¡hola hola hola! ¡si, si! se han de preguntar:

¿Qué hace esta publicando una nueva historia, cuando debería estar actualizando las que tiene pendientes?

La respuesta es simple: he tenido esta idea en mente desde hace como 2 meses, osea desde que lo soñé. Luego de revisar mi sueño y ponerle mas detalles (como fechas y esas cosas) me he decidido a darla a la luz a todos mis lectores.

Advertencias: Pues, como ya han visto, la clasificación es M. Esto debido a que este escrito contendrá a su transcurso escenas violentas, o referencias no aptas para menores de 13 años. Cabe destacar, que no es apta para quien se traume fácilmente. ¡Lean bajo sus propios riesgos!

CWB Productions presenta,

"

Fuera de control"

*X*X*X

1.- ¿Cómo diablos llegué a parar así?

Bien, quizá se pregunten: ¿Qué hace una niñita de 13 años, sola, en la lluvia, corriendo hacia un lugar a donde ir?

La respuesta es simplemente, fui secuestrada por un ser sobrenatural, y, gracias a él, ahora soy igual. Pero el quiere venganza, ya que le he causado muchos problemas.

Todo comenzó una tarde de noviembre del 2010…

Cynthia del Río. Si, yo. Yo, Danielle Brown, antes conocida como Cynthia del Río. Una chica dévil visual de 13 años, como toda adolescente. Tenía amigos, familia, estaba en segundo de secundaria. No tenía la vida perfecta pero, al menos era feliz.

*Pero no sabía que de un momento a otro, esa vida, cambiaría para siempre…*

Era una tarde de noviembre como cualquier otra. Hacía mis deberes, todo con tal de un permiso. Había terminado todo y me dispuse a escuchar música en el porche de mi casa, como hacía en las tardes tranquilas. Estaba tan ensimismada en mi mundo, solo alcancé a escuchar motores de carros, que pasaban constantemente por mi calle. Eso era muy usual, pero no era muy usual lo que había dicho mi hermano anteriormente.

—¿Cynthia, no sabes porqué una camioneta negra pasa a cada rato por aquí?-

—No, pero que extraño, ¿No ha salido nada en las noticias?-

—No ¿mis papás ya sabían?-

—No lo creo, si no ya nos hubieran dicho que no saliéramos para nada- Dije en tono de broma.

—Tienes razón- Me dijo pensativo. Se quedó parado, y entró a la casa nuevamente y se puso a jugar videojuegos.

Me dispuse a seguir pensando en lo que estaba, cuando de repente escuché un motor estacionarse en la entrada de mi casa.

—¡Josafath! ¡hay alguien en la puerta…!- Grité, y mi hermano salió. De pronto, unos brazos fuertes me rodearon, uno tapaba mi boca y otro me cargaba como si fuese una muñeca de trapo. Con mi poca visión solo alcancé a percibir la capucha de aquella figura, y unos ojos rojo intenso que me miraban con gesto victorioso.

Sin decir nada y tras muchos gritos y forcejeos por mi parte, fui subida a la camioneta oscura. Aquél tipo manejaba como un loco, me ponía nerviosa a la alta velocidad a la que íbamos y sobre todo me ponía nerviosa el aire de maldad que emanaba de su ser. Viajamos no se cuantos kilómetros, estaba nerviosa y asustada. Asustada por que no tenía ni idea de a donde me llevaban, y nerviosa por que al parecer el tipo no se fijaba en las curvas y las evadía así nada más. Juraría que en cualquier momento hubiéramos chocado, imaginaba que los autos se hacían a un lado el ver a una camioneta enorme a toda velocidad pasando por las calles.

Después de como 2 horas (según mi reloj mental) llegamos a una callecita aislada de toda civilización, donde no se escuchaba ni el canto de los pájaros, él se detuvo. Me volvió a bajar de la camioneta bruscamente, tomaba mi brazo como si lo fuese a romper, mientras que caminábamos y yo bomitaba todo lo que había comido gracias al tremendo mareo que había traído gracias a su maldita manera de manejar.

Entramos a una mansión, o eso parecía, todo estaba en silencio. Nadie hablaba. Y yo no me iba a atrever a hablar con una persona así. Siendo sincera, me daba miedo y terror. Mi corazón latía desenfrenadamente, y mi respiración era agitada. Creo que al tipo parecía agradarle mi miedo, ya que rió macabramente. Me recordó a los villanos de las caricaturas que mi hermano veía, por que su voz parecía de esas. Me dirigió hacia un baño, y me empujó al interior. Antes de cerrar la puerta, me dijo:

—Vístete con la ropa que encuentres ahí-

—Sí- Asentí y cerró la puerta.

Encontré en la bañera, productos de chicas para labarme, y eso hice. Me di un baño, y al quererme poner mi ropa, no pude creer lo que estaba viendo:

Una blusa transparentada con escote, me esperaba junto a una minifalda perfecta para mi, y esta me llegaba a a como 5 centímetros mas arriba de la rodilla. Abajo. Unas zapatillas de tacón muy alto, ¡no es posible! Nunca he usado tacones en toda mi vida y ahora me hacen ponerme esto. Me dejé el cabello rizado suelto, y salí de la ducha algo nerviosa por la ropa que llevaba puesta. Aquél tipo me esperaba sonriéndome, y me hizo mirarlo fijamente a los ojos.

—pequeña niñita indefensa, ¿tienes idea de porqué estás aquí, verdad?- Me dijo con un tono perverso que hizo que se me erizara la piel y que me diera un escalofrío.

—n… no- Me limité a tartamudear y bajar la cabeza.

—¡Maldita estúpida mírame a los ojos cuando te hablo!- levantó mi cabeza y me tiró una bofetada, esto me dejó completamente atontada ya que en mi vida jamás me habían tocado un pelo de mi ser para golpearme- Estás aquí por que ahora me perteneces, de aquí hasta que se acabe tu maldita vida- Me sonrió malignamente mostrando unos dientes enormes y afilados. Había leído demasiados libros, por tanto me supuse 2 cosas: o era un vampiro, o era un demonio. Si, tal vez estaba imaginándome cosas, todos los fics que había leído anteriormente, o tal vez los libros. No, esto no era cosa de mi imaginación. Estaba frente a un ser sobrenatural que en mi vida me había imaginado que existiría, y eso me tenía completamente asustada. Sí, yo, la orgullosa y valiente Cynthia del Río, tenía miedo de un estúpido demonio que se supone no debería existir. Él volvió a reír y me examinó de arriba hacia abajo, y luego me condujo a una habitación espaciosa, con 3 camas. Cerró la puerta y yo me limité a llorar. De pronto escuché una voz. No sabía que había mas gente aquí pero esperaba que no me fueran a hacer daño.

—¿Eres la nueva?- Me dijo una chica pelirroja de unos 16 o 17 años.

—E… eso creo…- Me limité a sollozar y esconder mi rostro entre mis manos.

—Vamos pequeña, no llores, yo estoy aquí desde hace 2 meses, mi nombre es Annelisse, pero puedes llamarme Annie si así lo deseas-

—Yo soy Cynthia, pero puedes llamarme Cindy, en fin todos me llaman Cynthia. ¿Vive alguien más aquí?- Pregunté con curiosidad.

—Tenemos otra compañera, Rebbeka, pero ahorita…. Está… ella está siendo… torturada- Dijo Annie con pena.

—¿Osea que esto es un centro de tortura de chicas?- Pregunté con miedo.

—Algo así, a todas nos ha hecho algo Steven-

—¿Steven? ¿Quién es Steven?-

—Es esa cosa horrible de la cual tuviste la horrible fortuna de haber sido secuestrada por él, ¿sabes? Yo también fui secuestrada, sí, suena lógico, pero hay gente como Rebbeka que cayeron ante su engaño y ahora están atrapadas aquí-

—¿Cómo…?- Pregunté confundida.

—Te contaré mi historia: Comencemos: Mi nombre es Annelisse Cortez, y tengo 17 años. A mi edad, hace algunos meses, era septiembre. Yo acababa de iniciar la facultad en carrera de educadora. Me emocionaba la idea de estudiar eso. Aunque, de pronto, sucesos extraños comenzaron a aparecer por lo que había decidido comenzar a faltar en la escuela. Había reportes de chicas desaparecidas en el país, y mis padres y yo teníamos miedo. No sabían si era buena idea que yo siguiera yendo a la escuela o no. Unas semanas después, tomé la decisión de que ese viernes, sería el último que iría a la escuela. Me despediría de mi carrera y de todo. No quería salir hasta que las desapariciones cesaran. Pero lo que no sabía, era que ese viernes, 17 de septiembre, cambiaría mi vida: Iba saliendo de la escuela como siempre con una gran sonrisa, y él se ofreció a llevarme a casa. El cansancio y la pereza pudieron conmigo y acepté. Era la misma. La misma maldita camioneta negra que tu viste. La misma camioneta en la que fuiste secuestrada, yo y montones de chicas mas hemos sido secuestradas ahí. Me hizo vestirme con ropa escotada y desde entonces es lo único que uso para diario, por que el lo pide. Y cuando lo desobedeces… te tortura hasta el punto que tus lágrimas no pueden parar de brotar, luego llegó Becky, quien también me ha ayudado a superar todo esto. Mucho gusto Cynthia, espero que podamos ser grandes amigas. Ya quiero que conozcas a Rebbeka- Dijo. Yo me quedé asombrada ante esta historia, no podía creer como había gente tan mala en este mundo. Pobre de Annie, y de todas las chicas que estaban conmigo. Ahora era parte de un grupo de chicas secuestradas, no podía creerlo. Mi vida dio un giro de 360 grados en una sola tarde. Poco después, se escuchaba el llanto de una chica. Estaba cada vez mas cerca. Iba pateando paredes, y todo lo que se le pusiera en frente. Estuvo tan cerca el llanto que se escuchó que abrieron la puerta y la cerraron de un portazo. Ella, era Rebbeka.

Se sentó en la cama y comenzó a maldecir a todos los hombres. Annie decidió calmarla, y al fin nos pudimos presentar formalmente.

—Rebbeka, hoy en la tarde ha llegado una chica nueva- Dijo Annie informando.

—¿Una nueva? ¿Qué a ese hijo de puta no le basta con todas las que tiene?- Dijo Rebbeka enojada y asombrada.

—Becky, cálmate, tranquila… no haremos de nuestra nueva compañera más incómoda, está muy asustada por esto…-

—Lo siento Annie- Dijo con un gesto de disculpa- ¿y como te llamas?- Preguntó volteando su rostro hacia mi.

—Cynthia… Cynthia Del Río…- Me limité a responder

—Mucho gusto Cynthia, mi nombre es Rebbeka García ¿Cuántos años tienes?- Preguntó

—13… ¿y tu…? ¿Cómo es que llegaste aquí?- Pregunté, y la chica comenzó a relatar su historia.

—Bien… yo llegué aquí hace 3 semanas solamente…. Tengo 14 años, y sí, era una chica de tercero de secundaria. De ese tipo de chicas que no les importa nada, que si le ordenan no hace lo que se le pide. Yo era demasiado revelde, y era de las más rudas de la escuela. Pronto, me dejé engañar por un tipo de otra banda ruda de mi colegio, y comenzamos a aliarnos. Sin pensarlo, me enamoré de él. Pronto nos hicimos novios a parte de aliados, pero no pasó mucho tiempo para que descubriera que me engañaba con otra chica, y yo solo era su juguete. Lo destrocé, pero él me llevó ante Steven. Fui apresada, y raptada. Nunca creí que jamás volvería a ver la luz, por que a eso estamos condenadas todas las chicas que vivimos en este lugar. Ni con la mejor llave china que conocía logré rendir a Steven, cosa que no se me hacía natural por que todos caían con esa. Fui traída a hospedar con Annie, y aquí estoy- Dijo triste y Annie y yo la abrazamos.

—Becky, espero que podramos ser grandes amigas- Le dije y le estreché la mano. De pronto noté que Annie comenzaba a observar a Rebbeka y le dijo.

—¿Becky, que te hizo Steven? ¡tienes mas marcas de lo normal!-

—Ya conoces su puta manera de castigar- Dijo ella con odio.

—¿Qué le sucede?- Pregunté alarmada.

—Tiene marcas de mordidas y moretones- Dijo Annie asustada pero Rebbeka la interrumpió.

—Eso nos hace cuando somos reveldes, pero, una quiere ser libre. Si Annelisse, me lo ha vuelto a hacer como ya lo ha hecho varias veces esta semana- Dijo ella.

—¿Qué les hace?- Pregunté preocupada.

—Las… azota y… nos… nos viola… o si no… extrae nuestra sangre con sus afilados dientes… no… Cynthia… quiero salir de aquí… no aguanto más…- Dijo Annelisse sollozando y abrazándome.

—Vamos a encontrar una manera de salir- Dije decidida.

—Eso espero, ese grandísimo… me las pagará- Dijo Rebbeka con odio y levantó sus 2 puños en señal de amenaza.

*X*X*X

¡Espero que les agrade mi nueva creación! Esto está basado en un sueño que tuve, y las cosas se van a poner mas feas. Esto es solo el inicio de una aventura larga, y con muchos obstáculos. Si quieren que agregue algo a la historia, o que meta algún personaje, siéntanse libres de pedírmelo. Puedo meter personajes, solo díganme que rol quieren que represente su personaje en la trama, y su carácter.

Bueno, se despide,

Cindy^^^