Diavolo Nuovo y Orus son series originales de Producciones Gran Torre, este Film es una producción diagonal de las series en cuestión, se prohíbe su reproducción o uso por terceros salvo para material de Fan Fics, Fan Arts y Juegos de Rol.

Pd

Si alguien hace un Rol de esto que me avisen para entrar XD.

Feeble y Mammon

Serie: Diavolo Nuovo.

Género: Sátira religiosa/Film diagonal.

Crossover: Orus.

Género: Ciencia Ficción Mecánica.

Fecha de inicio: 23/07/2011, 9:39 am.

Fecha de término: 01/08/2011, 12:02 md.

Autora: Silvia Vega Gutiérrez, directora jefe de Producciones Gran Torre.

-o-

El Demonio Mammon es históricamente conocido como el Demonio de la Codicia, aquel que pierde a las almas con el brillo del oro y las lleva a la condenación despojándoles de todo, el Mammon de esta historia tiene la misma labor pero no es lo que consideraríamos un demonio temible, es el hijo del Diablo, de inocencia angélica y alma flamígera, se trata del verdadero Príncipe de las Tinieblas.

En las profundidades del Noveno Circulo se levanta la terrorífica Mansión del Dolor, es un lugar glacial en contradicción al calor profundo del resto del Infierno, el suelo es una dura capa de hielo donde alma traidoras se congelan para siempre, al fondo de todo está el trono del Diablo y tras este la estatua helada de un monstruo con tres caras que exhala un aliento gélido.

Pero miremos más abajo, en el trono hay una persona, un niño pequeño con traje de académico balanceando una moneda de oro con aire aburrido, en el salón había alguien más, un demonio de prodigioso tamaña con una enorme hacha estaba sentado junto a la puerta como vigilando al pequeño, de repente algo perturbo la fría calma, Mammon se levanto de un salto y una sonrisa ilumino su rostro.

El Amo de los Avernos había vuelto, últimamente pasaba demasiado tiempo en la tierra y Mammon se sentía algo abandonado pero aquí estaba ahora, su oscura presencia hacia que los pecadores se estremecieran causando una vibración en el suelo, tanto gusto le dio verlo que tardo un poco en notar que traía a otro niño en brazos, eso fue lo desconcertante, otro niño que no era él.

-Belcebú- llamo Demian.

-A sus órdenes, Amo.

-Ve a las cocinas, necesita algo caliente.

Belcebú miro al niño e hizo una reverencia antes de salir, Mammon se acerco con los brazos extendidos, quería que Demian soltara al otro y lo alzara a él pero por primera vez en su vida fue ignorado, Demian se dirigió a la cuna semi oculta al lado del trono y puso allí al pequeño, Mammon se alarmo, esa era su cuna, era su lugar, quiso sacar al intruso de allí pero lo detuvieron.

-Ahora no, Mammon.

-D:

-Escúchame, esta pequeña alma perdida se llama Feeble, ha pasado por mucho y se quedara aquí por un tiempo, sabes que tengo trabajo asique serás tu quien se ocupe de cuidarlo y ayudarle a recobrar sus fuerzas.

Mammon miro con recelo al niño, su apariencia era la de un niño de cuatro con un uniforme negro alemán que le quedaba demasiado grande, tenía el cabello oscuro y los ojos fuertemente cerrados, estaba pálido, técnicamente hablando un alma perdida era un pecador honestamente arrepentido de sus trasgresiones pero que había muerto sin haber hecho nada para remediarlas, en consecuencia estaba a medio camino entre el Cielo y el Infierno, su lugar era el Purgatorio, ¿Qué hacia ese infante en su territorio?

Conforme pasaron las primeras horas su rencor fue en aumento, ver como su madre le daba cucharadas de sopa al extraño y lo atendía mientras él solo podía mirar lo frustraba, le pareció que el tal Feeble era un chiquillo cobarde y débil, no mejor que los odiosos querubines del Cielo aunque sí de aspecto más interesante, cansado de ver saco una aguja de su bolcillo y empezó a darse pinchazos en los dedos tratando de no prestarles atención.

-¿Dónde estoy?- una vocecita débil y temblorosa.

-Estas en el Infierno- contesto Demian, Mammon clavo la aguja más fuerte- pero no temas, no has sido condenado.

-Entonces… ¿Por qué estoy aquí?

-Tenemos un pequeño problema contigo, estas incompleto y la otra mitad de tu esencia sigue con vida, hasta que venga a ser juzgado no tienes un lugar, deberás quedarte aquí hasta entonces.

-Fort Nox…-la voz tomo fuerza, Mammon detecto un timbre de ira pero como quería ignorarlo empezó a hacerse surcos en la muñecas.

-Así es…se que te hizo mucho daño pero tienes que tomar este tiempo para sanar y perdonar, tienes un lugar en el Cielo que no debes perder.

-…

-Yo tengo que irme pero mi hijo Mammon se ocupara de hacerte compañía y ayudarte en lo que necesites.

Mammon aventó la aguja, el dolor siempre había sido su consuelo y ahora no funcionaba, iba a tener que aguantar a ese tonto por quien sabe cuánto, la codicia si era su defecto y como codicioso quería toda la atención para él, no tener que compartir su tiempo o sus cosas con un alma perdida.

Demian se fue unas horas luego recordándole que debía ser responsable, lo que más le molesto fue que le dijera que debía considerar a Feeble como un hermanito, eso ni en sueños, sabía que podía meterse en líos si no cuidaba a Feeble asique iba a hacerlo pero no lo iba a hacer con gusto asique apenas estuvo seguro de que su madre no volvía lo primero que hizo fue sacarlo bruscamente de la cuna y decirle a señas que ese lugar le pertenecía.

Feeble seguramente no podía entender su voz de palomar alborotado pero si entendió el mensaje de que no lo querían a menos de tres metros asique se fue a un rincón, definitivamente era un cobarde, solo llevaban una hora solos y Mammon ya estaba harto de ver su cara, además esos ojos blancos le daban escalofríos, decidió dejarlo solo he irse a su habitación pero para su molestia Feeble fue detrás de él.

-¿A dónde vamos?

-purro…

-¿Debo quedarme cerca de ti, verdad?, eso dijo él.

-Pruu ¬¬

-Tú también me odias…

Mammon se detuvo y dio la vuelta, solo conocía a una persona con el maldito habito de hacer preguntas como si fueran afirmaciones y ese alguien era su tío Miguel, que Feeble también lo hiciera colmo su paciencia, lo agarro de un brazo y lo jalo el resto del camino, ya era tiempo de que conociera su posición en ese lugar.

La habitación de Mammon tenía el escalofriante aspecto de una mazmorra de torturas, en las paredes se amontonaban hileras de armas y objetos filosos, había una cama como un nido muy mullido detrás de una cortina de terciopelo pero Mammon solo aparto unas mantas que puso en el estreno opuesto del cuarto y allí dejo a Feeble como indicándole que ese era su espacio de la habitación, el chico era débil y oponía poca o nada de resistencia, al menos los querubines lloraban cuando eran maltratados, este ni eso.

-Joven amo- Belcebú se asomo por la puerta- hora de la cena, ¿nos acompaña?- Mammon asintió y se dirigió al pasillo- ¿no se le olvida algo? =/

Mammon dio un respingo, Belcebú era su niñera, obviamente debían de haberle dicho de su nueva responsabilidad, resoplo y volvió por Feeble, esta vez lo trato con algo de delicadeza pero solo porque Belcebú los estaba viendo.

El gran comedor de la Mansión del Dolor es donde lo siete demonios capitales se reúnen para cenar y discutir asuntos de importancia cada final de jornada, la mesa tiene forma circular con una abrupta saliente plana de manera que había solo una cabecera con una silla muy grande y esa cabecera desocupada en aquellos momentos no podía ser tocada por nadie, era la silla del Amo; en el resto del circulo se repartían seis sillas de respaldo y otras seis banquitas pues cada demonio podía traerse un invitado cuando se le antojara, Mammon ocupo su sitio y dejo a Feeble en la banquita, el pobre chico apenas asomaba la cabeza por arriba del borde de la mesa.

Llegaron sirvientes trayendo grandes fuentes de comida y bebida, lo predominante en la mesa era la carne y caldos calientes, también había algo de verdura y frutas, al medio de la mesa depositaron una hogaza de pan y un cáliz lleno de vino, cuando todos estuvieron sentados y la comida servida empezaron a servirse y comer sin ninguna ceremonia, el pan y el cáliz fueron totalmente ignorados.

Feeble tenía hambre, no había comido nada desde el plato de sopa y sus sentidos parecían haberse vuelto muy fuertes desde que estaba allí, podía sentir el dolor y la necesidad con mayor intensidad, como apenas alcanzaba a ver por encima de la mesa y su plato estaba vacío, se paro sobre la banquita y trato de alcanzar lo que pudiera, eso inmediatamente llamo la atención de los demás que no lo habían hasta ahora.

-¿Y esa cosita?- pregunto el demonio más cercano, tenía los ojos verdes mientras que todos los otros los tenían rojos- que bonito esta, yo quiero uno, ¿Por qué yo no tengo uno de esos?

-No es una mascota, Leviatán- dijo el demonio a su lado, era bajito, hablaba cansinamente y masticaba un tallo de apio con lentitud exasperante- no es que me importe, ¿pero quién es?

-¿Tan mal está el mundo que ya tenemos pecadores infantiles?- pregunto el demonio al lado de Mammon, uno atlético y apuesto.

-Es un alma perdida- explico Belcebú, una exclamación de asombro recorrió la mesa.

-Purru ¬¬

-Adorable criatura- dijo el demonio guapo tomando una fruta y dándosela a Feeble- un día podemos jugar, me encantan los niños D.

-¡TÚ!- exclamo un demonio musculoso levantándose y apuntando al otro con un dedo acusador, extrañamente a nadie le pareció raro- ¡Eres un enfermo, Asmodeo!, ¡Un enfermo!

-Nadie está hablando contigo, Amón… ¿Me pasas la salsa, Belfegor?

-Que flojera- dijo el demonio con el tallo de apio, ni a la mitad iba, corrió la salsera un poco al frente sin hacer el propio de levantarla.

La cena siguió sin contratiempos, al menos para los demonios que ya estaban acostumbrados a la rutina de ver a Amón estallando ante cualquier eventualidad, a Leviatán celando el plato de los otros o a Belfegor con su tallito de apio que ni siquiera acabo, el único con verdadero apetito allí era Belcebú que comía y comía como si su estomago no tuviera fondo, incluso parecía echarle ganas al pan y el vino en el centro de la mesa pero nadie toco eso, Asmodeo estuvo muy distraído pasándole cosas a Feeble con una sonrisa sospechosa, al final Mammon dejo a medias su plato, agarro a Feeble nuevamente del brazo, lo tiro de vuelta a la habitación y le cerró la puerta con llave dejándolo encerrado allí, ya había tenido bastante de él por ese día.

De modo que Feeble se quedo solo en aquel cuarto que parecía una cámara de horrores, no tenía miedo, había dejado de sentirlo hacia un tiempo, nada en el Infierno, nada en ese cuarto y nada de lo que hiciera Mammon podía compararse a la pesadilla por la que había pasado, al pánico absoluto de sus últimos momentos, su inocencia había muerto y dejado un hoyo en su corazón.

No tenía miedo, pero si estaba triste, estaba solo y estaba incompleto hasta que su verdugo cayera, de nuevo sintió que una oleada de ira lo calentaba, Fort Nox…ese animal de acero sin alma se había atrevido a abandonarlo, a destruirlo.

"¿Esto es lo que soy?"

Aun recordaba su voz, carente de toda emoción, debió darse cuenta antes de lo que le haría.

"¿Un niñito asustado en un uniforme de autoridad?"

Pero ya no estaba asustado y ya nunca lo estaría, Mammon parecía tener una opinión similar sobre su persona, creía que era un cobarde y por eso le trataba con desprecio.

"Tú me vuelves débil"

Ya verían quien era débil, perdonar no era una opción.

Mammon no se acordó de Feeble hasta que se hizo muy tarde y Belcebú lo mando a la cama, paso a la cocina por un tazón de estofado caliente antes de acostarse y plato en mano volvió a su cuarto…no había nadie…dejo el tazón humeante en su mesita y miro alrededor, ¿se habría salido por la ventana?, no era que le importase pero si lo perdía podía meterse en problemas, entonces noto que faltaba una cuchilla de su colección y eso fue lo último que noto antes de que Feeble lo atacara.

Salió de la nada, lo arrojo al suelo con fuerza impensada y empezó a apuñalarlo con la cuchilla una y otra vez con furia asesina, pronto el suelo y él estuvieron cubiertos de sangre, cuando dio por lo menos treinta puñaladas se detuvo exhausto y saco el chuchillo, una sonrisa demente se paseaba por su rostro, demonios, en verdad había disfrutado matar a ese pequeño engreído.

-¿Quién es un cobarde ahora…eh?, esto es lo que le hare a él cuando vuelva…esto es lo que le hare a cualquiera que me lastime otra vez…no necesitas compasión cuando tienes poder.

-x_x… ¡OO!

-D:!

De pronto la sangre en el suelo y la que tenia sobre él cobro vida y salió despedida de vuelta al cuerpo de Mammon, como motivado por un poder toda la sangre regreso al cuerpo y las heridas se cerraron, Feeble se aparto de un salto cuando su víctima volvió a la vida, se incorporo y le miro, no con miedo o enfado sino con asombro.

-0.0 Purr…

-No soy un cobarde- sujeto la cuchilla, estaba muy cansado y no había esperado eso- no soy un niño asustado, ¡Trátame así de nuevo y volveré a matarte!, ¡Te matare cada vez que vuelvas!

-=/

-o0?

Con lo único que Feeble no había contado era con que Mammon fuera un sádico masoquista invencible, de repente la pequeña molestia traída por su madre se había convertido en el juguete asesino más genial jamás visto, un amigo que podía darle todo el dolor que deseara y que no parecía tener molestos resentimientos por ello, de haberlo sabido antes.

Después de aquello compartieron el tazón de estofado y cuando Belcebú paso por la habitación algunas horas más tarde para ver todo estuviera en orden los encontró tiernamente dormidos lado a lado en la cama nido, definitivamente era el principio de una hermosa y muy rara amistad.

Feeble y Mammon tenían la misma estatura y casi la misma complexión pero luego de que la relación cambiara entre ellos a Mammon le pareció divertido tomar enserio la sugerencia de tratarlo como a un hermanito menor, además él era mucho más poderoso que Feeble y sabia que de quererlo podía defenderse de cualquier futuro ataque.

Le mostro su colección de objetos punzo cortantes y le busco una banca más alta para la cena, una vez Feeble entendió que a Mammon le gustaba ser lastimado se sintió algo estúpido, luego creyó que el estúpido era el otro pero si así se mantenía a salvo de otros que quisieran meterse con él entonces mejor se dejaba querer y le daba lo que quisiera, además el tener a alguien con quien desahogar su odio le estaba llevando a desarrollar una vena sádica que le daba mucho placer.

El tiempo pasaba ingrávido en el Infierno, Feeble no lograba nunca saber a qué hora estaban hasta la cena que parecía seguir un horario y después de un tiempo se canso de contar los días a la espera de que su otra mitad llegara, Mammon a veces se iba por largos periodos a hacer quien sabe que cosas y el quedaba solo en la Mansión del Dolor, cada vez que hallaba lo que parecía una salida se devolvía porque no sabía si podía dejar el lugar, tomaba objetos filosos de la colección de Mammon y se distraía enterrándolos en las partes de los condenados que asomaran por el suelo, los demonios de la servidumbre le habían dicho que no hiciera eso pues el castigo consistía en la inercia de no poder moverse o sentir algo que no fuera frio y clavarles cosas hacia que se distrajeran pero cuando nadie lo veía enterraba clavos en las almas, una incluso el agradeció que le cortara dos dedos con una cuña.

-Me…siento…más vivo…-tirito el alma, tenía la cara bajo el hielo pero la boca y una mano expuestas.

Un día cualquiera Mammon apareció con un carriola algo tétrica que se mantenía mágicamente en pie con una sola rueda, la bajo un poco para tenerla a buen nivel y le indico a Feeble que se subiera a ella, iba a llevarlo a conocer el resto del infierno y quería llevarlo en la carriola porque sabía que él solo era fuerte por tiempos, recorrer a pie todo podía agotarlo.

Salieron de la Mansión por la puerta principal y atravesaron los jardines tapizados de flores que brillaban con un aura azul como las velas frías del palacio, gigantes congelados, semi enterrados en el suelo, marcaban el perímetro de entrada, Feeble miro hacia arriba y vio un cielo negro que se abría como un cono, pequeñas luces venían de unas tuberías y atravesaban el hielo del suelo convirtiéndose en personas que quedaban allí atrapadas.

Conforme empezaron a ascender el aire cambio y de helado se volvió sofocante, Feeble ya se había acostumbrado al frio y le alegro estar ha cubierto dentro de la carriola, pronto las flores azules fueron remplazadas por una variedad de brillo escarlata.

-¿A dónde me llevas?- pregunto Feeble.

-Prur, pru purr- Mammon señalo el camino hacia arriba.

-La última vez que tuve que subir una montaña no me fue bien- arriba de la carriola colgaba una daga corta, Feeble la tomo y apunto con ella a Mammon- ten cuidado de que haces conmigo.

-Pru =/

Subieron al Octavo Circulo y pasaron de largo la Decima Fosa para hacer su primera parada en la Novena Fosa, uno de los lugares favoritos de Mammon, allí los escandalosos, cismáticos y herejes eran acuchillados y descuartizados por un demonio armado con una poderosa espada, la cantidad de sangre, huesos expuestos y viseras desparramadas era tal que Feeble empezó a sentir nauseas, no era ese el tipo de dolor que le gustaba provocar, era demasiado.

Al igual que con Mammon las heridas infligidas sanaban solas pero de forma lenta y dolorosa, la sangre no volvía a los cuerpos y no dejaba de fluir, el demonio de la espada, una Súcubo femenino, los vio y fue donde estaban, apenas dejo de dar estocadas un centenar o más de demonios apostados alrededor de la fosa se lanzaron sobre los pecadores con hachas y picas, continuando con el castigo perpetuo.

-Príncipe Mammon, joven amo- saludo la Súcubo- ¿Qué lo trae a la Novena Fosa?

-Prur =)- señalo a Feeble en la carriola.

-La pequeña alma perdida, me hablaron de ti.

-Hola…

-Soy Scila y custodio esta fosa, aquí se castiga a los que con sus intrigas fomentaron el escándalo, a los cismáticos y a los paganos herejes haciéndoles probar todo el dolor que provocaron en vida.

-Se de alguien que podría estar aquí, ¿esa espada corta bien el acero?

-No hay cuerpo que proteja un alma impía- se volvió hacia Mammon- Joven amo, no debe estar en mi fosa sin su custodio, vuelva con él y jugaremos más tarde.

Probablemente el juego tenía que ver aquella espada, Mammon tomo la carriola y siguieron adelante, Feeble pudo ver como Scila volvía al trabajo y los demonios salían disparados para no ser víctimas de su hoja, un par no lo lograron.

Siguieron adelante pasando sin ver apenas la Octava, Séptima y Sexta Fosa, Feeble pudo ver de reojo a falsos consejeros encendidos en llamas, a ladrones mordidos por serpientes y a hipócritas soportando capas de plomo dorado, luego llegaron a la Quinta Fosa la cual estaba ocupada por varias decenas de enormes calderos llamados Pez, llenos hasta arriba de aceite hirviendo, había un fuerte olor a fritura en el aire proveniente de los pecadores sumergidos en las ollas, había demonios con ganchos y lanzas vigilando y cada vez que un alma asomaba la cabeza se le iban encima, lo ensartaban y lo restregaban contra los costados llenos de filos de las Pez, luego lo tiraban de vuelta al aceite.

-¡Malebranches, más fuego en la cuarta caldera!- gritaba un demonio de baja estatura que parecía ser el jefe- ¡Sazonen bien a esos bastardos!

-¡Prurpru!

-o0? Joven amo, ¿viene a jugar con estas almas?- Mammon negó con la cabeza y señalo la carriola- ¡Ah!, el alma perdida, soy Malacoda, Jefe Malebranche.

-¿Qué se hace aquí?- pregunto Feeble viendo las ollas.

-En este lugar los que trafican con la Justicia arden y se cuecen en la Pez, si se quedan dentro sufren, si salen sufren más, nuestro trabajo es ser inmisericordes, no se negocia con la justicia como si fuera un bien de mercado.

-Si…alguien podría terminar aquí…

Continuando su camino vieron la Cuarta Fosa donde los adivinos caminaban con el cuerpo retorcido y la cabeza viendo hacia atrás, en la Tercera estaban los aduladores y cortesanos, finalmente en la Primera Fosa quedaban los rufianes y aduladores, pasaron muy rápido por allí y pronto estuvieron en el Séptimo Circulo.

Fue en el circulo de los violentos donde Feeble empezó a sentir que algo cambiaba en él, algo crecía, se toco la sien y sintió un pequeño objeto solido saliendo de una herida, no recordaba que era o como se había lastimado allí, pasaron el Tercer Recinto y al llegar al Segundo se vieron en un tétrico bosque de árboles secos, el bosque de los suicidas donde las arpías hacían sus nidos, se internaron hasta el centro donde se erguía el árbol más grande del mundo, parecía la cruza de un roble y un Guanacaste, además era el único con hojas muy filosas y frutos de aspecto venenoso, el árbol hacia un ruido de rumor inquietante, como si pujara por salirse del suelo.

Se detuvieron allí y Mammon hizo que Feeble bajara de la carriola, habían llevado un mantel y una cesta con comida.

-¿Me trajiste hasta aquí para hacer un picnic?

-x3 Purru…

-¬¬ Ok…- sintió una punzada- me duele la cabeza, ¿Qué paso la última vez que te golpee?, no recuerdo que respondieras, ¿me clavaste algo?- Mammon se alzo de hombro pero trato de sacárselo- ¡Ay, no!, ¡no me toques!- lo empujo y le hizo un corte con la daga de la carriola- déjalo allí, no es nada.

-Pru…-Mammon se limpio la herida, busco algo de pan en la cesta y se lo paso con timidez.

-No tengo apetito, solo déjame descansar un poco- silencio, el bosque producía un quejido de bajo nivel difícil de definir, algunos árboles suspiraban de dolor- ¿Por qué no puedes hablar?, hasta los arboles pueden- Mammon señalo hacia arriba y siguió comiendo en silencio-no debí preguntar algo que no podías explicarme.

Cuando terminaron de comer, (al menos Mammon) regresaron al camino, esta vez no hubieron pausas hasta llegar al Quinto Circulo, la ciudad de Dite habitada por los orgullosos, los herejes, los libres pensadores y los materialistas, los demonios de mejor categoría tenían residencias allí, la gran mayoría habitaba un conjunto de cuevas y grutas a un lado pero pasaban por la ciudad cuando tenían un rato libre o a recibir la ración de comida escaza para los trabajadores medios.

En ese lugar se sentía menos el aire de apuro que dominaba los otros círculos y los demonios de paso se inclinaban con respeto al ver pasar a Mammon, a Feeble le pareció que el que tenía prisa ahora era él, le llevaba a las residencias.

-¡Ahí están, joven Amo!- Asmodeo los esperaba frente a una de las casas- los esperaba algo más tarde, ¿Cómo te encuentras, pequeña alma?

-Bien, gracias- Dijo Feeble con bajándose de la carriola con cautela, Asmodeo lo ponía bastante nervioso pero no había logrado adivinar sus intenciones, era el único demonio que le trataba con una suerte de cariño.

-Bello en verdad, me alegra en el alma poder recibirte, hay una habitación lista para ti.

-¿Habitación?- volteo a ver tan deprisa a Mammon que temió luxarse el cuello- ¿Vas a dejarme aquí?, ¿Por qué?

-Pruu…- Mammon bajo la cabeza con pesar.

-No te enfades con él, el Amo dejo claro que cuando recobrases las fuerzas debías dejar la Mansión del Dolor, solo quedaba ver donde te quedarías y para mí fue todo un privilegio n_n

-Pero no conozco aquí- Mammon había tomado la carriola y se iba- ¡Espera!, ¿Fue porque le estaba clavando cosas a las almas?, ya no lo hare.

-T_T

-Feeble, por favor, no lo hagamos más difícil.

-¡No me toque!, ¡Mammon, regresa, no me dejes aquí!, ¡No puedes abandonarme tu también!- trato de alcanzarlo y logro agarrarse de su ropa.

En una fracción de segundo, Mammon se dio la vuelta y lo golpeo con fuerza brutal, Feeble cayó al suelo escupiendo sangre, impactado porque no había imaginado ni por suerte que tenia aquella fuerza, y sus ojos…habían cambiado, mostraban una ira sorda que parecía querer salir y destrozarlo, un momento después había desaparecido y traía de vuelta al Mammon que conocía, sus ojitos rojos empañados de lagrimas.

-¿Po-porque…?

-pururuu…- negó con la cabeza y dio la vuelta para irse.

-Que terrible que los amigos se dejen así- dijo Asmodeo- déjame ayudarte, pequeño, ya verás que todo sale bien.

-Mammon…T_T regresa…

Vivir en la residencia de Asmodeo tenía sus pros y sus contra, los pros eran un mayor espacio de paseo que abarcaban toda la ciudad, una mesa elegante que no se regía por los horarios y que no lo volvía el centro de atención y un grupo de atentas y amorosas Súcubos que se desvivían por servir, el mayor contra era el propio Asmodeo, solía estar en su propio circulo trabajando pero cuando estaba en su casa era un acosador implacable, no le daba a Feeble un instante de paz y de no ser porque era un demonio mayor y mucho más grande seguramente el chic ya habría tratado de asesinarlo solo para quitárselo de encima.

Y mientras tanto la cosa dentro de él seguía creciendo, lenta pero segura, se extendía como una infección dolorosa que luego de casi una semana se había movido de su sien a un lado de su cabeza y bajaba como una gota de pintura, cuando Feeble pudo verse en un espejo se sobresalto, la cosa era de un negro reluciente como metal de armadura, se sentía igual y era difícil saber si salía de su cuerpo o se incrustaba dentro de este.

Trato de preguntarle a alguien, no quería que esa cosa siguiera extendiéndose pues temía que a la larga lo destruyera o algo peor pero nadie le daba razones, nadie sabía lo que era y a nadie le importaba, al final tuvo que hacerse a la idea, tolerar el sufrimiento y consolarse infringiendo daño a las almas desventuradas, mientras más daño lograba provocar mejor se sentía consigo mismo.

Un día, difícil saber cuánto tiempo había pasado, Feeble fue al Sexto Circulo para probar algo que se le había ocurrido, camino entre las parcelas de tumbas abiertas donde los herejes caían de cabeza uno sobre otro y se quemaban los pies, busco un par que le gustara, agarro un ramilletes de ortiga y lo deslizo por la ante pierna del pecador provocándole un escozor, tal y como había supuesto hacer que movieran los pies les lastimaba más, el fuego se avivaba.

Algunos demonios que trabajaban en esa área lo descubrieron y se le quedaron viendo entre desconcertados y divertidos, ya todo el infierno sabia del alma perdida, y muchos sabían que tenía una vena sádica bastante original pero cuando miraban ese cuerpo de niño en disfraz de Halloween se quedaban atónitos.

-Mira tú qué cosas- dijo uno- eso debe ser cono hurgar en la llaga, ¿no?

-Habría que sugerírselo a los jefes, nunca se puede ser tan cruel como uno quisiera.

-¿Por qué será que el Amo no ha tratado de comprar a ese niño?, es todo un demonio en potencia.

-¿Se vale cuando son tan chiquitos?

-Yo no lo sugeriría si fuera ustedes- dijo Belcebú sobresaltándolos, para ser tan grande era sigiloso.

El demonio los paso de largo y fue a ver a Feeble, el chico lo vio pero no quiso hablarle, Belcebú era el cuidador de Mammon y el estaba muy dolido con Mammon por haberlo desechado sin explicación, tomo un trozo de alambre y se puso a picarle las piernas al pecador con tal concentración que parecía dispuesto a hacer eso por siempre.

-Oye… ¿Qué tienes allí?- trato de tocar su sien, apenas la rozo.

-XS ¡Ay!, ¡No me toques! )=, no sé lo que es, nadie sabe.

-Le voy a echar un vistazo- agarro al niño sin hacer caso a sus protestas y lo tendió de espaldas en el suelo- no te quejes, yo si quiero ayudarte- le saco la gorra y la chaqueta- mmm, esto parece metal.

-¡Au!, ¡Deja de tocarlo, demonios!

-No seas delicado, esta cosa sale de tu sien izquierda y se extiende en una línea hasta casi la mitad de la columna, no pudo pasar en una noche, ¿aun odias a tu otra mitad?

-¿Tu qué crees ¬¬?

-Creo que si me sigues hablando en ese tono me voy a sentar sobre ti, y no va a ser bonito; el Amo te dijo que debías perdonar.

-¿Qué tiene eso que ver?

-Te invito a merendar, vamos.

-No quiero…

-No te lo estaba pidiendo, alfeñique, vamos allá.

Lo levanto como si fuera un muñeco de trapo y se lo llevo de vuelta a Dite, a su propia residencia, esta era una casa muy diferente a la residencia de Asmodeo, mientras la de aquel parecía un burdel elegante lleno de comodidades desahogadas, el hogar de Belcebú destacaba por su sentido de abundancia, no había una sola habitación donde no hubiera una fuente brillante con fruta, verdura o carne, tenía una cocina amplia siempre trabajando y un comedor digno de cualquier banquete real, su servidumbre se componía de demonios de baja estatura y extrañamente delgados, como si la bonanza solo estuviera reservada para el demonio de la Gula.

-Sírvete al gusto- dijo Belcebú luego de sentarlo, los sirvientes se apresuraron en llevarle bebida y más comida de la que una merienda hubiese ameritado- ahora tú y yo vamos a hablar, te estás dejando corromper.

-No sé de que hablas…

-Si la mitad de lo que el Amo me dijo sobre ti es cierto entonces estamos muy mal, tú no eres humano, ni siquiera eres alma entera, eres un ente, una representación metafísica, se supone que tú representabas la humanidad pura e inocente dentro de un dictador o algo así.

-Algo así…

-Bien, yo no estoy viendo a un niño inocente sentado frente a mí, ¿te digo que veo?, veo un alma viciada por el odio, lo que le hagas a los pecadores aquí condenados no importa porque ellos están destinados a sufrir pero lo que tú te haces, eso debe parar.

-¿Esto?- se toco la sien.

-Te voy a dar un ejemplo, mira, tu eres como- tomo un trozo de pan- como este pan…no me veas así, no estoy loco…tu eres un medio pan, ¿ok?

-Soy un medio pan…xD

-Sí, eso, aunque te de risa, eres medio pan porque la otra mitad no está, te falta algo, hay un enorme boquete- le pego un mordisco- hmh, justo aquí.

-¿No vas a morderme a mí, verdad?

-No interrumpas, ahora oye, un medio pan sin nada no le gusta a nadie asique hay que ponerle algo, el amo quería que le pusieras algo bueno- le unto mantequilla- algo así.

-¿Le pongo mantequilla a mi alma?

-Que no me interrumpas, estoy inspirado…y no, no es mantequilla, lo que debías poner es perdón, tienes que perdonar a tu otra mitad por lo que te hizo y seguir adelante, en lugar de eso decides seguir guardando rencor, estas en el infierno, si no tienes buenas intenciones tarde o temprano este sitio empieza a influenciarte y daña tu mente- metió el pan en su copa, este embebió la bebida y salió chorreando vino-mientras más odias más absorbes la esencia maligna del Infierno, ¿entendiste?

-Tienes una manera interesante de merendar…

-No me estas escuchando ):

-Si en verdad supieras lo que me hicieron no me pedirías que perdonara, me gusta aquí y si debo pagar este precio por quedarme lo hare, aunque ustedes no quieran.

-Vaya que eres osado para ser una pulguita, esperaba que Mammon te hubiera bajado los humos con ese golpe.

-A él ni lo menciones ¬¬, aun me duelen las costillas.

-¿No creías que era príncipe solo por su linda cara, verdad?, es el ser más poderoso aquí abajo después del amo, algunos creen que es aun más fuerte, pero claro, eso no se nota a simple vista.

-El me dejo aquí, parecía que le agradaba porque lo lastimaba, ¿está mal de la cabeza?

-Tanto como se puede estarlo viviendo en el Infierno, Mammon nació aquí pero como tu es un alma dividida, su madre era un Arcángel asique su abuelo no es otro más que Dios y su padre…bueno, tenemos prohibido hablar de eso, con semejante orígenes no es extraño que tenga conflictos.

-¿Por qué no puede hablar?

-Solo él lo sabe.

Feeble comió poco y luego ya no hablaron más porque Asmodeo paso buscándolo, se veía tenso e irritado por alguna razón y cuando se lo llevo no se digno ni a despedirse de Belcebú.

-Feeble, Feeble, Feeble, no deberías andar por allí tu solo- dijo cuando llegaban a su casa- me dijeron que estabas en el Sexto Circulo, casi me da algo de la preocupación.

-Estoy bien, Belcebú solo me invito a comer.

-Adorable- de nuevo exhibió esa inquietante sonrisa- pero no olvides donde estas, no puedes confiar en cada gesto amable, la gula es un pecado de lo más vulgar y tu eres un pequeño tan sano- le pellizco la mejilla, Feeble se aparto incomodo- no me tengas miedo, yo soy tu amigo, he compartido mi casa contigo, solo quiero que estés bien.

-No debería molestarse tanto, señor.

-No es nada, de verdad que no es nada.

De súbito una como campanilla sonó en la cabeza de Feeble, este se detuvo en seco, reconocería ese ruido donde fuera aunque nunca lo hubiera oído por sí mismo, era la misma llamada de alerta que Nox escuchaba cuando estaba a punto de hacer un descubrimiento peligroso, esas ideas siempre tenían consecuencias desastrosas o revelaban verdades inequívocas.

Asmodeo se había quedado mirándolo con curiosidad de experto, sus ojos brillantes tenían la misma avidez maliciosa del buscador de oro que escruta bajo la tierra imaginando lo que habrá, ante esa mirada Feeble sintió que un pánico desconocido le atenazaba la garganta, ahora entendía cual era el interés oculto de Asmodeo por él.

-Te quedaste mudo, pequeño, ¿sabes?, he pensado que tú y yo podríamos jugar a algo más tarde, un juego especial- Feeble retrocedió alejándose de sus garras, no tenía nada a la mano con lo cual defenderse-¿A dónde crees que vas?

-Yo…yo…olvide algo…

-Puedo enviar por eso, no tienes que volver con Belcebú…no me gusto verte con él- su voz gano un timbre amenazador- no fue lindo, tu eres mi invitado y debes quedarte conmigo- se acercaba lentamente asique Feeble podía retroceder lo propio-ahora se buen niño y déjame llevarte a casa, nos vamos a divertir juntos los dos.

Feeble había creído que ya no era capaz de sentir miedo, pero el miedo como todas las emociones tiene sus múltiples matices, este no era un miedo ciego, enloquecedor y desesperante como el que había acabado con él pero era lo bastante fuerte para hacerle desear huir por su vida, pasara lo que pasara no permitiría que Asmodeo hiciera lo que planeaba, en el último segundo no pensó, solo ataco y cuando tuvo al demonio lo bastante cerca le dejo ir un zarpazo que lo hizo apartarse con un grito de dolor.

-¡Pequeño, bastardo!, ¡Regresa aquí!

El chico salió corriendo ciudad arriba, sin mirar atrás porque no quería saber si lo perseguían o no, solo quería ponerse a salvo, lo que si vio fue su mano izquierda cubierta por una capa de acero formando una garra, así había podido lastimar a Asmodeo y el cambio había sido tan rápido que no lo había sentido, ahora era plenamente consciente de que no estaba seguro, de que jamás lo estaría y eso aceleraba el cambio.

Vio las murallas y atravesó las puertas de Dite, entonces debió detenerse, estaba al borde de la laguna Estigia, las aguas oscuras se extendían hasta donde alcanzaba a mirar, ¿Cómo iba a salir de allí?, la respuesta le llego como atendiendo a sus suplicas cuando una barca apareció y se detuvo en la orilla bajando a varios demonios incluyendo a…

-¿Mammon?

-o0 Pru?

-D: ¡Tu, idiota!, ¡Me dejaste con un maldito pedófilo!

-D: ¡Prur!-Se tiro sobre él y lo abofeteo con la garra, no era como que Mammon se lo mereciera pero vaya que extrañaba rasguñar esa carita de ángel.

-Tú me metiste en eso y ahora vas a sacarme, llévame a otro Círculo, uno donde ese desgraciado no se me acerque.

-Oh Feeble…

El aludido sintió que algo frio se deslizaba por su espalda, Asmodeo si lo había seguido, sonreía de manera muy distinta ahora, con una mueca maniaca, su belleza se había esfumado y la cicatriz que Feeble le había hecho en la mejilla no le ayudaba.

-Allí estas, pequeño...qué lindo verlos juntos pero ya es tarde, me lo llevare a casa ahora, Joven Amo.

-¡En tus sueños, degenerado!- se escondió detrás de Mammon- ¡A ver si con él te atreves!

-Purpru ¬¬U

-No lo escuche, joven amo, Feeble y yo solo tuvimos una pequeña desavenencia, un malentendido nada más.

-¡No es cierto!

-¡No me…no me levantes la voz, no es educado.

-¿Y tú qué rayos sabes de educación?

-¡Pru!

Harto de estar en medio, Mammon agarro a Feeble de la chaqueta y lo tiro dentro del bote, el barquero que se había quedado viendo de que iba aquello se hizo para atrás, Feeble asomo la cabeza para mirar como Mammon se ocupaba de Asmodeo, tan y como había pensado el demonio no era tan atrevido como para meterse con alguien más poderoso y luego de una regañina en lenguaje de ave tuvo que volver a la ciudad con la cola entre las patas, no sin antes dedicarle una mirada asesina a Feeble, definitivamente no debía volver a poner un pie en Dite.

Luego de eso Mammon subió al bote y el barquero remo laguna arriba, cuernos a la distancia anunciaban el cambio de turno, Feeble se abrió la chaqueta para ver como más de la mitad de su brazo izquierdo estaba cubierto por aquella infección acerada.

-Supongo que tú no lo sabías…

-Pru…

-Y supongo que tampoco querías dejarme…solo tuviste que hacerlo…

-Pru…

-¿No querías seguir corrompiéndome?, ¿fue por eso?

-…Purrú…

-Pues mira, no importa, si esto no me mata entonces puede devorarme, entre perdonar a Nox y ganarme el Cielo a quedarme aquí y verlo fundirse prefiero quedarme aquí.

-O.O

-Además…nunca tuve un amigo…esperaba que tu lo fueras-Mammon se le tiro encima abrazándolo y riendo con su vocecita de palomar- xD Creo que eso fue un sí.

-X3 Purupru.

La barcaza los dejo del otro lado de la laguna, en el Cuarto Circulo donde los pródigos y avaros formaban larguísimas cadenas humanas que se azotaban entre sí, ahora Feeble lo sabía, ese era el circulo de Mammon, allí era a donde iba cuando desaparecía de la Mansión del Dolor, dominando el Circulo había una caseta pequeña que parecía una casa club, no estaba equipada para que alguien se quedara largo tiempo pero moviendo algunos muebles se pudo arreglar provisionalmente, Feeble podía quedarse allí algún tiempo.

-De modo que aquí trabajas, ¿y que se supone que haces?

-=/ Purru- saco de su bolsillo lo que parecía una moneda de oro atada con un cordel de plata.

-No estoy enten…

Guardo silencio, los pecadores estaban chillando más fuerte, los que estaban más cerca habían visto el brillo de la moneda y mientras los codiciosos se acercaban al límite de la fosa tratando de alcanzarla los pródigos se alejaban de ella, en consecuencia los primeros jalaban a los demás desordenando las filas y dándose entre todos, pronto la mitad que quería la moneda se puso a pelear con la mitad que quería mantenerse en la fila, parecía uno de esos pleitos de bar donde un incidente casual causaba una batalla campal.

-Wow, eso se llama tortura psicológica.

-n.n

-Déjame hacerlo- trato de tomar la moneda pero Mammon se aparto- solo quiero intentar, no seas egoísta.

-): ¡Pur!- lo empujo, no era egoísta pero si muy avaro con sus pertenencias, se guardo la moneda y le señalo la caseta.

-¿Ya me vas a mandar a dormir?...está bien, como quieras- se dirigió malhumorado a la puerta-ojala pudieras hablar, así sabría que rayos pasa por tu mente.

-¬¬ purr…

Cierto día Belcebú tuvo que bajar al Bosque de los Suicidas, algunas Arpías habían pedido su ayuda porque una especie de sombra con tentáculos asesinos estaba causando destrozos entre los árboles, lo único que encajaba en esa descripción era Mammon en su tercer nivel de furia, como hijo del Diablo su sangre demoniaca le daba cualidades como esas, la trasmutación era algo normal que evitaba desperdiciar todo su potencial y Mammon tenía cinco etapas de furia.

La primera era su rostro inocente, la segunda no distaba demasiado salvo los ojos llameantes y un mayor dominio en las habilidades heredadas de Demian, Belcebú lo buscaba en la tercera como una sombra con ojos de rubí y tentáculos.

Siguió el sendero de destrucción hasta que escucho un aullido lastimero, en el bosque habían varios perros famélicos que perseguían a las contadas almas que se escapaban de sus círculos y creían poder ir a esconderse allí, guiándose por el ruido encontró a un perro muerto y allí estaba la sombra luchando con otros dos, los tentáculos estrangulaban a un tercera, Belcebú blandió su hacha ahuyentando a los animales, luego se encaro a Mammon, no era normal que infringiera daño a los animales a menos de que algo lo molestara.

-¿Qué estás haciendo?, tienes que tranquilizarte- la sombra era muda, los tentáculos se apretaron más sobre el cuello del perro que aun tenia atrapado-¿Por qué estás haciendo esto?

Se escucho un crujido y el perro cayó muerto con el cuello triturado, la sombra pareció expandirse y crecer adquiriendo una nueva silueta, la fase cuatro era una especie de demonio preadolescente que apenas conservaba ciertos detalles del Mammon original, en esta fase era más fuerte, ágil y astuto que nunca con el añadido particular de recuperar su capacidad de habla, no daba la idea de de estar molesto, al contrario, en esta fase era víctima de un frenesí casi psicótico.

Hasta hacia muy poco tiempo Mammon solo era capaz de transformarse por provocación, recientemente parecía haber descubierto el secreto para hacerlo cuando quisiera aunque era un cambio temporal no dejaba de ser peligroso.

-No me sigas, Belcebú- ordeno- tengo que hacer esto solo.

-¿Tiene que ver con el alma perdida?

-Solo así puedo hablarle, quiero que me entienda.

-Al Amo no le gustara, su compañía solo contribuye a corromperlo, él quiere que el pequeño perdone y ocupe su lugar en el Cielo.

-¡No!, es mi amigo, no lo dejare para que se vuelva uno de esos tontos querubines, no volvería a verlo…será mejor que no pretendas detenerme, sabes que no tienes oportunidad.

-Lo sé bien, lamento que las cosas tengan que ser de este modo.

-No lo serán, se quedara.

-Dios siempre consigue lo que desea, de una manera u otra, haz lo que tengas que hacer pero por tu bien no te ilusiones, solo…disfrútalo mientras lo tengas- se puso el hacha a la espalda- un amigo es un amigo, que se vaya no significa que no lo veras…tampoco que ya no va a quererte…solo piensa en eso.

-Feeble no se ira, destrozare a cualquiera que intente llevárselo…él se quedara.

Asique Feeble se quedo en el Cuarto Circulo un tiempo y no volvió a ver a Asmodeo, eso sí, fueron varios los demonios que pasaron a visitarlo los primeros días para felicitarlo, por lo visto medio Infierno había querido golpearlo desde hacía siglos pero nadie se animaba y ahora tenía una cicatriz en su linda cara, no le hacían fiesta a Feeble porque de verdad.

Mammon iba a trabajar a su círculo casi todos los días pero se iba antes de la cena en la mansión y solo quedaban los demonios ocupados de agitar las cadenas para molestar a las almas, cuando estaba jugaba un poco con Feeble dejando que lo cortase con su nueva garra o algo más inocente como las escondidas pero tenía obligaciones y no compartía sus labores con su amigo, hasta ahora Feeble había sido medianamente libre de torturar pecadores tanto como cualquier demonio pero en el circulo de Mammon se hacia lo que este quería y este no quería que otros jugaran con sus almas cuando estaba presente.

La barrera del idioma les estaba causando problemas y roces cada vez más seguidos, Feeble llego a intentar fingir que no le entendía nada para evadirle pero lo que gano fue que por segunda vez Mammon lo apaleara y lo dejara colgando media hora cerca de Cancerbero, cuando quería podía ser bastante despiadado.

Y mientras tanto la infección no frenaba, había vuelto a su velocidad imperceptible ahora que las cosas estaban más tranquilas pero no parecía querer detenerse luego de tomar todo el brazo izquierdo de Feeble, este ya se había acostumbrado al dolor punzante que provocaba pero el día que todos empezaron a verlo con nerviosismo tuvo que correr a la caseta en busca de un espejo, su ojo izquierdo se había tornado rojo y con una rasgadura como ojo de gato.

-Muy bien…no es muy estético pero está bien…-oyó que alguien entraba- oye Mammon, tienes que ver…o0!

El que había entrado si era Mammon pero no pudo reconocerlo, solo vio lo que parecía un demonio diferente a cualquiera que hubiera visto, atlético, sus marcas eran azules en vez de rojas, Feeble se le quedo mirando de arriba abajo con creciente desconcierto, ¿de dónde conocía a ese sujeto?

-Perdón… ¿lo puedo ayudar en algo?

-Para empezar deja de mirarme así, no soy una pieza de exhibición.

-Oh…lo siento…

-¿No…no me reconoces?- hizo aparecer algo en su mano, el péndulo con la moneda de oro- tal vez esto ayude.

-…OO WTF!

-XD ¡Que cara tienes!

-¿Mammon?

-Así es, te llevare a otro lugar para que te quedes, uno donde puedas sentirte más cómodo, no puedo quedarme en esta forma demasiado tiempo asique hay que apurarnos.

Feeble estaba tan atónito que Mammon tuvo que jalarlo de la mano solo para sacarlo de la caseta, siempre había querido poder hablar con Mammon y ahora no sabía que decirle, las preguntas se agolpaban en su mente, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Por qué? Y quizás la más seria, ¿A dónde le llevaban ahora?

Cuando llegaron al Tercer Circulo empezó a llover con fuerza, en cosa de segundos Feeble estuvo calado hasta los huesos y tan aterido que Mammon tuvo que cargarlo, la lluvia implacable caía sobre las espaldas desnudas de los glotones, soberbios y envidiosos con la fuerza de una granizada, dominando el lugar desde un peña había un gigantesco perro de tres cabezas y ojos llameantes, lo cruzaron rápidamente y entraron al Segundo Circulo, la lluvia fue remplazada por una fuerte corriente de aire que los seco en un instante; Feeble levanto la cabeza para mirar alrededor, en medio del circulo había una especie de huracán que salía de la tierra y en el que se arremolinaban las almas de los lujuriosos y las personas utilizan el amor para bien propio.

De pronto vio a Asmodeo cerca de la tromba, se encogió y oculto la cara abrazándose más a Mammon y esperando que el demonio no le hubiera visto, el miedo repentino actuaba como un acelerador para su infección y mientras subían Feeble podía sentir como agujas de acero se enterraban en su carne extendiéndose hacia abajo, cuando Mammon lo puso de nuevo en el suelo tuvo que contener un juramento, su pierna izquierda le causaba frecuentes punzadas de dolor.

-¿Dónde…estamos?- pregunto.

-La Mansión de los Justos, este es el Primer Circulo del Infierno, el Limbo…claro que se ve mejor de frente.

La Mansión de los Justos era el destino de los paganos virtuosos y los no bautizados, almas que no eran pecadoras pero habían muerto antes del nacimiento de Cristo o desconocían las doctrinas verdaderas, era hogar de filósofos y grandes pensadores, técnicamente hablando deberían de haber niños allí, criaturas muertas en la infancia sin un sacramente, pero el perdón de Dios daba a esas almas pase directo a la gloria, Feeble debía quedarse allí pues estaba previsto que ya no pasaría mucho tiempo antes de que su otra mitad viniera a ser juzgada, claro que Mammon tenía otros planes.

-Me obligan a dejarte aquí- le dijo con tristeza- tu sabes que no quiero.

-Lo sé pero no te pongas así, ya te dije que no dejare que me lleven arriba.

-Eso quisiera-tomo su mano y entraron por la puerta trasera- más allá de la entrada hay un bosque, un bosque oscuro lleno de alimañas donde a veces voy a jugar, luego está el paso de Aqueronte, Caronte lleva a las almas por el rio hasta aquí y más allá…-de pronto Mammon se detuvo en medio del pasillo, un sonido de murmullo constante venia de cerca, cerró los ojos y recito:

Por mí se va a la ciudad del llanto;
por mí se va al dolor eterno;
por mí se va a la condenada raza;
la justicia animó a mi Sublime Arquitecto;
me levantó la divina Potestad, la suprema Sabiduría y el primer amor
Antes de mí no hubo nada creado, a excepción de lo inmortal;
y yo duro eternamente.
¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!

La última línea fue coreada por muchas voces y la puerta frente a ellos se abrió revelando un salón amplio e iluminado, este salón estaba lleno de personas de todos los tiempos y clases, no se veían asustados, furiosos o atormentados como los pecadores sino tristes y trasparentes como fantasmas, al igual que pasaba con los demonios, los fantasmas se inclinaban respetuosamente ante Mammon, le abrían paso y guardaban silencio pero una vez el príncipe demonio dejo a su compañero en una silla el murmullo monótono de conversaciones lleno la sala nuevamente.

-Esa inscripción corona la puerta del Infierno, no puedes atravesarla y Caronte no lleva a nadie rio arriba asique el Aqueronte será lo más lejos que podrás llegar aquí, vendré a verte siempre que pueda, solo quería hacer las cosas bien esta vez.

-Mammon… ¿Por qué no puedes hablar?, normalmente, quiero decir.

-…Use mi voz para injuriar y me maldijeron.

-¿Quién?

-Mi abuelo…Dios- la palabra resonó extraña en el recinto- yo temía cuatro años de vida cuando mi madre me llevo a conocerlo, no lo deseaba pero tenía obligaciones que cumplir, de camino a su trono tome un adorno, no lo pedí y no lo codiciaba, solo quería llevarme algo que fuera suyo y ver que hacia al respecto.

-¿Y qué te hizo?

-Me hizo una propuesta, me ofreció todo el oro del universo o un lugar a la izquierda de su trono si regresaba lo robado y me arrepentía, yo le dije que quería el oro y rompí la figura, después de todo lo que mi madre me había dicho sobre Él no podía respetarlo…recuerdo que le dije "Aquí esta, destrozada como el alma de mi madre, trata de reparar eso…prefiero el oro a tu gloria"

-No debió sentarle bien…dijiste que fue cuando tenias cuatro asique eres mayor, ¿hizo más que quitarte tu voz, verdad?

-Me quito mi vida, todo lo que pudiera haberme dejado existir de una manera medianamente normal, me cambio la voz por ese ridículo "pru" que no puede dañar a nadie, me atrapo en mi cuerpo de entonces y me declaro Codicia, un alma que jamás está satisfecha, que siempre quiere más…así me quedare hasta el fin de los tiempos, después…

-¿Después que…?

-El Infierno será mío- rio por lo bajo y una sonrisa ávida apareció en su rostro- no me malinterpretes, no me arrepiento de mis acciones, pero es muy molesto pensar que al final todo lo que hago lo hago porque Él así lo esperaba…ahora espera que tu cambies y tomes tu lugar en el Cielo.

-Yo no hare lo que espera ¬¬, no soy humano y no puede obligarme.

-Eso quería escuchar, no vayas a olvidarlo después.

Luego de que Mammon se fuera Feeble se quedo mucho tiempo quito en su silla oyendo a medias las conversaciones y tratando de mitigar el dolor en su pierna, los fantasmas del pasado no le prestaban demasiada atención, quizás porque lo veían como un niño y no esperaban que contribuyera a sus charlas sofisticadas, dejo la silla cuando le aprecio que ya habían pasado horas, se preguntaba si ya estaría cerca la cena aunque en realidad no tenía hambre, eso era extraño, no había dejado de sentir necesidad desde que llegara al infierno y ahora lo único que notaba eran las punzadas de su infección y un absoluto hastió, la Mansión de los Justos estaba perdida en el tiempo.

Recorrió el lugar cojeando ligeramente, recordaba la Mansión del Dolor como un lugar de fascinantes escalofríos, con sus pisos de hielo sembrados de almas, sus recintos, cocinas y pasajes, había una biblioteca llena de antiguos volúmenes y flores azules con un brillo fantasmal, a su lado la Mansión de los justos parecía una maqueta sin arreglar, desde el suelo al techo todo era de piedra blancuzca o grisácea, no habían adornos, arreglos, empapelados, espejos o siquiera ventanas que le dieran algo de personalidad al lugar, por dentro era una sucesión interminable de pasillos y salones atestados de fantasmas cuyo única distracción era hablar, sin hambre, sin sed, sin sueños o anhelos, el Limbo era la máxima representación de la nada, un vacío espiritual para quienes murieron sin saber que tenían que velar por un alma inmortal.

Con el tiempo el ánimo decadente del lugar empezó a afectarlo seriamente, perdió el apetito y el sueño tanto como los fantasmas, vagabundeaba por allí sin energías, hasta su infección parecía haberse aletargado, solo cuando Mammon llegaba y lo sacaba al bosque la vida regresaba a su cuerpo y el tiempo volvía a correr con normalidad.

Desde fuera el frente de la Mansión de los Justos era imponente, como para engañar a los nuevos para luego mostrarles que no había nada dentro de sus muros, el bosque al frente completaba la trampa pues quien estuviera perdido en este no dudaría en buscar refugio en la gran casa, a Feeble le encantaba ese bosque, no se parecía al de los suicidas para nada, allí los arboles estaban desnudos y malditos, aquí solo eran arboles, tupidos, oscuros, viejos, pero arboles de verdad a fin de cuentas.

-¿No puedes venir más seguido?

-Pur- negó con la cabeza.

-El Limbo es terrible, siento que casi estoy muerto, sería mejor si me quedara en el bosque- Mammon volvió a negar- ¿me lo tienen prohibido?, creo saber porque- le mostro su garra- siento que esta deteniéndose, quizás porque me siento a salvo de nuevo, no es como si quisiera que esta cosa se apoderara de mi cuerpo pero si empieza retroceder, si se cura…eso significaría que me purifico.

-D: ¿Pur pruu?

-No te alarmes, aun no pienso perdonar y no creo que eso cambie, solo es algo a tomar en cuenta- Mammon le paso una pieza estaban armando un rompecabezas algo complejo- ¿Crees que debería tratar de hablar con los fantasmas?, es todo lo que hacen, quizás me motive más si participo- Mammon se alzo de hombros- no lo sabes, bueno, no pierdo por intentarlo.

-Pru…

Asique ese día, luego de que Mammon lo dejara nuevamente en la Mansión de los Justos, Feeble recorrió los pasillos y salones en busca de alguien con quien conversar, entre tantas almas antiguas era difícil, cuando se acercaba a un grupo debía primero poner atención al tema que tocaran y ver si podía seguirlo pero hasta ahora no encontraba un lugar donde encajar.

Paso de largo a los filósofos, a los teólogos, a los intelectuales, y entonces escucho algo que podía entender: Política, no por nada era la mitad humana del mayor líder conquistador de la historia; las almas discutían sobre los líderes actuales, lo que le sonó raro a Feeble porque él creía que solo había un líder, hablaban sobre lo que un político debía ser capaz de hacer para mantener su posición, uno votaban por la honestidad, otros por un manejo astuto, algunos preferían la fuerza, por fin Feeble dio un paso al frente y sacando una cita de su memoria expreso su opinión.

-Un político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo.

Los fantasmas guardaron silencio y miraron alrededor a ver quien había dicho eso, Feeble carraspeo y todos bajaron la vista, primero parecieron perplejos, luego una amplia sonrisa apareció en cada rostro, maravillados por el ser corpóreo que se única a ellos, le dieron la bienvenida con gusto.

Ya con un pasatiempo a Feeble se le hizo más pasable vivir en el Limbo, incluso llego a apreciar en lo que valía la pasividad del lugar, si la infección no estaba remitiendo al menos parecía que había frenado, Feeble realmente estaba recobrando la paz.

-Quisiera quedarme hoy…-le dijo a Mammon un día que quiso llevarlo afuera, este lo miro sin entender- podemos jugar otro día, hoy quiero quedarme a charlar.

-D: ¿Purur?

-Escúchame, ahora que me adapte me siento más cómodo, cuando estoy afuera siento todo el dolor, el hambre, el frio, aquí no siento nada…y eso me alivia… ¿entiendes de lo que hablo?

Lo entendía, más que Feeble de hecho, como a todos los espectros del Limbo el vacio lo había ido envuelto hasta ser parte de él, por eso su madre había insistido en que se quedase esperando allí, de esa manera aunque no perdonara podía dejar de corromperse, incluso purificarse, preparándose para la llegada de su otra mitad, entonces tendría que irse para siempre.

Mammon no quería que se fuera pero tampoco podía hacer nada para evitarlo asique solo lo abrazo y se despidió de él, sabía que había varios demonios preparados para detenerlo si trataba de sacarlo permanentemente de la Mansión de los Justos y eso lo deprimía, no había nada que pudiera hacer para conservar a su amigo.

Los días se convirtieron en semanas, las semanas formaron más de un mes y Feeble ni siquiera se entero, su memoria se aletargaba tanto como su ánimo sin embargo llego el momento en que se le hizo obvio la falta de algo, ¿Dónde estaba Mammon?, no recordaba cuanto tiempo había pasado desde que lo viera por última vez pero sabía que había sido demasiado tiempo, aun para sus estándares.

Trato de medir el tiempo perdido sin éxito, pensar le causaba un cansancio terrible, las almas hablaban y hablaban sin pensar y por eso no gastaban energía, podían seguir eternamente, ahora Feeble estaba tratando de pensar y apenas podía, por fin tuvo un lapsus de lucidez: no podía pensar adentro peo afuera su mente estaría clara, asique dejo la sala y salió por la puerta principal al bosque.

El primer paso afuera lo dio con la pierna izquierda, había olvidado que estaba infectada y lo recordó de mala manera, la capa de acero que mordía su carne despertó con él y le aguijoneo medio cuerpo, Feeble contuvo un grito y avanzo, necesitaba despejar su mente, cuando decidió detenerse a descansar había entrado a lo profundo del bosque, no veía el techo de la Mansión pero sabía en qué dirección estaba; Ahora dudada de si debía volver, se había vuelto dolorosamente consciente de que llevaba más de un mes atrapado en un sueño blanco, había olvidado sus traumas, su odio, e ignorar su odio era algo que no podía permitirse.

"Tú me vuelves débil"

-¡Cállate, maldito!- grito al aire- ¡Te matare cuando llegues!

-Esa osadía te costara caro un día- dijo una voz insinuante poniéndole los pelos de punta- y por un día estoy hablando de hoy, pequeña rata, en verdad eres difícil de atrapar.

Feeble apenas se atrevió a voltear, allí estaba Asmodeo, con su mueca maniaca que revelaba toda la fealdad oculta tras su máscara de elegante belleza, la Lujuria tiene dos cosas, es engañosa para los sentidos y es obsesiva para los propósitos, Asmodeo no se había olvidado de su presa y la cicatriz en su rostro le recordaría siempre lo que este había hecho, ya no era por deseo, ahora era solo por venganza.

-Llevo más de dos meses esperando a que salieras de tu agujero sin la protección de Mammon, la paciencia rindió su fruto, nadie te ayudara ahora.

-Aléjate de mí…

-Oh, lo hare, después de divertirme contigo- Feeble salió corriendo- si, corre, lo hace más excitante.

Se interno más y más en el bosque, se dio cuenta de que iba en la dirección equivocada demasiado tarde y ahora no podía dar la vuelta con Asmodeo persiguiéndolo, en cualquier momento el Aqueronte aparecería frente a él, eso le dio una idea, Mammon le había dicho que Caronte no llevaba a nadie rio arriba pero podía esconderse en su barcaza y quizás entonces estaría a salvo…a salvo, ¿Cómo había sido capaz de pensar que estaba a salvo en el Infierno?

Tropezó con la sensación de haberse roto ambas piernas, la infección se había acelerado nuevamente, rodeado y atacado su pierna derecha también, dolía tanto que no pudo levantarse, desesperado intento arrastrarse pero el demonio lo atrapo, lo sujeto de la chaqueta y lo tiro de espaldas al suelo, Feeble no sabía que era peor, el dolor del acero enterrándose en su cuerpo o el pánico de lo que Asmodeo estaba a punto de hacerle.

-Te has descuidado, cariño- dijo deslizando una uña filosa por su cara.

-_ Aaahg!

-¿Te duele?, si apenas estoy empezando, ¿Cómo quedarías si trato de arrancarte esa fea costra que tienes?

-DX No… ¡no!…-Asmodeo le enterró sus garras en la sien- ¡AAAAAAAH!

Los gritos perturbaron la calma del bosque, lo extraño es que Feeble no gritaba por la herida en su cabeza si no por sus piernas que parecían estar siendo arrancadas de cuajo y destazadas con filosos cuchillos, distraído en su perversa venganza Asmodeo no se percato de lo que sucedía hasta que fue muy tarde, algo se envolvió a su cintura apretando con saña.

-¿¡Qué demonios!- de la cintura hacia abajo Feeble era una masa de tentáculos acerados- ¿Qué clase de abominación eres?

-¿Yo soy la abominación?- dijo con frialdad- yo soy odio pero tu…alimaña enfermiza y despreciable que destruyes la inocencia y vuelves el amor algo retorcido, ¡Tu eres la abominación!

-¡Ahg!- los tentáculos apretaban su cuerpo haciendo crujir los huesos, trato de quemarlos pero el fuego no hacía daño a aquel compuesto metálico-¡Aaaaaaaaaaah!

-Debería desgarrarte y esparcir la inmundicia de la que estas hecho…pero supongo que no me lo permitirían- se escucho un crujido y Asmodeo soltó un alarido de dolor- que esto te sirva de escarmiento.

Los tentáculos levantaron a Asmodeo en el aire y lo arrojaron por los aires, Feeble trato de ponerse en pie y contemplo impasible esa maraña de nuevas patas que parecían obedecer a sus pensamientos, el dolor se había ido, la infección había parado, lo que quisiera la cosa que se apoderaba de su cuerpo ya lo tenía.

Una sonrisa apareció en su pálido rostro, había luchado contra su miedo y había ganado, había elegido entre la paz o el poder y había elegido poder, ahora sabia que nada podía detenerle y cuando su otra mitad llegara lo haría sufrir diez veces lo que él había sufrido.

-Ven pronto…ven pronto pues seré quien te castigue…jejeje…jaja… ¡JAJAJAJA! XD

-¿Pruu?

-o0? Mammon… ¿Cuánto llevas mirándome?, me podrías a ver ayudado.

-Pur- sonrió con sarcasmo.

-/= Sabias que esto pasaría, querías que pasara.

-;)

-En verdad eres hijo del diablo, jeje….creo que voy a quedarme por aquí a esperar…y después me quedare para siempre.

-Pru n.n

-¿Quieres jugar?, creo que estas pequeñas pueden hacer mucho daño, tal vez…o0!

Mammon corrió hacia él y lo abrazo, estaba realmente feliz, había conservado a su amigo, Feeble también estaba feliz, sabía que no estaba solo, su amistad se había vuelto fuerte y de ambos dependía que ni el Cielo o el Infierno pudieran separarlos jamás.

-0-