Shaylee - La Historia de la Doncella de Hielo ¿Fantasía o Realidad?

Erase una vez, hace mucho tiempo en el Condado de Cerdeña existía una joven Doncella, quien ocultaba fuertes sentimientos, y cansada de siempre mostrar una fachada ante los demás, estaba decidida a comenzar de nuevo. Queriendo alejarse de todo lo que la rodeaba, huye del castillo en busca de un lugar donde no debiese fingir algo que no sentía.

De esa forma llega a un pequeño pueblo llamado Sassari, en el cual tenía especiales recuerdos, de cuando era niña. Se instalo sin problemas, y con la esperanza de no ser reconocida por nadie, comenzó una nueva vida.

Pero sin ella saberlo, alguien seguía sus pasos. Un joven fue enviado desde el palacio para encontrar a la Doncella y llevarla de regreso a donde pertenece. El joven había escuchado muchas cosas sobre la chica, incluso llego hasta él la historia de la "Doncella de Hielo", algunos conocidos de la princesa se referían a ella de aquella manera. Decían llamarla así, ya que la princesa, a su parecer, tenía escasos sentimientos y casi nunca sonreía o mostraba interés en algo, la catalogaban como una persona fría y carente de emociones. Por otro lado, también hubo quienes tenían opiniones distintas hacia la Doncella, aunque si bien la describían como alguien quien no mostraba su vulnerabilidad fácilmente.

Un día el joven se acerco a la Doncella, sentía la necesidad de estar con ella, no solo por el hecho de tener que hacer su trabajo, si no también, porque quería conocerla, quería saber quién era aquella chica y quería llegar a saber que escondía. Así que poco a poco se fue allegando a ella, haciéndose su amigo.

"- Háblame de tu familia y amigos" le dijo un día el joven. Ella le sonrió y con dulzura respondió: "- Mi familia es muy especial, y debo admitir que los extraño…"

"- Si es así, entonces… ¿Por qué no regresas con ellos?" Ella tomo una pausa antes de responder: "- No puedo. Aun no. Debo poder cambiar algunas cosas antes de regresar"

"- ¿Qué cosas?" pregunto con interés. "- Cosas… en mi" respondió casi en un susurro. Él la observo detenidamente y luego de un minuto pregunto: "- ¿y qué hay de tus amigos? No has mencionado alguno" ella alzo la mirada y por un segundo lo vio a los ojos, para después desviar su mirada hacia el gran firmamento nocturno.

"- Amigos… no creo que me quede alguno. O quizás tal vez no llegue a tener uno real" dice poco después con lo que él pudo observar como una media sonrisa, y él supo que detrás de esa sonrisa se escondía un dolor pasado. Y en ese mismo instante se juro que descubriría lo que ella por tanto tiempo había ocultado.

El tiempo paso, y el joven y la Doncella se fueron acercando cada vez un poco más. Ambos ocultando parte de su vida. Ella, su pasado. Él, la verdadera razón de estar a su lado.

"- ¿Por qué ocultas lo que sientes? ¿Por qué no dices lo que piensas?" preguntó en una ocasión manteniendo su mirada en los ojos castaños de ella.

"- Porque aun cuando lo hiciera…" ella se interrumpió unos segundos y apartando la mirada, continuó diciendo "no me escucharían… Y además, también he aprendido que algunas veces es mejor callar. ¿No lo crees así?" terminó preguntando al volver su vista hacia él, teniendo una leve sonrisa en su rostro.

El joven había notado que ella siempre sonreía, aunque en ocasiones desviara la mirada, y cambiara el tono de voz, siempre en algún momento ella sonreía. Pero algunas veces esa sonrisa parecía causarle algún dolor, como si le costara mantenerla. ¿Puede que sus labios muestren una sonrisa, mientras que sus ojos ocultaban las lágrimas que realmente querían brotar?

¿Qué escondía la Doncella? ¿Por qué se alejo de su familia y amigos? ¿Qué le había sucedido para ella ocultar tan intensamente sus sentimientos? ¿Cuál era la razón de haber forjado esa coraza en su corazón?

Él quería conocer todas esas respuestas, quería que ella le diera su confianza, pero por encima de eso, quería permanecer en su vida, quería que ella buscara consuelo en sus brazos. Y para eso quizás tendría que ahondar más en su pasado, y muy posiblemente decirle la verdad, no podía seguir ocultándola por mucho más tiempo.

"- Quiero decirte algo…" le dijo él una tarde, ella lo miro entre intrigada y confusa pero aun sonreía "llegue a este lugar buscándote, no sabía con exactitud con que me encontraría, tu familia y amigos me habían contado diferentes cosas sobre ti…" a medida que fue hablando notaba como ella cambiaba su expresión, su sonrisa se había desvanecido y en su lugar estaba una máscara que no podía descifrar. "Pero creo que puedo decir que ninguno de ellos te conoce por completo, ¿no es así? Ninguno ha intentado llegar por completo a ti…" antes de poder continuar hablando ella se levanto de donde estaba y luego de murmurar: "- Es hora de que me vaya" se alejo de él, sin mirar atrás, sin una sonrisa.

Los días pasaron, mientras el joven intentaba en cada ocasión acercarse a la Doncella, pero era como si lo que había pasado entre ellos no hubiese existido, como si resultasen dos desconocidos. Ella tan solo le ofrecía respuestas monótonas.

"- Tenemos que hablar…" le dijo con decisión. Ella lo miro con escepticismo y tan solo respondió: "- No. Tú y yo no tenemos nada de qué hablar. Puedes regresar cuando desees e informarle a todos en el castillo que no pienso volver"

Y así la Doncella comenzó a alejarse cada vez más. Él joven noto como ella se ensimismaba cada vez más, ya no era la misma chica que él había encontrado tiempo atrás. Él mantuvo una distancia cautelosa, vigilando los movimientos de ella cada día que pasaba. Y al solo observarla se dio cuenta de algo, la joven lentamente se desgastaba…

¿Realmente era la Doncella de Hielo? ¿O aquello solo era una fachada?

Cuando se acerco nuevamente a la Doncella, lo hizo estando dispuesto a averiguar lo que ella ocultaba, sin importar como, quería descubrir a la verdadera Doncella, aunque para eso fuera necesario que ella tuviese que enfrentarse a sí misma.

"- Dime lo que escondes detrás de esa coraza en tu corazón, esa que has forjado desde hace tanto tiempo, esa que nadie puede penetrar, esa a la que no dejas llegar a nadie... Dime qué es eso que guardas, que temes que los demás descubran..." se lo dijo con convicción y firmeza. Ya no habría más rodeos, quería llegar a la verdad oculta. Ella lo miro, y sin manifestar alguna expresión en su rostro dijo: "- No sé de que hablas. No tengo nada que ocultar…"

"- Entonces dime ¿por qué huiste del castillo? ¿Por qué te alejaste de tu familia y amigos?" ella por un momento pareció querer ignorarlo, quería huir una vez más. Él pensó un instante y al ella no responder dijo: "Yo no te obligare a regresar, esa jamás fue mi intención. Nadie en el Castillo sabe que te encuentras aquí, o que yo estoy contigo"

Por un momento ella lo vio con duda, luego volvió la vista y dándose media vuelta dijo en un murmullo: "- ¿Preguntas porqué me fui? La respuesta corta seria, porque ya no quería vivir en mentiras, no podía continuar fingiendo..." se detuvo por unos segundos, él noto como ella tomo aire lentamente, como si estuviese intentando frenar algo. "Fingir que todo estaba bien, mentir al responder: bien, cuando preguntaban como estoy. Y puede que me haya cansado de esperar…"

"- ¿Esperar que?" quiso saber. Ella lo miro de reojo y formo una media sonrisa antes de responder: "- Un cambio…" fue lo único que salió de sus labios. "- ¿Un cambio de quien?" continuo insistiendo y se acerco a ella. "- Buena pregunta. Aun no estoy segura de cuál sea la respuesta…"

Los días corrían y a pesar de que la Doncella en ocasiones intentaba levantar aquella barrera a su alrededor, el joven no lo permitía, continuo acercándose mas y mas. Atravesando la coraza que ella había formado.

Y él mismo se sorprendió cuando ella sin razón alguna le pregunto: "- ¿Cómo puedo recuperar algo que ya está a punto de extinguirse?" aquella pregunta le pareció extraña, y no sabía con exactitud qué era lo que significaba. "- Creo que si algo comienza a extinguirse es porque no tiene la fuerza suficiente para permanecer presente" le respondió, y noto como ella pareció pensar su respuesta por unos momentos. "- Es decir, que recuperarlo es casi imposible ¿no es así?" le pregunto esta vez con un dejo de nostalgia. "- Nada es imposible, solo debes esforzarte un poco más para conseguirlo, ser perseverante…"

Las conversaciones cada vez se fueron profundizando por parte de ambos. Era como si comenzaba a existir una equivalencia entre ambos jóvenes. Para la Doncella aquello fue algo que no había pensado experimentar, nunca creyó poder conocer a alguien que tuviese el valor de adentrarse en su solitario corazón. Para él resulto cautivante poder conocer el verdadero ser de la Doncella.

Una Doncella de hielo, con un frágil corazón.

" - ¿Y qué piensas hacer ahora? ¿Regresaras al Castillo algún día?" le pregunto el joven una noche. Ella viendo el cielo colmado de estrellas y con una leve sonrisa, respondió: "- Claro que regresare, es mi hogar. Solo debo estar preparada para que cuando regrese, estar segura del camino que debo seguir. Sé que quizás algunas cosas no cambien, pero al menos yo continuare avanzando. Pero mientras tanto…" lentamente volvió su vista hacia el joven y cuando su sonrisa se enmarco aun mas en su rostro, termino por decir: "permaneceré aquí, este lugar también se ha convertido en mi hogar, y aquí no tengo nada que fingir…"

Y ahora yo te pregunto: ¿Quien es la Doncella de Hielo? ¿La conoces? ¿Dónde está? ¿Que oculta?

La Doncella se esconde en cada uno de nosotros. Todos en algún momento hemos ocultado lo que sentimos o pensamos. Algunas veces lo hacemos por vergüenza, por miedo a ser rechazados o a no ser escuchados, miedo a ser ignorados, y en ocasiones lo hacemos simplemente por el hecho de no mostrarnos débiles ante los demás.

Llegamos a ocultar tantas cosas sin darnos cuenta, que en ocasiones parecemos autómatas, actuando solo por impulso y monotonía. Formamos una barrera a nuestro alrededor, queriéndonos hacer autoinmunes al dolor, a la decepción, a la perdida, pero lo único que hacemos en realidad, quizás sin percatarnos, es acumular toda esa carga de emociones, acumularla hasta ya no poder más, hasta sucumbir por la presión de eso que hemos ocultado, esas palabras que imploraban ser dichas, esas acciones que nos cohibimos de hacer, esas dudas que acallamos y esos temores que jamás enfrentamos. Todo se convierte en un gran sentimiento que puede acabar destruyéndonos lentamente si no lo liberamos a tiempo, si no encontramos el valor de enfrentarnos a nosotros mismos.

Siempre recuerda esto: Tú eres el único obstáculo que existe para lograr lo que en verdad deseas…

Fin