Requiem

Capítulo 1: El pacto de vida

En una pradera, pasada la media noche, dos personas corrían detrás de una espectral criatura que volaba bajo tratando de huir de ellos.

–¡Requiem! Se está acercando al río, usa el hechizo del hielo cuando llegue ahí.– indicó uno de los jóvenes, un muchacho de cabello y ojos rojos cuya vestimenta consistía en unos pantalones morados, una camisa ajustada sin mangas de color negro, una larga capa negra dividida en varias piezas y zapatos y guantes a juego.

–¡Entendido!– acató la chica que lo acompañaba, ella tenía un larguísimo cabello rubio con un sombrero blanco encima y un traje blanco parecido a un vestido pero desgastado y con shorts morados encima. Ella también usaba guantes y botas blancas con morado.

El fantasma al que perseguían pronto llegó al punto indicado por el joven pelirrojo. La jovencita de blanco extendió sus manos hacia el frente y luego las levantó lo que hizo que el agua se alzara y se congelara alrededor del espectro.

–¡Chorus! ¡Ahora!– exclamó Requiem y su compañero hizo aparecer en su mano derecha un cetro con una enorme joya azul en la punta. La joya brilló fuertemente y el fantasma desapareció de su lugar, volviéndose visible dentro de la joya. El agua del río se descongeló y regresó a la normalidad. –Que bien, por fin lo atrapamos.– celebró la rubia acercándose a Chorus quien inspeccionaba la piedra preciosa meticulosamente.

–Mostró mucha resistencia… no es común que nos tome tanto tiempo atrapar a un fantasma de su nivel.– analizó el muchacho con cierta consternación.

–Tal vez sus asuntos pendientes eran demasiado serios.– supuso la chica.

–Tendré que pedirle a Echo que lo investigue… Rythm, ven acá.– llamó Chorus y frente a él apareció un espíritu de cabello naranja, ojos azules y vestimenta azul.

–¿Sí, amo Chorus?– preguntó la criatura con su voz monótona y carente de emociones.

–Por favor acompaña a Requiem a su casa. Yo iré a ver a Echo.– pidió el pelirrojo.

–Sí, señor. Vamos señorita.– Rythm miró a su espalda y un pequeño agujero oscuro apareció.

–Claro. Nos vemos después, Chorus.– se despidió la rubia.

–Descansa.– fue la despedida de Chorus. Requiem entró al agujero oscuro seguida por Rythm. Chorus observó la joya de su cetro por unos momentos más antes de caminar en dirección contraria a donde el agujero se cerraba. –Vas a necesitar todo el descanso que puedas conseguir.–

Al otro lado del portal oscuro, Requiem y Rythm salieron para llegar a la sala de una casa humana común y corriente.

–Uf, parece que nadie está despierto, que bueno.– celebró la muchacha y se quitó el sombrero. De inmediato su largo cabello rubio se redujo hasta transformarse en una cabellera castaña un poco más corta y lacia, sus ropas cambiaron a unos pantalones de mezclilla y una camisola rosa con sandalias en lugar de sus botas blancas.

–¿Ah eso crees?– interrogó una voz masculina desde la puerta que daba a la cocina y encendió la luz revelando a un hombre un poco mayor en su bata de noche verde.

–Aaw, papá ¿qué haces despierto a esta hora?– se quejó la muchacha.

–Saliste sin avisarme, es obvio que me preocuparía y te esperaría, niña malagradecida.– regañó el señor.

–Lamento mucho las molestias, señor. Surgió un trabajo de repente y mi amo mandó llamar por la señorita Requiem.– se disculpó Rythm.

–Por favor Rythm, deja de referirte a ella como Requiem cuando no está en tu mundo, su nombre es Selene, por todos los cielos.– se quejó el padre de la muchacha.

–Sí, señor. Mis disculpas.–

–Papá, déjalo, es la costumbre.– rió Selene un poco.

–Así es, hermano, dale algo de espacio a la chica.– intervino otro hombre, muy parecido al padre de Selene pero más robusto, que bajaba de las escaleras.

–No te metas Samuel, esto es entre mi hija y yo.– reprendió el padre de Selene.

–Pero estás en mi casa, Derek.– alegó Samuel.

–Y todo esto está pasando por culpa de tu hija ¿o qué acaso ya se te olvidó?– reclamó Derek molestándose un poco.

–No, por supuesto que no se me ha olvidado.– lamentó Samuel –Pero por eso mismo no puedes ser tan estricto con ella, ahora dependemos de Chorus para que ella viva, si no hacemos lo que él pide, Selene podría…–

–¡Ni si quiera lo digas!– exclamó Derek asustando tanto a Selene como a su tío Samuel. –No quiero ni imaginarlo.–

–Tranquilícese señor. Le aseguro que mi amo tiene las mejores intenciones y ningún daño le ocurrirá a la señorita Re… Selene.– se corrigió Rythm.

–Gracias Rythm. Y por favor no le menciones nada de esto a tu amo.– pidió Samuel.

–Sí, señor. Buenas noches.– se despidió el espíritu y despareció.

–Papá… lo de esta noche fue….– trató de excusarse Selene pero su padre la interrumpió.

–Ya déjalo así, vete a dormir, tienes clases mañana.–

–Buenas noches. Que duerman bien.– se despidió Selene y subió las escaleras. Samuel se acercó a su hermano y puso una mano sobre su hombro.

–Estará bien, hermano. Selene es una chica fuerte.–

–Pero no tendría por qué estar sufriendo esto… si tan solo… si tan solo no hubiera sido tan egoísta y la hubiera dejado ir con su madre…–

–El consejo no lo hubiera permitido, lo sabes bien. Anda, sube a dormir un poco, te hace falta.– pidió Samuel y acompañó a Derek arriba.

Selene entró a su cuarto sigilosamente y trató de sacar su ropa de vestir sin hacer ruido ni encender la luz, pero acabó golpeándose la cabeza con un cajón.

–¿Qué estás haciendo?– preguntó una voz adormilada desde una de las camas gemelas de la habitación. Era una muchacha de alborotado cabello rizado y ojos azules como los de Selene. –¿Vienes de una fiesta o qué?–

–Augh, Vanessa ¿podrías encender la luz? Necesito encontrar mi pijama.–

–Sí, sí.– Se quejó la aludida y encendió una pequeña lámpara que reposaba sobre el buró en medio de ambas camas. –¿Y? ¿Qué tal estuvo la fiesta?–

–No fui a ninguna fiesta, primita. Chorus me llamó a trabajar.– respondió Selene con fastidio.

–Ah que aburrido. Y yo que creía que por fin actuabas como una adolescente normal y te escapabas a una fiesta.–

–Que va, estoy muerta, lo único que quiero es dormir, Chorus me ha tenido trabajando sin descanso toda la semana.–

–Malvada, no digas eso. Vas a hacer que me sienta mal.– reclamó Vanessa arrojándole un cojín a su prima mayor.

–Pues es la verdad, últimamente hay muchos fantasmas por ahí.–

–Eso no, la parte de que estás muerta. Ya no lo digas ni de broma, por favor.–

–Hmm, pues por eso sí que no me pienso disculpar ¿eh? Apenas así muestras un poco de conciencia por lo que haces.–

–Para tu información me siento muy culpable por lo que pasó.–

–¿Y cómo no? Si fue tu culpa.– interrumpió otra voz desde el pasillo.

–¡Cállate Harry!– regañó Vanessa, Selene en cambio fue a abrirle la puerta a su otro primo, quien estaba en la puerta con cara de fastidio.

–Lo siento Harry ¿te despertamos?–

–No, Selene, simplemente tuve que hacer… una escala técnica. Pero escuché las tonterías de Vanessa desde el pasillo.–

–No son tonterías, es la verdad.– bufó Vanessa desde su cama.

–¡Ya cállense todos! ¿Qué nadie piensa dormir en esta casa?– gritó una mujer desde otra habitación.

–¡Perdón, mamá!– se disculparon Vanessa y Harry al mismo tiempo. El mayor de los hermanos se retiró a su habitación de inmediato.

–Selene, sobre lo que pasó….– habló Vanessa mientras su prima terminaba se sacar su ropa.

–Ya así déjalo.– cortó fríamente la castaña y apagó la luz.

La mañana siguiente, Sabrina, la madre de Vanessa y Harry, estaba en la cocina preparando el desayuno cuando sus hijos bajaron.

–Buenos días muchachos ¿listos para la escuela?–

–Sí, ya solo falta comer tu delicioso desayuno para poder irnos.– respondió Harry sonriente.

–Habla por ti mismo, yo ni ganas tengo de ir.– se quejó Vanessa.

–¿Y su prima? ¿Aún se está arreglando?– cuestionó la señora ignorando la pereza de su hija.

–No se ha despertado, cayó como roca anoche.– contestó Vanessa –No pude despertarla ni echándole agua encima.–

–¿Intentaste el hechizo del despertador?– quiso saber Harry.

–Dos veces, pero parece inmune a él.–

–Eso no se oye bien ¿estará enferma?– se preocupó la señora. –Harry, ve a avisarle a tu tío.– pidió y su hijo mayor fue de vuelta al segundo piso.

–Debe estar cansada nada más, no es para tanto, mamá.– dijo Vanessa despreocupadamente.

–Sé mas considerada, hija.– reprendió suavemente la señora y tras servir los platos los envió volando mágicamente hacia la mesa –No sabemos qué consecuencias pueda tener el pacto con Chorus sobre Selene.–

–Si hubiera algo peligroso, él nos lo hubiera dicho.–

–Vanessa ¿qué pasó? Tu tío salió corriendo a tu cuarto.– preguntó Samuel, el papá de Vanessa, llegando.

–Nada, es solo que Selene sigue dormida.–

–No se despertó ni con dos hechizos de despertador.– explicó más a profundidad Sabrina.

–¡Me hubieras dicho antes! Cielos Vanessa, sé mas consciente ¿quieres?– regañó su padre exaltándose y subió las escaleras.

–Bueno ¿cuál es el gran escándalo? Ni que Selene estuviera tan mal.– bufó Vanessa por lo que su madre fue a sentarse a su lado.

–Aún no lo entiendes verdad.– comenzó a hablar fríamente lo cual consternó un poco a su hija –Escucha y pon mucha atención. En nuestro mundo hay dos tipos de personas: hechiceros y no hechiceros. Nosotros los hechiceros somos más poderosos pero también somos una minoría y por lo tanto nuestra sociedad se oculta y se rige por leyes muy estrictas. Tu tío está en una situación muy difícil por haberse casado con una humana y luego haberse divorciado, a eso añádele una hija y tienes un lío muy feo. Ya bastantes problemas tiene Selene con el consejo por ser una híbrida, ahora imagínate si se enteran de que perdió sus poderes o de que cruzó al otro mundo. Eso sin mencionar lo inestable que está por la pérdida de sus poderes. ¿Crees que podrías estar en paz contigo misma si algo le pasa por tu chistesito?–

–Pero fue un accidente… me equivoqué de hechizo al practicar mi magia y acabamos en el mundo de Chorus, eso pudo pasarle a cualquiera.–

–La entrada a ese mundo y el uso de ese hechizo estan prohibidos. Tienen suerte que Chorus, y no otra persona, las haya encontrado cuando ese monstruo hirió a Selene… sino ahora no solo ella estaría muerta, sino que tú estarías en prisión por tu error.–

–Ya sé, ya sé. No tienes por qué repetirmelo. –

–Selene tiene que trabajar para Chorus para compensar por la magia que él perdió al ayudarla a seguir viva, y para que tú no te metas en mas líos. Lo menos que podrías hacer por ella es mostrar un poco de consideración y preocupación. Cualquier anomalía que notes en ella, por más mínima que sea, podría ser señal de algo muy grave. Tienes que avisarnos de todo, aunque creas que no sea importante.–

–Está bien, prometo avisarles por cualquier cosita que le pase a mi prima ¿ok? Ya deja de estarme regañando.–

–Ay hija.– suspiró Sabrina –Ya come tu desayuno o se te hará tarde.–

–Listo, ya despertó.– avisó Harry bajando la escaleras. –Resulta que Chorus le puso un conjuro anti hechizos anoche y se le olvidó quitárselo.–

–Menos mal.– dijo Sabrina aliviada y le envió a su hijo un jugo de naranja usando magia.

Unas horas después, en la preparatoria de la ciudad, Selene se comía el cuarto sándwich de su almuerzo ante las miradas de sorpresa de sus compañeras de clase.

–Oye en serio que te envidio, mira que comer tanto y no engordar, qué bárbara.– comentó una de ellas, Selene se apenó tanto que casi se ahogaba con su bocado.

–P-perdón, es… es que no desayuné hoy.– mintió Selene. La verdad era que, desde el día que conoció a Chorus e hizo un pacto con él para que le diera la mitad de su magia para poder sobrevivir la herida que un monstruo de su mundo le hizo, su apetito había aumentado mucho. Ese monstruo la había atacado y absorbió toda su magia y mucha de su fuerza vital, por lo que fue necesario que ella obtuviera la mitad de la magia de Chorus para compensar por lo menos algo de su fuerza vital… pero no había sido suficiente y tenía que comer mucho más de la cuenta para reponer fuerzas.

Hasta aquel día, Selene había sido una hechicera que controlaba muy bien los pocos poderes que tenía, y estaba ayudando a Vanessa a practicar sus hechizos. Ellas nunca se habían llevado especialmente bien, Harry y ella tenían más en común quizás por la cercanía en edad, pero luego de que sus padres se divorciaran y su madre se fuese a Perú a trabajar, Selene y su papá se mudaron con sus tíos en lo que se resolvían algunos asuntos pendientes con el consejo de magia. Esa tarde, su padre le suplicó a Selene que le ayudara a su prima con sus hechizos, diciendo que era lo mínimo que podía hacer por el hospedaje.

Sin embargo Vanessa tenía mucho más poder del que ambas creyeron y por accidente invocó un portal que las llevó al mundo de Ximaru, un lugar descubierto siglos atrás por la sociedad mágica y al cual estaba prohibido entrar. Tan pronto llegaron ahí, a una clase de desierto, un enorme monstruo con forma de lombriz las atacó y Selene intentando defender a su prima se puso en medio de un ataque de ésta. Cuando recuperó el conocimiento, estaba en brazos de la aterrada Vanessa y Chorus estaba junto a ella, examinándola de cerca.

No hay nada que pueda hacer sobre su herida. Ha perdido mucha fuerza vital, no le queda mucho tiempo.– sentenció el pelirrojo seriamente.

¡Por favor! ¡Por favor! Tiene que haber algo que podamos hacer.– sollozó Vanessa. Selene nunca se había sentido tan débil, sin embargo un gran temor se apoderó de ella ¿acaso iba a morir así nada más?

Hay una manera, pero es muy arriesgado y dudo que funcione.–

¿Qué es? Sea lo que sea lo debo intentar.–

-Esto no depende de ti, sino de ella… soy el hijo del gobernante del inframundo, tengo más magia de lo que ustedes puedan imaginar… podría darle algo de mi magia para convertirla en energía vital que ella pueda usar por un tiempo, pero mi trabajo me exige mucho, por lo que tendría que ayudarme a la hora de realizarlo. Si quiere vivir, tendrá que servirme hasta que hallemos una forma de recuperar su fuerza vital… podrían ser años, incluso décadas.–

E-está bien.– balbuceó Selene haciendo un gran esfuerzo –Acepto el trato… por favor… ayúdame.–

¿Estás completamente segura?–

S-sí.–

De acuerdo.– Chorus tomó la mano derecha de Selene y la puso sobre su propio pecho, luego puso su mano derecha en el pecho de ella y empezó a cantar en un idioma que ninguna de las chicas reconoció. –Canta esto junto conmigo, y trata de sincronizarte perfectamente conmigo. Así se formará el pacto.– Selene hizo como se le indicó y con mucho esfuerzo cantó hasta que su voz se sincronizó perfectamente con la de Chorus… luego empezó a notar como progresivamente su voz salía con más facilidad y su energía se restauraba. –Ya está.– dijo Chorus soltando su mano.

Desde ese momento ocurrieron muchas cosas. Chorus le presentó a Rythm, un espíritu capaz de pasar libremente entre ambos mundos y las envió a casa con él. Muy a pesar de Vanessa, tuvieron que explicar a sus padres lo ocurrido, y a través de Rythm se comunicaron con Chorus para consultar lo que harían a partir de entonces. Acordaron ocultarle el incidente a la sociedad mágica para proteger a ambas chicas, y Chorus para ayudarla a ocultar su identidad y status como humana usó su magia para crearle un disfraz mágico con el cual sería conocida como Requiem.

Cada cierto tiempo, Rythm iba por ella para llevársela a Ximaru y que le ayudara a Chorus con la misión que tuviera. El trabajo de Chorus era el de atrapar a fantasmas y espíritus que se resistieran a ir al inframundo. Selene, como Requiem, era capaz de usar algo de magia para detener a los espectros, y Chorus los atrapaba en su cetro pues eso requería mucho más poder.

Selene ya no usaba magia en su vida cotidiana, dormía más que antes y comía en mayores cantidades para compensar su desgaste de energía en sus misiones. La vida se había vuelto mucho más complicada… pero al menos seguía viviendo.

–Hey, Selene.– llamó una de sus compañeras sacándola de sus pensamientos –Ya tocaron el timbre, guarda eso y vamos a clase.–

–Ah si, ya voy.– respondió la muchacha guardando los restos de su almuerzo mientras sus amigas entraban al edificio de la escuela. En eso, Rythm salió del suelo, asustándola.

–Señorita Selene, el amo Chorus solicita su presencia.–

–¿Ahora? Estoy en clases.–

–Lo lamento pero ya esperé mucho, llevo aquí diecisiete minutos esperando a que sus acompañantes se fueran para poder avisarle.–

–Bueno, vamos.– accedió suspirando la chica. Si tenía que escoger entre la escuela y Chorus, definitivamente el pelirrojo estaba primero.

Selene sacó de su bolsillo un pañuelo blanco y lo sacudió una vez, haciendo que éste se transformara en su mágico sombrero blanco de Requiem. En cuanto se puso el sombrero su aspecto cambió por completo y atravesó el portal que Rythm creó.

Del otro lado, ya en Ximaru, Chorus miraba el paisaje desde una colina.

–Hola Chorus, buenos días.– saludó Requiem.

–Hoy se nos presenta una gran oportunidad.– habló el muchacho sin saludar pero eso no le molestó a Selene, ella ya estaba acostumbrada a la descortesía de su jefe –Un poderoso espíritu de agua aparecerá hoy en uno de los lagos de esta área. Debemos capturarlo antes de que salga la luna o se volverá demasiado poderoso.–

–¿Y cómo es eso una oportunidad para nosotros? Digo, facilita nuestro trabajo pero ¿qué beneficio hay?–

–Si lo capturamos a tiempo, esta noche Echo, uno de mis hermanos, podría realizar un ritual que traspase algo de la magia de ese espíritu hacia ti.–

–¡¿Es en serio?– preguntó Réquiem emocionada.

–Tu magia tiene compatibilidad con el agua. Es posible realizar esa clase de ritual si lo hacemos a media noche en luna llena cuando el espíritu es más fuerte.–

–¿Y qué esperamos? ¡Hay que atrapar a ese espíritu de inmediato!– exclamó alegremente la rubia, haciendo que Chorus sonriera un poco.

–Paciencia, no sabemos en qué lago saldrá pero pronto dará señales de vida, en ese momento atacaremos.–

–Por eso elegiste este lugar para esperar… eres brillante.–

–Amo, veo algo por allá.– señaló Rythm –La cascada del río Nerma se ha detenido.–

–¿Dónde ves eso? Yo no lo veo.– cuestionó Réquiem enfocando la vista y buscando a cual lago se refería Rythm, todos estaban muy lejos para ella.

–Bien hecho Rythm. Vamos Réquiem.–

–¿Qué? Pero yo no veo nada.–

–Dije vamos.– ordenó Chorus y tomó a Réquiem en sus brazos para saltar desde su posición hasta el lago en cuestión.

–¡Podrías al menos avisarme antes de hacer eso!– reclamó Réquiem aterrada cuando Chorus la bajó.

–Te quejas mucho, fue más rápido así ¿no?– bromeó el muchacho.

–A ver si te ríes el día que te vomite encima por el vértigo que me causas con esos saltos.–

–Deja de quejarte y trabaja.– ordenó Chorus y lanzó de sus manos una enorme esfera de fuego hacia la cima de la cascada.

–¿Fuego contra agua? ¿Qué te pasa?– cuestionó Réquiem.

–Eso solo era para llamar su atención.– explicó el pelirrojo –Mira, ahí viene.– señaló a una gran corriente de agua que se levantaba y se dirigía hacia ellos.

–¡Es demasiada! ¡No podré congelarla!– exclamó la rubia aterrada, Chorus la tomó por la muñeca y se la llevó corriendo de ahí, pero la gran ola de agua los siguió a lo que el pelirrojo respondió disparando más bolas de fuego. –¿Estás loco? ¡Ya viste que eso no funciona! ¡Solo estás evaporando un poco de agua!–

–Exacto, dijiste que era demasiada agua para ti ¿no?–

–Chorus…– se admiró Réquiem al darse cuenta de las intenciones de su jefe. Él no intentaba herir al espíritu, solo debilitarlo un poco para que ella pudiera hacer el trabajo. –Sigue con eso, yo iré por el otro lado.– pidió la muchacha y Chorus soltó su agarre para que ella corriera en otra dirección mientras el agua lo perseguía a él.

–¡Rythm, ayúdala.!–

–Sí, señor.– Rythm apareció junto a Réquiem y creó un portal que al atravesarlo la llevó a un árbol en la cima de la cascada.

–Gracias Rythm, desde aquí está bien.–

–Un placer ayudarla.–

Réquiem se colocó en posición y miró el agua que perseguía a Chorus. Sacando de su mente el pensamiento de lo graciosa que le resultaba la escena, Réquiem alzó ambas manos por encima de su cabeza, reuniendo en éstas la mayor cantidad de magia posible para luego dispararla al origen de la cascada y congelar el agua desde su salida principal hasta la punta que perseguía al pelirrojo.

Chorus, al ver el agua congelarse sonrió y se detuvo para invocar su cetro. Luego de apuntar su herramienta mágica al hielo, una potente luz emanó del cetro y del agua. Réquiem tuvo que cubrir sus ojos para protegerlos y al sentir que la luz se dispersaba miró hacia su jefe. La gran ola de hielo que había creado ya no estaba y la cascada con todo y lago habían vuelto a la normalidad.

–¡Lo logramos!– celebró la muchacha y se dispuso a bajar del árbol cuando vio que Chorus caía al suelo –¡Oh no! ¡Chorus!–

–¡Amo!– exclamó Rythm asustado y se transportó a si mismo a lado del pelirrojo.

Réquiem se apresuró a bajar del árbol y corrió a buscar como bajar de la cascada pero una figura apareció frente a ella repentinamente.

–Oh disculpa, casi te golpeo.– se disculpó el muchacho de vestimenta blanca con azul, quien para sorpresa de Réquiem tenía cabello azul y ojos rojos como los de Chorus –Oye ¿has visto a un muchacho pelirrojo por aquí?–

–¿Buscas a Chorus?– se sorprendió la rubia.

–¡Lo conoces! Que bien… ah, entonces tú debes ser Réquiem.– el muchacho hizo una ligera reverencia y besó la mano derecha de la rubia –Yo soy Echo, hermano de Chorus.–

–Chorus está allá abajo, acabamos de capturar al espíritu del agua pero se desmayó.– explicó Réquiem sobreponiéndose rápidamente a la sorpresa que le causaron los modales del muchacho.

–Ah que mal. Justo venía a decirle como capturar al espíritu para que eso no pasara. En fin, vamos, hay que ver que esté bien.– Echo tomó a Réquiem en brazos un poco más delicadamente que Chorus la última vez que lo hizo y saltó hasta llegar cerca de su hermano. Réquiem se bajó de inmediato y corrió a lado del pelirrojo y Rythm que lo llamaba desesperadamente.

–¡Chorus! ¡¿Chorus estás bien? ¡Despierta! – pidió la muchacha moviéndolo.

–Tranquila, solo se desmayó por el desgaste de poder. El espíritu del agua requiere una gran cantidad de magia para ser capturado. Hay que dejarlo descansar un rato.– afirmó Echo y cargó a su hermano menor hasta un árbol cercano.

Cuando Chorus recuperó la consciencia escuchó el sonido de un canto que le pareció familiar y sintió una cálida luz que venía de cerca. Se sentó y tras mirar alrededor notó que Réquiem estaba de pie en el lago mientras Echo cantaba y apuntaba a ella con el cetro en el que el espíritu del agua estaba preso. Al mirar al cielo Chorus supo que ya era media noche y su hermano debía estar realizando el ritual.

–Amo, que bueno que ha despertado.– saludó Rythm, quien estaba sentado a su lado.

–¿Qué ocurrió?–

–Usted se desmayó tras capturar al espíritu del agua, entonces llegó el amo Echo y ayudó a traerlo aquí. Ofrecimos varias veces llevar a la señorita Réquiem a casa pero ella insistió en quedarse hasta que usted despertara… hace poco que dio media noche por lo que el amo Echo decidió realizar el ritual de una vez.–

–Esa chica… ¿al menos avisaste a sus padres que llegaría tarde?–

–Sí, señor.–

–Bien hecho.–

–¡Chorus! ¡Estás despierto!– notó Réquiem en cuanto el ritual acabó y corrió al lado del muchacho –¿Cómo estás? ¿Te sientes bien?–

–Estoy bien ¿y tú? ¿Qué tal salió el ritual?–

–Todo salió excelente.– intervino Echo. –Ahora Réquiem tendrá un poco más de energía.–

–Me alegro. Gracias por tu ayuda.–agradeció el pelirrojo.

–Lo que sea por mi hermanito.– sonrió Echo por lo que Réquiem rió un poco.

–¿Y a ti qué te pasa?– preguntó Chorus sonrojándose un poco.

–Jeje, es que es gracioso pensar que eres el hermano pequeño de alguien más, como siempre eres tan mandón.–

–Qué va, si Chorus es el menor de cinco.– reveló Echo –Normalmente es él quien recibe órdenes de nosotros.–

–¿En serio? Jajaja, eso es difícil de imaginar.– rió la rubia.

–Ya, ya. Réquiem, vete a casa, ya es muy tarde.– gruñó Chorus apenado.

–Pero quiero oír más de tu niñez.– bromeó la chica.

–Rythm, escóltala por favor.– pidió el pelirrojo.

–Sí, amo. Señorita, acompáñeme por favor.– dijo el espíritu y abrió el portal.

–Gracias por todo Chorus, usted también Echo. Espero que te sientas mejor.– deseó la muchacha a su jefe y atravesó el portal. Una vez que éste se cerró, Echo se sentó a lado de su hermano.

–Es una buena chica, me alegro que la hayas ayudado así.–

–Soy yo quien debe agradecerte por hacer el ritual y cuidarla mientras estuve inconsciente.–

–Ojalá hubiera llegado antes, ayer que hablamos olvidé decirte algo muy importante. Debías de capturar al espíritu luego de que ella se des-transformara. Cuando está en esa forma absorbe parte de tus poderes.

–Debí suponerlo…– analizó Chorus.

–Hablaré con nuestro padre para que te de menos trabajo, pero dudo mucho que eso ayude en algo. Mientras el pacto esté activo, ella seguirá tomando de tu energía.–

–Lo sé, pero ya di mi palabra de que la ayudaría, no puedo echarme para atrás.–

–Investigaré qué otros espíritus podemos encontrar que sean compatibles con ella, pero nos tomará por lo menos unos cuatro más como el de agua para recuperar su energía vital. ¿Crees que puedas aguantar hasta entonces?–

–No me queda de otra ¿o sí?–

–Je… eres tan decidido como siempre. Tú también ve a casa y descansa ¿si? Nos vemos mañana.– se despidió Echo y desapareció.

Chorus miró sus manos y luego a la luna llena. Dejó salir un suspiro.

–Ese idiota… sabe que no tengo poderes, pudo haberme llevado a casa él mismo… tendré que esperar a que Rythm vuelva.–