Que oscuro! Sabes, el interruptor de la pared enciende la luz –dijo una voz femenina. En seguida la habitación quedo iluminada.

– ¿A qué vienes Andrea? –le pregunté mirándola. Era una chica alta, atlética de piel bronceada y un cabello naranja muy parecido al fuego, el rasgo característico de los habitantes del planeta Marte, sus ojos eran de un amarillo oscuro, llevaba su ropa de descanso, unos pantalones deportivos color madera y una franelilla negra que dejaba al descubierto el tatuaje del escuadrón en su hombro.

–Tan gruñón como siempre. Te llama el capitán para tu nueva asignación –me levanté del balcón y empecé a arreglar las cosas para el viaje. – ¿Qué haces? –me preguntó viéndome curiosa.

–Me alisto para salir, lo mas seguro es que me envíe a otro planeta.

–Pero no puedes estar seguro, además llegaste hace dos días de la anterior, debes estar cansado de la batalla…

–Dos días son suficiente descanso –le corté. –Voy a verle ahora –agregué terminando de arreglar todas las cosas.

–Te acompaño –se ofreció contenta. – ¿Y no vas a preguntarme? –me dijo cuando estábamos en el pasillo.

– ¿Qué cosa?

–Sobre mi misión –respondió ofendida.

–Misión de rango A, equipo 12, objetivo: detener una colonización por parte de los Scrubs provenientes de la constelación de géminis contra Plutón. Según tengo entendido fue un éxito ni una sola perdida.

– ¡Kaith! –exclamó molesta. –Me refería a cómo lo hice.

Suspiré.

– ¿Cómo lo hiciste? –mostró una sonrisa de oreja a oreja.

–Bueno estábamos en un gran aprieto… –la dejé hablar ya yo sabía su desempeño. Había sobresalido al ganarle a cuatro mastodontes que se le venían encima, a ella y a su equipo logrando así el éxito de la misión. Los habitantes de Plutón los recibieron con honores y al llegar a la nave se preparó una fiesta de bienvenida.

–Ya llegamos Andrea –le interrumpí deteniéndome frente a otra puerta metálica.

–Espero que tu misión termine pronto –me deseó.

–Da igual –respondí, llamé a la puerta.

–Pasa Kaith –dijo una voz ronca y grave en su interior.

–Capitán Meyer –dije entrando a la oficina, estaba muy bien iluminada, habían dos sillones y en el centro de estos una pequeña mesa redonda, en las paredes habían estantes con diversos libros y justo en frente de la ventana estaba el escritorio y la silla negra acolchonada ahora ocupada por un hombre de unos 40 y tantos con un cuerpo musculoso, producto de todas las batallas y misiones que había tenido en su pasado, de cabello negro con algunas canas, ojos cafés, de piel canela, tenía una barba que apenas se notaba, dejó de revisar los papeles para atenderme.

–Te llamé para asignarte una nueva misión, como ya supondrás tendrás que viajar a otro planeta. Sé que es muy pronto, pero eres el más indicado para esto.

– ¿En qué consiste la misión?

–Este planeta ha estado sin supervisión durante mucho tiempo, necesito que alguien vaya y me informe en qué condiciones se encuentra, si vale la pena conservarlo o no.

– ¿Qué pasara si no vale la pena?

–Existen dos opciones: la primera es destruir todo el planeta. La segunda es destruir a sus habitantes y conservar el medio ambiente.

–Comprendo.

–Eres el más apropiado debido a lo que paso en tu planeta, nadie mejor que tú podría decidir el destino de éste.

– ¿Cuál es el planeta?

–Uno muy retirado –rebuscó en su escritorio hasta dar con el papel indicado. –Aquí está, encontrarás todo lo que necesites saber ahí –me acerqué para tomar el papel, lo miré intrigado.

–La Tierra –dije en voz baja.