Virginia

El silencio continuaba mientras Eliot sostenía el diario.

─ Entonces, ─ decía sin levantar la vista de los diarios ─ ¿la señorita Virginia murió?
─ Así es ─ respondía seriamente tío Charles observándole ─ Murió de una manera muy fría y espeluznante.
─ ¿Cómo? ¿Cuáles eran los detalles?
El viaje continuaba y ambos aún no llegaban al lugar del crimen. Cuando el joven se puso a corriente sobre los tres asesinatos, no imaginó que una persona como Virginia fuese a morir. ¿Por qué ella?, pensaba. Era justamente el tipo de persona al que nadie desea matar.
─ ¿Los detalles? ─continuaba tío Charloes ─ Tras la cena, hubo una extensa búsqueda que culminó en dos horas: su cadáver estaba dentro de una campana.
─ ¿Dentro de una campana? ¿La campana que generó discusión? ─ repetía consternado ─ ¿Cómo murió?
─ Con varias puñaladas, totalmente brutal. Luego el cadáver fue introducido al interior de la gran campana, pero con un pequeño detalle...
─ ¿Cuál?
─ Un gato junto al cadáver que maullaba.
─ ¿Gato? Es como el gato negro de la historia de Edgar...
─ ¡Ponte serio! No era un gato negro, sino uno común y corriente.
─ Lo siento. No consigo concentrarme.
─ Yo haré que retomes el rumbo, dime, ¿qué opinas de la señorita Virginia?
─ Prefiero conocer la información que sé que recopiló tío.
─ Muy sagaz. Veamos... ─ decía mientras revisaba unos papeles doblados ─ Bien, escucha. Virginia Horer, hija mayor de la gran familia Horer, de grandes cultivos. Edad, veintiocho años. Bastante intrépida y solía asumir el rol de "madre" ante sus dos hermanas mayores ya que su madre estaba constantemente postrada en cama.
─ No es alguien fuera de lo normal ─ pensaba Eliot.
─ Exacto. Una persona aparentemente común. Las únicas relaciones que se le conocían eran con la hija de los Carrington y las hermanas Liles. Bien, ¿qué opinas tú?
─ Quizás sea el tipo de persona que frecuenta hombres
─ No, la calificaban como muy conservadora...
─ ¿Pero cálida? Es la sensación que me provoca. Un aire muy maternal, en donde no perdía una dosis de alegría. Es aún más confuso, ¿por qué asesinarla?
Tantas preguntas le aquejaban al joven Eliot. No le parecía una mala persona y él siempre creía que quienes eran asesinados, por lo general, lo fueron por algún acto que requiriera venganza. Lo que más le atormentaba era que su tío había dicho que todo se contenía en los diarios y ahí no había ningún tipo de indicio. La única razón que se le venía a la mente era la de un asesino que necesitaba hacerla desaparecer para conseguir sus objetivos. Espantoso.
─ Tío, ¿crees que en realidad no haya existido ninguna razón personal para el crimen y todo se deba a un "plan" contra terceros?.
─ Todo es posible. Recuerda siempre lo importante. "Amplia tu mente"

¿Qué tenía de todo esto?

Una persona cálida pero a la vez conservadora. No parecía ser del tipo que solía llamar la atención pero, amable era. Una muerte como la de ella no fue casualidad, sino maquinada de una forma espantosa. ¿No sentía compasión al arrastrar un cadáver de tal manera e introducirlo en un obsejot como una campana?

─ Falta poco; alrededor de doce horas. Espero que para esa instancia ya tengas un esquema más menos claro hijo porque deberás interrogar a varias personas.