Diavolo Nuovo es una serie original de Producciones Gran Torre, este Film es una producción diagonal de la serie en cuestión, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Pecado de Amor

Serie: Diavolo Nuovo.

Género: Sátira religiosa/Film diagonal.

Fecha de inicio: 30 de Junio del 2011, 6:02 pm.

Fecha de término: 20 de Junio del 2011, 1:08 pm.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

-o-

"Y Yavé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego desde los cielos y destruyo las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores y el fruto de la tierra…"

(Génesis 19:24, 25)

Sodoma y Gomorra pecaron por sus excesos, cual ciudades Romanas se entregaron a los placeres más bajos, en Sodoma eran particularmente perversos y la razón era que entre los pecadores rondaban criaturas malignas, verdaderos demonios.

Belcebú, conocido por aquellos tiempos como el Señor de las Moscas, solía dar aparatosas fiestas en Sodoma junto a un par de compinches, claro que todos lo tenían por un rico mercader y sus sirvientes pero eso era lo de menos, donde se anunciaba su presencia la gente se aglomeraba segura de que habría una gran celebración.

-Escuche que Lot tenía invitados en su casa- menciono alguien- extranjeros.

-Ese Lot, si hubiera solo diez personas como él en esta ciudad sería un milagro.

-Deberíamos ir a conocerlos, a los extranjeros.

-No me interesan sus invitados, ¡Mas vino!

Un servidor llego cargando un enorme odre de vino, el anfitrión no se molesto esperando a que le sirvieran si no que tomo el odre por un asa y se lo llevo a los labios con gran facilidad, era un hombre de formidable estatura pero la hazaña no dejaba de impresionar.

Mientras la mayoría miraban pasmados al gigante con el odre de vino, un grupo salió precedido por el que había hablado sobre los invitados de Lot.

-Los seres humanos son verdaderamente detestables- comento el sirviente que había traído el odre- embruteciéndose con brebajes y vapores y…

-Ya relájate, Aldered, disfruta un poco…y tráeme más carne.

-Sinceramente, Belceb, sabes que la única razón por la que te sigo a estas…festividades…es para proteger a mi atolondrado hermano al que tienes fascinado por alguna razón.

-Sí, soy una mala influencia, ¿Dónde anda, por cierto?

-¿Evel?, cazando mariposas quizás, su pasión por el poder solo se equipara a su amor por la belleza.

-Aja… ¿Y mi carne qué?

-En un momento ¬¬

Los compañeros de Belcebú se llamaban Aldered y Evel, el primero a quien ya hemos oído era de ademanes afectados y elegantes, el segundo era más bien joven y, tal como ha dicho su hermano, se apasionaba fácilmente por las bellezas del mundo.

Así, mientras otros celebraban, él estaba en el techo contemplando las caprichosas formas de las nubes, ni siquiera se había molestado en ocultar su identidad y si alguien abajo hubiera alzado la vista habría quedado impactado por ver a un oscuro y pequeño demonio tendido en el techo.

-¡Vaya!- exclamo incorporándose, acababa de ver lo que parecía una estrella fugaz a pleno día.

Pero no era una estrella fugaz, en cuestión de segundos el cielo se cubrió de nubes tormentosas y el bólido impacto una estructura cercana derribándola en pedazos, la tormenta estallo; Evel bajo de un salto hasta una ventana, vio que todos salían a la calle seguramente para averiguar que había sido aquel estruendo.

-¡Evel!- le grito Aldered no más verlo- ¿A qué crees que juegas, insensato?

-¡No fui yo!, vino de las montañas y…- más bólidos empezaron a caer por doquier.

-¡Por todos los Círculos!, ¿Qué significa esto?

-Significa que termino la fiesta- dijo Belcebú- Aldered, ¿Cuántos demonios viven en Sodoma?

-Más de un centenar…

-Hay que evacuarlos ahora, sepárense y busquen.

Aldered se quito su disfraz y junto a Evel se interno en la ciudad, en aquellos minutos el pánico era tal que nadie reparo en ellos, Belcebú se dispuso a seguirlos cuando el edificio estallo derrumbándose sobre él.

¿De dónde venía este castigo divino?, la tormenta de azufre era del cielo pero los proyectiles incendiarios venían de un monte en las cercanías.

Allá arriba había cuatro personas con uniformes similares aunque en distintos colores, uno de ellos vestía de azul y portaba un arco, cada vez que lo tendía una flecha se materializaba y al dispararla se convertía en una bola de fuego, era un tirador formidable que lanzaba varias flechas a la vez sin inmutarse.

-Golpea a los más altos primero- indico uno que vestía de rojo, tan parecido al azul que podría pasar por su gemelo.

-Eso incrementara el daño colateral- agrego uno de verde y coleta- pero si queremos el mayor número de bajas lo ideal es cerrar las esquinas, atraparlos por el fuego.

-¡Dale a ese!- pidió uno de amarillo- ¡El de la cúpula grande!

-A favor- dijeron el rojo y el verde como si votaran.

El arquero sonrió, preparo una sola flecha y de un tiro certero derribo el edificio donde Belcebú hiciera su fiesta, preparo tres flechas más pero entonces el soldado rojo alzo una mano indicándole que se detuviera, tenía una expresión inusual.

-¿Qué sucede, hermano?- pregunto el azul.

-Demonios…muchos de ellos, puedo sentirlos.

-No tenemos tiempo para una casería de brujas, Miguel- dijo el verde- aun debemos ir a Gomorra.

-¿Y porque los habré traído entonces, Uriel?, si se trataba solo de las ciudades me hubiera bastado con Rafael, no daré una oportunidad a esos bastardos.

-A favor- dijo el azul, Rafael.

-En contra- dijo Uriel.

A favor- dijo el amarillo, Miguel sonrió con suficiencia.

-¿No quedamos en que Gabriel no votaba?- alego Uriel- siempre está a favor.

-Seguimos siendo dos contra uno, si quieres quédate, yo voy a matar demonios, vamos Rafael.

Aparecieron alas en sus espaldas y tres de los cuatro salieron volando rumbo a Sodoma, Uriel estuvo un momento mirando con el ceño fruncido, por fin suspiro y desplegando sus propias alas fue tras ellos.

Al llegar a Sodoma se dispersaron, Miguel descendió frente al palacete en ruinas, su sexto sentido le decía que allí había algo peligroso asique desenvaino la espada y avanzo con cautela, algo se movía bajo los escombros tratando de salir; Miguel vio una espalda asomando entre las piedras, luego la espalda se abrió justo a la mitad con un crujido grotesco, primero salieron dos alas negras y seguidamente el cuerpo se despedazo como un cascaron dando paso al poderoso demonio.

-Ustedes…redefinen el concepto de aguafiestas…

-Belcebú, Señor de las Moscas, he oído de ti.

-¿Por qué presiento que eso no me conviene?

-Sera un honor exterminarte.

-Lo dicho…

Rafael había decidido posarse sobre un techo desde el cual podía disparar libremente con un amplio campo de visión, al divisar una silueta en movimiento preparaba el arco y acertaba al objetivo.

En eso vio a un grupo de figuras negras que escapaban atravesando incluso las llamas, definitivamente eran demonios, preparo diez flechas simultaneas pero al momento de lanzarlas un relámpago sorpresivo lo segó, las flechas cayeron al azar, eso lo dejo muy desconcertado, jamás había fallado un tiro.

-¡AAAaaahg!

-¡No, Aldered!

Evel y Aldered habían logrado alertar a muchos demonios y huían juntos de la ciudad cuando llovieron flechas a su alrededor, la mayoría dieron contra el suelo y reventaron como perdigones, fue entonces cuando Evel escucho gritar a su hermano, lo que vio lo dejo horrorizado: Aldered tenía una flecha clavada en el ojo derecho, la mitad superior había volado en fragmentos causándole graves heridas, la sangre formaba un charco a su alrededor.

-¡Oh, Aldered!- se inclino sobre él sin saber que debía hacer- que horror…deja…déjame…-tomo el mango de la flecha y tiro de ella, Aldered soltó un alarido de dolor cuando flecha y ojo dejaron su rostro- ¡Espera!...ya… ¡Ya sé que hacer!

Era una idea descabellada pero entre el miedo y el pánico Evel no razonaba, enterró sus garras con furia sacándose el ojo derecho y poniéndolo en la cuenca de Aldered, la sangre le empañaba el rostro nublando su otro ojo y creía que iba a enloquecer de tanto dolor pero se mantuvo lo bastante firme para echarse a su hermano a la espalda y tratar de huir con él.

Fue entonces cuando lo vio, era quizás lo más hermoso que hubiese sobre la tierra, un ángel azul de cabello dorado y ojos como un remanso de paz en medio de la tormenta, le tomo un minuto darse cuenta de que les apuntaba con un arco, entonces Evel se puso en guardia pero el ángel no mostro intención de herirlos, parecía impresionado por algo, bajo el arma y antes de darle tiempo a algo más Evel se dio la vuelta y escapo.

No muy lejos de allí, Miguel y Belcebú cruzaban aceros en una dura batalla, el primero con su espada, el segundo con una intimidante hacha de guerra.

-Asique…eres el temido San Miguel Arcángel…curioso, siempre te imagine más alto.

-Yo te imaginaba más serio- dio un mandoble y ambas armas quedaron trabadas.

-Que te digo…la vida es para gozarla, angelito…pero esto ya duro demasiado…!

Aferrando el hacha le dio un brusco viraje y ambas armas se separaron, entonces el demonio batió sus alas levantando un nubarrón de polvo y flamas, Miguel se cubrió, al mirar otra vez Belcebú se alejaba por las alturas, grandes columnas de humo subían a los cielos, para la pecaminosa Sodoma había llegado su último día.

X-X-X

Los cuatro Arcángeles regresaron al Cielo tras cumplir su misión, fueron recibidos con gran alborozo pero el estado general del grupo era de desanimo.

-¿Qué les ocurre?- pregunto Gabriel- deberíamos estar felices, fue un éxito.

-Y uno bueno- acepto Uriel- Sodoma y Gomorra son historia, en unos siglos la gente hasta dudara de su existencia pero sigo creyendo que bajar a ver la carnicería fue una pérdida de tiempo.

-Calla de una vez, Uriel.

-¿Y cuál es tu excusa para el mal humos, Miguel?

-Belcebú…maldita sea, de a ver sabido que estaba allí, no puedo creer que lo perdiera.

-Yo deje escapar a dos- musito Rafael, todos se detuvieron y lo miraron.

-Tú dejaste ir a dos- repitió Miguel, tenía el exasperante hábito de plantear sus preguntas como afirmaciones.

-Falle el tiro y herí a uno- conto sin atreverse a mirarlos- otro volvió por él, quería salvarlo…Dios, se arranco un ojo para dárselo y yo…nunca vi acto tan noble…tuve que dejarlos ir…

-Rafael…tú eres demasiado noble.

-Miguel…

-El primer error se perdona- agrego- la próxima vez tendrás que matarlos, mientras menos halla de ellos mejor.

Miguel, Uriel y Gabriel siguieron adelante, Rafael se quedo parado en el camino, solo con sus tribulaciones.

Mientras tanto, el Infierno era un hervidero de furia e indignación, a Belcebú le toco hacer el recuento de los daños y llevar el reporte ante su máxima autoridad: el Diablo.

-Atacar sin un aviso…solo así…

-Salvamos a casi todos en Sodoma pero Gomorra no recibió el aviso a tiempo, lo siento Amo…

-Como se atrevió, esas ciudades eran mías, ¡Mías!

-¿Pedirá una prorroga?, recibimos muchas almas.

-No hemos hablado desde el Diluvio…y sigo molesto.

-Pues…

-Muy, MUY molesto.

-._. Claro que si…Patrón, ¿Qué debería hacer entonces?

-Atender a los tuyos, mantener unida a la manada, saldremos de esta como hemos salido de todas…

-Como usted ordene, Amo.

Hizo una reverencia y se retiro, tenía mucho trabajo por delante, había que reubicar a los refugiados, darles un oficio, ubicar a las nuevas almas, pero antes subió varios círculos hasta la Ciudad de Dite.

Habían dejado a los heridos en una de las residencias, a Evel solo le habían puesto un vendaje pero Aldered ni siquiera había recuperado el conocimiento, yacía en una cama cubierto de vendas, respirando con dificultad.

-¿Qué tal ese ojo?- pregunto Belcebú agachándose para entrar a la habitación.

-Dicen que me quedara una cicatriz…

-Eso es genial, te dará carácter… ¿Cómo se encuentra Aldered?

-Se salvara…pero le tomara semanas recobrarse, quizás meses- se enjuago una lagrima- les creería si despertara.

-Alégrate, salvaste su vida.

-Fue suerte…el ángel nos dejo escapar.

-¿En serio?

-Fue raro…me miraba y…nos dejo ir…

-Bueno, era un Arcángel, a fin de cuentas se supone que ellos son los buenos.

-Supongo pero fue su flecha la que hirió a Aldered y si lo vuelvo a ver…voy a matarlo…

Se mordió el labio, sus propias palabras le causaban una punzada de dolor, al mirar a Aldered la sangre le hervía pero al apartar la mirada recordaba al ángel hermoso y sublime en medio del caos y su determinación se quebraba.

Difícilmente imaginara el lector a un par más opuestos, por encima del bien o el mal, para comprenderlo una breve exposición de contrastes no estará de más:

Rafael era uno de los siete Arcángeles y si nacer ángel en el cielo ya era bueno, ser un arcángel casi te daba el status de súper estrella.

En un lugar donde la luz brilla 24 horas continuas el paso del tiempo se media con el tañido de cientos de campanas, la jornada se regía por una serie de ritos eclesiásticos y si eras como Rafael podías tomarte las cosas con calma, salir de la cómoda cama y tomar tu tiempo para despejarte y asearte antes de salir, venían las primeras oraciones, un desayuno abundante y refinado, Capitulo y luego el Arcángel podía disponer del día para lo que deseara, solo interrumpido por las diferentes horas de rezo y rituales.

Se trataba de un ambiente sumamente pasivo y relajado, la mayoría de los ángeles se dedicaban al estudio o la contemplación, los arcángeles como elite militar debían reservar un tiempo para entrenarse y tenían obligaciones especificas: Gabriel cuidaba y educaba a los querubines, Uriel custodiaba la biblioteca del Cielo, Miguel era jefe y representaba a la autoridad, finalmente Rafael era capitán de los arqueros y Medico Superior.

Definitivamente su vida era buena y nada podía afectar su perfecta armonía…o eso creía él.

Evel era solo un demonio del montón, por lo visto ser amigo de Belcebú no le daba mayores beneficios y como todo nacido en el Infierno su vida era una constante lucha por la supervivencia.

En un lugar donde reina la oscuridad la jornada comienza al sonido de los poderosos cuernos, en las cuevas los demonios descansan apiñados en grupos de veinte o más, hay que darse prisa y ganar la ración del desayuno casi siempre consistente en cuantos trozos de carne cruda puedas tomar antes que nadie.

El demonio promedio pasa su existencia partiéndose el lomo en un ambiente hostil, la diferencia entre un trabajo bueno y uno malo radicaba en que tan pronto dejabas de comer y te ponías en la fila de selección, como miembro de una raza altamente violenta si no te metías en al menos cinco pleitos en un día era porque estaba pasando algo raro y si acaso disponías de una hora o dos libres era para elegir entre comer lo que hubieses salvado de la ración o entrenar para que no te mataran por ella.

Evel no tenía ninguna razón particular para quejarse pero ahora por primera vez se hallaba inconforme con su destino, anhelando algo que no podía alcanzar.

Aproximadamente dos meses después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, Evel se preparaba para la revancha.

Había conseguido como arma una maza de picos más alta que él y practicaba aplastando rocas, como todo demonio era capaz de levantar dos veces su peso sin problema pero él no pesaba mucho y la maza se le iba de lado, su determinación aumentaba con el tiempo pues mientras más clara era la dolorosa recuperación de Aldered más difusa era la imagen del ángel.

-¿Estrenando juguete, Evel?

-Hola Belceb…

-Traje chuletas y sidra, me dijeron que ya habían dado de alta a Aldered.

-Una sutil manera…para decir que se hartaron…de mí…

Aldered salió cojeando de una gruta, Evel solo tenía una gran cicatriz donde estuviera su ojo pero el de Aldered seguía vendado y tenía varias fracturas que reponer, se sentó cerca y dio un trago largo a la botella de sidra que Belcebú le había traído.

-¿Qué haces?, regresa a descansar.

-No me trates como a un invalido, Evel…soy mayor que tu…

-Solo trato de ayudar- alego golpeando el suelo con su maza.

-Como te darás cuenta…Belcebú…Evel se deja llevar por su ira y…aunque me alaga y conmueve…preferiría que se calmara antes de que haga algo estúpido.

-Nada que una buena venganza no cure- dijo Belcebú, Evel lo miro expectante- tengo que llevar a algunos demonios a Asia, será su nuevo hogar pero claro…quizás arriba no les agrade la idea.

-Por favor- resoplo Aldered.

-Hace falta una escolta fuerte- Evel sonrió- ¿Tu nombre hasta arriba?

-Y al frente, el ángel azul será mío.

-Son unos buscapleitos…volveré a dormir…

Rafael también se entrenaba pero casi se había olvidado del pequeño demonio y ni siquiera pensaba en ello cuando Miguel lo llamo.

-Llego la hora, tenemos razones para creer que llevaran a los refugiados de Sodoma a un nuevo asentamiento en Oriente, vamos a atraparlos y acabar con ellos de una vez.

-Contra un grupo grande los arqueros nos darán ventaja- dijo Uriel.

-No sabrán que los golpeo.

-Y tú tienes una misión extra, Rafael- dijo Miguel- con algo de suerte podrás matar a tu demonio, ¿recuerdas como lucia?

-Pues…-se detuvo, para no haber pensado en él la imagen le llego con claridad- era bajito y…debe tener una cicatriz en el ojo derecho…

-Ya lo oyeron, dejaremos ese para Rafael, en marcha.

-¡Dos filas, las súcubos al centro!, ¡No bajen el ritmo!

A través de la jungla, entre valles y montañas, un numeroso grupo de hombres y mujeres con sus equipajes caminaban, casi corrían, en veloz peregrinación; atravesaron un ancha hondonada bordeada de desfiladeros, Belcebú iba de encubierto al frente del grupo atento a su entorno cuando lo sintió llegar, en Sodoma había experimentado la misma sensación de hallazgo, como si reencontrara algo perdido hacía mucho tiempo, pero no le había puesto atención, ahora sabia de que se trataba.

-¡Guardia lista!, ¡Nos encontraron!

Cayeron flechas de ambas direcciones del barranco, una docena de demonios se aposto en los extremos del grupo y levanto llamaradas para detener las flechas pero varias entraron e hicieron blanco certero, los disfraces cayeron, ahora eran medio centenar de demonios y súcubos dejando de lado sus cosas y huyendo selva adentro.

Los ángeles atacaron con precisión militar, mientras los arqueros azules cambiaban de flechas a quemarropa a tiros centralizados, un escuadrón de ángeles con uniformes rojos y verdes cayó sobre los demonios diezmándolos y persiguiéndolos pero la guardia se defendía con saña y no fueron pocos los ángeles que cayeron en la batalla.

-¡Príncipe de las Tinieblas!- exclamo Miguel descendiendo- concédeme un segundo asalto.

-Sera un placer angelito- saco su hacha- le hare unos surcos a esa linda cara.

-¡Dirige a las fuerzas, Uriel!- exclamo el Arcángel lanzándose con un grito de guerra contra su enemigo.

Mientras aquello pasaba Evel se había refugiado entre los árboles, se concentro en su tarea y pronto encontró a su presa, el ángel de vestimenta azul que encabezaba a los arqueros, estaba al lado de uno con traje amarillo y…no estaba disparando, por unos instantes Evel trato de leer en su cara, ¿Por qué no atacaba?; Al igual que en Sodoma este parecía una estatua insensible al desorden, tenía fuerza y belleza, las dos cosas que Evel más adoraba, entonces lo vio tensar el arco, solo un segundo y luego lo bajo, asique era eso, de inmediato tuvo la certeza de que el ángel no atacaba a los demonios por la misma razón que él no atacaba a los ángeles: se estaban buscando el uno al otro.

-¿No era ese?- pregunto Gabriel cuando Rafael soltó la cuerda del arco- era pequeño.

-No lo era, la coraza era distinta.

-Yo los veo a todos iguales- se acomodo el bumerán a la espalda- mira a Miguel, si no lo supiera diría que lo está disfrutando.

-¿Por qué tú no estás combatiendo?

-Te lo digo si prometes no enfadarte- Rafael le sonrió, él no era de los que se enfadaban- Miguel está preocupado por ti, me dijo que te acompañara por si algo salía mal.

-¿Algo como qué?

-No sé, yo solo sigo… ¡Yay!

-D: ¡Gabriel!

Una bola de fuego había impactado a Gabriel, los arqueros alrededor se distrajeron y fue cuando el pequeño demonio salto entre ellos enarbolando la enorme maza y golpeando a diestra y siniestra con esta, Rafael trato de cargar el arco pero tuvo que saltar para evitar un golpe y luego echar a volar cuando el demonio fue en su persecución, no podía apuntar con su enemigo tan peligrosamente cerca.

Cuando se dio cuenta de que el demonio tenia la misma determinación de asesinarlo que él, se olvido de las flechas y uso el arco como garrota, su arma sagrada era más dura que el metal y podía parar los golpes pero no resultaba muy manejable, logro darle una patada en el estomago y poner bastante distancia para disparar una sola flecha explosiva pero el demonio tomo la maza como si fuera un bate y se la devolvió, la flecha reventó en medio de ambos.

Cayeron a tierra por la falda de una ladera y rodaron uno encima de otro, las armas habían quedado olvidadas y ahora era una lucha cuerpo a cuerpo por sobrevivir, el demonio chillaba de manera estridente, de súbito la ladera acabo en una larga caída…

Rafael trato de levantarse y no un latigazo de dolor le devolvió al suelo, su pierna se había roto y sangraba, nunca lo habían herido tanto, el demonio estaba a unos metros de él y dándole las espalda, también parecía malherido, Rafael no había olvidado cual era su tarea, saco la daga que guardaba tras su espalda y se arrastro a él dispuesto a darle el golpe de gracia pero cuando vio su rostro se detuvo, dudo, el demonio había recibido más daño que él y respiraba entrecortadamente con el ojo fuertemente cerrado, el otro tenía una seria cicatriz; Rafael no estaba seguro de que hacer, el dolor nublaba su juicio, la responsabilidad de terminar lo que había dejado inconcluso y su necesidad natural de ayudar a otros estaban en duelo.

AL final su corazón le gano, dejo la daga y puso la mano sobre la cabeza del demonio invocando sus poderes de curación, normalmente ese don de los ángeles no servía con los demonios pero Rafael podía sanar cualquier alma herida, el demonio despertó de súbito y salto apartándose, Rafael se sobresalto y en el instante que se movió hacia atrás apoyo su peso en la pierna rota, fue como si un rayo le golpeara.

El ángel cayó sobre su costado, inconsciente, Evel retrocedió un paso pensando en huir pero lo noto entonces, el dolor se había ido, no solo el de las heridas recientes sino también ese vago dolor que todos los demonios conservaban a partir del primer hueso roto, se sentía increíblemente bien y el ángel era responsable.

Se le acerco y palpo sus alas, una pluma ensangrentada se quedo en su mano antes de que estas se plegaran y desaparecieran, el ángel le había curado, pudo haberse curado primero a él y luego matarle pero había tomado el riesgo de salvarlo, Belcebú lo había dicho…a fin de cuentas ellos eran los buenos.

Se acordó del asalto, en su propia pelea se habían alejado demasiado de la batalla principal y ni siquiera podía escuchar los gritos, ¿debía volver?, si dejaba al ángel allí quizás moriría pero… ¿aun deseaba que muriera?

La batalla termino con una victoria aplastante de los ángeles, Belcebú sabia cuando había que escapar y supo evadirse de buena manera aunque no salió indemne, para Miguel era una satisfacción haber igualado tantos con su rival pero entonces reunió a las tropas y descubrió la falta de su hermano más cercano, monto en cólera cuando Gabriel le explico lo sucedido.

-¡Se suponía que ibas a cuidarlo!, ¿Cómo pudiste permitir esto?

-_ ¡Lo siento!, me tomaron por sorpresa y…

-Excusas, Rafael podría estar en grave peligro y si algo le pasa será tu culpa.

-¡Suficiente, Miguel!, estábamos en una batalla y tu fuiste quien le dijo a Rafael que debía terminar lo que empezó, todos somos responsables asique no te desahogues con Gabriel.

-T_T En verdad lo siento…

-Tenemos que ir a buscarlo ahora.

-A fa…- empezó Gabriel.

-En contra- se metió Uriel- estamos agotados y hay demonios ocultos en el bosque, volvamos al cielo, las tropas de Gabriel no combatieron, podemos enviarlas a hacer un reconocimiento.

-Sí, si, a favor con eso.

Miguel evaluó la situación, por supuesto que Uriel tenía razón, el maldito siempre la tenia, pero odiaba la idea de dejar a Rafael solo, a merced de quien sabe que demonio perverso, suspiro, tenía que hacer las cosas bien.

-De acuerdo, volvamos a casa.

Rafael despertó con una luz danzante en los ojos, estaba costado y con la cabeza mirando una fogata, parpadeo una vez tratando de recordar que le había sucedido y cuando lo hizo se incorporo a medias y contuvo un juramento, estaba muy adolorido pero no tanto como antes de desmayarse, alguien le había entablillado la pierna con un par de ramas y vendas que obviamente eran las suyas, eso lo desconcertó.

Conforme se le iba aclarando la mente pudo evaluar la situación, si no se equivocaba estaba en una cueva, quien le hubiera atendido también le había quitado la armadura y las armas, descubrió sus cosas en un rincón, descubrió la salida más halla y entonces lo vio, el demonio pequeño estaba allí mirándolo con su único ojo y para hacer más terrorífico el efecto traía parte de un animal muerto en la boca.

Evel se aproximo unos pasos sin dejar de bloquear la salida y puso su presa en el suelo, el ángel retrocedió, en sus ojos se mesclaban el miedo y el asco, le había quitado las armas, le había entablillado la pierna, pero con todo eso era probable que este tratara de atacarle y debía ser cauteloso, le habían dicho que los ángeles hablaban con suaves voces y se moría de ganas por averiguarlo, las primeras palabras salieron naturalmente de su boca.

-¿Estas asustado?

-0.0

-Yo también…

-¿Puedes hablar?

-Claro que puedo hablar- dijo Evel sonriendo tanto por la pregunta como por la confirmación sobre la voz del ángel- no soy idiota- silencio- deberías volver a acostarte, esa pierna no se ve bien.

-Mi… ¿Tú hiciste esto?- señalo la tablilla.

-Me pareció lo justo, tú me curaste, me quitaste todo el dolor- se rio- no me había sentido tan bien en décadas, trate de ayudarte pero no sé hacerlo igual.

-Es buena- admitió a su pesar- ¿Dónde lo aprendiste?

-Cuando vives en el Infierno debes escoger entre ser fuerte o ser precavido- hizo un ademan restándole importancia- yo escogí la segunda.

El desconcierto de Rafael iba en aumento, Miguel siempre le había dicho que los demonios pequeños eran como animalejos estúpidos que solo atacaban cualquier cosa frente a ellos, este demonio pequeño podía hablar, sabía hacer una tablilla lo que resultaba impresionante a sus ojos, se había tomado la molestia de curarle y viéndolo allí sonriéndole no parecía peligroso, tenía una dulce sonrisa; sacudió la cabeza, ¿Por qué había pensado eso ultimo?

-Ou- el demonio pareció recordar algo- es cierto, debes estar hambriento- metió la boca en la presa que había traído y arranco un trozo de carne sangrante bastante grande, se acerco y lo dejo cerca de Rafael, este hizo una mueca de asco- es venado, está fresco, hay que comerlo mientras conserva todo el jugo.

-No voy a comer eso.

-¿Por qué?, esta bueno en verdad.

-Esta crudo y lo dejaste en el suelo, es antihigiénico.

-¿Anti qué?... ¡Ah!, ya entiendo, eres como los clase alta, la comes cosida y en plato, a ver como arreglo yo esto.

Salió de la cueva rápidamente, Rafael frunció el entrecejo y no se movió, fue lo correcto porque el demonio volvió en menos de cinco segundos, traía una hoja grande que puso en el suelo, luego levanto el trozo de carne con una mano y con la otra encendió una flama para cocinarla, Rafael no dejaba de asombrarse al ver su concentración y como el fuego no le hacía daño, pronto el olor de la carne asada lleno la cueva haciendo sonar su estomago, el demonio puso la carne en la hoja y se la acerco.

-La cena está servida =)

-…

-¿Qué pasa?- miro la carne- no la queme…creo, nunca había cocinado.

-Está bien pero necesito mis cubiertos.

-¿Tus qué?

-Mis…- suspiro, era como hablar con un niño- dejaste mis cosas allá, debe haber un pañuelo azul, quiero eso- Evel fue a ver- ¡no lo tomes con la boca!- lo dijo justo a tiempo, Evel hallo el pañuelo y lo levanto con la cola ágil, luego se lo entrego, adentro del pañuelo Rafael guardaba un juego de cubiertos plateados y una ramita de menta- estos son los cubiertos- dijo al notar que el demonio no le quitaba la vista de encima- una cuchara para la sopa, un cuchillo y un tenedor para la carne.

-¿Y la rama para qué sirve?

-Es menta fresca, solo es para darle un olor agradable al pañuelo.

-Asique de allí venia, es… ¿Cómo diría Aldered?...vigorizante.

-Si tú lo dices.

Corto un trozo de carne y se la llevo a la boca, no tenía demasiado sabor porque solo era un trozo de carne cocida sin nada pero comió al menos la mitad porque en verdad tenía hambre, trato de precisar el tiempo que había estado inconsciente, afuera era de noche, quizás unas ocho o diez horas, si sus hermanos no lo habían hallado aun era porque estaba lejos del lugar de la batalla, debía salir de allí cuanto antes y para eso primero tenía que librarse del demonio.

-¿Podrías traerme algo de agua?- pregunto con cuidado.

-¿Agua?... ¡Ah sí, agua!, enseguida.

El demonio salió de la cueva nuevamente y Rafael se movió, con la pierna entablillada debía darse prisa y curar una fractura tomaba tiempo asique se arrastro hasta sus cosas, tomo la daga, la guardo tras su espalda y volvió a su posición original apenas a tiempo, el demonio había vuelto con un trozo de cascara lleno de agua.

Rafael se puso contra la pared, lo dejo acercarse, solo un poco más y cuando estuvo lo bastante cerca se impulso con la pierna buena, salto sobre él, sujeto sus muñecas juntas con una mano y puso la daga en su cuello con la otra.

-D: ¿Qué estás haciendo?

-Cometí un error, no debí curarte y tú no debiste curarme, empezamos esto como una batalla a muerte, ¿lo recuerdas?

-Si lo recuerdo y si, quería matarte pero ya no…

-¿Realmente esperas que me crea eso?, eres un demonio, podrido hasta la medula, tu pequeño acto de compasión con el otro demonio logro conmoverme pero ya no más.

-¿Estás hablando de Aldered?, no fue un acto de compasión, fue sacrificio- algo lo encendió- ¡Es mi hermano y casi lo matas!

-O.O ¿Tu hermano…?

-¡Por eso quería matarte, por eso quería verte sufrir!, ¡Tuve que ver como el sufría y quería que te sintieras igual pero…! ¡Pero ya no, ya no puedo, no quiero!
-¡¿Por qué no?, ¿Qué te lo impide?

-Porque…eres hermoso T_T

Rafael dejo caer la daga y soltó al demonio, estaba impactado.

La derrota no le cayó nada bien a los demonios pero lo que no le cayó bien a Belcebú fue toparse con Aldered esperándolos en la puerta, con eso de que hasta traía una muleta daba verdadera pena pero Belcebú tuvo que decirle lo ocurrido, la reacción no se hizo esperar.

-¿Lo perdiste?, ¿Cómo que lo perdiste?, ¡¿Cómo te atreves a decirme que lo perdiste?

-Aldered…

-¡Y no me digas que me calme porque eso es un maldito cliché!, ¡¿Dónde está mi hermano?

-¡No lo sé!, lo vi durante la pelea y luego ya no, quizás siga en la jungla con los que se escaparon y… ¿A dónde vas?

-A buscarlo.

-¿Estás loco?, apenas puedes caminar, no estás en condiciones de…

-¡La única razón por la que Evel volvió allá arriba fue para vengarme!, podría estar malherido o muerto en una zanja y si eso pasa no me perdonare jamás.

-No te precipites, es más duro de lo que aparente, dame hasta la mañana, preparare un grupo e iremos a buscarlo, ¿te parece?

-…Tienes que prometerme que lo hallaras, aunque sea solo su cadáver, tienes que traerlo de vuelta.

-Así será, lo prometo.

Evel no supo a qué hora de la noche lo venció el cansancio, luego de que el ángel le soltara no se volvieron a hablar y cada quien se había ido a una esquina de la cueva, para cuando despertó el sol entraba a raudales y el ángel no estaba en su esquina, lo hallo más halla poniéndose la armadura, debía de haberse curado en algún momento porque ya no parecía herido y su pierna se veía bien.

-¿Te marchas?- pregunto, el pañuelo azul estaba envuelto cerca y lo recogió- no querrás olvidarte de esto.

-Puedes quedártelo- dijo Rafael sin mirarlo.

-¿En serio?, me van a querer matar por esto xD- lo vio salir- oye espérame.

Salió y lo siguió como un perrito a su dueño por un rato, el ángel parecía querer fingir que no estaba allí asique Evel se puso a parlotear de cualquier cosa para recapturar su atención, una razón debía a ver para que no se hubiera ido volando aun.

-¿Te digo algo?, Belcebú dice que las personas inventaron los cubiertos porque son demasiado frágiles y no pueden tomar cosas calientes con las manos, yo siempre he creído que solo les gusta complicarse, cocinar la carne, servir la carne, cortar la carne, ¿Por qué no solo la muerden y la tragan?, les ahorraría tiempo y otra cosa.

-¿Por qué?- se detuvo- ¿Por qué me dijiste eso anoche?

-¿Qué cosa?

-Dijiste que…que yo era hermoso- seguía sin querer mirarlo- ¿Qué clase de insinuación retorcida fue esa?, ¿o solo fue una manera absurda de distraerme?

-Eres extraño, actúas como si todo lo que digo o hago tuvieran un propósito malvado, ¿se te ocurrió que solo era la verdad?- busco su mirada- eres un ángel, eres poderoso, sabio, atractivo y tienes un corazón tan grande que preferiste salvarme a acabar con mi vida, por eso eres hermoso- finalmente logro que lo mirara pero solo un instante.

-Esto no tiene sentido- se recostó contra un árbol- según Miguel ustedes son bestias perversas que solo existen para corromper a la humanidad.

-Es una manera de verlo, yo solo sé que como demonio puedo hacer lo que quiero y lo que quiero lo hago.

-¿Qué?

-Es un eslogan que tenemos allá abajo =b

-…Cielos, ¿Cómo le voy a decir a mis hermanos esto?, pase la noche con el demonio que debía asesinar, creerán que me volví loco.

-Miénteles- sugirió Evel con calma, el ángel le miro de mal modo- es un pecadillo menor si no te abusas, repite después de mi: "Mate al demonio y me desmaye."

-"Mate al demonio y me desmaye"

-¡Bravo!, adórnalo un poco y ya está, una mentira blanca.

-No estoy seguro, no es correcto…

Súbitamente Evel se levanto sobre sus dos piernas poniéndose a centímetros del ángel, fue tan rápido que este no tuvo tiempo de reaccionar, poso una garra en su cabeza y la deslizo por su cabello y su rostro, luego sonrió y se alejo riendo.

-Tenía que hacerlo- se excuso- también me voy ahora- se alejo otro poco y se volvió- por cierto, me llamo Evel, que no se te olvide.

-Rafael…tú no vayas a olvidarlo.

-=/ Me alegra que vivas…me alegra que ambos vivamos.

Salto sobre la ladera y desapareció de la vista, Rafael se sentó porque las piernas no podían sostenerle, se sentía embargado por una nueva y poderosa emoción, cuando pudo recuperar la calma extendió las alas y volvió a los cielos, quiso la suerte que se tomara con un grupo de ángeles amarillos que iban de bajada para buscarlo.

Lo recibieron con alegría, Rafael no recordaba a ver visto a Miguel tan preocupado por alguien, se lo llevo aparte y tras expresar su alivio por verlo de vuelta y a salvo procedió a preguntarle que lo había hecho tardar tanto.

-¿Mataste al demonio?

-Yo…-bajo la cabeza- nosotros caímos, ambos quedamos malheridos, él más, saque mi daga para matarlo sin detenerme por mis propias heridas y luego…- trago saliva- luego le corte el cuello…pero no resistí más y me desmaye…desperté hace unas horas…siento haberlos preocupado.

-Ahora todo está bien- puso una mano en su hombro- hiciste lo correcto y volviste victorioso, estoy orgulloso de ti.

-Hermano yo…no sé si hice lo correcto…

-No te atormentes, Rafael, lo dije antes y lo repito, eres un alma noble, ahora vamos para que cuentes a todos tu hazaña, lo que bien empieza bien acaba, ¿verdad?

-…Verdad nnU

No podía creer que le hubieran creído, tanto como no podía creer que se hubiera atrevido a mentir, quizás una cosa era responsable de la otra y aunque una parte de él sabía que las cosas no podían quedarse así otra estaba feliz por haber salvado a Evel, para ser un demonio era simpático y tenía una dulce sonrisa.

-¿Evel?

-¿Es Evel?

-¡Hombre si es él!, ¡Es Evel!

-¿¡Evel!, ¿Está vivo?

-¿Vivo?, ¿Dónde?, ¡Muéstrenmelo para que pueda matarlo!

A diferencia de Rafael, a Evel lo recibieron con temerosa incredulidad, lo último que todos sabían era que se había peleado con un Arcángel, ya lo había declarado muerto y solo iban a buscar su cadáver, pero no, allí estaba el pequeño infeliz sonriendo como si tal cosa, Aldered se le fue encima olvidándose de sus propias heridas.

-¡Insensato!, ¡Nunca vuelvas a darme un susto de esos porque si lo haces juro que te voy a…!- se detuvo, acababa de notar algo- Tu…tu cicatriz…no está…

-¿Qué?- Evel se palpo el rostro, donde estuviera la cicatriz de su ojo solo hallo un pliegue plano, sin mellas ni nada, como si nunca hubiera desarrollado un ojo allí, el ángel debía de hacerla borrado cuando lo sano.

-¿Qué te sucedió?

-Yo…no sé, escape del ángel.

-¿Sin un rasguño?- Belcebú lo levanto del brazo para verlo bien- ni moretones, ni magulladuras, y tu cicatriz desapareció.

-Bueno…no me escape precisamente, perdí el sentido y cuando desperté estaba solo- sonrió inocentemente- tengo la suerte del diablo, ¿verdad?

-Escapar de un arcángel es suerte- dijo Aldered- salir ileso es una imposibilidad matemática…pero ya esta bueno, me alegra que regresaras donde perteneces.

-Muchos van a querer escuchar esta historia, eres un héroe, pequeño.

-=D

Pasaron los meses y las cosas volvía a su rutinaria normalidad, todo hasta cierto día en que Rafael bajo a la tierra, todos los ángeles lo hacían a veces por diversión aunque cada año había menos lugares solitarios donde pasarla tranquilo y sin ocultarse, Rafael eligió una de esas islas diminutas en medio de la nada, era tan pequeña el océano se escuchaba sin importar en qué lado de ella estuvieras.

Rafael camino por la playa y respiro el aire salobre del mar, cerró los ojos para oír el rugir de las olas y fue por eso que no vio ni oyó venir a Evel cuando se le fue encima tirándolo al agua, se levanto a medias escupiendo y sin poder creerse lo que pasaba, realmente había rezado por no volver a toparse con el demonio aquel.

-¡Hola, Rafael!- saludo feliz.

-Quítateme de encima ¬¬

-Ok X3, hace meses que estoy esperando que bajes, ni que el cielo fuera tan interesante.

-Esto sí que es perfecto- se levanto chorreando agua- ¿Cómo fue que me encontraste?

-La sangre es más espesa que el agua- le mostro la pluma ensangrentada- solo tuve que esperar.

-Estas lleno de sorpresa- subió a la playa- ¿y porque me esperabas?, ¿quieres un revancha oficial?

-Ya te lo había dicho, no quiero herirte, eres…

-Sí, sí, soy hermoso- se estremeció- no hablemos de eso, ¿entonces qué quieres?

-No quiero nada, te echaba de menos, ¿tú no?

Rafael se detuvo, tristemente era cierto, no había logrado sacarse a Evel de la mente, en los momentos más inesperados lo recordaba y tanta era la molestia que hasta sus hermanos habían notado su distracción, en realidad había sido por eso que había bajado a la tierra, Miguel lo había convencido de que necesitaba despejarse.

-Escúchame Evel…esto no puede ir más lejos.

-¿De qué hablas?

-Mira, nos ayudamos mutuamente y eso debería ponernos a mano, no voy a negar que tu atención me halaga pero entiéndelo, eres un demonio, yo soy un arcángel, cualquier tipo de relación entre nosotros está más que prohibida, ¿lo comprendes?- Evel bajo la cabeza- por favor, dime que comprendes.

-…Este lugar es hermoso, ¿es tu lugar especial?

-No me cambies el tema.

-Está bien, no quieres verme… ¿puedo volver a tu lugar especial algún día?, cuando no estés.

-No es mi lugar especial, solo es un lugar.

-¿Entonces…?

-Sí, puedes venir cuando quieras- el demonio sonrió con tristeza- mira como me dejaste, tendré que esperar a que mi ropa se seque antes de volver.

-¿Puedo quedarme hasta entonces?

-…U.U solo esta vez.

-:D ¡Bien!, juguemos un juego, para pasar el rato.

-Bueno, un juego no suena mal…

No acabo de hablar cuando Evel le hizo una zancadilla y se puso sobre él.

-O_o!

-¡1-0!

-¡¿Cómo te…?- se levanto furioso y Evel lo volvió a derribar.

-¡2-0!

-¡Deja de atacarme!

-¿Atacarte?- lo miro con incredulidad- estamos jugando, quien muerda el polvo pierde.

-Mira amigo, no sé cómo te educaron pero de donde yo vengo eso se llama atacar a traición- trato de pararse y otra vez lo tiraron- . ¡Ya basta!

-¡3-0!, hablas demasiado, si vivieras en mi mundo serias el hazmerreir de todos, mira que no poder apañártelas en un simple juego de derribos.

-¿Con que hazmerreir, eh?- Evel seguía sobre él, se dio la vuelta rápidamente y cambiaron posiciones- 3-1, el juego termina- se levanto- ahora estoy cubierto de arena, gracias por nada.

-¿Por qué estas malhumorado?

-No estoy malhumorado, solo trato de mantenerme serio.

-Que ridículo, Belcebú dice que la compostura es para los que le temen al mundo, deberías ser más espontaneo.

Rafael se sentó en una roca, se quito la bota y vacio la arena de ella, luego la otra, mientras tanto Evel seguía hablando de cosas que no deberían importarle, en segundos casi le pareció divertido que lo hubieran tirado al suelo tres veces seguidas con tanta facilidad.

-¿Qué tiene de malo vernos?- dijo Evel en un instante de atención.

-Creí que ya lo habrías comprendido, venimos de mundos opuestos y…

-Sí, sí, sí, ya conozco toda esa basura, pero dame una buena razón por la que TU creas que no deberías verme.

-No debería porque…-Se quedo callado, no hallaba las palabras.

-Lo sabia…volveré aquí en una semana, o tal vez no, también debo pensar si vale la pena verte.

Se interno entre los árboles y pronto desapareció, Rafael estuvo mucho tiempo sentado en la roca, sintiéndose miserable sin saber porque.

De todas las personas del cielo a quien se le podía pedir consejo la más apropiada era Uriel, también era la más peligrosa porque siempre hablabas con él te disponías a descubrir o revelar que este sabia más de lo que esperabas que supieras; sin embargo Rafael se hallaba en un dilema y se arriesgo a visitarlo en la biblioteca del cielo.

-¿Uriel?, ¿Estás ocupado, hermano?

-Tanto como puede estarlo alguien en una biblioteca, ¿Qué te trae por aquí?

-Necesito decirte algo…

-¿Por fin vas a confesarte?

-._. ¿Confesarme?- ahí estaba, lo sabía.

-Tu historia del demonio está llena de hoyos, en particular las casi veinte horas de inconsciencia con tus heridas abiertas y una pierna rota, tu eres el médico, ¿Cuánto tarda una persona en desangrarse hasta morir?

-Es verdad, no mate al demonio y quizás yo hubiera muerto de no ser por él, ¿me escucharas?

-Estoy para ser un guardián de secretos…

En cuanto a Evel, la única persona en quien podía confiar para una conversación delicada era su hermano de sangre, Aldered se había recuperado por completo y su ojo derecho, una lumbrera roja, causaba sensación, se reunieron durante la última ración del día y Evel le conto la verdad.

-Sabia que me estabas mintiendo- dijo Aldered- las cicatrices no desaparecen mágicamente.

-No sé qué hacer, quiero verlo, en verdad quiero…debe ser lo más estúpido que has oído.

-De hecho creo que es una excepcional idea.

-¿Qué?- lo último que Rafael había esperado era que Uriel estuviera de acuerdo.

-Hazlo, vuelve con el demonio.

-Muy bien, creo que no te explique bien esto…

-¿Te das cuenta de las posibilidades?

-Hemos luchado con los ángeles desde el principio de los tiempos, ahora tú tienes la oportunidad de conocer a uno, de acercarte a uno como nadie lo ha hecho, piensa en todo lo que podríamos aprender.

-¿Quieres que lo espíe?

-Pues si Miguel pregunta esa es una escusa plausible, no puedes dejar ir esta oportunidad.

-Pero es un demonio, es malvado.

-Depende de tu definición de malvado, teóricamente hablando lo único que distingue a los demonios de nosotros es que no tienen un sentido moral pero si tienen albedrio.

-Hago lo que quiero y lo que quiero lo hago…

-Una perfecta alegoría.

-Si el amo se entera estoy muerto.

-Que no se entere, tiene cosas más importantes, considéralo un poco, después de todo eres tu quien desea verlo.

-Me pregunto si podía darle una buena razón por la que yo no quisiera verlo.

-¿Y la tienes?

-…No en realidad.

-Bueno, eso ya es una respuesta, si no puedes hallar una verdadera razón por la que algo este mal entonces hay un 95% de probabilidad de que no esté mal.

-¿Qué hay de ese cinco por ciento restante?

-Pecado de ignorancia, es un delito menor, además no estarás solo, considéralo con calma y si te decides avísame, tengo algo que puede servirte.

Evel volvió a la playa a la semana siguiente tal y como lo había prometido, nadie lo esperaba aunque no habían fijado una hora, se sintió defraudado, luego empezó a enfurecerse.

-¡Bravo Evel!, pecaste de incrédulo…otra vez, a ver idiota, ¿en qué universo un ángel se iba a fijar en ti?, le hubiera arrancado las alas, le hubiera sacado los ojos, le hubiera…

-Si sigues así creeré que no me quieres.

-._., por todos los infiernos, díganme que me imagine eso y no está detrás de mí- Se dio la vuelta muy despacio y allí estaba Rafael mirándolo con cierto aire divertido- Ya esta, me voy a suicidar, tu dame un minuto.

-Está bien, no tienes que ser tan dramático =)…decidí que no había ninguna razón por la que no pudiéramos tener una sencilla amistad.

-…Bueno, así se inicia.

-Te traje un obsequio, me pareció necesario.

-¿Obsequio?, ¿Ósea como una recompensa?, ¡A ver, a ver!

Rafael le dio una cajita forrada, adentro había una semilla gruesa y rojiza del tamaño de una avellana, Uriel le había dado esa semilla de volcán pensando en ayudar a romper el hielo, Rafael había pensado que era un regalo más bien tonto pero Evel estaba maravillado, solo que era obvio que no sabía lo que era.

-Viene del jardín de mi padre- explico Rafael- esta semilla de Volcán crecerá en el calor más inclemente, puedes sembrarla en el Infierno, lo único es que no sé lo que saldrá de ella, creí que te gustaría.

-Una planta, algo vivo para que lo cuide, es lo más lindo que alguien me ha dado- la puso en el estuche- me muero por ver lo que saldrá.

-Bueno…ahora que ya pasamos esto…hay unas preguntas que quisiera hacerte…

-¿En serio?, que gracioso, yo también quería preguntarte unas cosas…- silencio incomodo- bueno, tu primero.

-No, no, tu primero- otro silencio.

Trataron de hablar al mismo tiempo y eso hizo que se rieran, fue así como empezó su amistad como una cubierta de espionaje, se empezaron a reunir una vez al mes y luego una a la semana, cada uno sacándole información al otro aunque de a poco eso fue relegado a un segundo lugar; Rafael siempre había tenido un bajo perfil en el Cielo y estar con alguien que lo consideraba lo máximo le hacía sentir especial, Evel era dichoso de tener la atención del objeto de su adoración, por primera vez en su vida se sentía realmente importante.

-¿Asique tienes un espacio solo para ti?

-Se llama habitación, todos tenemos una, hasta los más pequeños.

-pues yo duermo en una cueva con otros veinte…y eso en las buenas épocas, ¿Cómo hacen cuando tienen frio?, ¿no se apiñan todos juntos para mantener el calor.

-No, tomamos unas mantas y listo, ¿duermen apiñados?, suena incomodo.

-Uno se acostumbra, igual que a madrugar y moverse rápido.

-Viven con demasiada prisa abajo, prueba esto- le dio un gajo de naranja- es fruta, acida y dulce.

-mmm… XS, esta fuerte…

-¿Solo comen carne?

-Es lo que más abunda, hablando de carne, ¿Por qué dicen que el cerdo es impuro?, Belcebú dicen que no comen cerdo.

-No lo comemos pero no tiene que ver con la impureza, el cerdo es un animal inteligente, que puede reconocerse y aprender, como el perro o el delfín, no comemos nada que piense, es decir, imagina que alguien quisiera comerte a ti, es horrible.

-Vaya…se lo voy a decir a Belcebú a ver qué opina xD

-Yo tengo una duda desde hace tiempo, me dijiste que ese otro demonio, Aldered, era tu hermano, creía que los demonios eran primos.

-Somos hermanos de sangre, un antiguo ritual, cada uno bebió la sangre del otro y así estamos siempre conectados, sabemos cuando el otro está cerca y si está en peligro, no muchos demonios lo hacen.

Evel le contaba todo lo que oía a Aldered y este llevaba un recuento, a veces también le contaba cosas a Belcebú pero sin decirle de donde las sacaba.

-¿Asique pueden vagar por allí sin obligaciones?

-Se llama tiempo libre.

-Fascinante.

-¡No sean holgazanes, muevan a esas almas ahora!

-¬¬ ¿Que le ocurre a Belcebú?, ¿Esta a dieta?

-Es que le conté lo de la carne de cerdo y tiene remordimientos de conciencia xD

-XD Es hilarante porque es cierto- bajo la voz- por cierto, ¿Cómo va esa semilla?

-Más o menos, se ve una tallito negro pero nada más, no sé si es un arbusto, un árbol, una flor o una planta carnívora.

-Eso sí seria alucinante.

-Espero que sea una flor :3

Rafael le reportaba sus descubrimientos a Uriel quien anotaba cada dato, el proyecto parecía darle más satisfacciones a él que a Rafael, quizás porque era lo más emocionante que había hecho en su vida de ángel obediente a las normas, además siempre había sido muy aislado y ahora pasaba más tiempo con uno de sus hermanos, al menos en lo referente a la compañía en el mismo lugar.

-Asique los demonios tienen una estructura social bien establecida, mientras más abajo más importante, exactamente al revés de nosotros, es increíble.

-Evel dice que los pequeños como él pueden estar en todas partes, hacen filas para trabajar y los asignan aleatoriamente, él ha estado en todos los niveles.

-¿Todos?- levanto la vista de sus notas con un brillo en la mirada- ¿Ha estado en la Mansión del Dolor?, ¿Conoce la biblioteca infernal?

-Eh…pues no ha sido tan específico, ¿hay una biblioteca en el infierno?, con todo el trabajo que tienen me sorprende que alguien pueda detenerse a leer.

-El Santuario Arcano, nosotros tenemos todos los libros que existen o existirán- miro las largas hileras de libreros con nostalgia- pero ellos tienen todos los que van a perderse, los que se queman, los que se hunden, los que nunca serán terminados o siquiera escritos…Dios, daría lo que fuera por ver al menos un volumen…

-¿Sabes con quien creo que te llevarías bien?, Aldered, el hermano de Evel, él dice que habla igual de rebuscado que tu y…

-No, no me arriesgare, no tengo tu carácter y podría caer en tentación- reanudo sus anotaciones.

-¿Te digo algo?- estaba mirando por la ventana- después de escuchar como es la vida de los demonios, el Cielo parece aburrido, siento que pecamos de pereza.

-Nunca repitas eso, en especial frente a Miguel, recuerda los siete pactos que hicimos al volvernos Arcángeles.

-Humildad, Generosidad, Paciencia, Templanza, Caridad, Diligencia, Castidad…

-Las siete virtudes que debemos mantener para conservar nuestra virtud sobre el mal… ¿Cuándo volverás a verlo?

-Pensamos en una noche dentro de dos semanas, me preocupa que Miguel detecte un patrón en mis idas a la tierra.

-Ya empieza a celarse de que pases más tiempo conmigo que con él =/

-¿Él te dijo eso?

-No, pero lo piensa…pregúntale si conoce la Mansión del Dolor.

-¿Conoces el Santuario Arcano?

-¿La biblioteca?, a veces voy con Aldered, es su lugar favorito, demasiado frio para mi gusto.

"Vaya que se llevaría con Uriel" pensó Rafael echando otro leño al fuego, era la primera vez que pasaban una noche juntos desde la vez que se conocieron pero esta vez no estaban en una cueva, esta vez ninguno estaba herido y esta vez no había sentimientos de miedo o de odio entre ellos, solo una compañía apacible, un cielo estrellado y la melodía de las olas contra la playa, aquella pequeña isla en medio del Pacifico se había convertido en un lugar verdaderamente especial.

-¿Quieres oír algo gracioso?, el otro día se me ocurrió cocinar mi ración a ver qué tal sabían, al minuto siguiente estaba rodeado de demonios atraídos por el aroma, casi me linchan por dármelas de fino xD, se me pegan tus costumbres.

-No serias el único, ayer estaba entrenando con Miguel y le hice un derribo de esos que tú me haces, se quedo atónito, nunca le habían ganado.

-Dos palabras: Golpe Bajo, con eso ganas todas las peleas D.

Guardaron silencio un rato, el fuego crepitaba con alegría dando un contrapunto melódico con el oleaje, Rafael se sentía realmente bien, llamo a Evel para decirle otra cosa pero este no le respondió, tenía la vista fija en la hoguera y estaba quieto como una estatua, Rafael se asusto.

-¿Evel…?, ¡Evel!

-0o! ¿Me dijiste algo…?

-¿Qué fue eso?, estabas como en trance.

-Oh…lo siento- sacudió la cabeza- a veces el fuego nos atrapa en su canto…

-¿El fuego canta?

-Belcebú me ha dicho que los ángeles escuchan la voz del océano, nosotros los demonios escuchamos al fuego, es la esencia de nuestras almas- miro las llamas y su ojos brillo con el reflejo- ¿no es increíble?, todo lo que hay de bello y poderoso, jamás nadie imitara la gloria del fuego- aparto la mirada- pero debemos tener cuidado, si miramos mucho a nuestra alma podemos quemarnos, tengo un primo que un día tuvo el antojo de ver un amanecer, el primer rayo de sol es el más fuerte, atraviesa la oscuridad.

-Lo sé, también me gusta ver los amaneceres.

- Pero es peligroso…al menos para un demonio, el sol es una bola de fuego y por eso nos atrae, mi primo murió ese día, se calcino por dentro, por eso siempre nos enseñan que debemos rondar por la noche y ocultarnos de día, así no estaremos tentados a mirar directo al sol.

-¿Tu primo no lo sabía?

-Lo sabía, pero estaba triste porque era muy pequeño y frágil, siempre he pensado que lo hizo a propósito, ya que no tenía nada.

-Pero tú…- guardo silencio, le parecía que Evel también era muy pequeño y frágil.

-Yo tengo a mi hermano…y ahora te tengo a ti…

-o.o… Se hace tarde- dijo Rafael mirando el cielo- ya deberíamos dormir.

-Es buena idea- acepto Evel y como si tal cosa se hecho sobre sus piernas.

-o/o ¿Qué estás haciendo?

-¿Cómo?, ¿Te gusta arriba?

-¡Bájate de mis piernas!, no quiero que duermas tan cerca de mi- Evel se bajo- apártate un poco…un poco más…ahí está bien, buenas noches- Evel había quedado como a tres metros de Rafael.

-Pero hace frio =(

-¬¬ Préndete fuego.

-A veces puedes ser muy cruel…T_T

-Soy un Arcángel.

-No es escusa…buenas noches…- se acostaron dándose la espalda mutuamente- ¿te digo algo más?, mi primo me hablo antes de hacerlo, dijo que iba a hacerlo porque había escuchado que en la primera luz del día…se oculta la cara del Señor… ¿eso es cierto?

-…No lo sé, Padre se manifiesta de muchas maneras…quizás lo sea…

-No es tan mal motivo…

-Estoy cansado, Evel, hablaremos mañana- cerro los ojos- descansa…

-En paz…

Rafael no durmió bien, una premonición revoloteaba en su cabeza y trataba de ignorarla, despertó con un sobresalto en lo que parecía la mitad de la noche, la fogata se había consumido y hacia bastante frio, se incorporo preguntándose qué le habría hecho despertar, miro hacia el cielo y por la posición de la luna concluyo que no era media noche sino de madrugada, amanecería en cualquier momento…amanecería…un presentimiento funesto no le dejaba dormir…se dio la vuelta y vio que Evel se había ido…

-No puede ser…- se levanto, como siempre antes del alba estaba muy oscuro- ¿Evel?... ¡Evel!

Corrió por la playa gritando su nombre, presa del pánico, no podía imaginar que fuera a hacer lo que creía que iba a hacer, la sola idea le horrorizaba, si lo perdía ahora, después de haber sido insensible con él, jamás se perdonaría.

Tenía minutos, entonces lo distinguió en un promontorio de piedras, de pie sobre sus piernas en una postura que revelaba lo poco a menudo que se levantaba así, tenia segundos, una claridad creciente teñía de dorado el borde del mar y el demonio extendía sus brazos como queriendo recibir de lleno el resplandor del amanecer.

-¡No lo hagas!, ¡EVEL!

En el último segundo salto frente a él y extendió las alas, hubo una fracción de retraso, primero Evel lo miro con sorpresa, al instante siguiente una fuerza interna encendió su cuerpo con un fulgor momentáneo y se derrumbo como un cuerpo inanimado en los brazos de Rafael, todas las marcas rojas de su cuerpo titilaban amenazando con apagarse.

-¡Evel, no!, ¿Qué hiciste?, ¡¿Qué hiciste?- no había recibido toda la luz, quizás aun pudiera salvarlo pero nunca había oído de un mal como ese, lo acostó y puso las manos sobre él intentando sanar su cuerpo- vas a estar bien…gran idiota, yo no significo tanto, no soy tan valioso, ¡Tienes que estar bien!- no funcionaba, el daño había sido hecho en lo profundo de su ser y un alma flamígera estaba por encima de los poderes del Arcángel- ¡No, no!, ¡No puedes irte así, no de esta manera!, ¡Vuelve!...vuelve…

Se echo a llorar como un niño, Evel se estaba muriendo, era su culpa, y no había nada que pudiera hacer al respecto, nunca se había sentido tan miserable, ¿en verdad era tan importante?, ¿en verdad significaba tanto para Evel que un desaire había bastado para arrastrarlo a eso? O quizás era algo más, algo que se había ido desarrollando con el tiempo pero que Rafael había insistido en ignorar, porque cada vez que Evel se acercaba demasiado, que trataba de ser afectuoso y se acercaba como un animal suplicando pro algo de amor, él se hacia un lado, lo tomaba por una broma o incluso se molestaba por la osadía.

En lo profundo él también lo sentía, un sentimiento precioso que había ido llenándole, una burbuja de dicha que se hinchaba cuando estaba con Evel y se desinflaba al dejarlo pero Rafael siempre se contenía, temeroso de sus propias emociones y lo que estas podían hacerle.

-Perdóname- susurro a su oído- perdóname por todo…llevo tanto tiempo creyendo en lo bueno y lo malo que no puedo darme libertad en nada y no vi lo que querías…ni vi lo que yo quería…y lo que quiero es a ti…-entonces lo hizo, con un beso sello su destino, como si solo eso esperase el corazón de Evel volvió a latir, el fuego de su alma recupero fuerzas- U/U…oo! ¿E…Evel…?

-Rafael…- sonrió débilmente- creo que…conocí a tu Padre…

-Eres un idiota =´), un pequeño idiota con una linda sonrisa.

-:´)

Estuvieron juntos todo ese día, hasta ahora no habían estado juntos más de doce horas cada vez, pero el tiempo era lo de menos, por un momento la muerte casi les había separado, ahora estaban de nuevo juntos, unidos más que antes y se sentían libres de las viejas ataduras, el amor era eso, dos almas unidas con el porvenir por delante y ninguna barrera aparte de las que ellos mismos pusieran.

Para cuando cayó nuevamente la noche, Evel había recuperado las fuerzas, Rafael la calma, y ambos estaban llenos de un profundo deseo, intercambiaron una mirada cómplice, una sonrisa de privacidad hasta la muerte, aceptaron el reto y tomando una decisión actuaron en consecuencia.

o-o

-¿Por qué estas llorando?

-Rafael…toda mi vida he tomado lo que quiero sin dudarlo, jamás he pensado en las consecuencias ni me he arrepentido pero ahora…ahora que estoy frente a algo que deseo más que cualquier cosa sobre la tierra…ahora siento que si me dices que no yo podría aceptarlo, podría hacer el sacrificio aunque me parta el corazón…

-¿Estas asustado?- pregunto el Arcángel acercando su rostro al de él- también yo…

Cerró los ojos y sintió como sus labios se juntaban en un temeroso y dulce beso mientras sus cuerpos se fundían en un abrazo, en medio de la noche se entregaron el uno al otro con pasión, sin contenerse, dejándose llevar por sus instintos, no hubo fuego o luz que delatara a los amantes hasta que la tierra dio otra vuelta y un segundo amanecer revelo lo iniciado por el primero: un ángel y un demonio acurrucados juntos en la playa.

o-o

Rafael fue el primero en recibir una bofetada de realidad, los eventos del día anterior le habían aturdido a tal grado que habían logrado cegar su visión de la moral pero ahora estaba despierto y el sueño se había convertido en una terrible pesadilla.

-Dios mío… ¿Qué he hecho?

Evel despertó sintiendo frio, Rafael no estaba a su lado, para él todo lo sucedido seguía siendo un sueño cumplido pero no había esperado hallarse solo, se levanto y lo vio algo alejado, poniéndose la armadura a toda prisa, quizás le avergonzara estar desnudo en pleno día, la idea lo divirtió.

-¿Descansaste, Rafael?- el ángel se sobresalto pero no dio la vuelta, le estaba dando la espalda- ¿Tienes hambre?, puedo tratar de cazar algo pero no soy bueno atrapando peces… ¿Rafael?- se acerco- ¿estas…?

-¡No me toques!- grito el Rafael golpeándolo, Evel retrocedió asustado- ¡No vuelvas a acercarte a mí!

-D: Pe…pero…

-¿¡Tienes idea de lo que me has hecho!

-Rafa… ¡Espera! D: ¿Lo que yo te hice?, tú me dejaste, yo…yo creí que me amabas…

-…Nunca…nunca volveré a verte…me has destruido…

-¡Rafael!- este abrió sus alas y se alejo hacia las alturas- ¡Rafael, vuelve!, ¿¡Que fue lo que hice!, ¡RAFAEL!

Miguel estaba dando vueltas nerviosamente frente a las puertas del Cielo, Rafael aun no regresaba y eso lo tenía preocupado, desde había unos meses que su hermano actuaba sospechosamente, pasaba mucho tiempo con Uriel y bajaba a la tierra cada vez más seguido, normalmente no estaba afuera más de un día pero ahora ya llevaba dos y eso le angustiaba, por eso había ido a esperar decidiendo que si no volvía para la siguiente noche saldría a buscarlo.

Pero entonces las puertas se abrieron, el alivio de ver a su hermano solo duro un instante, Rafael lo paso de largo y Miguel pudo ver por una fracción de segundo su rostro congestionado por el horror, grito su nombre pero el ángel azul no le hizo caso, corrió hacia el palacio de Dios como si su vida dependiera de ello, Miguel lo siguió y pronto otros ángeles los miraron subir a toda velocidad.

Gabriel y Uriel estaban en el vestíbulo del palacio, allí solían reunirse a las reuniones del Capítulo, más adelante se levantaba una escalera y al final de esta dos grandes puertas, Dios estaba del otro lado, lejos de la vista pero siempre presente y a veces un ángel podía atreverse a tocar la puerta y ser recibido, casi nunca pasaba porque cuando ocurría era porque el ángel atribulado buscaba consejo, todos temían el día en que se les negara el paso y la mejor opción era ser todo lo bueno que pudieran y creer en su fe, así nunca tendrían que tocar la puerta de Dios.

Rafael entro como un bólido, Miguel lo siguió solo hasta la base de la escalera pero el otro siguió subiendo sin oír los gritos de sus hermanos preguntando si algo malo le ocurría, Rafael llego a la puerta y la golpeo, casi la aporreo llamando con desesperación, clamando piedad…la puerta no se abrió.

-¡Padre!, ¡Padre por piedad!, ¡Perdóname, Padre! DX ¡Padre!- cayó de rodillas, la puerta no se abría- Padre…ten compasión de mi, Padre…

-¿Por qué Padre no le abre?- pregunto Gabriel asustado.

-Él…- Uriel retrocedió en un reflejo por ocultar a su propia persona- él ha pecado…

-No… ¡No!- Miguel subió la escalera y trato de poner de pie a Rafael- esto es un error, dime que no lo hiciste, Rafael, tu no- lo obligo a mirarle- ¡Dímelo, Rafael!

-…X(…Lo lamento tanto…

-D: Rafael… ¿Qué te has hecho?

Evel volvió al infierno y busco a su hermano, no lo encontró porque estaba trabajando pero encontró a Belcebú afilando su hacha, no podía contarle a él su secreto y le urgía hablar con alguien sobre lo que había pasado, por un momento se quedo mirando como el hacha sacaba chispas contra el torno de afilar, pensando en que palabras usar.

-¿Belceb…?

-Me preguntaba si te ibas a quedar solo hay mirándome- probo el filo- ¿para que soy bueno?

-Tengo una sensación muy extraña dentro de mi…hice algo que quería y no me siento bien por ello.

-Eso se llama remordimientos, no te habitúes.

-¿Te ha ocurrido?

-Casualmente tengo unos terribles desde esta mañana.

-¿Por qué?

-…Desayune tocino ._.

-o0?...y… ¿Hay una manera de quitarse los remordimientos?

-Solo una, arrepintiéndote y haciendo algo al respecto- se puso el hacha contra el hombro- que conste que yo no te dije eso, resuelve tus problemas y deja de estar perdiendo el tiempo allá arriba, ese es un consejo que puedo darte.

-Supongo…gracias Belcebú…

Se dirigió a las cuevas y de camino se encontró con Aldered, venia con pinta de a ver tenido acción, desde su accidente y el ojo refulgente que este le había valido era muy popular con las súcubos.

-Miren quien vuelve con los plebeyos- dijo al ver a Evel- ¿Qué tal la última incursión, Evel?

-Terrible…creo que hice algo imperdonable.

-¿Problemas con el amigo de alas suaves?

-Lo arruine, lo destruí y ni siquiera sé cómo.

-Vamos, no puede ser tan serio…

Pero cuando estuvieron a solas y Evel le conto lo ocurrido, si le pareció serio, la diferencia radicaba en que Aldered si comprendía la situación y esta no podía ser más grave.

-Evel…por todos los Círculos, hermano, ¡Pervertiste a un Arcángel!

-Hablas como él, que yo sepa no le puse un arma en la cabeza y lo obligue a hacerlo, ¿Por qué es eso tan terrible?

-No se trata de quien lo hiciera, son las consecuencias, los Arcángeles hacen siete pactos al tomar el cargo, juran vivir rigiendo sus vidas por las Siete Virtudes Celestiales, un código que es oposición directa a nuestros Siete Pecados, si cometen un pecado, si pierden una virtud…están condenados…

-¿Qué estás diciendo?, ¿Qué le va a pasar a Rafael?

-Él enfermara…perderá las alas…y luego morirá…

-…Esto es tu culpa…tu lo llevaste a esto…

-Miguel, ya te dije…

-¡No quiero oír tus escusas, Uriel!, ¡Mataste a nuestro hermano!

-¡Dejen de pelear, por favor!

-¡AAAaaahg! DX

Los cuatro estaba en la biblioteca, único refugio ahora que el cielo se había vuelto un hervidero de comentarios debido a la tragedia, Rafael estaba muy alterado y que sus hermanos gritaran frente a él no le ayudaba, Miguel soltó el cuello de Uriel y trato de calmarlo, Gabriel estaba muy asustado para tomar un partido y Uriel era el único que mantenía cierta compostura aunque la culpa lo atenazaba por dentro.

-Tiene que a ver una manera de salvarlo- dijo Miguel- no podemos dejarlo morir.

-Solo hay una vía- dijo Uriel- tiene que confesar lo que hizo, cual pacto rompió, y si muestra arrepentimiento puede que Padre lo perdona y le regrese su virtud.

-Eso no es tan difícil, ¿verdad Rafael?, solo dinos que fue lo que hiciste, confiésate con nosotros y todo volverá a ser como antes, nadie te juzgara- Rafael no pudo sostenerle la mirada.

-Valiente promesa viniendo de ti, Miguel, nada será ya como antes, lo que hizo lo seguirá para siempre.

-¡Mejor eso a la muerte!, por favor Rafael, tienes que decirnos que sucedió, se que tiene que ver con el demonio pequeño, ¿pero que pudo hacer para que te corrompieras?

Trato de tomar sus manos pero este se las aparto, parecía no soportar que otros lo tocaran, balbució algo sobre que lo dejaran solo peor el resto no se le entendió, no iba a hablar, lo que había hecho con Evel era un secreto que llevaría hasta su muerte y mientras antes llegara mejor, estando tan asustado le era difícil pensar si lo que más le dolía era la forma en que terminaría su vida o que Evel no estaría a su lado porque había huido de él sin darle una explicación, no era culpa de Evel, Rafael había tomado la decisión final…todo era su culpa.

-Dime qué hiciste, Rafael- pregunto una voz tan cargada de preocupación que lo hizo reaccionar, todos se habían ido y de nuevo estaba solo en la biblioteca con Uriel, la persona que lo había arrastrado a eso, de alguna manera no lograba odiarlo- solo tienes que decírselo a una persona, solo a una, dímelo a mí y buscaremos una buena penitencia para que Padre te perdone pero tiene que ser ahora, perdemos tiempo valioso.

-…

-U.U Te ayudare un poco, no fue Gula porque eso se nota a leguas, no fue Ira porque no tienes señales de haber tenido una batalla, no fue Codicia porque no traes nada que no te pertenezca, no fue Pereza porque eso no te ocasionaría tal crisis de nervios y no fue Lujuria porque ni yo puedo creer que estés tan enfermo.

-XS

-Eso lo reduce a dos, Envidia y Soberbia, ¿Qué fue entonces, Rafael?, ¿Tanto estar con un demonio te hizo creer superior?, ¿O acaso te sientes injustamente tratado?, si sigues guardándolo te destruirá por dentro.

-…No hablare…nunca…hablare…

-¿Entonces qué?, ¿sabes exactamente lo que va a ocurrirte, lo que ya te está ocurriendo?, primero es una depresión, luego la culpa te devorara las entrañas y cuando pierdas las alas te expulsaran a la tierra, en ese punto deberías empezar a alucinar asique tus últimos momentos no serán de gran lucidez, te queda de una semana a un año de vida máximo si no confiesas, Rafael.

-No lo hare- lo miro desafiante-averígualo si eres tan listo.

-D=…Muy bien, Rafael, será a tu modo…yo te metí en esto y yo te sacare, de una manera u otra.

Los cuernos sonaron anunciando otro día de pesada jornada infernal pero cuando todos los demonios dejaron las cuevas, Evel se quedo en el más oscuro rincón, rumiando su pena, apenas podía creer de lo que era responsable…Rafael iba a morir, su hermoso ángel iba a morir y era su culpa.

Él lo adoraba, lo adoraba como se adora a la naturaleza, pero quiso más y al no tenerlo se desespero, casi deseaba que aquel rayo de sol le hubiera matado pero si para empezar nunca se hubiera expuesto entonces todo estaría bien y quizás a esa hora estaría pensando en su próximo encuentro con Rafael y no recordando el ultimo.

-¿Evel?- llamo una voz, su hermano.

-No iré a trabajar…pueden golpearme más tarde…

-Entiendo pero no vine por eso, hay algo que debes ver.

Casi a la fuerza, Aldered saco a Evel de la cueva y lo arrastro hasta la cima de la montaña de cuevas que dominaba Dite por un lado, allí Evel había plantado su Semilla de Volcán, el triste tallo negro le decepcionaba tanto que había dejado de visitarlo pero las cosas habían cambiado en un corto tiempo y el tallo miserable se había convertido en una enredadera hirsuta cargada de flores rojizas y brillantes, el plantón había invadido media cima dándole el aspecto de un campo de flores, un punto escarlata en medio de la oscuridad del Infierno.

-¿Cuándo paso esto?- pregunto maravillado.

-Un botón apareció la última noche que te fuiste- conto Aldered- yo me quede todo el tiempo esperando a que abriera y a la noche siguiente, la noche en que eso paso, el botón abrió y no ha dejado de crecer desde entonces, es increíble.

-Lo es…_…

-Evel, tienes que olvidarte de eso, ya no hay nada que puedas hacer.

-Lo asesine…lo amaba y lo asesine…

-Eso no te ayudara, estas… ¿dijiste que lo…amabas?

-La amaba, lo amo, no sé si aun vive siquiera…que importa…

-¿Qué importa?, importa mucho, el pecado está en la intención, lo hiciste por amor.

-¿Qué estás diciendo ahora?

-Aun puede haber esperanza, si confiesan sus sentimientos, si son puros de intención entonces no es pecado, ¡El amor jamás es pecado!

-O.O!...Tengo que volver a esa isla- dio la vuelta, corrió con Aldered a la saga- quizás esté allí, quizás aun halla tiempo y si no- se detuvo- si no…subiré al mismo cielo por él =/

-Así se habla, hermano =J

Rafael empeoraba por momentos, creía que todo el dolor del mundo no se comparaba al que sentía en esos momentos, cada instante feliz de su vida desaparecía dejando un creciente vacio en su interior y al fondo de todo ya se adivinaba, la culpa estaba esperando como un paracito en su cuerpo, uno que iba a destrozarlo por dentro hasta morir, pero que importaba eso, nunca más vería a Evel, nunca más seria feliz, ¿para qué quería vivir entonces?, solo deseaba haber podido despedirse.

-Tu demonio esta abajo- le dijo Uriel sacándolo de su apatía- pareciera que no ha hecho el suficiente daño.

-Déjame en paz…

-Lo hare, Rafael, te dejare en paz y resolveré tu problema.

-¿De qué…hablas…?

-Voy a hacer lo que tu debiste- tomo su lanza- iré halla y matare a ese demonio, es por tu bien.

-¿Qué…?- ya estaba saliendo, las ideas llegaban muy lentas a su mente- No…no…- se levanto con dificultad- a Evel no…

Rafael despertó, estaba enfermo, estaba débil, estaba aturdido, pero por nada del mundo permitiría que lastimaran a Evel, tomo su arco y siguió a Uriel tan rápido como lo permitían sus fuerzas, no dejaría que destruyera lo mejor de su vida.

Evel y Aldered subieron a la isla, Aldered había decidido acompañarlo solo para evitar que hiciera una estupidez como arrepentirse en el último segundo, no tenían la certeza de que Rafael fuera a estar allí pero Evel creía que si lo esperaba lo suficiente volvería asique fueron al promontorio de la playa a esperar.

-De manera que es aquí donde todo pasa- Aldered se levanto en sus dos piernas, tenía más práctica en eso que Evel y solía caminar así para darse aires- una bella vista, debo decir.

-Él se veía muy molesto…

-Deja de darle vueltas, Evel, estaba alterado y dadas las circunstancias no podemos culparlo.

-¿Qué tal si él no me ama?

-Tú lo conoces mejor, ¿crees que sus sentimientos pudieron ser falsos?

-…No, =) eso fue real…

-¿Evel?, gracias al Cielo, llegue antes…

-=D ¡Rafael, volviste!

Allí estaba, su hermoso ángel azul, que hubiera aparecido le alegro tanto que tardo en notar su estado pero cuando se dio cuenta sintió una punzada de dolor, Rafael sonreía con alivio pero tenía un aspecto moribundo y espantado que le asusto, sus hermosas alas estaban demacradas y desplumándose, Evel se puso en pie deseando abrazarlo, solo unos metros los separaban y entonces…la catástrofe.

Rafael lo sintió venir, Evel apenas lo noto pero cuando la lanza de Uriel golpeo su cuerpo supo que era el final, la punta filosa golpeo su corazón, entro y salió volviendo sola a la mano de su dueño, Uriel había estado todo el tiempo oculto entre los arboles detrás de Rafael, esperando el momento justo en que la verdad se le revelara, Rafael no recordaría después si había gritado o no, solo que había corrido hacia Evel y lo había levantado en brazos, trato de curarlo pero sus poderes ya no servían, no desde que perdiera la gracia.

-Lujuria- declaro Uriel con gesto insensible- de todos los pecados tenias que caer en el más despreciable, ahora creo que podrías morir con tu demonio antes de obtener un perdón, cuanto me decepcionas.

-Tu…-dijo otra voz cargada de ira.

Uriel había ignorado por completo que había una cuarta persona en la playa, Aldered, con su aguda intuición tuvo de inmediato la certeza de estar frente a un rival que le igualaba y que podría causarle grandes problemas, se cuadro con la lanza a punto y el demonio hizo aparecer un arma extraña, una especie de martillo gigante con una agarradera inferior.

-Dos demonios morirán hoy, es un buen día para los justos.

-Voy a aplastar cada hueso de tu cuerpo.

El demonio se lanzo en un ataque calculado, el Arcángel verde se defendió con inteligencia, dos intelectos luchaban ahora y en el solitario promontorio de la playa quedaron Evel y Rafael, juntos por última vez antes de que la muerte separara sus almas para siempre.

-Rafael…

-Evel…esto es mi culpa, todo es mi culpa…

-No…es culpa de nadie _…Rafael yo…-levanto el brazo y acaricio su rostro- yo te amo…

Sonrió, una sonrisa de despedida y como si solo hubiera esperado ese momento antes de terminar la vida abandono su cuerpo, su brazo cayó, su ojo se cerró y todas sus marcas se apagaron, el pequeño demonio había muerto, Rafael creyó que una parte de él moría también.

-Evel… ¡Oh, Evel!, yo te amo, también te amo- lo abrazo con fuerza, su rostro bañado en lagrimas- por favor, regresa, no me dejes solo aquí, te amo, te amo…-lo acostó con cuidado y le dio un suave beso en la frente-ya te sigo, a donde sea que hallas ido…te buscare.

El cuerpo de Evel se había enfriado a una velocidad alarmante, al fondo se oían golpes y piquetes de pelea pero a Rafael no le importaba, se había quedado solo, volvió a besar a Evel esta vez en la boca y fue cuando algo sucedió.

Aldered y Uriel estaban enzarzados dándose uno al otro cuando lo notaron y se detuvieron, los cielos se abrieron y una luz muy brillante cubrió el promontorio de rocas, casi se podía oír como un coro de ángeles inundando el aire, cuando la luz menguo allí seguían Rafael y Evel pero el segundo brillaba, la luz había insuflado fuerza a su cuerpo y la flama de su alma reencendio con bravura.

-¡OO!- Evel reacciono respirando como si hubiera estado a punto de ahogarse.

-0.0 ¿Evel…?

-…Que loco, vi como empezó el universo…pero si lo cuento me fulminan…

-Estás vivo =,/…X/, ¡Estás Vivo xD!, ¡Gracias, gracias, estás vivo!

Uriel estaba atónito, solo una cosa podía haber devuelto la vida a ese demonio, solo una fuerza podía permitir algo así, ¿pero cómo?, ¿Por qué?, aquello no tenía sentido a menos que…

-Los perdono… ¿Por qué?, después de lo que hizo…

-Lo único que hizo fue enamorarse- le dijo Aldered- y el amor es un sentimiento tan puro que hasta la muerte se rinde ante él, nunca creí que viviría para ver un milagro.

-¿Tu eres Aldered?- pregunto Uriel viéndolo de arriba abajo.

-Ese es mi nombre, tú debes ser Uriel, ¿es idea mía o llevamos el ultimo año jugando a lo mismo?

-¿Investigación de campo?

-Justamente.

-Pues si, así fue…

-Bueno…ya que no tenemos otra razón de peso para pelear a muerte, ¿Intercambiamos notas?

-Quizás- se fijo en los otros dos, Evel y Rafael estaba casi pegados en un abrazo dichoso, llorando y riendo de alegría- ¬¬ ¿Qué preferencias tienes?

-Soy un Casanova para las chicas…y solo para las chicas.

-Entonces considerare tu oferta… ¿deberíamos irnos y dejarlos a solas?, antes de que se acuerden de mi y se quieran vengar.

-Sería apropiado…yo tengo turno en la biblioteca.

-0o… ¿Conoces el Santuario Arcano?

-Casi siempre estoy allí, escuche que el cielo tiene una maravillosa biblioteca con libros nuevos.

-Creo que deberíamos hablar en privado.

-Oye, oye…xD ¡Mira eso!

Rafael se limpio las lagrimas y trato de ver lo que Evel señalaba, Uriel y Aldered se estaban yendo por la playa mientras conversaban, Rafael soltó una carcajada, estaba tan feliz ahora que no podía creer el dolor que había soportado, ahora todo estaba bien, podía sentirlo en el alma.

-¿Tú crees que esos dos…?

-Jamás.

-Sí, nos basta con un imposible =/

Rafael entro a la sala de Dios ese mismo día, solo su confesor, su Padre y él sabían la verdad de su pecado y así debía quedarse, ahora que había confesado todo quedaba reducido a ese encuentro, si Dios le regresaba la gracia seguiría siendo un arcángel, si solo le daba el perdón quizás lo degradaran a mero ángel, pero si al final no lo hacía podía ser desterrado incluso a la tierra.

Pasaron las horas, en el vestíbulo los otros tres arcángeles, los más cercanos, esperaban el veredicto, entonces las puertas se abrieron despacio, Rafael apareció al pie de la escalera, los miro y extendió sus alas restauradas con la luz divina, su gracia había sido restaurada, Dios le había dado su perdón.

Halla en el Infierno la única novedad desconcertante eran las benditas flores de Volcán que de un día para otro estaban en todas partes dándole toques de brillo a la lúgubre noche eterna, alguien conto que al Diablo no le habían hecho gracia hasta que descubrió que los pecadores no soportaban ver su belleza mortal burlándose de sus desgracia, entonces ordeno que le plantaran unas cuantas en su patio pero como el Noveno Circulo era de hielo las flores salieron de un azul purpureo y ahora tenían dos variedades.

-Estas se ven geniales- opino Belcebú recogiendo una cuantas- le voy a llevar un ramillete al patrón para que juzgue.

-Sería interesante plantarlas en otros círculos- opino Aldered- quizás obtengamos nuevas variedades.

-¿Qué han estado haciendo ustedes dos estos día?

-Perder el tiempo por allí D.- dijo Evel.

-Pareces de mejor humor, Belceb.

-He resuelto mi crisis de conciencia, el otro día vi a un cerdito, me le acerque con el hacha y que le doy, ni siquiera pestañeo, en lo que a mí respecta si un animal no es tan avispado para darse cuenta de que lo van a matar entonces no merece consideración.

-¿Y el cuarto de res que te comiste hoy?

-._.U ¿Qué quieres decir?

-Las vacas saben cuándo van a matarlas.

-… ¡Soy un desgraciado ToT!

-XD

Belcebú se fue cabizbajo con sus flores mientras Aldered y Evel se desternillaban de risa.

En el Cielo celebraron el retorno de Rafael con los suyos, Uriel solo se quedo hasta verlo salvado, luego abandono el vestíbulo y volvió a su refugio de la biblioteca, a ocultarse bajo sus libros; estuvo aislado toda una semana, después busco las notas que había acumulado todo aquel año y empezó a escribir una tesis que lo reuniera todo, todo lo que ahora sabia, todo lo que había aprendido sin arriesgarse al peligro y lo que tan caro pudo a verle costado.

-¿Uriel?- llamo una voz sacándolo de su ensimismamiento.

-Ya no tienes porque visitarme, Rafael.

-Deberías estar afuera con nosotros, no aquí escondiéndote.

-…Codicia…

-o.o ¿Qué?

-Codicia…ese es mi pecado, también Cobardía…el cual creo debería ser capital también pero nadie me hace caso…siempre he querido más de lo que tengo, en mi caso mi avaricia se limita al conocimiento, deseo saberlo todo pero temo demasiado arriesgarme y hago que otros busquen las respuestas por mi…

-Yo ya te he perdonado, Uriel, Dios te perdonara.

-Pude haberte matado…fue un riesgo desde el primer momento.

-Uno que volvería a tomar, sin ti nunca hubiera conocido a Evel, me diste lo más bello del mundo, alguien a quien amar.

-¿Se lo dirás a los otros?, yo no puedo, tengo que guardar el secreto como confesor.

-Quizás luego, a su tiempo se sabrá… ¿Qué estás haciendo?

-Penitencia, creo que si me esfuerzo y termino esto de alguna manera le daré paz a mi alma.

-¿En verdad crees que esto te ayudara?

-Realmente lo creo.

-Entonces te dejare- puso algo en su escritorio- Aldered te envió sus notas y Evel algo que puede darte luz, llámame si necesitas ayuda.

Uriel no levanto la vista del escritorio hasta que dejo de oír los pasos de Rafael, entonces vio que había dejado un legajo de pergaminos viejos y sobre ellos una flor de brillo escarlata, Uriel busco un florero, coloco la flor de Volcán donde su luz bañara la mesa y abrió los legajos, entre todo encontró escondido un libro de aspecto viejísimo, una sonrisa se escapo de su siempre serio rostro, coloco el libro con cuidado a un lado y revisando el resto de los legajos comenzó su labor; lleno de tinta una pluma, venían risas de afuera, miro con concentración la hoja en blanco y empezó.

"El amor es la gran fuerza divina que mueve al cosmos, el amor hacia nuestra vida, el amor a las maravillas que nos rodean, y el más fuerte, el amor que somos capaces de profesar a otros, cuando somos capaces de poner a poner a otros sobre nosotros y amar sin desear nos acercamos realmente a la esencia de Dios, solo entonces el sentimiento triunfa sobre todos los obstáculos y el Amor se vuelve más poderoso que la Muerte"

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