Todos la consideraban la ninfómana del condado

Las juntas con mi padre siempre eran demasiado aburridas, por una vez en mi vida deseaba poder pasar de ellas, pero claro, eso era tan posible como que el sol se congelara… así que ahí estaba yo, sentada a la derecha de mi padre con todos los miembros de la "mesa redonda" como los llamaba: Athan, Elros, Ciríaco, y otros que no vale la pena mencionar. Hacía más de una hora que los ignoraba por completo, pero es que eran tan, petulantes y emo, que solo al estar sentada en la misma mesa que ellos me hacían perder mi fantabulosidad a chorros.

Cuando estaba a punto de dormirme por enésima vez en la hora, Elros me dio un leve empujón sacándome de mi hermosa burbuja, en donde estaba yo, Criss Angel y mi harem de esclavos, dándonos una ducha en chocolate.

—Presta atención Yari, o tendrás problemas de nuevo — me susurró.

Elros era el tipo de elfo que todo mundo se imagina, cara cincelada con rasgos finos, cuerpo esculpido en mármol y duro como este, pero con un carácter de pocas pulgas.

A regañadientes me puse a atender la insulsa plática.

— Yo opino que deberíamos levantarnos en guerra, después de todo a él no le importó dejarnos de lado —. Exponía su punto Athan, el más viejo de todos los presentes.

Este tipo era el más amargado de todos los elfos que existían en este planeta, su frase más querida era: Yariel por favor, por una vez en tu vida, compórtate como es debido. ¡Puaj! Como es debido, osea como Emo, amargada y sin voluntad propia.

— Athan tiene razón, Anker, deberíamos hacer algo. — habló el villa melón del grupo.

Ciríaco era, como explicarlo, el típico queda bien. Si mi padre decía algo él lo apoyaba, pero si Athan hablaba lo apoyaba a él. En pocas palabras era convenenciero.

—No lo sé, Ciríaco, además ¿Quien podría hacerlo? — interrogó mi padre.

Todos en la junta empezaron a hablar al mismo tiempo, odiaba cuando hacían eso, mi oído era muy sensible, y a estos les valía gorro. Entre la ensordecedora gritadera, se escuchaban nombres como Angus, y Elros.

—Podría funcionar, Elros es fuerte— sugirió Athan — seguro que hará el trabajo rápido y sin complicaciones.

—Disculpen mi intromisión, pero ¿A qué trabajo se refieren? — hablé por primera vez.

— ¿No estabas prestando atención? Pero que pregunta tan tonta, claro que no.

— Tranquilo Athan, recuerda que es mi hija a la que le hablas — le interrumpió mi padre — Nos referimos, a la simple tarea de asesinar al hijo de Kra Dereth. — dijo muy tranquilo.

En ese momento mi paz se fue a la mierda.

Cualquiera que diga que los elfos somos sabios, que lo reconsidere, estos estaban dejando en evidencia su estupidez, ¿¡Como que matar al hijo de Dereth! Estaba a punto de darme un aneurisma. No podía creer lo que mis oídos escuchaban, lo que pretendían era suicidio masivo.

Para los que no conozcan a Dereth, pues nada, era el tipo más genial que alguna vez conocí, el único al que admiraba y consideraba un amigo de verdad, sus ropas eran tan coloridas y sus sombreros tan graciosos pero en el lucían como el mejor traje. Lo conocí mucho tiempo atrás, cuando era pequeña, el elfo más famoso de todos los tiempos (¡Tomate esta Légolas!) y por ende el más poderoso, sobra decir que su fama hacía que le temieran y respetaran por partes iguales. No daba tregua a elfo, silfo, vampiro, alguno. No había rival para Kra Dereth. Bueno en otro momento hablo de mi fascinación hacia él. Lo malo en el plan de mi padre era algo simple: Si matas a lo que más ama, él te destruye con la facilidad de un mondadientes en manos de Hulk.

—Bueno, siguiendo después de la interrupción, opino que mandemos a Elros, es el más capacitado para esto.

—Opino igual, quien este a favor de mandar a Elros, levante la…

—No. — Interrumpí — Iré yo.

—Pero Yariel, tú no puedes hacerlo, es peligroso —. Trataba de disuadirme mi padre.

—Por eso mismo creo que estoy más capacitada para este "trabajo".

—Tiene razón, ella conoce a KD, mejor que cualquiera de nosotros.

Todos dieron su aprobación (ahí se veía cuanto valoraban mi vida, viejitos idiotas), asi que pronto me convertiría en lo que jamás pensé: Una asesina.

Al salir del salón estaba temblando, me dirigí a mi cuarto lo más rápido que pude, evitando por todos los medios a mi madre, no tenía ganas de explicar porque una princesa iría a hacer el trabajo de un guerrero.

En cuanto llegué me encerré en mi habitación, entré en pánico empezando a hiperventilar.

Cuando me logré estabilizar, comencé a formar un plan en mi mente, pero me vi interrumpida por golpes en la puerta.

—Yariel, ya sé que estás aquí. Abre la puerta. — Habló un muy enfadado Elros.

— ¿Qué quieres? — abrí.

— ¿Por qué mierda te ofreciste? — me zangoloteó tomándome de los hombros.

— ¡Hey, sueltamente que me lastimas! — traté de zafarme.

—Pues más daño te va a hacer Dereth —, me soltó — Yari, — se tranquilizó — siempre te he apoyado en todas las cosas locas que se te han ocurrido, he pasado por alto cada vez que te has escapado, hasta accedí a ir contigo todas esas veces a la Caravana —, se estremeció un poco — pero esta vez no, me dejaste como un débil delante de todos, y te arriesgas por nada…

—Mira Elros, realmente aprecio lo que tratas de hacer, pero no me harás cambiar de opinión, y lo sabes. Ya decía yo que eras así como Athan, toda esta puta discusión es porque te deje en ridículo enfrente de esos viejos, y si me arriesgo por nada como dices, eso es mi problema y cosa que a ti no te importa. — Hablé sin parar, — Así que por favor ¡Largo!

Con un gruñido salió de la habitación dando un portazo.

Si algo odiaba, además de la monotonía y las juntas, era que me trataran de débil y estúpida. Para todos no era más que Yariel "la loca ninfómana" aunque nadie con dos dedos de frente se atrevía a decírmelo en mi cara, ni siquiera mis hermanos, una escuchaba cosas, pero ¿Qué culpa tenía yo de querer disfrutar de la vida? Además que ni era para tanto, por unos cuantos elfos y humanos que habían pasado por mi cama ya se alarmaban, ¡ah! pero no fuera el retrasado de Irwin o Edwin (los gemelos Melchor: uno idiota y el otro peor) porque lo festejaban ¿¡Donde estaba la igualdad de géneros! En el mismo lugar que la inteligencia en esos dos.

Dejando a un lado mis problemas del tipo discriminación, me encontraba en una encrucijada del tipo colosal:

¿Cómo podría hacerle daño a Dereth? No, no podía, no lo haría. Pero eso nadie lo sabría. Al día siguiente partiría al Palacio de Llyr, a conocer a Idril, a conocer al tipo por el cual iba a traicionar a mi gente. Esperaba por todos los cielos que valiera la pena.

—Idril mas te vale que seas sexy y guay como tu padre—. Susurré mientras preparaba mi vestido de Fiesta.

Mi primera publicación... wow k miedo xDDD

Los personajes que se mencionan son del Pink Rol, en el Foro Pink Lemonade... (.com/f35-pink-rol)

Sé que el titulo no tiene mucho que ver con el texto en gral, pero precisamente ésta cutres, salió escuchando "El cobarde del condado" de fondo… el no tener nada que hacer afecta las neuronas… xDD