Epílogo.

Crystal dormita junto a una bebé de apenas unos meses cuando entra una adolescente rubia con el rostro totalmente rojo e interrumpe su descanso.

"No sé cómo aguantas a mi hermano todos los días"—lee la chica de cabello castaño en la pizarra que le entrega la recién llegada.

— ¿Y ahora qué hizo?—pregunta en medio de un bostezo, tomando a la niña en brazos.

"Se disfrazó de 'Jack el destripador', cuando Román tocó el timbre se le acercó por detrás y casi lo mata del susto"—escribe rápidamente, molesta.

— ¿Y Román?—indaga tapándose el rostro, pensando "No tiene remedio".

"Salió corriendo, espantado"

—No te preocupes, es listo y ya conoce a Tom, no tardará en darse cuenta de lo que ocurrió y volverá.

"Es que no lo soporto, me trata como si fuera una niña ¡Ya tengo trece años! Además, lo conoce desde que éramos niños y ya llevamos casi un año saliendo"—"Y me sorprende que tardara dos años en declararse" piensa la mayor.

—Pues si te sirve de consuelo piensa que, si es así contigo, cómo será con Catrina—la niña abre los ojos al oír su nombre y revela unos hermosos orbes grises.

"Supongo que tienes razón"—suelta la pizarra al terminar de escribir y se sienta junto a su cuñada, extiende los brazos y ésta le pasa a la bebé, la rubia la abraza y comienza a hacer morisquetas, para hacerla reír, consiguiéndolo.

La chica de cabello castaño las mira, sonriendo. Hace dos semanas que se mudaron al pueblo, nuevamente, y están felices con ello, están cerca de su familia, luego de cuatro años viviendo en la ciudad.

Los años no pasaron en vano, Tomás y ella se casaron, ahora tienen una hija de ocho meses y al fin consiguieron una casa y trabajo en su pueblo natal ¿Qué más pueden pedir?

El chico de cabello castaño toca la puerta, que se encuentra abierta, y como respuesta obtiene una mirada asesina por parte de su hermana, aún lleva puesto parte del disfraz.

—Tom, tenemos que hablar—dice la chica de ojos caramelo tomando a su hija y colocándola en la cuna a la vez que la otra chica sale del cuarto, dirigiéndole una mirada fulminante al chico.

—Vas a regañarme por lo de Jack ¿no es así?

— ¿Qué comes que adivinas? Ven, cierra la puerta y siéntate—dice ella tomando asiento en el borde de la cama, su esposo obedece.

—Apenas nos mudamos hace dos semanas ¿Y ya andas espantando al novio de tu hermana?

—Ella aún está muy pequeña…

—Tiene trece, ya puede tomar sus propias decisiones con respecto a algunas cosas. Además, es Román, lo conoces desde que tenía cinco años y es buen chico.

—Lo sé, pero…

—Pero nada. Tus padres dijeron que no había problema, así que no hacen nada malo.

—Estoy seguro de que mamá engatusó a papá de alguna manera para que dijera que esto está bien—su interlocutora ríe.

—No lo dudo, pero aún así dio su autorización, así que no tienes argumentos, razón por la cual te disculparás con Román por casi matarlo del susto ¿de acuerdo?—el chico cede, refunfuñando.

—Algo así debió hacer mi mamá con mi papá ¿verdad?—la chica vuelve a reír.

—Es probable, solo que ella tiene más experiencia, aunque ahora tienes otra chica en tu vida, y créeme que aprenderemos a manipularte—ambos ríen hasta que son interrumpidos por los ladridos de Coqui, que vienen de afuera.

— ¿Debo ir a disculparme?—ella asiente y él sale del cuarto.

Se levanta y se acerca a la cuna, al lado se encuentra una mesa de noche, sobre ella hay una lámpara y un portarretrato, lo toma y mira la foto, es de la boda, ella con su largo vestido blanco y Tomás con su traje, blanco también, cargándola y de fondo el lago; vuelve a ponerla en su lugar y carga a su hija, la niña ríe e intenta tomar con sus manitas el collar de su madre, que consiste en una simple cadena y un dije con forma de viuda negra, el cómico de su esposo se lo regaló en su aniversario.

—De acuerdo, ya Sali se fue con Román—dice el aludido volviendo a la habitación.

— ¿Te disculpaste?

—Sí, me perdonó, pero dijo que si volvía a asustarlo así llamaría a la policía.

—Te lo mereces, más te vale no comportarte así con el novio de Catrina o te golpearé—la niña de cabello castaño, igual al de su madre, ríe.

—Quiero que tengamos otro hijo—suelta de repente.

— ¡¿Cómo?!—exclama su esposa, sorprendida.

—Sí, con un poco de suerte será varón y me apoyará, porque no sé cómo voy a sobrevivir yo solo con dos mujeres—ella comienza a reír a carcajadas.

—Esperemos un poco más, aunque sea, pero no veo por qué no—le sonríe a su marido, él le devuelve la sonrisa, le rodea los hombros con el brazo y ambos se quedan mirando a su hija; tal vez su historia ya haya terminado, pero muchas otras a su alrededor apenas están iniciando.


Bueno, eso es todo, espero que lo hayan disfrutado. Aquí termina la historia de Crystal, pero tal vez posteriormente suba algunos one-shot sobre Sali o Catrina, más aún está en veremos, si se me ocurren las ideas necesarias los publicaré :)

Gracias a todos por leer, muy especialmente a Ariz, NyanMaru, Craz-ain, Muinesva, Jaymie Ann y Shermie.

Todos los hechos y personajes me pertenecen. Registrado en Safe Crative. Hasta una próxima oportunidad, me despido:

Angela Dubrash.