¡Hola! ¡Sí lo sé, soy horrible! No debo dejarles intrigada tanto tiempo, ¡Pero esta historia continúa! Mis queridos lectores, debo decir que me divertí haciendo mucho este capítulo, imaginándome lo que sigue, ya que al igual que el 4º y el 5º, está dividido en 2 partes.

Siendo franca, primero iba a mezclar el capítulo que sigue de estas 2 partes, con la segunda parte y esta, pero sería demasiado, si de por sí, este está demasiado extenso xD

Espero no aburrirlos con la trama :D

¡Atención! Cuando Wendy empiece a cantar, la canción que ella canta es solo una adaptación que yo le hago al español ya que está en inglés. Si quieren saber el nombre, se llama Tomorrow, y la canta la banda irlandesa The Cranberries. Si quieren ver el video, aquí tienen el link, solamente quiten los espacios:

http:/ www. / watch? v=M-TVyIlhKrE

Bueno, esto es todo, los dejo con la historia, ¡Les veo abajo!

CWB Productions presenta,

"
Un Mundo desconocido"

7.- Secuestradas

Primera parte:

Cynthia:

A la mañana siguiente, un hermoso y soleado sábado, desperté algo confundida. Me dolía la cabeza, y de pronto todos los recuerdos de la noche anterior volvieron a mi mente. Esa noche habíadormido sin sueños, ni pesadillas, todo fue obscuridad en mi inconciencia. Recordé absolutamente todo, pero la caja había desaparecido, mientras tanto, reposaba una estrella de oro en mi cuello, pero esta estrella era rara, sus picos, en lugar de estar parados, estaban todos hacia abajo, como si fuera una estrella a la que los picos tendrían que levantarse. Había una foto dentro de aquellos picos, pero no se podía ver debido a que estaba cubierta por estos. De pronto, me percaté que unos brazos fuertes me rodeaban. Abrí los ojos, y Wendy me abrazaba tiernamente. Sus hermosos ojos azules, me miraban fijo, ella ya había despertado. Estaba asustada, no quería que me pasara nada. No lo entiendo, no entendía a mi subconciente, yo sabía que ella y yo no podíamos estar juntas como hamigas, ni mucho menos como hermanas, puesto que ella me había roto una promesa. Mi subconciente me insistía en que la perdonara, pero mi orgullo no quería hacerle caso. Opté por obedecer al segundo.

—Aléjate de mí, monstruo asesino- Le dije fríamente.

—Pensé… pensé que ya me habías perdonado…- Me dijo tornando su mirada ahora triste.

—No lo haría, ya hiciste mucho daño, no intentes repararlo. No niego que ayer… salvaste mi vida, pero hubiera preferido morir a que otra asesina me salvara- Le dije, pero al segundo me arrepentí, sentí culpa por ella, ella mataba para subsistir, mientras que un humano como nosotros mataba por diversión. Como ya estaba vestida de manera desente, bajaría a desayunar sin ella, quería estar con Cris y pasarla bien junto con ella este fin de semana. Me calcé unas zapatillas simples, y salí de la recámara con indiferencia.

—¿Qué puedo hacer para que me perdones?- Fue lo último que escuché antes de salir.

Entré al comedor, buscando a Cris con la mirada. La encontré en una mesa, en la cual estaban sentados Jonathan, Estefanía, y una chica a la que no conocía. Me fui a sentar con ellos, no pensé que les fuera a molestar mi presencia. Entré a paso rápido, deseando no encontrarme con gente estúpida, como Mysore y su bola de, víboras, es decir, las niñas populares. La mesa de Cris estaba en medio, y no tardé mucho en encontrarla.

—¡Hola!- Dije con el ánimo hasta arriba, aunque sabíamos todos que por dentro, seguía asustada por el incidente de la noche anterior

—Hola- Respondieron todos a coro, y me fui a sentar a la cabecera de la mesa, había 6 espacios, así que solo quedaba un lugar vacío y este estaba junto a mí.

—¿y.. cómo pasaron la noche?- Dije intentando sacar un tema de conversación, creo que era la persona más estúpida del mundo por sacar el tema más inapropiado.

—¡Cállate!- Me gritaron todos.

—OK, no saco de nuevo el tema… pero… ¿tú, cómo te llamas? No te había visto antes por estos lugares- Pregunté dirigiéndome a la chica nueva con curiosidad.

—Mi nombre es Lorraine, soy hija de la profesora Milagros, en realidad siempre estuve aquí pero nunca me les había acercado, mucho gusto, Cynthia, Cris ya me ha hablado de ti-

—¿Y… cuándo se conocieron?-

—Desde hoy, ya era amiga de Estefanía y ella decidió presentarnos, para agrandar el círculo, ya saben- Dijo ella riendo. Escuché la puerta del comedor abrirse, y quien menos esperaba entró. Wendy estaba con una cara decaída, se peinó el fleco de modo que la mayor parte de su cara no se viera, su cabello caía en cascada por su espalda, y estaba vestida como si fuera gótica.

—¿Qué esa no es Wendy?- Dijo Estefanía sorprendida por verla con esa cara- Ya la había visto sufrir anteriormente ¡Pero no a tal grado!-

—Quién sabe porqué estará así- Dije con una risita nerviosa, sabiendo que yo era la causa de su sufrimiento. ¿Qué me había hecho ella para yo romperle el corazón?

Ella avanzó con paso lento hacia la mesa, no era normal en un vampiro como ella. Sus pasos eran torpes, no como siempre que caminaba con elegancia y mucha coordinación. Estaba más pálida de lo normal, y en lo poco que se veía de su cara se veían rastros de lágrimas.

Llegó a la mesa, y se sentó en el único lugar disponible, a mi lado derecho. Esto me molestó, yo intentaba alejarme de ella y ella solo venía hasta mí, me sorprendía lo persistente que era.

—Nunca, que te quede claro, nunca lograrás escapar de mí- Me dijo de manera que solo yo pudiera escucharle, me estremecí.

Charlamos un rato, yo conocía ahora a una nueva amiga, Lorraine, que era tan unida con Cris, era casi como una nueva hermana… ¿Me preguntaba, si las cosas hubieran sido distintas, estaríamos igual Wendy y yo? De todas maneras nunca lo iba a saber, como han dicho algunas canciones, lo hecho, hecho está.

El clima era agradable, el sol brillaba en lo más alto del cielo, los chicos del internado reían, y hablaban animadamente, y aunque yo tenía con quien sentarme en la mesa del desayuno, me limitaba a observar el paisaje sin prestar atención a lo que decía la gente. Estaba sumida en mis pensamientos, hasta que una figura entró al salón. Todos los chicos se pararon a recibirle con una reverencia, y yo hice lo mismo como autorreflejo. Solo era Miss Belinda, se nos hizo raro que viniera hasta acá en lugar de mandar alguna nota. Tras suyo, venía Miss Milagros, ambas tenían una expresión preocupada, pero al vernos se tranquilizaron.

—Todos ustedes- Se dirigió Miss Mily con voz severa hacia nosotros- Menos Lorraine, vengan conmigo ahora mismo-

—¿Pero porqué ella no?- Protestó Estefanía algo enojada, frunciéndoles el seño a las profesoras.

—Por que, Méndez, ella no está involucrada en lo que pasó a noche en los dormitorios, que se supone que están prohibidos- Dijo Miss Belinda cambiando su cara a una por indignación.

—Oh…- Hizo una expresión y se cayó en seco.

Las profesoras nos condujeron a todos a un lugar demasiado apartado de la cafetería, después, abrieron una puerta que ni me di cuenta de su presencia, ya que estaba camuflajeada con una pared, y al final, terminamos en una oficina grande. Era de paredes en un color crema muy acogedor, el techo parecía tener cielo artificial, y había hermosos floreros con aromáticas rosas en la mesa. La oficina tenía 2 escritorios, y sillas desocupadas, ecepto por una. Alejandra estaba sentada en una silla, sin poderse mover, gracias a no se qué, pero ya nada podría sorprenderme ahora. Si tenía una asesora de dormitorio que es vampiro, había una habitación extraña, y tenía sueños raros, ¿Qué otra cosa podría suceder aquí?

Las profesoras se sentaron a la cabecera de sus escritorios correspondientes, y nos hicieron sentarnos. Estábamos Estefanía, Wendy, yo, Cristal, y Jonathan, ordenados consecutivamente hacia la derecha. En el rincón, estaba Alejandra, quien tenía una cara completamente furiosa, mientras que Estefanía una curiosa, Jonathan y Wendy una cínica, y nosotras una asustada. Nadie quería hablar, y el ambiente era tenso.

—¿Y bien, alguien me quiere explicar qué fue lo que sucedió a noche?- Preguntó Miss Beli.

—Bueno… lo que sucede es que…- Intentó excusarse Alejandra.

—¡Lo que sucede es que Alejandra fue la que nos llevó Alejandra a esa habitación rara y…!- Dije yo medio nerviosa.

—¿Cuál habitación rara?- Preguntó Miss Mily curiosa.

—Ya sabe, esa que tiene muchos candados y que está restringida…-

—¿Están acaso hablando de la habitación 602?- Preguntaron las profesoras sincronizadamente.

—De esa misma- Dijo Estefanía- Alejandra las llevó ahí, Jonathan no sé como pudo haberse enterado. Fue a buscarme, fuimos y de pronto Wendy llegó y rompió los candados, yo me fui de ahí, Wendy se llevó a Cynthia y Jonathan a Cris- Explicó ella calmada.

—Señoritas, no puedo creerlo, su primera semana aquí y ya se andan involucrando en problemas, pero anden, no se desanimen, que ni si quiera fue su culpa- Dijo Miss Beli sonriendo.

—En cuanto a ti, Alejandra, ¿Cómo se te pudo ocurrir llevarlas a esa habitación?- Preguntó Miss Mily más enojada. De pronto una cuerda salió de no se donde deshaciendo un nudo por detrás de la cabeza de Alejandra, haciendo que todos los músculos de su cara dejaran de estar entumidos.

—No lo sabía- Respondió ella firmemente.

—Te recuerdo, mi querida Ale, que eso lo acabamos de ver en clase de "Defensa Personal" así que no puedes decirme que no sabías, a parte una vez tu entraste con tu pequeña hermana aquí- Dijo Miss Beli señalando cada palabra que decía con el dedo índice, como si quisiera que le prestaran suma atención.

—Se me olvidó- se excusó rápidamente.

—¿Crees que te voy a creer eso, Alejandra?- Preguntó Miss Mily viéndola acusatoriamente- tú tienes una excelente memoria, explica entonces tus excelentes calificaciones en todas las materias, ¿Acaso te copias de alguno de tus compañeros?- Pobre chica, no le deseo esto a nadie, estaba entre la espada y la pared, o la castigaban por copiarse en los exámenes, que a lo que había escuchado, era grave en este colegio, o la castigaban por habernos llevado a una habitación prohibida.

—¿Así que fuiste tú, estúpida?- Wendy se levantó furiosa de su asiento, observando a Alejandra con furia, el ambiente estaba demasiado tenso, si no me equivoco, creo que esto no podía ponerse peor.

—¡Wendy! ¡Tranquila!- Estefanía lanzó un hechizo que mandó a Wendy hasta el otro extremo del salón, ella ahora estaba debilitada y entorpecida. Estefanía tfrotaba su cabeza, y ahora sus ojos se veían cansados.

—Tranquilos chicos, no queremos más peleas en el salón, Estefanía, ve a la enfermería, recuerda, eres joven, tienes demasiada energía que se consume en estos hechizos, podrás practicar más tarde, ya haz utilizado la mayor parte de tu energía deteniendo a Wendy, buen trabajo- Dijo Miss Beli y Estefanía salió algo mareada de la oficina de las profesoras.

—Como nos hemos dado cuenta ya, la causante de esto es la señorita Albarado, ¿Le gusta liarse mucho, verdad Alejandra? ¿Si sabe que podría salir expulsada de esto? Váyase ahora a su habitación, le aseguro que su compañera ya no será Cristal, por la seguridad de la señorita Brown. Luego se le asignará su castigo- Dijo Miss Mily y Alejandra se quedó petrificada como una piedra.

—¿Y qué está esperando?- Dijo Miss Beli- ¡Váyase!- Alejandra salió como rayo del salón y fue a no sabemos donde, mientras que Wendy con algo de esfuerzo lograba ponerse de pie nuevamente.

—Bien, debido a estos incidentes, haremos algunos cambios- Dijo Miss Beli.

—¿Cuáles?- Preguntó Jonathan.

—Tú- Le señaló Miss Mily- No dejarás que Cristal se te escape por 2 semanas, estén juntos todo el tiempo, en cuanto a ti, Cristal, cambiarás de compañera de habitación, Jonathan te acompañará para que vayas por tus cosas, dormirás con Lorraine- Cristal le sonrió a la profesora.

—Gracias por el cambio, profesora pero… ¿Porqué tengo que llevar escolta personal todo el tiempo?- Preguntó Cris, y todos los presentes reímos por lo bajo.

—No queremos que esto vuelva a suceder de nuevo, Milagros, convoca a toda la escuela, haremos que los asesores de los chicos de primer grado y los de nuevo ingreso no dejen a sus chicos a cargo solos, no queremos más incidentes como estos- Dijo Miss Beli amablemente.

—¿Y qué hay de mí?- Nunca debí preguntar eso.

—Seguirás con Wendy, no te separarás de ella, y podrá hacer lo que se le venga en gana, siempre cuando sea para tu beneficio- Wendy le sonrió a Miss Beli, no, esto no puede ser peor- Únicamente podrás alejarte a 20 metros de ella, podrá tenerte bien vigilada todo el tiempo-

—¿Porqué nos tratan como a presas de cárcel?- Pregunté desesperada.

—Por que ya tuviste una horrible experiencia, estuviste al borde de la muerte, no queremos que pasen más cosas, considerando que las profesoras deben revisar a cada alumno del colegio por que se comienza a sospechar de una infiltrada que está pensando en destruírlas a ti y a Cristal- Dijo Wendy.

—Excelente respuesta, Wendy, Cynthia, puedes ir a tu habitación sola, Milagros, ve a hacer lo que tengas qué hacer, necesito hablar con Wendy en privado- Dijo Miss Beli, yo salí por la puerta de la oficina, tardé un buen rato en encontrar la salida de aquél extraño pasillo yo sola, Miss Mily salió también, dejando a la profesora y a Wendy solas.

Wendy:

Sinceramente lo que Cynthia me había dicho me había dolido, no entiendo cómo se había transformado en semejante persona, ¿Habrá sido un error dejarla sola? De lo que sabía de ella cuando la conocí por primera vez, y lo que he visto en su diario y a veces que habla en sueños, ella solo tenía como compañía a su hermana, se tenían la una a la otra y eran pisoteadas por todo el mundo, aún siendo hijas de grandes empresarios. Comprendo que sea desconfiada, la verdad, yo haría lo mismo si me hubieran hecho todo lo que le han hecho a ella, pero sí me han herido sus palabras. Ese instinto extraño mío quiere protegerla a toda costa, y le agradezco a Miss Beli haberle ordenado que no podía estar a más de 20 metros alejada de mí, no quería equivocarme otra vez.

—¿Quería hablar conmigo, profesora?- Le pregunté tomando asiento en una de las sillas del escritorio, quedando en frente de ella.

—Sólo quería saber cómo te va con tu nueva compañera- Me dijo ella sonriendo.

—Creo que va a ocurrir un caso raro- Dije al borde del llanto.

—¿De qué estás hablando?-

—¿Ha escuchado hablar de las gemelas no correspondidas, 1 persona de un millón sufre esos casos-

—¿Porqué crees eso?-

—Ella me odia-

—¿Se puede saber qué tratos le haz dado?-

—Bueno, intenté alejarla de mí, sí sabe que… ¿yo ya la conocía anteriormente?-

—¿Cómo? ¿De donde la conocías?- Me dijo Miss Beli sorprendida.

*Flash Back*

Sabía que estaba mal espiar, pero lo hacía. Lo hice desde la primera vez que la vi y la confundí con alimento. Siempre la veía pero no me atrevía a hablar con ella hasta ese día.

Fue en una tienda de autoservicio, me había tocado esta vez a mí hacer las compras de alimento necesario, tanto para Estefanía como para mí. Incidentalmente me encontré con ella, no la había visto tan de cerca desde ese día. Había crecido un poco, tenía su cabello recogido en 2 coletas, sus rizos eran marcados, y en la parte frontal de su cabeza tenía un enorme moño amarillo que llamaba demasiado la atención, ella sonreía, como siempre, sus ojos eran grandes y azules, piel blanca, cuerpo delgado y una linda carita angelical. Iba vestida con un hermoso vestido esponjado que llegaba un poco mas ariba de la rodilla, unos lindos zapatos de charol en color blanco, con un tacón de no menos de 5 centímetros. Miraba un enorme koala de felpa que estaba hasta arriba de un estante, como si deseara poder alcanzarlo y tenerlo entre sus brazos. Volteó su mirada hacia mí como queriendo preguntar algo, pero no me reconoció, me miró como se mira a un completo extraño. Estaba nerviosa, podía sentirlo en su palpitar de corazón. Giró su mirada hacia el estante nuevamente y me decidí a romper el hielo.

—¿Necesitas ayuda, pequeña?- Le pregunté dulcemente y se giró hacia mí algo sobresaltada.

—Mmm… ¿Ah? ¿Disculpe? ¿Me habla usted a mí?- Me dijo educadamente, para ser una pequeñita de 4 años hablaba el español perfecto.

—Sí, veo que te gusta el koala ¿Verdad?- Le dije con una sonrisa.

–S… sí, e… es muy bonito, Mmm… ¿Si no es mucha molestia… podría ayudarme a bajarlo de ahí…? Quiero abrazarlo… pero no lo alcanzo- Me dijo como queriendo darle vueltas a las palabras para decir la frase correctamente.

—No te preocupes- Le dije alzando las manos y tomando el koala al tiempo que se lo entregaba- Para mí no es molestia, quiero ser tu amiga. Y bien, dime, ¿Cómo te llamas?-

—Mi… mi nombre es Cynthia Brown, ¿Y usted? Cómo se llama?-

—Sólo llámame Wendy- Le dije sonriendo- Y puedes hablarme, normalmente, somos amigas ¿Recuerdas? Conmigo no tienes que comportarte como una niña grande-

—Muchas gracias… ahora… ¿Podrías… ayudarme? Quiero dejar el koala en su lugar… pero soy muy pequeña… Creo que estoy siendo un fastidio- Me dijo avergonzada.

—¡Para nada pequeña! Te ayudaré- Le dije mientras tomaba el muñeco de felpa de sus manos- ¿Quieres que te acompañe a buscar a tu madre? Alguien debe estar buscándote-

—Muchas gracias, pero no. Vengo con el ama de llaves, le tocó hacer las compras y decidió venir con mi hermana y conmigo, ya sé perfectamente donde se encuentran, ¡Fue un gusto conocerte!- Me dijo y se alejó corriendo, la seguí sigilosamente.

—¡Dónde estabas?- Le gritó cuando llegó hasta ella, era una mujer de unos 40 años de edad, con algunas arrugas en la cara, piel áspera y aperlada, algo regordeta y de cabello color café claro hasta la espalda- ¡Te dije que no te separaras de mí, maldita cría desgraciada!-

—Yo solo…- Intentó excusarse la niña, pero el ama de llaves intentó pegarle. La hermana de Cynthia, quien era una niña de entre 7 u 8 años de edad, de cabello negro y corto, y unos hermosos ojos color miel que irradiaban inocencia al igual que los azules de su hermana pequeña sostuvo su brazo. Varias madres de familia observaban la escena atónitas mientras cotilleaban entre ellas.

—¡Usted no tiene derecho a golpear a mi hermana!- Le gritó la hermana mayor, la mujer soltó el carro de la despenza dejando la cartera en el compartimento de adelante, y las niñas salieron corriendo.

—¡Maldita sea!- Gritó furiosa- ¿Y ustedes, qué están mirando? ¿Acaso no tienen otra cosa qué hacer?- Les gritó y salió corriendo tras las niñas, quienes ahora se encontraban esperando a que todas sus bolsas fueran empacadas.

Al encontrarlas, enfurecida las hizo subir a un automóvil, era un Mercedes del año 2002, que era en el año en el que ocurrió esta historia. Manejaron hacia una casa grande, pintoresca y solitaria, y las hizo entrar. Fui a dejar lo que necesitaba a mi casa y le dije a Estefanía que saldría un rato, y volví a la mansión Brown. Subí la pared, esto no costaba mucho trabajo para mí, y abrí la ventana del cuarto de la niña con sigilo. Era un cuarto de color azul turqueza, con estampado de flores rosas en las paredes. La cama era grande y acogedora, con edredones en color dorado. A su lado, había un sillón de tela fina y suave de color guindo, y en frente de la cama, un escritorio de madera de caoba. En la esquina de la izquierda, una puerta cerrada que supuse que sería el baño, y en la esquina de la derecha, la puerta de acceso, la cuál imaginé que era madera de roble. Me senté en el sillón, llevaba un hermoso koala en mis manos. La luz estaba apagada y solo escuchaba gritos. Me picaba la curiosidad, ¿Acaso estaban torturando a mi pequeña? Opté por quedarme ahí, la cual no considero que haya sido la mejor opción.

Entró y ni si quiera se percató de mi presencia. Entró al baño y supongo que fue a cambiarse, por que salió con una pijama hecha de seda en color rosa chillón. Se llevó tremenda sorpresa al encender la luz y verme sonriente en el sillón sentada, con el koala en mis manos. Rápidamente se hechó a llorar con fuerza y escondió su cara entre las almohadas.

—¿Pequeña, estás bien? No llores más… yo voy a cuidarte- Le dije con sinceridad levantando su rostro.

—Wendy… tengo miedo- Me dijo entre sollozos.

—Tranquila pequeñita, te tengo una sorpresa, tómalo, es tuyo ahora- Le dije etregándole el koala.

—Gracias… ¡Nunca nadie me ha regalado algo!- Me dijo con una gran sonrisa.

—¿Me prometes que no llorarás más?- Le pregunté tomando su mano derecha.

—Sólo si tú prometes quedarte conmigo-

—Por supuesto, me quedaré contigo, todas las noches vendré a hacerte compañía- Le dije, feliz de haber logrado que me quisiera en un día.

—¿Y porqué en los días no?- Me preguntó y me atoré.

—Yo no soy una criatura que pase desapercibida en el día- Le dije sombría.

—¿Eso es por que eres muy hermosa?- Me preguntó observándome.

—Sí- Me excusé rápidamente por la verdadera razón- Yo… era una princesa de un cuento de hadas y escapé de mi libro, no debo permitir que la bruja me encuentre-

—¿Porqué te escapaste?- Me preguntó, era demasiado curiosa y eso me agradaba, pero en estos momentos me sentía incapaz de decirle la verdad.

—Escapé por que el libro no tenía un final feliz- Dije- La bruja consiguió derrotar a mi reino y el dragón furioso escapó, entonces me dieron la oportunidad de salir de ahí para cambiarlo todo-

—Eso no es nada lindo- Dijo con una mueca- Jamás había visto un libro así- Sonrió- ¿Cuántos años tienes?-

—eternamente tendré 15 años, ¿Y tú?-

—Yo tengo 4 años, 8 meses y un día, este 10 de septiembre cumplo 5 años- Me dijo.

—Mi cumple años es el 6 de marzo, tengo muchos años teniendo 15- Le dije para sacarle conversación.

—Wendy-

—¿Sí?-

—¿En algún tiempo fuiste una pequeñita como yo?-

—Sí, mas sin embargo, la bruja me hechizó convirtiéndome en algo horrible que no debes ver- Le dije.

—Pero si tu eres muy hermosa- Tocó mi cara con sus manos- Tu piel está hecha de porcelana, aunque… estás muy fría, yo no creo que seas horrible-

—Eso es por que no haz visto la realidad… ¿Pequeña, no tienes que ir a la escuela mañana?- Le pegunté intentando hacer que fuera a dormir, mucho tenía con las preguntas de hoy.

—Mi profesora es una bruja- Dijo haciendo un puchero- Me regaña por todo, y quiere que nos comportemos como señoras amargadas- Sacó la lengua y reí suavemente.

—Pero tienes qué dormir, si no duermes, no podrás ver las lindas estrellas de la mañana antes de que el cielo se ponga naranja, ¿Quieres que te las enseñe?-

—¡Sí! ¡Sí quiero! Pero… prométeme que no te irás… quédate a mi lado-

—Eso haré… pero… duerme-

La recosté en la cama, la arropé con las cobijas y ella abrazó al koala, yo me acosté junto a ella y la abracé tiernamente.

*Fin de Flash Back*

—¿Y que hay con la primera historia?- Preguntó Miss Beli curiosa.

—No me gusta hablar de eso- Dije secamente- Pero… me siento mal, yo solo quiero protegerla…-

—Yo te voy a ayudar- Ella me dijo con una gran sonrisa.

—Pero ella...-

—Es terca y testaruda, lo sé- Dijo riendo- Mas yo te enseñaré a quererla-

—¿Enseñarme a quererla? ¿Pero cómo es eso? Yo la quiero mucho- Dije.

–¿Y que significa la herida de su brazo?- Oops, lo olvidé, los hechiceros sí notan eso.

—Pues…-

—¡Y hablando de…! Por nada del mundo, bebas de Cynthia, ni tampoco te atrevas a matar a un alumno más-

—¿Qué sucede? ¿Porqué la advertencia? Reucuerdo cuando podía acabar con quienyo quisiera, sin eccederme por curso claro-

—¿Recuerdas a Laurelian Michels? ¿Tu última compañera de cuarto antes de Cynthia?-

—Su sangre estaba amarga- Dije arrugando la nariz- ¡Pero necesitaba alimentarme! ¡Y ella se metió conmigo…!- Dije intentando excusarme.

—La familia Michels ha sospechado de ti-

—¿Pero cómo…? ¿Si no la drené completamente? ¡Dejé el cadáver alejado de la escuela…!-

—Han levantado una encuesta- Me tendió un papel- Los pades de Laurelian se juntaron con los de Corina, Caroline, Lucero, y Amy, y todos han descubierto algo en común, y ese algo es que eres su compañera de cuarto. Sin embargo, la corte ha dicho que una fuente anónima les comunicó cierto rumor-

—¡No es cierto! ¡Dígame profesora que no es cierto!-

—Exactamente, les han comunicccado que hay un vampiro en esta escuela que acaba con las alumnas que justamente están en tu habitación-

—¿Y qué más sucedió?-

—Verás, los de la corte han venido a interrogar a Nancy…-

—¡Esa maldita vieja dirá toda la verdad y gracias a su estúpido hijito, que alguna vez fue mi amigo!- Dije enfurecida, me estaba comenzando a dar sed en el momento menos indicado.

—Toma- Dijo Miss Beli apareciendo frente a mí una copa de sangre creada con magia- la necesitas-

—Gracias- Tomé la copa entre mis manos y vacié la copa perdiendo un poco la cordura gracias al olor de la sangre fresca.

—¿Estás más tranquila?-

—Logrará calmar mi sed por al menos unas horas, aunque no es tan satisfactoria como la sangre humana-

—¿Y tienes al menos una idea de lo que piensas hacer con tu asunto legal?- Preguntó ella.

—no- Contesté- Este hecho me enfurece, traerán a todo el mundo tras mío y la escuela se enterará de mi naturaleza y… seré expulsada y…-

—¿Wendy? ¿Porqué ahora te importa tu estadía en el internado?- Preguntó sorprendida.

—¡Por que es de la única maldita manera de la que puedo estar con mi pequeña!-

—¿Y quién dijo que te pertenecía?- Dijo retándome- Hasta donde sé, nadie en este mundo tiene dueño, y recuerda que tienes mucha competencia, ella tiene derecho a decidir con quién quedarse. Por la evidente herida en el brazo, y por lo distante que ella quería mantenerse de ti, juzgo que no la haz tratado muy bien que digamos. Y tal vez, sólo tal vez, prefiera a Estefanía, a Safiro, por que en este momento ella piensa que eres un maldito monstruo sádico que en cualquier momento acabará con ella- Mis lágrimas, querían salir, mis ojos eran rojos, mi fuerza estaba aumentando debido a la sed y a la furia que me contenía, si algo debíamos de aprender en clases de defensa personal, era "nunca molestar a un vampiro sediento", las consecuencias podían ser graves, pero al parecer la maestra no lo estaba midiendo.

—¡No es cierto…!- Dije moviéndome de un lado a otro con mucha rapidez confundiendo mi figura fácilmente con una sombra- Ella… no me ve de esa manera, es… ¡Ella es un poco rencorosa pero estoy segura de que me quiere!- Gritaba, no me iba a permitir llorar en este momento, aunque mi corazón había sido roto nuevamente, ¿A quién no le duele perder a alguien tan significativo?

—¿Estás segura? ¿Entonces porqué ayer antes de ir a la fiesta de pijamas… me trajo esto?- Ella me extendió un papel. Comencé a leer:

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Formulario de cambio de habitación
Número de habitación: 210
Edificio: 324
Razones de cambio: Intento de privación de libertad por mi compañera
Firma de su compañero de Habitación: _

—¡Profesora ni crea que voy a firmar eso! ¡No la voy a dejar ir! ¿Entiende? ¡Es mía! ¡Solamente mía y no quiero que se vaya!- Dije como loca llorando de impotencia y rabia, al saber que tanto me odiaba como para no querer estar conmigo.

—En ese caso, envíale un recado a tu compañera avisándole que su solicitud de cambio de habitación ha sido denegado ¡Tienes qué tratarla mejor!-

—Hago lo mejor que puedo- Dije con una mano tapando mi rostro, y con la otra mi garganta que ya ardía- ¡Pero es que… yo la quiero y ella me rechaza!-

—Wen, intenta ponerte en su lugar- Me dijo poniendo sus manos en el escritorio- ¿Qué pensarías tú, si al llegar a una escuela nueva, tu compañera de cuarto te trata ostilmente, y te quita a tus amigas, después, te dice que es vampiro, la miras matar a un pobre hombre en el bosque, te reconcilias con ella, pero después, te muerde por error? ¿Qué sentirías tú?-

—Pues… estaría asustada, intentaría escapar de ese lugar…-

—Pues así es como se siente ella, ella quiere irse pero tú no la estás dejando, ella está asustada y tú tienes la culpa-

—¿Profe… qué puedo hacer?- Dije, de pronto arrepintiéndome de cómo intenté forzarla a estar conmigo, de una manera muy agresiva a mi parecer.

—Pues primero que todo, pedirle una disculpa-

—Ella… no quiere perdonarme-

—Ella no te perdona por que no haces acciones que digan que te arrepientes de haberla tratado así, como por ejemplo, que sea libre de juntarse con quien ella quiera-

—¡Pero es que yo quiero que ella sea mi… que ella sea mi…!- Me cccallé en seco, y de pronto la profe miró la estrella nueva de oro que reposaba en mi cuello, y miró sombría.

—Este caso es grave-

—¡No vine a preguntarle para que me diga algo que ya sé!- Le grité salí desecha por la puerta de la sala dejándola sola, no me quedaba otra mas que ir al lago de la verdad, sólo este respondería mi gran duda, ya que Cynthia se hacía la difícil al momento de intentar leer su mente.

Caminé tranquilamente, casi por inersia, hacia el lugar donde estaba el lago de la verdad. Caminé hasta una puerta color guindo, con un pequeño diamante incrustado. La puerta estaba hecha de cobre con una chapa de plata. Abrí la chapa con cuidado, y me percaté que había olvidado algo. Con un movimiento de manos atraje mi barita hasta mí y aparecí otra copa de sangre, necesitaba sangre humana urgentemente por el mal rato que me habían hecho pasar. Bebí un poco y desaparecí la botellita. Caminé hasta llegar al fino pasamanos de madera antigua. Comencé a bajar unas escaleras de caracol demasiado empinadas. No era tan pesado, solo unos… 50 escalones, nada para cansar a un vampiro. Entré al sótano, este estaba demasiado oscuro pero yo podía ver con mi visión periférica. Evitaba hacer el más mínimo ruido, yo siempre hago lo que quiero, pero con sigilo, los profesores creen que respeto las reglas y que estoy aquí por aparentar. Solo Miss Belinda, Miss Mily, y por desgracia, Nancy, conocían mi naturaleza anormal. Estuve dando vueltas por el sótano hasta que abrí una pared que daba con un lindo jardín secreto, y en el centro, estaba un lago resplandeciente, de agua totalmente pura y cristalina. Este, era el lago de la verdad.

Me dirigí a este y me senté en la fina barda de piedra que lo cubría para que no se desbordara. Era una piedra caliza, casi de la misma textura que mi piel que aparentaba ser de porcelana. El rocío del agua cristalina bañaba la barda, y algunas plantas de frutillas mágicas que estaban en las orillas del lago. Me senté en un espacio libre y me liberé por medio de las lágrimas, que caían en el lago formando un agua de color azul celeste, como mis ojos y los de Cynthia. Esto significaba que mis lágrimas eran puras y sinceras, si Cynthia entendiera el significado de esto y supiera cómo llegar hasta aquí tendría una prueba de que no volveré a hacerle daño. Pero lamentablemente eso no es así. Iba a hacerle una pregunta al lago, cuando noté una nueva presencia. Su respiración era agitada, su corazón estaba acelerado y pronto me di cuenta que era Estefanía.

En cuanto la vi llegar, corrí hasta ella y la acorralé en una enredadera de maleza de hipocresía. Esta planta la había sembrado Mysore, e iba creciendo conforme un estudiante era hipócrita. Cada rama, representaba a un estudiante. Había espacios huecos donde no había ramas, esto era por que los estudiantes jamás habían sido hipócritas en su vida. Tomé a Estefanía por los hombros, y la amenacé con la mirada.

—¡Tú me la quitaste!- Le grité furiosa con lágrimas queriendo salir de mis ojos.

—¿De qué hablas?- Me dijo confundida.

—¡Cynthia me odia y es tu culpa! ¿Qué maldito hechizo le pusiste para que no me quisiera, como lo hizo el primer día que me vio de pequeña?-

—¿Discúlpame?- Me dijo con tono indignado- ¡Fuiste tú la que la trató mal desde el primer momento! ¡Fuiste tú quien la privó de su libertad!-

—Estefanía- Le dije con voz tenebrosa- Si no me estuviera prohibido matar estudiantes en el colegio, te descuatrizaría en este instante…-

—¿Descuartizarme?- Dijo burlonamente- ¿Y así compensas nuestros años juntas? ¿Mis lecciones de magia? Yo te agradezco que me hayas recogido, perdonado la vida, y cuidado desde pequeña… pero… ¿Porqué ahora quieres matarme? ¿Acaso te aburrí, y cuando te aburras de la pequeña Cynthia, harás lo mismo? ¿O fue ese fallido intento cuando casi…?-

—¡Cállate!- La interrumpí- Sé que ella quiere a 2 personas más que a mí…-

—¡Wendy, así como la tratas, ella querría a quien sea más que a ti!- Ella siempre había sido muy directa, pero nunca me habían herido sus palabras de tal forma…

—Voy a…-

—¡Anda Wendy! ¡Hazle algo! ¡Sí, hazle algo para que te manden a la corte mágica! ¡Hazle algo para que ella muera y no te la vuelvas a encontrar! Y si por algún motivo la llegas a herir, sufrirás, y yo estaré ahí, para recordarte que te lo advertí, sentirás el remordimiento por el resto de tu vida inmortal, ¡Ya que siempre haz sido insensible! Nunca hice que me importara cómo asesinabas a esa pobre gente en frente mío, ¡Por que era tu casa y tú hacías lo que se te viniera en gana! Pero ella es para mí una nueva amiga, así que si le haces algo, yo misma me encargaré de que sufras ¿Entendido?-

—¡Ja!- me carcajeé secamente- ¿Hacerme algo? ¿Tú? Una bruja indefensa- Le dije mientras la elevaba y le quitaba la barita arrojándola lejos y poniéndole mi mandíbula en su cuello- Podría matarte con una pequeña mordida, ¿EN cambio, qué me puedes hacer tú? ¡Ni si quiera haces bien el hechizo para protegerlas de los vampiros! Muy a penas logras hacerme caer y entorpecerme, cuando lo que en realidad se busca es dejar inconciente al vampiro por 2 horas, ¿Qué esperas? ¿Quieres un duelo para que acabe contigo de una vez, maldita traidora?- Le dije siniestramente, era demasiado orgullosa y no se dejaría vencer ante mis palabras, pero su palpitar de corazón aumentaba a causa de la furia que sentía. La tomé por los hombros, la arrastré mientras ella gritaba estridentemente, y terminé por inmovilizarla cerca de unas rocas, todo eso en menos de 10 segundos- ¿Vez? ¡Puedo inmovilizarte en tan poco tiempo! ¿y tú, cómo te haz defendido? ¡Ni si quiera haz podido zafarte como para ir por tu barita y entorpecerme por menos de unos minutos! Y si intentaras huir, te alcanzaría sin dudarlo…-

—¡Suéltame!- Gritó furiosa moviéndose, o más bien. Intentando recobrar la capacidad de movimiento.

—Lo haré, pero escucha, si veo que tramas algo, toma por hecho que tu sentencia de muerte se firma el receso de primavera ¿entendido?-

—¡Yo no estoy tramando nadaaa!- Gritó furiosa.

Salí a paso veloz de aquél jardín, estaba enojada y haría que Cynthia me quisiera, a eso estaba decidida. Pasaríamos un pequeño tiempo en mi pirámide, sí, pueden llamarme loca pero si la profesora Belinda me dio permiso de hacer lo que se me viniera en gana, siempre y cuando fuera por su bien, no le molestaría en absoluto que le secuestrara y llevara conmigo, donde nadie pudiera verle. Así, estaría fuera de todo peligro ¿No? Exacto, sé utilizar todos los argumentos a mi favor.

Desde el primer momento que pensé en esta idea, supe que Cynthia me pondría un pero, lo que pensaría su hermana y si iba a estar bien, Ya yo me haría cargo de Cristal, no nos habíamos dirigido ninguna palabra, no sé si sea tímida o tendrá miedo, pero estaba decidida a ser yo quien hablara con ella primero, antes de que la traidora de Estefanía le comunique mis planes y ellas 2 se vayan del internado, del cual yo no podré salir por que soy tratada como a todos los alumnos, las profesoras ni en su sano juicio me permitirían salir a medio curso, con la historia que les había inventado de que no tenía padres. No, ella es mía y nadie me la va a quitar.

Entré a aquél sótano a donde me había dirigido y subí los escalones. Abrí la puerta, y de pronto me hayé en ese pequeño pasillo deshabitado. Tomé mi barita y salí de ahí, preparada y armada, lista para un duelo si fuera necesario. No me importa mi expediente. No me importan los humanos. Es más, nunca me han importado. Para nuestra sociedad no sirven mas que para comer o para experimentar… pero con Cynthia era algo distinto, quizá sería… no, ella bien dijo que no me quería como amiga ni mucho menos como hermana… ahora más que nunca quiero mantener mi expediente en buen estado para que se me permita estar en este colegio por mas tiempo, por lo menos hasta fin de este curso si es que logro convencer a Cynthia y matar a Mysore, esa maldita perra no se iba a salir con la suya después de semejante traición.

Tal como me lo supuse, Cris estaba en la cafetería, se dirigía hacia la puerta, al área de las habitaciones, para ser más exacta. Se le veía furiosa, y Jonathan le sonreía. Parecía que la chica le iba a dar un buen golpe con sus pequeñas manitas. Y se le veía por completo en la cara que lo haría, si no hubiera mucha gente, en especial profesores, mirando. La salvaré, Jonathan fue mi amigo y aún recuerdo como era cuando se ponía en ese plan. A veces me hacía reír, pero en otras me sacaba de quicio y Cristal no parecía estar de buen humor. Me dirigí a paso rápido hacia ellos.

—¡Hola!- Saludé amablemente.

—¿Wendy?- Preguntó Jona dubitativo- ¿Qué te trae por aquí?-

—Pues, solo quería venir a saludar- Dije con una sonrisa- No había tenido tiempo de cruzar palabra con Cristal- Tomé la mano de Cristal y la estreché- Espero que seamos buenas amigas, que por cierto… Jona… ¿Podrías darnos un poco de privacidad? Necesito… hablar en privado con ella- Dije mirando a Jona, no vastó mucho para que el se diera cuenta de que quería hablar con Cris acerca de algo que tenía que ver con Cynthia. Cristal se nos quedó viendo raro, y pensó:

¿En qué código de miradas estarán hablando estos 2?"

Primero Jonathan negó con la cabeza, después me recorrió con la mirada, como queriendo buscar indicios de sed o un arma escondida, quien sabe, eso fue raro, me miró como se mira a un criminal, luego suspiró resignado.

—Está bien- Dijo- Pero no la vayas a morder- Dijo en tono de broma y ambos comenzaron a reír, fingí reírme pero esa broma era en parte en serio.

—¡Bah! ¿Con quién te crees que estás hablando?- Dije haciendo referencia a mis años desde nacimiento- Yo no le haría algo así-

—Más te vale- Dijo despidiéndose de Cris con una sonrisa que a ella le hizo sonrojar y que ni crea que no lo noté- Te dejo con la loca de la compañera de tu hermana-

Jonathan nos dejó solas y con mi mano en su hombro la conducí hacia una mesa algo alejada de los demás, para que no escucharan nuestra plática privada.

—Hola, Cristal, es un gusto conocerte- Le dije y me miró con algo de temor- No temas, soy como todas las chicas, si escuchas murmuraciones en los pasillos son falsas- Le dije sonriendo

—Hola… ¿Wendy, cierto?- Preguntó.

—Sí, mi nombre es Wendy. Quería avisarte que Cynthia no estará en el internado este fin de semana, iré con ella por que intentarenos reconciliarnos sin los acosos de otros chicos, tu sabes…-

—¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? Cynthia parece muy enojada y no es de las que perdondn fácilmente-

—De eso me he dado cuenta- Le dije tristemente En parte no era mentira, quería secuestrarla para intentar reconciliarnos.

—¿Se puede saber cuál fue el problema entre ustedes 2?- Me puse nerviosa, ¿Cómo le iba a explicar que soy un vampiro y que mordí a su hermana por accidente?

—Ella… ella se enojó conmigo por que yo no quería que usara bicicleta- mentí con lo primero que se me vino a la mente- y se puso peor por que a ella no le gustó que le regañara por lo de la caída-

—Así es de terca- me sonrió riendo suavemente- siempre se enojaba conmigo cuando la regañaba, pero se me hizo raro, ella siempre me ha disculpado al día siguiente después de lo sucedido… pero por lo que veo, no haz conseguido que te perdone-

—Creo que me tiene algo de desconfianza…- dije ocultando mis nervios- ya sabes, llegar a un internado donde nadie te conoce, en un dormitorio con una compañera de la que no sabes nada, debe de ser extraño-

—Créeme que así me sentí yo con Alejandra- Me dijo frunciendo el seño.

—Pero lo bueno es que tendrás una compañera mejor- Le dije consolándola- Lorraine es buena chica, es solo cuestión de horas para que se hagan grandes amigas, yo no he tratado con ella pero era la compañera de dormitorio de Estefanía- Le dije.

—Crees… que me lleve bien con ella?-

—¡Por supuesto!- Le dije animándola y dándome cuenta que era tarde- ¡Demonios! Tengo que irme, pronto, se nos hace tarde y entre más temprano lleguemos más tiempo pasaremos ahí… ¡Adiós Cristal! ¡Fue un gusto conocerte!- Le dije y salí corriendo antes de que pudiera decir una última pregunta.

—¡Hey Wendy! ¡Espera…! ¿Se puede saber a dónde… irán?- Alcancé a escuchar, pero me hice la estúpida y continué con mi camino hacia mi dormitorio.

Llegué y vi a Cynthia refunfuñando, sacando todo de una maleta y metiéndolo al armario nuevamente. Estaba enojada, eso se le veía en el rostro. Anuncié que llegaba y me miró con el más puro de los desprecios.

—No es necesario que desempaques- Le dije secamente

—¿Porqué no? ¿Si me veré condenada a quedarme aquí con una maldita vampira? ¿Y todo por que, de pura casualidad, Miss Belinda me negó el cambio de habitación? Supongo que eso último fue tu culpa ¿No?-

—Tú y yo nos vamos a México, a mi pirámide de residencia para ser exactas-

—¿Y quién dijo que yo quería ir a tu casa?-

—¿Y quien te preguntó si querías ir? Vas a ir conmigo quieras o no- Reí

—¡Qué te ocurre! ¡Tú no tienes derecho a hacer conmigo lo que se te venga en gana!-

—Cynthia, tengo tanto derecho o más que el que tiene Cristal sobre ti ¿O a caso quieres que te recccuerde las palabras de Miss Belinda?-

—¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡No te me acerques! No permitiré ningún secuestro- Gritó mientras sus enormes ojos azules me miraban fijamente y un puño cerrado impactaba contra mi rostro, hecho que le dolió más a ella que a mí. A ella le había dolido su mano por intentar golpearme, pero a mí me dolió en el alma.

—¡Nos iremos así tú lo quieras o no! ¿nunca te han enseñado que no siempre se hace lo que se quiere? EN especial las niñas de ricos empresarios, como tú-

Tomé una guitarra que tenía guardada, la cual tenía mucho tiempo sin tocar y comencé a cantar con lo que me dictaba mi corazón.

"
Creo que eres egoísta,
piensas mucho tiempo en ti
Sé que eres egoísta,
Piensas mucho tiempo en ti

Si tú pudieras ir junto a mí
debes ir lejos junto a mí,
solo ten un poco de fe en mí
mañana tarde será

aah, quisiera ese día cambiar
mañana tarde será
solo ten algo de fe…

Muy joven
orgullosa,
idiota

Haces muchas preguntas,
tienes mucho tiempo a tus pies
Al infierno con todos
deberíamos tener un plan

Debes ir lejos junto a mí
ir muy lejos junto a mí
ten un poco de fe en mí
mañana tarde será,

Aah, quisiera aquél día cambiar
mañana tarde será
solo ten algo de fe

Muy joven,

Orgullosa
idiota

Mañana genial será

Quisiera ese día cambiar,
mañana genial será
solo ten algo de fe…!"

Terminé de tocar y Cynthia me miraba estupefacta, ¡ooh, nooh, había cantado! ¿Habrá quedado bajo la hipnosis vampírica? ¡Lo sabía, lo sabía! No debía cantar ni cambiar mis ojos a negro cuando ella me mirase, ¡Pero tuve que cantar! ¡Tuve que hacerlo! Hasta que me di cuenta de algo, su mirada azul no era perdida. Eso significaba, que ella era inmune a mi hipnosis… ¿Porqué?

—Cantas genial- Dijo secamente

—Gracias- le contesté tomando su maleta mentras hacía la mía en menos de un minuttto- Ahora debemos irnos-

—¡Maldita vampira estúpida! ¡Cuántas veces te he dicho que no quiero ir! ¡No quiero! ¡No quiero!- Gritaba miennntttras forsejeaba para zafarse de mi agarre, intenté ser suave, procurando no hacerle daño, pero al mismo tiempo ella no podía soltarse. Llevaba las 2 maletas a los hombros, y la cargué en mis brazos. Desplegué mis alas y me senté en el alféizar de mi ventana preparada para saltar al vacío.

—¡Noooh Weeendyyyy nooooh! ¡Le tengo miedo a saltar así…! ¡Nos vamos aaa matar!-

—sólo confía en mí, pequeña, nada nos va a pasar-

Cynthia se resignó a dejar de intentar quitarse de mi agarre, debido a que se dio cuenta que había tomado la estrategia mas arriesgada, viajar por medio del vuelo. Obviamente no me iba a cansar, pero decidí no volar sobre el mar, pues yo sabía que si se zafaba podría nadar y pedir ayuda a otra persona y ahora sí que la perdería de vista para siempre. Pasaron a lo mucho unas 6 horas, y eso que iba volando lo más rápido que podía, me gustaba disfrutar la sensación del aire en mi cara arremolinando mis cabellos, y aquellos dulces olores de los humanos inocentes que eran tentadores, pero hoy no había tiempo para eso. Debíamos llegar sanas y salvas, y yo tenía que proteger a la pequeña Cynthia, pues no falta aquél vampiro disfrazado de humano que se hace pasar por un asesino loco, secuestrador, violador, traficante de humanos, sí, todas esas personas son solamente vampiros haciendo negociaciones con otros clanes a cambio de favores como ayudarse, dar nuevos miembros, alianzas, treguas, y hasta tributos. Por este motivo no iba a dejar que se zafara de mi agarre a como fuera, todo el mundo sabía quien era, para mi clan una traidora y para otros un desprecio, pero nadie e atrevía a meterse conmigo por que era una de las más fuertes, a pesar de que yo sabía que cotilleaban de mí a mis espaldas por ser una persona que convivía con los humanos. Por otra parte, aquellas vampiras de hormonas alborotadas de apariencia adolescente, admiran mi valentía para estar en un internado y sus clanes envidian no poder tener tanta sangre de niños inocentes y hechiceros a su favor. Cómo odio a esa gente. Es solo burocracia.

Terminamos sumamente cansadas al término de nuestro viaje de 6 horas, y por fin llegamos a la pirámide. Bajamos lentamente hacia la superficie del 500º escalón de la pirámide, y de mi maleta saqué una llavecita de oro. La introduje en la cerradura y la puerta hizo un chirrido tenebroso, similar a los efectos especiales de aquellas películas humanas que no asustaban para nada, si con eso no duermen los pobres humanos, se infartan si ven a un verdadero fantasma o si ven una lucha de vampiros, o si en verdad una bruja los hechizara no se burlarían tanto de ellas. Creen que somos puros mitos, pero no.

Tomé su mano, y aunque la llevaba casi a rastras, de lo cansada que ya estaba, ella observaba todo con mucha atención, la magnificencia de la arquitectura maya, entrábamos, y había un calendario maya en la pared principal. Había un marco de oro, con un códice, relatando la historia de aquellas aventuras que me había tocado vivir. Lo miró con suma atención e intentó descifrarlo, aunque siendo franca, eso todavía no se les enseñaba en la escuela de humanos, pero en nuestro internado se enseñaba esa, la escritura náhuatl, el latín, el griego, y el árabe. Caminamos, y bajamos hasta el primer piso ya que de todo lo demás nada era importante, y llegamos hasta llegar a una cómoda sala, con sillones de terciopelo en color rojo, con un enorme piano de cola en color blanco. Ese piano lo había anexado unos años antes, siempre me ha gustado tocar. El comedor era enorme, aunque yo nunca lo necesitaba. Había demasiadas habitaciones, seguro que a lo mucho podrían vivir aquí más de 50 personas y todos cabríamos muy bien. Los pisos inferiores estaban hechos para diferentes ocasiones, por ejemplo, uno dedicado exclusivamente a la música y al baile, otro exclusivamente para los invitados de alguna fiesta, y así sucesivamente. Fuimos al piso siguiente, donde estaban las habitaciones más importantes, yo quería que Cynthia se sintiera cómoda en el tiempo que le tocara vivir aquí conmigo.

—Eres libre de ir y venir por donde se te venga en gana, solamente… nunca vayas al templo que está en la torre más alta…- Le dije- y si escuches gritos ahí, no te molestes, pero por más que quieras no entres a ver qué sucede, yo siempre estaré bien-

—¿Pero porqué no puedo entrar ahí?- Me preguntó confundida y yo me puse un poco nerviosa, ya me había visto matar a un humano de manera simple y no le gustó, si supiera el hábito que se les enseña a los vampiros desde pequeños a jugar con los humanos antes de matarlos… y era algo inevitable, sin contar que… era agradable. Pero yo no quería que le tocara ver mi fase sádica.

—Por que está prohibido, nadie va ahí, ni si quiera yo-

—¿Cómo?- Dijo burlonamente- ¿Le tienes miedo a tu propia casa?

—No- Le dije con un tono molesto- Creo que es mejor que vayas a dormir, es tarde aquí y me gustaría pasarla genial contigo mañana, claro espero que no te opongas, quiero demostrarte que quiero ser una buena persona contigo-

—Maldita, no te atrevas a acercarte a mí…- Me gritó, en su mirada azul se reflejaba confusión, ¿Pero porqué estaba confundida?

—En ese caso, creo que es mejor que te deje en tu habitación, para que descanses un poco más tranquila. Recuerda, eres libre de ir y venir por toda la pirámide menos en el templo de la torre más alta- le dije mientras estaba a punto de cerrar la puerta de su habitación, para ir a la mía, pues mi garganta seguía ardiendo y tenía sueño.

—¡Wendy no te vayas!- Me gritó estridentemente, ya sabía lo que se venía, precisamente por eso me iba a ir rápidamente de ahí.

—¿Qué sucede Cynthia?- Le dije un poco seca.

—Es que… ¿Puedo… puedo ir contigo a tu cuarto?-

—¿Porqué quieres ir a mi cuarto?- Le pregunté aunque ya sabía la respuesta.

—Le… le temo a la soledad… en especial en lugares espaciosos… siempre me iba con Cris o tenía mi cuarto lleno de muñecos de peluche cuando vivía en la mansión Brown…-

—No te apures, creo que lo mejor será que vengas conmigo, así estarás mas segura, no me sorprendería que alguien nos estuviera siguiendo en este instante- Le dije y miré hacia la ventana para verificar si mis sospechas eran ciertas.

Mysore:

¿Con que… Wendy iba a raptar a su pequeña niña, eh? No, Wendy tenía qué ser mi gemela a como fuera, no iba a permitir que una estúpida humana me arrebatara lo que me tardé 5 años en conseguir y 10 minutos en destruír. Yo era la responsable de que Wendy no tuviera piedad ni si quiera con los niños pequeños, le había subido y destruido su autoestima a mi antojo. Ahora, yo cumpliré mi promesa, si ella no se entrega, bueno, a sus poderes, y a su cuerpo, yo le destruiré a todas las personas a las que ella quiera. Es más que evidente que ve en Cynthia como a una hermana pequeña a la que debe de proteger, pero a la que no creo que sea capaz de proteger alejándose de ella, se dañaría así misma. Aquí es cuando una de nosotras debe atacar, no debemos permitir que la profesía se cumpla. Así que, las descendientes de las moiras, que han de morir en manos de Ruen y sus ángeles, permitan que esto llegue a su fin, todo debe de volver a cuando era antes, que nosotros controlábamos sin piedad a los habitantes de este planeta basura.

*X*X*X

¿Y bien? ¿Qué tal? Ya saben, les dije que iba a ser largo, ¡Y miren lo que vino a salir! En el próximo capítulo sabrán cómo la están pasando Cris, Cynthia, Wendy, y Jona. ¡Me emocioné demasiado escribiendo!

La razón por la que decidí subir el capítulo hoy es por que ¡Hoy se cumple un año de que comencé a escribir subiendo mis historias! y me gustaría celebrarlo con un capítulo nuevo de esta historia, que de todas es sinceramente la que más me ha atrapado.

Ahora, las preguntas misteriosas! :d

¿Porqué Cynthia actúa tan extraño, como si tuviera doble personalidad?

¿Porqué Cris se sonroja cuando mira a Jonathan? ;)

¿Porqué hay una estrella rara en los collares de Cynthia y Wendy, y a qué se refieren con lo del caso extraño?

¿Conocerá Cynthia el lago de la verdad?

¿Qué rayos está tramando Mysore?

¿A que se refiere con lo que según ella hizo?

¿Qué indica la profesía?

¡Estas dudas se resolverán más adelante!

Espero que perdonen mis pequeños errores, entiéndanme, soy una chica emocionada xD

¡Bueno, nos leemos el siguiente capítulo!

Cindy^^^^