Un Daiquirí Por Favor

Capítulo 1 parte 1

Mi nombre es Kevin Clancy y lo más probable es que ni recuerdes haber escuchado mi nombre, pero fui una estrella infantil de la caja boba, presentador de algunos programas de entrevistas y de sorteos de juegos de azar.

Pero ya no me dedico a eso. Anoche probé suerte, por última vez, como comediante, quería sacarme esa espinita que tenía clavada.

Dese hace un tiempo, estuve con esto de sacarme mi licencia como detective privado y he resuelto unos pequeños casos, asignados por mi hermano mayor quien es policía, cosas muy puntuales que le da pereza resolver a esa fuerza del orden.

Pero me habían dado otro caso, uno que estaba muy ligado a mi pasado como actor infantil.

— ¡Despierta que el desayuno esta listo y tienes trabajo que hacer!—mi hermano entró a mi habitación gritando.

Por lo general tiendo a despertarme temprano, pero la noche anterior estuve en el bar de comedia.

— ¿Ni un buenos días? Alguien está tratando mucho con delincuentes últimamente.

—Lo comediante nunca se te va a ir. Baja y hablamos.

Salí de la cama, me vestí, las ojeras delataban que llegué en la madrugada; camino pesadamente, casi por turnos, hasta la cocina.

—Buenos días, señor comediante—me saluda Estefanía.

—Buenos días u deja dejé de ser comediante anoche.

Estefanía es casi como la esposa de mi hermano. Él un policía y ella una victima de un red de pervertidos, un amor de cuentos de hadas moderno y algo sórdido.

— ¿Qué tal te fue anoche?—preguntó mi hermano.

—Me tragué dos cervezas para subir al escenario y soltar mi monólogo. Durante quince minutos la gente se estuvo riendo de mis vivencias laborales.

Estefanía nos sirve el desayuno.

—De verdad tienes talento para eso—me comenta—no creo que dejas dejar la comedia.

—Todos dicen eso—le respondí— ¿Un detective privado comediante? Es un jalado de los cabellos, incluso para una película. Y más si tiene mi pasado.

—Al menos no te molió a golpes un boxeador, eso le pasó a no que trabajó contigo en esa serie—me dice mi hermano.

—Cierto, pobre Josh. Lo que hace la locura de estar de nuevo en la cima. Por cierto anoche hablé con él un rato.

— ¿¡Hablaste con Josh!—me pregunta Estefanía abriendo los ojos como platos, creo que siente cierta atracción hacia él, la típica de una fanática— ¿Lo conoces? ¿Es verdad que lo nominaron a un Oscar?

Mi hermano enmudeció, estaba algo celoso.

—Como dijo Bruce. Trabajamos en la misma serie, solo que mi personaje no fue muy popular que digamos.

—Si, de hecho dejó de salir en una temporada y no le renovaron el contrato—aclara mi hermano—, y aunque no lo creas, hacía del bravucón y vecino del personaje de Josh.

— ¿Tienen otro secreto que me han ocultado estos años?—nos pregunta riendo la cuasi esposa de Bruce—, sabía que habías trabajado de pequeño en la televisión, pero no en mi serie favorita.

A Estefanía le encanta ir a las convenciones de series pasadas o canceladas, la serie en donde una vez laboré es su favorita. Primero la descargó de internet y estaba con esto de que la reeditaran en DVD, recogiendo firmas para eso.

—Debes contarme sobre eso. Eres un afortunado; lo más cerca que estuve de Josh fue durante la convención del 2007, a unos quince metros.

—Lo podrás interrogar otro día, amor—dice mi hermano mirando a su cuasi esposa—hay un caso que debe resolver. De hecho debe estar por llegar la persona afectada.

—No me contaste sobre eso.

—No me preguntaste. Debe estar por llegar, dentro de unos minutos.

—Entonces, voy a limpiar mi oficina.

Si, tengo oficina, el anexo en la planta alta de la casa de mi hermano. Fue mi refugio en los días que quise seguir en el mundo de la farándula y de mis días cuando e acercaba al alcoholismo. Pero ahora es un lugar diferente, es donde hablo con mis clientes.

Parte 2

Mi hermano me dio los datos del cliente. Subí a mi oficina y en pocos minutos de espera, llegó una mujer algo mayor. Su nombre Alexandra King.

— ¿Detective Clancy?

—El mismo.

—No pensé que fuese tan joven, y su nombre se me hace familiar.

Si tuviese un dólar por cada cliente que dice esa frase ya fuese millonario o cerca de serlo.

—Vengo para solicitar sus servicios, me dijeron que apelara por usted antes de poner la notificación de desaparición de mi hermana, Jesica.

— ¿Tiene mucho tiempo extraviada?

—Desde el viernes pasado. No atiende el teléfono móvil que tiene.

—Voy a necesitar la foto de su hermana, algunos datos sobre ella como último empleo, alergias, si está medicada o si cree en alguna locura como la cienciología.

Hubo un silencio incómodo. Supuse que mi hermano siempre tuvo razón sobre mi comediante interno.

—Aquí le dejo esta carpeta con sus datos. Si le sirve de algo es actriz.

Ya vi porque me asignaron el caso.

Y Alexandra prosigue.

— ¿Esto va a demorar mucho?

—Con estos datos que me dio o seme hace muy fácil o difícil encontrarla. Pero no se preocupe de que sea encontrada, será encontrada.

Otro cliente que no me tomó en serio, lo vi en sus ojos.

— ¿Debo darle u porcentaje por sus servicios por adelantado?

Me convenía algo de viáticos para comenzar. Pero no me convenía sacarle tanto.

—Con un diez por ciento puedo comenzar. Tengo mi moto así que solo gastaré en la gasolina.

Creo, al sol de hoy, que soy el detective mas infravalorado de este estado.

—Aquí tiene—me entregó la cantidad de trescientos dólares y pensé en bajarle el costo por mis servicios, sin importar el resultado final del caso.

Dejé que los hechos me empapasen. Y acudí a mi fuente de información sobre la farándula, mi cuasi cuñada.

Si alguien sabe de ese tema y de los ofidios de la caja boba, mucho más que los acosadores de celebridades, pues es Estefanía. Después de limpiar la casa, pasa horas viendo los programas sobre chismes de famosos.

Bajé para hablar con ella, esperando que esté de buen humor. Me vio, la vi. Estaba instalada al frente de la televisión.

— ¿No deberías estar trabajando en un caso?

— ¿No deberías estar haciendo algo mejor que estar viendo esos programas?

—Tuche mi buen.

Tomé asiento a su lado.

— ¿Qué sabes de esta actriz?—le pregunté mientras le entregaba la foto de la hermana de mi cliente.

Abrió los ojos como platos. Luego soltó una exclamación.

— ¡Es nada menos que Jesica King! De una novela recién culminada "Amor con sabor a coctel"

— ¡Que nombre para un dramático!

—Y ¿Qué necesitas saber sobre ella? Aparte de que está extraviada.

—Si está soltera, no ves lo hermosa que es.

Suelta una risa, sabía que estaba bromeando con lo de su soltería. —Dicen unos que tuvo algo con el productor de su telenovela, otros dicen que tiene problemas familiares y por eso escapó.

Sonaba convincente, para comenzar una investigación.

Estefanía continuó su comentario.

—Nadie, ni los chismosos que merodean por su apartamento, saben algo exacto sobre el asunto, pero apuntan a su desempeño laboral.

— ¿Trabajaba bien?

—Su papel fue tomando tanta importancia que llegó a tener el mismo número de líneas que la actriz principal, esa diva de Karla Baker.

Parte 3

Por primera vez sentía empatía con uno de los implicados en el caso en el que trabajaba. Y hasta pude entender los motivos, sean cuales hayan sido, de Jesica para mantenerse en el duro mundo del entretenimiento. Al menos su personaje se ganó al público, el mío no tuvo tanta suerte.

Y por muy duras que puedan ser unas estrellas, aún no conozco el primer caso en donde trate de sacar del mercado a la competencia. Y hasta es ridículo mandar a desaparecer a alguien que si bien opaca al principal, genera audiencia. Por muy cariñosa que la hayan visto con el productor del ofidio. Y como le han sacado fotos así a la muchacha.

Aunque ella se le puede considerar una estrella juvenil, al menos en mis estándares, esa es otra marca, casi indeleble, que les ponen a los actores jóvenes que quieren seguir en el negocio. Un día eres lo máximo y al otro te escupen. En mi caso, si no te toca un buen secundario, puedes irte olvidando de seguir alardeando de que sales en la caja boba con tus amigos, por un buen tiempo.

Supuse lo más simple, como primera opción.

Harta de la presión familiar, por alguna razón, y de los conflictos sin sentido en el set de trabajo, decidió irse a algún sitio tranquilo; pensando que así se calmarían las aguas para luego regresar a su casa. Algo debió salir mal y su regreso se alargó, o lo hizo para hacer morbo y lucrarse por algún lado, con lo habitual, una demanda allá o una amenaza por aquí.

Y así tracé mi plan de acción.

Lo más sensato es comenzar por el último sitio donde estuvo. Sacar la información que pueda y luego saltar a otros sitios, como el set de grabación.

Revisé los datos que me dio su hermana. Se había alojado en el Hotel Bahía Sur en la ciudad costera de Amparo.

Eso implicaba un viaje en moto por la autopista, tenía tiempo sin hacer uno.

Creo que el último que di fue hace unos cuatro años por un evento de caridad de la televisora donde trabajé por última vez para entretener al prójimo.

Fui el conductor mas querido de la cadena y me querían para animar a su famoso "Bingo para ayudar a los niños sin escuelas" o algo así se llamó el extraño show en el que fui maestro de ceremonias, el otro conductor no quería presentarse, ya que le molestaba competir con la sangre joven de la cadena, y más si los maquillistas trataban de disimular sus canas y arrugas, haciéndolo ver como el monstruo de Frankenstein. Aunque ya le decían así a eso señor desde hacía tiempo, por la cantidad de operaciones que se había hecho, a petición de la cadena claro.

Si había un sitio para los escapistas, la pequeña urbe llamada Amparo era el lugar. Una vez una próspera ciudad portuaria, ahora una urbe de sueños de escape y de gloria de sacar de su letargo el amplio litoral que tienen. Siempre vieron al turismo como una maldición. Y viviendo allí, comparto su punto de vista hasta el sol de hoy, sus casinos a la larga fueron un mal peor para combatir el alto desempleo que tuvo la ciudad hace tiempo, pero se acostumbraron a ellos, pero jamás a los turistas que iban con sandalias a jugar a los casinos. Estaban por todos lados, hasta tuvieron que hacer un distrito netamente de hoteles para los turistas dejaran de deambular como zombis de un lado a otro de la ciudad.

Viví un tiempo allí, antes de mudarme a casa de mi hermano y de mi penúltimo empleo como conductor de programas de entrevistas.

Fui allí donde descubrí la comedia tipo stand up, que puedes hacer reír a otros con tus penurias personales y laborales, que no importaba llegar con ojeras a tu empleo como profesor suplente, podías decir que te mataste con la clase que ibas a dar, cuando en realidad estabas contando chistes en el único bar de comedia que hay en toda la ciudad que le daba oportunidad a aficionados cada fin de semana. Aprendí que aparecer en ¿"Que le pasó a esta estrella infantil"? en un especial sobre la serie a la cual adicionaste solo para tratar de convencer a tus padres de que no eras un niño tan ocioso e inventador de boberías típicas de la edad, no estaba tan mal, o que fueses el guía turístico improvisado de un chef y de su equipo de filmación de su programa culinario de una cadena importante de televisión, por la ciudad no era del todo malo, al contrario, le dabas a conocer tus gustos culinarios al mundo sobre la comida chatarra del lugar en donde vives.

Al menos conservé mi integridad, la física más que todo, al nunca asistir a esas convenciones de series retro, bueno tampoco fui tan importante en ese show. Y siempre fue algo bueno para mí, al menos siempre lo vi así. Si bien a muchos les pareció interesante, no fue motivo para no darme un empleo, o para suplir a unos amigos en sus ausencias en sus puestos de trabajo.

Que días aquellos. Si, fue en esos días que me volví a ver con mi hermano mayor, a quien deje de ver después del divorcio de nuestros padres. Se divorciaron al ver que su hijo mayor no fue una estrella del beisbol y su hijo menor una de la caja boba. Estábamos destinados a ser como ellos, de la clase trabajadora muy cercana a la media y sus sueños de grandeza.

Pero nunca en esos días escuche sobre ese hotel, cosa que me extrañó. Aun conozco la ciudad, así que no estuve dando vueltas, como un turista, pero lo ideal sería recurrir a fuentes secundarias de información.

Con una llamada bastó.

Me encontraría con dos viejos amigos que dejé en esa ciudad. Estaba listo para patear la carretera, llegar a Amparo y ponerme al día con ellos y con el caso.


Nota del Autor: Esta es mi historia de regreso. De seguro con esto comprenderán a Kevin y su particular forma de ser. Como siempre !Que vivan los indies¡ No será una Sophie o una Cecilia o un Josh (aunque este es un spin off) pero para todos aquellos que creen que no podrán contra un "best seller" de la pág, en algun momento todo cambiará.