Epílogo

Cinco años habían pasado desde que Valentina y Antón se casaron, tiempo en el que habían aprendido a compartir su vida, sus alegrías y tristezas, sus logros y sus fracasos pero sobre todo en el que se demostraron sin descanso todo el amor que sentían.

"Feliz aniversario" le dijo Valentina mientras entraba a la alberca, con un bello bikini azul que resaltaba su mirada, y en donde ya la esperaba Antón. Aquella noche era la primera de la semana que planeaban pasar en su casa de playa en México.

"oficialmente aún faltan unas horas" dijo un divertido Antón, al darse cuenta que era justo la media noche.

"si quieres me voy" le repondió Valentina con la voz más sensual e insinuante que sabía que volvía loco a Antón.

"nunca" aclaró mientras tomaba su mano y la atraía hasta su pecho, "nunca te vayas de mi lado" le dijo justo antes de tomar su cara entre sus manos y besarla profundamente.

"te amo Antón Lieberman" suspiró Valentina con la respiración entrecortada por las sensaciones que le había generado ese beso.

"yo te amo Valentina Lieberman" respondió mientras la cargaba, haciéndo que ella enredara sus piernas alrededor de su torso y así pudieran seguir profundizando su beso, él aprovechó y le desató el nudo superior del bikini, lo que provocó en Valentina una sonrisa de suficiencia, al saber que a pesar del tiempo, Antón aún era víctima de sus seducciones. Ella se aferró más a su abrazo, y enterró sus dedos en su cabello mojado, lo que invitó a Antón a continuar y le deshizo el siguiente nudo, logrando que sus pechos quedaran expuestos, y en contacto total con su piel, él decidió mover una de sus manos y rozar aquellas cumbres que tanto le gustaba devorar, pronto escuchó como su mujer gemía, invitándolo a seguir con sus caricias. Sin dudar un momento más le retiró la parte inferior del bikini y le hizo el amor hasta que ella se llenó la boca con su nombre, no había nada mejor que saber que ella le pertenecía y que hasta en el más grande de los extásis, reafirmaba que él era su dueño.

Cuando reposaban sobre un camastro al lado de la alberca, Valentina se recargó en el pecho de Antón y empezó a recorrer el contorno de su bien trabajado abdomen, mientras él recorría la espalda desnuda de su mujer, con sus dedos hasta llegar a sus caderas sintiendo cada milímetro de su piel.

"me siento tan feliz a tu lado" exclamó Antón interrumpiendo los pensamientos de Valentina, "nada podría hacer más perfecto este momento" añadió.

"estoy segura que hay algo que si lo puede hacer" dijo mientras sonreía y se sentaba en el camastro.

"¿qué cosa?" preguntó sosprendido por su declaración y sentándose también en el camastro, para colocarse en frente de ella.

Valentina le dio esa sonrisa que volvía loco a Antón, mientras tomaba la mano derecha de éste y la llevaba hasta su vientre. Él puso los ojos como platos, e inmediatamente compartió una sonrisa con su esposa.

"Val, ¿quieres decir que…?" no pudo terminar la frase, porque su mente ya iba a mil por hora.

"Si Antón, estoy embarazada" respondió con la mirada brillante de la expectación y la felicidad que la embargaban por compartirle la noticia. Él se puso de pie inmediatemente y la abrazó, al tiempo que la levantaba del piso para dar una vuelta con ella.

"me has hecho el hombre más feliz del universo. Val, un hijo" le dijo al oído mientras el abrazo continuaba.

"tuyo y mío" susurró cuando la colocó de nuevo en el piso y acunó su rostro entre sus manos para se besarla tiernamente.

Antón y Valentina habían decidido tener hijos, y para ello consultaron a una gran cantidad de especialistas en medicina y genética para conocer los riesgos que correrían, pero les hicieron saber que no había una diferencia significativa comparada a los embarazos donde no hay vínculo sanguíneo. Valentina tenía algunas semanas sin tomar algún tipo de precaución y sabía que para que su cuerpo se liberara de las hormonas podía pasar mucho tiempo; sin embargo, aquello se dio y eso sólo aumentó su sorpresa y su felicidad.

"¿desde cuándo lo sabes?" preguntó cuando se separaron por un momento.

"hace una semana me empecé a sentir mal, pero fue hasta hoy por la mañana que se me ocurrió hacerme una prueba de embarazo, según los cálculos he de tener entr semanas"

"Val, el viaje y todo lo que acaba de pasar" Antón se preocupó.

"Tranquilo, mañana a primera hora le escribé a Guillermo para que me recomiende un colega acá y pueda revisarme. Sólo quería que tú fueras el primero en saberlo"

"Te amo, no tienes idea cuánto"

"creo que un poco" sonrió y lo volvió a besar.

Un año y medio después Valentina estaba en la sala de su casa, haciendo los últimos ajustes en su hermoso vestido asimetrico de encaje color crema, para poder irse a la iglesia.

"Eres la madre más hermosa del mundo, lo sabes ¿no?" le dijo Antón a Valentina mientras estaba recargado desde la puerta de la estancia y la observaba fijamente. Él usaba un traje azul marino y una camisa blanca sin corbata que lo hacían ver muy varonil.

"y tú, el padre más adorable de todos" caminó unos pasos hacia él para tocar su rostro, y cuando estaban a punto de besarse cuando un ruido en la puerta los interrumpió.

"¿Se puede?" preguntó una voz familiar.

"¡ Papá ¡" exclamó una sorprendida Valentina al ver que su padre entraba con un ramo de flores y dos bolsas de regalo, "¿qué haces aquí?"

"yo… yo les debo una disculpa" dijo apenado, y avanzando un poco más hacia la joven pareja, dejó las cosas en uno de los sillones y se aclaró la garganta, "fui muy duro con ambos, pero sobre todo contigo Valentina, eres todo lo que tengo en vida y me porté tan intransigente cuando me revelaste tus sentimientos hacia Antón, que siento que te fallé como padre. Además haberte ocultado lo de tu madre, fue lo peor que pude hacerte a ti y a su memoria. Todo este tiempo me he arrepentido tanto de mi forma de actuar que no tenía el valor de buscarlos, pero Philipe me convenció de que valía la pena intentarlo. Necesito que pedirles su perdón." Valentina volteó a ver a Antón con los ojos cristalinos, él le dijo todo con la mirada y le sonrió ligeramente.

"no hay nada que perdonar papá" respondió mientras corría a abrazarlo y lágrimas brotaban de esos hermosos ojos azules que le heredó. Augusto se relajó y le devolvió el abrazo a su hija, sabiendo que por fin había recuperado a la persona más importante en su vida. Ahora él vivía solo, ya que después de todo lo que Aurora había provocado, decidió divorciase de ella y darse una nueva oportunidad para reiniciar su vida.

"disculpen que los interrumpa" dijo Jimena que se aproximaba desde la escalera con Quique, "pero mis ahijados están impacientes".

"papá, quiero que conozcas a Antonella y a Roderick, tus nietos" comentó mientras le entregaba a uno de los mellizos y de inmediato el pequeño Roderick lo observó con aquella mirada gris tan digna de los Lieberman.

"es idéntico a Antón" comentó Philipe, cuando entró a la sala.

"totalmente" respondió fascinado por lo hermoso de su nieto.

"y ella es idéntica a su madre y a su abuela" dijo Valentina que cargaba a Antonella.

"sólo que con un pequeño detalle" agregó Antón divertido, mientras recibía a su hija de brazos de su esposa y la sostenía para que estuviera de frente y viera a toda su familia.

"es toda una Lieberman", añadió el abuelo Roderick y la pequeñita abrió los ojos para fijar su mirada en Augusto y enseñarle aquellos hermosos ojos grises que compartía con su hermano mayor.

"lamento hacer esto, pero si no nos damos prisa no llegaremos a la Iglesia" apuntó Gina.

La fiesta de bautizo de los mellizos fue muy especial, Valentina destacaba aún más por la inmensa alegría que la provocaba el haberse reencontrado con su padre, y éste a su vez veía que su hija disfrutaba de su vida al lado de su sobrino.

"Gracias Antón" dijo mientras tomaban una copa juntos en aquel amplio jardín.

"¿por qué?"

"por hacer a mi hija tan feliz, nadie lo hubiera logrado tan bien" Antón se sorprendió muchísimo por las palabras de su tío, y puso una mano en su espalda mientras daba de palmadas a uno de sus homóplatos.

"es ella quien me hace feliz a mi" suspiró mientras sonreía y veía bailar a su esposa con el pequeño Roderick.

"Disculpe señorita, me haría el honor de concederme esta pieza" preguntó Antón con un tono verdaderamente elegante.

"por supuesto caballero, pero no sé si mi acompañante lo apruebe" respondió Valentina, mientras el pequeño Roderick aplaudía y sonreía, para posteriormente ser atrapado por los brazos de su abuela que estaba más que dispuesta a bailar con él, ya que Antonella tenía eclipsados a Philipe y a Augusto.

"¿sabes que estás deslumbrando a todo el mundo?" cuestionó divertido al poner sus manos en la cintura de su esposa y ésta enredó sus manos alrededor de cuello.

"es que estoy tan feliz Antón, todo ha sido perfecto" señaló con una amplia sonrisa en su rostro, de esas que hacían que él perdiera el sentido de todo.

"tú haces que todo sea perfecto" le dijo mientras iniciaba una canción lenta, esa que habían bailado cuando se casaron.

"gracias por hacerme la mujer más dichosa del mundo" declaró y él pegó su frente a la de ella.

"sólo quiero satisfacer los deseos secretos de tu corazón" dijo antes de sellar sus labios con un beso.

FIN


Young and Beautiful – Ingrid Olsson (piano version)