Insignificancias

Camino siguiendo la fila, no muy rápido, tampoco muy lento, simplemente normal para alguien como yo, alguien que ha trabajado toda su vida en lo mismo, acarreando y acarreando pesadas cargas. A veces alimento, a veces cosas para el hogar, pero siempre con una carga sobre la espalda.

No me quejo, estoy acostumbrada, nací para eso, nací para ser obrera y con mi esfuerzo y sudor del día a día debo alimentar y darle abrigo a las de más alto rango, sobre todo a la realeza. Mi destino siempre fue éste, desde antes de nacer, desde que me concibieron, siempre supe que sería una obrera, otra trabajadora más.

Aunque en ocasiones mi vida se vuelve emocionante y mientras sigo la fila debo huir, sí, huir, porque hasta yo, una mísera obrera, tengo enemigos feroces que me intentan matar con cada paso que doy, incluso a veces y hasta incinerarme. Pero no entiendo por qué, que yo sepa nunca les he hecho nada, aunque no sé mis antepasados o mis primos lejanos…

Un suspiro y vuelvo a la realidad: seguir transportando. No me conviene perder de vista a la que va delante de mí, porque si lo hago me perderé y perderé al resto que me sigue, mucho peso cae sobre mis hombros y no necesariamente a causa de lo que transporto. Otro suspiro, hoy ando demasiado distraída…

Un grito, desesperación, la fila se rompe, todas corren de un lado a otro, no sé qué hacer. Grito pidiendo ayuda, me he perdido y no sé a quién seguir, la carga se cae de mis hombros…

Alguien avisa que viene el enemigo, pero ¿dónde? ¿Por dónde? No lo veo. Corro desesperadamente de un lado a otro y quizás dando vueltas, no veo a nadie… Tropiezo con la carga que cayó de mis hombros y comienzo a tomarla de nuevo.

Mi cuerpo crujió por completo, ya no hay nada que hacer, el enemigo me ha alcanzado, ya no tengo escapatoria, aquí se terminará mi aire, aquí se acabará mi vida, aquí se extinguirán mis ojos… Fue un gusto, fue un placer, siempre fui una obrera, siempre fui una hormiga, espero que en el futuro pueda descansar, por ahora solo me interesa que mi cuerpo salga del enemigo, que se libere de aquel dedo que me estranguló hasta morir…