El Fantasma Encadenado es una serie original de Producciones Gran Torre, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Capitulo 04

El Fantasma de la Familia

(Segunda Parte)

Serie: El Fantasma Encadenado.

Género: Ciencia Ficción, fantasmas.

Fecha de inicio: 22/08/2001, 3:41 pm.

Fecha de término: 15/09/2011, 11:37 am.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

-o-

En el pueblo había una posada y allí fue a meterse Dal luego de huir de la mansión, estaba asustado pues súbitamente lo que creía y lo que no se habían volteado de cabeza, ¿Qué hacer?, ¿con quien hablar?, y ahora que lo analizaba bajo esa nueva perspectivas las cosas solo se ponían más extrañas porque si Laiyon era fantasma entonces Nao también…y su abogado, Gorman, también…y quien sabe a cuantos había visto hasta ese momento, ¿Quiénes a su alrededor estaban vivos y quienes muertos?

-Esto es una locura- se dijo- ¿Qué tengo que hacer?, no puedo volver y no puedo decirle a nadie, pensaran que perdí la cabeza…quizás deba irme a casa y tratar de olvidar esto…

-Si sigues hablando solo van a creer que estás loco.

-Oh…gracias, lo siento- busco a quien le hablaba, era una niña de doce con un vestido viejo.

-¿Tu vives en la casa grande, verdad?, la Mansión Luxember.

-Pues…si, algo así…

-Déjame adivinar- tomo asiento frente a él- el fantasma te asusto, no le gustan los turistas.

-No soy turista…y no hay ningún fantasma…los fantasmas no existen.

-Sí, eso mismo creía yo- admitió la niña- pero luego de que uno te corta el cuello empiezas a dudar.

-._. ¿Qué…?

-Tranquilo, no te lastimaremos- bajo la voz- te vi salir huyendo, traías una cara, es más de lo que otros logran.

-Tu…tu quien…?

-Me llamo Mariana, creo que soy tu tataratía o algo así.

-D: Pe-pe-pero…

-Te va a dar un ataque, ven conmigo, hay alguien que quiere verte.

Tomo su mano y lo saco de la posada, Dal estaba tan en shock que no opuso resistencia y dejo que su tataratía le llevara fuera del pueblo y por el sendero hasta una casita solitaria, cubierta de abrojos, abandonada en apariencia pero habitada en esencia porque apenas se acercaron escucharon ruidos, risas y música.

-¿Dónde estamos?- se atrevió a preguntar Dal.

-Nuestro refugio, a Laiyon le prohíben salir de la casa, a nosotros nos prohíben acercarnos, asique él nos dio dinero este lugar, para que podamos vivir cerca de nuestro hogar, nos da lo que necesitamos, es…su manera de pedir perdón.

-¿Por asesinarlos?

-Él no quería hacerlo, siempre fue bueno con nosotros.

-Sí, me dio una excusa similar.

-Ya veo que no vas a escucharme, quizás lo escuches a él…-adentro la casita se veía mejor que por fuera, quizás el aspecto de descuido fuera adrede- ¡Oigan!, aquí esta, lo traje…Mathew, baja eso.

Dal se detuvo en seco, Mathew era el nombre del bebe de Ana, la última víctima, miro entre temeroso y ansioso pero solo descubrió una jarra de agua levitando unos centímetros por arriba del suelo hasta que quien fuera que la cargaba la bajo, otro niño como de diez años se asomo a ver qué pasaba, fue el golpe de gracia, si hasta ese momento Dal había tenido una pequeñísima esperanza de que las cosas volvieran a la normalidad esta acababa de perderse con la visión de su hermano mayor fallecido hacia tantos años.

-¿Adrian?

-¿Dal?... :) ¡Dios, que grande estas!

-Hermano…T_T cielos, yo…

-No tienes que disculparte- tomo su mano y lo llevo a un asiento- como puedes ver estoy bien…muerto pero bien- la jarra volvió a levantarse- Mathew, la vas a romper, si quieres agua pídelo.

-¿Por qué no lo puedo ver a él?, ¿Se está escondiendo?

-Mathew aun no sale de la barrera- explico Adrian mientras Mariana tomaba la jarra y se la llevaba, seguramente Mathew le siguió- no es fácil hacerlo a esa edad, ¿Cómo se encuentra Ana?

-Considerando las cosas, mejor que yo…si se entera de esto…

-No debe hacerlo, tú mismo ya sabes demasiado.

-¿Quiere alguien explicarme qué diablos está pasando?, hace 12 horas no creía en nada de esto y ahora ya no sé que es real y que no.

-Pero si todo es real, los vivos, los muertos, todos existimos pero ustedes nos ignoran adrede, lo que no es muy amable pero si conveniente- Dal se le quedo mirando- oye, que no creciera no significa que no haya madurado, sigo siendo mayor que tu.

-Adrian…esa noche…antes de que pasara tu…me dijiste que era el mejor hermanito del mundo-los ojos se le llenaron de lagrimas- que iba a hacer cosas grandes… ¿te estabas despidiendo?

-Si…pero no mentí en nada, Laiyon nos preparo a todos antes del fin, bueno, a todos los niños, el abuelo estaba furioso, ¿creerás que trato de seguir negándolo después de muerto?, por eso aquí solo hay niños.

-Asique conocías a Laiyon.

-Desde antes que nacieras, el aparece para todos los primogénitos, como una especie de amigo imaginario, cuida de nosotros y trata de que seamos tan buenos como es posible, luego…cuando ya no puede protegernos más…nos dice como nos iremos y que debemos hacer, lo hace todo más fácil.

-Y luego los mata =,(

-Dal…

-¡Dejen de excusarlo!, eran niños y los mato, ¿Cómo puede tratar de defenderse después de eso?, quiero decir, ¿Por qué lo hizo?, ¿Qué es eso tan grande que lo obliga a matar?

-El Consejo de Muerte.

-¿Consejo de…?, espera…creo que escuche algo sobre un consejo esa noche, lo dijo la otra sombra…

-¿Viste a su carcelero?-Mariana había vuelto, un vaso de agua con una pajilla flotaba a su lado.

-¿Qué es un carcelero?

-Mejor sería explicarte todo desde el principio- dijo Adrian- mira…imagina un mundo paralelo al que conoces, todas las personas que han muerto entre los tres y los noventa años están allí, cuando morimos las barreras que nos separaban desaparecen, todos hablamos el mismo idioma y todos tenemos las mismas capacidades asique podemos hacer algo juntos.

-Como un país pero más grande- contribuyo Mariana.

-Justamente, y en este país hay un líder, un dictador que manda sobre todos, el Gran Juez…nadie sabe quien fue pero todos lo llaman Karma.

Todos los niños, más de diez, se habían reunido a escuchar, nuevamente Dal sentía esa baja en la temperatura que había notado en la oficina de Gorman y quizás por eso se estremeció al mismo tiempo que todos cuando se pronuncio la palabra "Karma"

-Él tiene un grupo de doce seguidores, el Consejo de Muerte, cuando un alma hace algo terrible antes o después de morir ellos lo juzgan y le dan un castigo.

-Sus carceleros atraparon a Laiyon luego de que matara por primera vez- continuo Mariana- son como la SS del sub-mundo, implacables, crueles y aterradores… "Infanticidio posmorten" de eso acusaron a Laiyon.

-Y fue verdad, ¿cierto?

-Sí, pero solo esa vez, sabemos que estuvo mal y él lo sabe, lo lamenta…lleva cinco siglos lamentándolo.

-El Consejo lo condeno a permanecer por siempre dentro de la mansión, aislado del mundo y también lo obligaron…a matar a cada primogénito de la familia…hasta que nuestro apellido desaparezca…

-Un segundo, ¿la condena por un homicidio fue seguir matando?, eso no tiene sentido.

-Eso mismo piensa Laiyon, nosotros creemos que el verdadero villano allí es el juez, todo el mundo lo dice cuando no los oyen, a él no le interesa juzgar, a fin de cuentas mientras más gente muera más gente le tendrá que obedecer.

-¿Y Laiyon no trata de oponerse?

-Nunca deja de tratar- dijo Mariana- cuando nací querían que me matara apenas cumpliera los tres pero él no quiso, se resistió y se lo llevaron, estuvo nueve años en una prisión del Sub-mundo y cuando ya no pudo luchar más lo liberaron para que me matara, yo tampoco supe nada de él hasta después que vine aquí.

-También se resistió cuando nació el abuelo, debieron tenerle paciencia porque las cosas estuvieron bien muchos años, eso le hizo bajar la guardia y no pudo resistir cuando le obligaron a hacerlo, ellos…tienen algo- trato de dar una idea imprecisa con las manos- un objeto, tiene que ver con ese reloj extraño que lleva, lo usan para controlar su mente, así no puede hacer nada…hasta que ya es demasiado tarde.

-Todo esto es increíble…

-¿Sabes que es increíble?, que salieras huyendo de allí y lo dejaras solo de nuevo.

-Eres quizás la única persona en la que ha confiado en siglos y lo abandonaste.

-Oigan, el dijo que entendía si quería irme.

-¿Y tú le creíste?, esta desolado, nos tomo años convencerlo de que fingiera vivir y se mostrara solo para darle un sentido a su existencia, no tienes idea de todo lo que hemos intentado, se suponía que tu…

-¡Un segundo, alto ahí!, ¿Ósea que…,ustedes enviaron esa nota!, todo el timo ese de la supuesta demolición…

-Mi culpa- admitió Adrian- creí que era una buena idea.

-Después de esto es probable que Laiyon desaparezca de nuevo y si deja de pelear…

-¿Qué?, ¿Qué pasa si deja de pelear?

-La Nada…la muerte final de un alma, desaparecerá para siempre.

-Quizás sea lo mejor, ya ha sufrido demasiado.

-No digas eso, no ha habido otro primogénito desde Mathew, si aguanta un poco más podrían levantarle el castigo y dejarlo salir.

-No van a hacer eso jamás, no con todas las veces que nos defendió.

-Quien sabe…

-Primero se cae la casa antes de que salga por la puerta.

-Que tonto eres- y antes de darnos cuentas todos los niños estaban discutiendo entre sí.

-¿Piensas volver?- pregunto Adrian a Dal por lo bajo.

-No lo sé…tengo que pensarlo.

-Entiendo…me alegro verte otra vez.

Era una despedida y aunque Dal no deseaba irse dejo la casa sin mirar atrás, al menos hasta que vio que el vaso con la pajilla lo estaba siguiendo.

-Regresa allá, ni siquiera puedo verte- la pajilla salió del vaso y escribió sobre el suelo- ¿sabes escribir?, bueno…también abras madurado… "¿Mamá aun me quiere?"… ¿Qué estás diciendo?, ella te ama, nunca te olvido… "Pero estoy muerto"…pues si pero eso no importa… "Laiyon está muerto y nadie lo quiere" :( eso no es justo…no es que no lo quiera, solo me asuste… "BU"… ¿eh?... "Te asuste, ¿ya no me quieres?"…=,) Muy bien, creo que ya entendí…él no es tan malo, solo necesita que alguien le dé una oportunidad…te quiero mucho Mathew, gracias.

La pajilla escribió "También te quiero, tío Dal", volvió a meterse en el vaso y este se fue flotando de vuelta a la casita, Dal lo miro alejarse antes de volver al sendero y encaminarse conmovido pero seguro de vuelta a la Mansión.

En el instante en que Dal había salido por la puerta principal, Laiyon creyó que algo dentro de él se rompía, verdaderamente había esperado que no lo hiciera, había creído que se quedaría aunque solo fuera por unas respuestas pero se equivoco, había huido de él sin dudarlo, que estúpido había sido al pensar que por una vez podía mostrarse tal cual era sin que pasara un desastre.

Destrozado, se escondió en el único lugar que siempre había sido un refugio para él, entre las ramas del manzano se sentía a salvo, de niño era allí donde se ocultaba para llorar cuando estaba triste pero ya hacía mucho que todas sus lagrimas se habían secado, para su dolor no había consuelo.

-No soy nada…nada…

-¿Hola?... ¿Laiyon, estas aquí?

-0.0

Se asomo entre las ramas, igual no iban a verlo, se había vuelto invisible, Dal había vuelto…no, no era posible, de golpe se enfado, ¿Qué quería ese tonto?, ¿acaso no podía dejarle en paz?, la verdad era que tantos años solo lo habían amargado, no podía fiarse de nadie y ahora estaba más convencido que nunca, ya le habían hecho demasiado daño.

-¿Laiyon?...sé que estas cerca- bajo al patio y se detuvo frente a la tumba- mira…no imagino lo que pienses de mi ahora pero quiero que sepas que lo siento, por todo, lo que te paso y lo que te hice… ¿Cómo esperabas que me tomara esto?, yo ni siquiera era creyente y de pronto, apareces en mi vida y todo se pone de cabeza.

-Creí que estabas disculpándote-dijo Laiyon sin aparecer, Dal miro alrededor tratando de localizar de donde venia su voz.

-Intento explicarme, no es fácil.

-Te diré que no es fácil, que todos te teman y quienes no lo hacen no creen que existes, estoy cansado de eso, estaba bien antes de que aparecieras.

-Sobre eso, ya descubrí de donde salió la nota, tus pequeñas victimas la enviaron porque creen que necesitas un amigo.

-…Nota personal: nada de regalos esta Navidad ¬¬

-Ellos me explicaron todo…honestamente aun no se qué creer pero si se que no eres malo…bueno, algo, aun no me olvido de ese cuchillo que me lanzaste, solo tienes que aprender a manejar tu ira, yo aprendo a ser de mente más abierta y todos felices, ¿verdad?

-Déjame tranquilo, vete de mi casa, no necesito tu lastima…no necesito a nadie…no soy nada…

-¿Por qué repites eso?, ¿te lo insertaron en el cerebro esos tipos del consejo?

-D: ¡¿Quién te hablo del consejo?- la impresión le hizo aparecer.

-¡Ya te vi!, los chicos me contaron todo, los muertos, el consejo, el tal Karma.

-¡No digas su nombre!- bajo de un salto y por un segundo Dal creyó que iba a empujarlo pero se mantuvo a distancia- atajo de habladores, se van a meter en líos si no tienen algo de prudencia…y tu no vuelvas a nombrarlo, no sabes quién te escucha.

-Que gracioso, asustado te vez más bajito X)

-Déjame en paz, déjame solo, ¡vete!, nunca debieron involucrarte.

-Lamento decepcionarte pero me quedare, te guste o no ya soy parte de esto, me gane tu confianza una vez, puedo hacerlo de nuevo.

-Oh, eso no pasara, no señor, no otra vez.

-¿Que harás entonces?, ¿Matarme?

-¡Mira tú…!-lo apunto con un dedo acusador pero no encontró las palabras- ¡. Te odio, en serio te odio!- dio media vuelta y se fue resoplando de frustración.

-¡Al menos di que seguirás cocinando!

Y Laiyon siguió cocinando, pero por un tiempo volvió a la actitud austera de los primeros día, quizás aun peor porque como ahora no tenia que ocultar que estaba muerto podía darle más de un susto desagradable a Dal con la esperanza de que eso lo hiciera irse pero nada funcionaba, después de unos día, y cuando este ya tomaba con naturalidad verlo aparecer atravesando un muro, opto por ser franco y directo…pero sin llegar a ser gentil, no iba a permitirse bajar la guardia otra vez.

-Cuando se trata de fantasmas o lo sabes todo o no sabes nada- le dijo un día sin aviso- no aceptamos puntos medios, eso si quieres sobrevivir lo que te corresponda, asique empieza por leer esto- le arrojo un libro del tamaño de un almanaque de bolsillo- y no me hagas preguntas, odio que me interroguen.

-"Condigo Mortuorio"- leyó Dal en el titulo- "Manual y Guía para las almas recientes, edición del año 2000", ¿es una broma?

-Ojala, sería realmente hilarante, pero no, me lo dieron luego de sentenciarme.

-Aquí dice que es de este año.

-Esa es de este año, las reeditan actualizadas y queman todas las anteriores porque no podemos arriesgarnos a que algún incauto lo encuentre, todo lo que puedas necesitar saber esta allí, así me ahorro que trates de asediarme con molestas preguntas.

-Y yo me ahorro que trates de apuñalarme por ello- abrió una página al azar- "Como levantar objetos frágiles en cinco sencillos pasos", genial, ¿es levantarlos con la mente?, quizás yo lo aprenda.

-Es levantarlas con las manos, somos intangibles y… ¿para qué te estoy explicando?, lee el tonto libro y no me fastidies.

-Ok, ok, "Paso uno: Asegúrese de que nadie lo vea y tenga pegamento a la mano", XD

El librito era verdaderamente interesante, leyéndolo Dal aprendió que en realidad los fantasmas no se hacían invisibles si no que era al revés, ya eran invisibles y tenían que hacerse visibles con mucho esfuerzo y concentración, lo mismo para tocar las cosas, todo aquello que la gente decía que podían hacer ya venía incorporado al morir y había que aprender de nuevo las cosas más básicas como caminar con ambos pies en el suelo, comer sin que la comida te atravesara y no flotar en el aire cuando te quedabas dormido.

Claro que comer y dormir ya no eran necesidades básicas, podían pasarla sin eso pero por lo visto los muertos lo echaban tanto de menos que seguían tratando, aun cuando ya no tenían sentido del gusto o del tacto, eso sí, el oído, el olfato y la vista se desarrollaban asombrosamente en la muerte, la memoria se extendía a esos recuerdos siempre perdidos entre los tres y los seis años, también se volvían más fuertes y según parecía cada fantasma desarrollaba alguna habilidad única relacionada con su muerte.

Se llevo el librito afuera para leer en la escalera de la entrada, Nao estaba recortando un arbusto cerca de la ventana, si había un momento para preguntar tenía que ser ese.

-Oye Nao… ¿tu estas…?

-¿Muerto?, claro señor pero no importa, vive más de lo esperado y sigo haciendo lo que me gusta aun después.

-¿Hace cuanto?

-Pues…es difícil calcular, lo crea o no solo tengo diez años más que el joven amo, recuerdo el día que nació, todos estaban muy felices.

-Entonces son de la misma época.

-Mi padre y yo éramos esclavos, tuvimos la suerte de llegar juntos a Europa, he oído que en América eran realmente brutales con los negros, el fue jardinero y me enseño el oficio, cuando murió yo seguí trabajando.

-Ya veo…supongo que entonces no conociste mucho al Laiyon de entonces.

-Oh, claro que si, éramos buenos amigos pero había que disimularlo en público, mi padre no creía que se podía ser amigo de un blanco, el suyo decía que cada quien debía ser tratado según su posición pero el Joven amo era un chico muy dulce, siempre fue amable conmigo…

-Entiendo- la verdad no se imaginaba a Laiyon como un "chico dulce".

-Recuerdo…recuerdo ese día…era su cumpleaños, me pregunto si creía que el vino en su copa olía extraño…me pidió acompañarlo pero tengo prohibido entrar a la casa…si solo por esa vez hubiese desobedecido, yo le habría podido proteger.

-No puedes culparte por lo que paso, Nao.

-Jamás les creí, a los que dijeron que se había matado, pero solo era el jardinero y no podía hablar en contra del amo Atolo, fue un respiro el día que tomo sus cosas y se fue de la casa, pasaron los años y al final mi hora llego también, fue muy tranquilo, una noche solo me fui a acostar, a la mañana siguiente desperté y deje mi cuerpo donde estaba, solo me di cuenta de que algo estaba mal cuando vi que no podía tomar mis herramientas, las atravesaba.

-¿Y qué hiciste entonces?

-Por primera vez en mi vida alce la voz para pedir ayuda, nadie me oyó, estaba tras la barrera pero aun no lo sabía, cuando pude calmarme un poco vine aquí, justo a esta ventana bajo la puerta, y espere…

Flashback

Espero, espero hasta que alguien del personal noto que el jardinero no estaba haciendo su trabajo, espero mientras alguien se asomaba a su casucha para llamarle, espero a que informaran a la señora y aun seguía esperando cuando llego el cura y unos tipos con un lienzo grande donde quizás fueran a envolver sus despojos para llevárselo al camposanto, entonces se acordó.

-¡Diantres!- exclamo, primera vez que juraba- yo quería que me sepultaran en el jardín, no se lo dije a nadie.

-Debiste dejar una nota- dijo una voz que no había escuchado en más de sesenta años.

-0o!- muy despacio se asomo y lo vio sentado en el umbral- O.O ¿Amo Laiyon?

-Déjame adivinar, nunca aprendiste a escribir, debí decírtelo mil veces- sonrió con sarcasmo- bueno, habrá que arreglarlo.

-Amo, ¿ha estado aquí todo el tiempo?

-No puedo ir a otra parte…cielos, pero que viejo estas =/

-Bueno, yo si he vivido, Amo.

-Debe ser eso, puedo escribirte una nota pero hay que ponerla donde pueda verse sin que parezca demasiado extraño.

-Ayer trabaje el arriate en la tercera ventana.

-Buena opción, dame un momento.

Laiyon hizo una nota breve en un papel viejo, debía parecer que lo había escrito para Nao antes de morir, una petición de sepultar a su leal jardinero en el jardín, la tiro a pulso por la ventana y como era de esperarse alguien del personal fue curioso y quiso ir a ver lo último que el viejo Nao había hecho en vida, encontró la nota y corrió con ella a ver a la señora, quizás a Laiyon le tacharan de suicida pero Nao había estado allí toda su vida y la petición pareció razonable, el viejo jardinero de la familia Luxember fue sepultado junto a su casucha.

Fin de Flashback

-El amo quiso que me marchara después, a recorrer el mundo o algo así, pero yo me quede, esta tierra es todo lo que conozco y me hace feliz estar aquí, he sido la única compañía del amo por mucho tiempo, se que a él le alegra que este aquí y mientras así sea me quedare.

-Oye, ¿si saben que ya se abolió la esclavitud, verdad?, no tienes que llamarlo amo.

-La fuerza de la costumbre, no me molesta para nada, de no a ver sido por él quien sabe cuánto me habría tomado salir de la barrera y volver a trabajar.

-Ya he escuchado esa palabra demasiadas veces, ¿Qué se supone que es la Barrera?

-Pues es… ¿Cómo se lo explico?- movió los brazos como si algo lo rodeara- es como una burbuja…o una caja…no la vemos pero allí esta y mientras estemos dentro no existimos, no podemos tocar nada, no nos escuchan, no nos ven, no nos sientes…no estamos, el Amo estuvo detrás de su barrera todo un año.

-¿Un año?, es terrible.

-Casi pierde la cordura pero por suerte al final pudo salir.

-¿Y cómo se logra eso?

-Con ira- dijo la voz de Laiyon a su espalda, sobresaltándolo- con odio, con miedo, con cualquier desesperante sentimiento que haga reaccionar a un corazón ya muerto.

-… ¿Y tu…?

-No te importa, no vine a hablarte, Nao.

-¿Si, amo?

-Baja a la villa, necesito más pergamino.

-Enseguida, Amo.

Desapareció yéndose por una pared, Nao le dirigió a Dal una mirada de disculpa y fue a cumplir el encargo, este volvió a la lectura aunque le costaba concentrarse, pobre Laiyon, había sido un buen chico, había ayudado en el último deseo de su jardinero pero estaba tan consumido por la desconfianza y el rencor que no lograba abrirse con nadie, bueno, eso tenía que cambiar.

-0-