Primera Vez
Un Corto de Darling Dreaming Cecilia
bajo la visión de Anthony Tesla.

La primera vez tiene que ser memorable. Es como dicen algunos: sea con quien sea, lo vas a recordar, ya sea en el lecho matrimonial o detrás de un callejón producto de lo que se llama eufemísticamente "sexo sorpresa". Es algo que para bien o para mal, será recordado por el resto de tu vida en una tarde de verano evocando los grandes momentos, o frente a un oficial de víctimas especiales...

Durante el tiempo en que su relación se había llevado, Ceci y Nico sentían de a poco a poco que sus adolescentes cuerpos les pedían otra cosa. En un principio, ambos habían decidido darse un tiempo debido a los problemas que el sexo prematuro les habían causado, pero ahora aquellos impulsos latentes que les exigían más que el beso de las buenas noches

Una noche aquel par miraba la caja idiota juntos en un sofá, y Dios, qué visión la de Ceci: jamás una chica comiendo nieve de pistache había lucido más hermosa, al menos ante los ojos de un Nico embelesado por tal visión.

—¿Pasa algo?—pregunta Ceci al percatarse que su novio la ve con más atención que a lo que se transmite en ese momento.

—Nah, es solo qué...nada, no es nada—Nico se halló sin el valor de poder expresar aquello que sentía, aunque por otro lado

¿Eso era algo que se podía decir de todos modos? "Hey Ceci, me muero por hacerlo contigo" no sonaba muy bien.

Pero Ceci no era una mente de todo inocente: ella estaba viva, respiraba, amaba, chismeaba como cualquier otra persona, y por supuesto: sus impulsos podían llegar a ser muy poderosos.

—¿Peque, estás bien?—Ahora es Nico quien lanza la pregunta al ver a aquella chica posando sus ojos sobre él, y jugueteando con su cuchara en la que tiene que ser la maniobra sexy menos sexy desde los vestuarios de Lady Gaga.

—Sí, solo qué...tú sabes…había pensado...

Y ella tampoco podía escupir lo que tanto deseaba decir, pero en el fondo, ambos sabían muy bien lo que estaba pasando, pero los nervios del momento les impedían decir algo en concreto: la mamá de Nico llegaría en cualquier momento, además de que la tensión sensual podía ser cortada con una galleta de animalito ¡Debían hacer algo ya!

—Ceci, había estado pensando si es que yo puedo...

—¿Si...? —dijo ella en una especie de jadeo.

—...pues si yo puedo...yo puedo...

—Dilo ya maldita sea—le exigió.

—...si puedo...ehm...¡Cambiar el canal!

—Por supuesto que...momento, ¿qué dijiste?

Claro está, eso no era lo que Nico quería decir; se había salido por la tangente, y Ceci lo sabía muy bien, pero siguió su juego, al menos por ahora.

—See, igual ya había visto esta película: al final descubre que la chica era un hombre.

Dicho esto, Nico tomó el mando y cambió de canal…si algo le había aprendido a Ceci, era el arte antiguo del zapping nocturno.

—"Ahora en TVCosmo: Mil y un consejos para hacer de esa primera vez en pareja una noche especial..."—decía la locutora del siguiente canal, ruborizando a la pareja ante el tema sugestivo del programa.

—Mejor...mejor pongo otra cosa, ¿no?—Nico comentó con la voz cortada, más el siguiente show no fue mucho mejor.

—"¡De vuelta en Laura, la histérica!"—rezaba Laura, una popular conductora de un talk-show, con un marcado acento peruano—. "El tópico de esta noche: ¡Mi marido lo hace como ninguno!"

Maravilloso: la televisión y el mundo entero (Incluso Perú) confabulaban en contra de estos dos.

—Caramba, en verdad se le están agotando los temas—Ceci comentó.

—Sigue siendo mejor que su último show: "Descubrí a mi novio besuqueándose con el cartero"

—Cielos, eso sí es increíble...espera —contestó queriendo parecer sarcástica—¿Aun existen los carteros?

A pesar de que el pensamiento de Ceci tomó temporalmente otro rumbo, pronto volvieron al silencio incómodo y las miradas de deseo; Nico cambió rápidamente el canal de nuevo.

—"Los bonobos de Tanzania se aparean por primera vez en la región: puede notarse la madurez sexual de estos especímenes por la hinchazón roja en sus nal..."

—...¿Gastas tanto en cable para esto?—Ceci se quejó, a lo que Nico respondió volviendo a cambiar de señal, esta vez a un infomercial.

—"¡Con el nuevo procesador de embutidos hacer salchichas nunca fue más fácil!"—dijo la voz en off del comercial, mientras una modelo sostenía una larga, firme y carnosa salchicha.

—¡Se acabó!—Nico exclamó—¡Ceci, tengo que decirlo! Yo...tú me gustas mucho...te quiero mucho

—Vaya novedad kimosabi. Eso me lo dijiste en el último capítulo de la historia, ¿recuerdas?

—...si, OK, eso lo sé, eso lo sabes pero...creo que ha llegado el momento de tener un poco más de intimidad, si es que sabes a lo que me refiero.

Cecilia solo pudo esbozar una sonrisa burlona:

—¿Fueron los changos cogiendo o la salchicha gigante lo que finalmente te prendió?

—Sí, pensándolo un poco más claramente, no fue el mejor momento para plantear esto, ¿verdad?

—Cierto, aunque no puedo negar que no entiendo lo que dices—Ceci respondió apenada bajando la mirada

—¿En serio?

—Lo había pensado también, pero debo reconocer que es algo que me abruma bastante: si es que lo hacemos, tiene que ser de una manera especial.

Nico sonrió al ver que Ceci comprendía y compartía muy bien su sentir: no era algo fácil de abordar, pero al menos había un poco más de sinceridad de ambas partes; Nico abrazó a su compañera y esta le respondió con un tierno beso en la boca.

—Si es eso lo que sientes, entonces no te presionaré: todo será a la velocidad que tu elijas, y...

—Quiero hacerlo ahora—Ceci cortó la oración de Nico con esas sencillas dos palabras.

En ese momento, Nico dejó la sala y subió las escaleras, bajó en un segundo.

—...por otro lado, nunca está de más estar preparado—Nico respondió mostrando una bolsa de preservativos.

—Todos los hombres son iguales, ¿eh?

—No todos, solo los buenos—él le guiñó un ojo.

—Está bien, pero este es el trato: no será aquí, no será ahora, así que más te vale que le digas a tu…yasabesqúe que baje su arma ¿De acuerdo? — ella señaló la entre pierna de Nico.

—Bien...por ahora, y créeme: haré de esa noche la más especial de tu vida.

Y así sería: Nico podría estar urgido como militar en descanso, pero eso no impedía que pudiera dar lo mejor de sí, y preparar una noche romántica para su amada: encontró en una revista un anuncio para un hotel y juntando sus centavos, hizo una reservación ahí: preparó inclusive un mix de música romántica para entrar en el ambiente perfecto.

Así que la noche llegó: era el estreno en vivo, directo y a todo calor.

—¿¡Ese es el hotel que reservaste!?—Ceci cuestionó al notar que dicho edificio no estaba en las mejores condiciones posibles.

—Se veía mejor en el anuncio—se rascó la cabeza nervioso—Sabía que esa revista debía ser vieja cuando vi ese artículo de "Betamax: la tecnología del mañana".

—Ay Peque, eso fue muy imbécil—ella apretó su mejilla con amor.

Más ese pequeño detalle no los detendría ni de chiste: Nico había hecho su parte, y no se iba a rendir tan fácil, y Ceci aún menos; batalló mucho para preguntar por lencería ¡Por el cielo que iba a usarla!

—Disculpe, tenemos reservación—dijo Nico al encargado, al ingresar junto a Ceci al lugar.

—¡Oh si! Permítame un momento por favor—Esté les entregó la llave y el número de su habitación.

Y ambos se dirigieron al lugar, Nicolás abrió la puerta del cuarto y...

—¡Aita mind!—dijo una mujer rubia atada en la cama

—Solo por curiosidad, ¿esto lo planeaste tú?—preguntó Cecilia—¡Por qué no estoy para tríos! No por hoy...

—No, esto sí es una sorpresa.

—¡Alta mind!—repetía la mujer mientras forcejeaba con las cuerdas

—¡Oh, disculpen!—comentó un hombre bajo y obeso, abriéndose paso en medio de la pareja—¡Nos equivocamos de habitación!

—Señor ¿ella está con usted?—preguntó Nicolás

—¡Päästa mind see mees!—ahora gritaba aquella mujer

—Sí, esto es solo, ¡un juego! Ya saben, para aumentar la pasión—decía ese hombre mientras desató a la fémina y se la llevó cargando—¡No vieron nada!—les gritó para después poner un calcetín en la boca de su "pareja" para callarla.

—¿Cuales son las posibilidades de que realmente ellos sean lo que dicen que son?—Nicolás preguntó

—Ni idea, pero lo que me confunde es si lo que vimos fue el "antes" o el "después" de...fuera lo que fueran a hacer.

Ciertamente el humor y el tono de la noche habían sido afectados: Ceci no quería parecer quisquillosa, pero por más extraño que parezca, le era difícil encontrar la voluntad de entregarse físicamente en un lugar donde pudo o no ocurrir un delito sexual.

—No sé si esto sea buena idea—comentó ella con consternación.

—Sé que esto no ha salido del modo en que hubiéramos planeado Peque, pero esos son detalles secundarios: lo que realmente importa es que estamos juntos; lo demás, me tiene sin cuidado realmente—tomó su mano para darle un beso.

—¿No hay reembolso verdad?

—Pues...no.

—Felicidades Nicolás: en verdad sí que saber poner en sinfonía a una mujer.

—Deja el sarcasmo a un lado cinco minutos, al menos hasta que escuches la mezcla de canciones que preparé.

Nicolás puso el CD en el equipo de audio del cuarto, encendió el aparato, y comenzaron los elegantes y eróticos sonidos del amor:

—"FUCK! RAINING BLOOD!"—gritaba a todo volumen el cantante de la melodía a ritmo de un romántico Death Metal

—¿Qué carajos es eso?—Ceci preguntó

—Debí confundir mis mezclas: debía bajarle un disco de rock pesado a Iker...espero que sepa rockear con Celine Dion...

¿Celine Dion? Vaya enfoque romántico.

—Apaga eso, me duele la cabeza.

Nico obedeció decepcionado de su propio error, y solo por no dejar duda alguna, tuvo que preguntar.

—¿Así que...no te animaste ni un poco?

—¿Quien puede animarse al acto con esa música?

—Bueno, tenía la palabra "fuck"...eso cuenta...creo.

—Si, lo siento Nico, pero por ahora todo lo que haré en esta cama es caer y dormirme: esto me ha quitado las ganas de aquello por completo.

—¿Y si ponemos la tele para ver si vuelven a hablar de bonobos y salchichas?—Nico preguntó, mitad en broma, mitad en serio.

—Caramba, si que te he pegado lo raro...

Nicolás aceptó con resignación lo que Cecilia había decidido; de todas maneras, él también había perdido el entusiasmo. Todo lo que quería era pegar la pestaña así que se acomodó junto a Ceci, se tomaron de la mano y se miraron el uno al otro.

—Luces realmente linda—Nico murmuró.

—Gracias...

Cecilia buscó acurrucarse al lado de su pareja, sonriente y amorosa, lo abrazó y beso en la mejilla, un poco a modo de decirle: "Esta bien, otra noche será"; en todo caso, el descanso ahora parecía una tentación mucho mayor.

Tras pasar los minutos, mientras ambos sentían el calor del cuerpo del otro, aquella flama parecía encenderse de nuevo en el mechero. Poco a poco jugueteaban con sus manos debajo de las sabanas de su cama, riendo y agitados por el momento.

—Cecilia...

—Nicolás...

Pero el ritmo y los movimientos de la noche se vieron interrumpidos una vez más, por un fuerte golpe a la puerta que terminó por abrirla.

—¡Jake, hejo de perra! ¡Te dije que no te metierras con la Familia de Odessa!—gritó con un marcado acento de la Europa del Este un hombre de negro apuntando con un revolver a la pareja.

—¿Qué sucede aquí?—Cecilia preguntó con miedo en su voz

—Esperren, ¿dónde está el chico Zabrrocke?—preguntó aquel matón.

—¿De qué habla? Solo estamos nosotros dos—contestó Nicolás

—Oh, ¿esto no serr el hotel Victorria?

—¡NO!—respondieron al unísono.

—Mil perrdones, no quise interrumpirr su...noche—decía mientras se aproximaba a la puerta de salida—¡Do Svidanya!—terminó por despedirse

—Bien, es oficial: todo lo que pudo salir mal, salió mal—Cecilia comentó—Estúpida ley de Murphy—

—Bueno, en realidad, yo creo que nunca hay un lugar tan bajo del cuál no se pueda caer aun más...

Y entonces, a la velocidad de la conveniencia de la trama, un ruido se escuchó sobre ellos: vieron el techo agrietarse, y súbitamente un chorro de agua cayó sobre los dos.

—¡Disculpen! ¡Estamos reparando la tubería!—escucharon de una voz en el piso de arriba.

—Si...ya me di cuenta—Ceci respondió con el cuerpo empapado.

—Sabes, había tenido esta imagen mental de ti completamente mojada, pero no es lo que tenía pensando en real...

—¡Nico! ¡Cállate!

Ambos salieron del hotel del infierno (como "amorosamente" Cecilia lo había bautizado) mojados, cansados y asustados.

—Esta noche fue...increíble: literalmente, no se puede creer—Nicolás comentó

—Ni lo digas, pero al menos tenías razón en una cosa: NUNCA la olvidaré

—Ni yo, digo, en un lugar desconocido...

—...sin saber que esperar...

—...llegan extraños que te pueden poner en peligro...

—...te asustas y empiezas a sudar frío...

—...tu corazón late a más no poder...

—...jadeas y apenas puedes respirar...

—...tan peligroso...

—...tan arriesgado...

—...tan...emocionante...

Y ambos terminaron de hablar, se vieron a los ojos, y sabían qué hacer…

—Eso...fue...Dios mío Nico ¡Eso fue genial!—Ceci comentó jadeante en su cama con Nico a su lado, tras finalmente poder llevar a cabo su "asunto pendiente"

—Sí, bueno, no sabía que te gustaban ese tipo de cosas, ¡que va!, no sabía que me gustaban ese tipo de cosas a mi—le abrazó.

—Solo una cosa...antes de dormir...

—¿Si?

—¿Puedes hacer "la voz"?

—¿Te gustó verdad?

—¿Tu qué crees?

—Está bien: Cecilia...esta serrá la última vez qué te entrrometes can la Familia de Oddesa..

Y ambos terminaron jugueteando bajo sus sabanas: si, no fue lo que estaba en el programa, pero si la misión era hacer algo memorable, la misión se había cumplido.

FIN

Hey Pequeños Soles Misteriosos! Pues aquí, súper contenta subiendo este corto de la primera vez de estos dos, desde la particular visión de mi queridísimo Anthony Tesla, de quién abiertamente me he declarado fan y acosadora XD En fin, le agradezco muchísimo por este corto que es muy parecido al que tengo planeado para la historia original…eso si, ambos son igualmente divertidos, así que no se los pierdan. Comenten y dejennos saber qué opinan! Les quierooo!

Los quiero!

Ale