¡Hola!

La inspiración ha llegado ahora, agradezco mucho al pastelillo de chocolate xD. así que, les vendré con un nuevo capítulo de esta historia.

Intentaré hacerlo lo más largo que se pueda, por que la inspiración lo da a ser un capítulo muy explicativo y quiero que quede planteado de la mejor manera posible.

Advertencia: Aclaro que en este capítulo se hablará de los 7 pecados capitales, no es mi intención ofender a ninguna religión, yo hago esto por mero entretenimiento.

Muchas gracias a quienes leen esta historia, y a las que no, pues también xD.

¡Bien, las dejo leer!

CWB Productions presenta,

"
Fuera de control"

*X

Muy lejos de nuestra escena principal, en una cabaña pequeña en un hermoso bosque, se hallaban 2 jóvenes sumamente hermosas, de tez pálida, un cabello largo y muy rojo vivo, con unos rizos que llegaban hasta la cintura, y unos ojos negros, que hipnotizaban. Ambas idénticas, evidentemente, se encontraba que aquellas 2 eran hermanas gemelas. Ambas estaban sentadas, una tomando una enorme maleta, dejando a resaltar su hermosa figura. La otra, sentada en la cama, mirando a su similar con un gesto de tristeza y súplica.

—Dalí… No tienes que hacer esto…-

—Tengo qué, hermana, sabes que es nuestro destino-

—¡Pero Dalí…! ¡No te vayas! ¡Por favor!-

—Sabes perfectamente, hermana, que después de esto será mi fin. No volveré más, tu misión es ir con la elegida-

—¡Por favor no te vayas! No… no sé que haría sin ti-

—Sabes que desde arriba te seguiré cuidando, hermanita. No temas por mí, sé que la chica es agradable y tendrás a alguien a quien demostrarle tu amistad, tu cariño y comprensión. La he visto ya, sé que estarás con ella pronto. Pero antes tengo que ir a alertarle de todos los peligros, podrás comprenderme-

La última se quedó mirando con un gesto de profunda tristeza, su hermana le dio un consolador abrazo, tomó su maleta y partió.

*X

3.- Los 7 pecados capitales.

Me hice una enorme promesa. No dejaré que nadie nos lastime ni a mi, ni a mis amigas. Voy a cumplirle mi promesa a Annelisse y Rebbeka, pero no solo por ellas, si no por todas las jóvenes como ellas y como yo a quien nuestro futuro se nos haya sido arrebatado de una manera tan injusta y cruel. Después de ese pequeño, como Steven decidió llamarlo, castigo diminuto, era obvio que no me dejaría vencer por nada, ni por nadie. Era obvio el que con mi orgullo rebosante, no dejaría que nadie hiciera algo en contra mía o de la gente que quiero, por que si no la pagaría muy, muy caro. Decidí maquinar un plan para acabar con esto de una maldita vez, Pero no se me ocurría nada en mi cabeza. Jamás en mi vida había estado secuestrada, no tenía ni la más mínima experiencia y para peor, era débil visual, obviamente no podría hacer mucho ya que casi nunca había estado sola en la calle.

Al día siguiente de ese incidente, después de haber comentado a Annelisse todo lo que tenía en mi interior, se nos anunció que llegaba una chica nueva, y se hospedaría en nuestra habitación.

—¿Pero si ya somos 3, no?- Dije confusa.

—Según Steven pueden haber hasta más de 7 chicas en una habitación, a mi no me mires, no tengo ni idea de porqué lo hace, es muy extraño el tipo- Me dijo Annelisse.

—En eso estoy de acuerdo contigo- Rió Rebbeka.

De pronto, nos asombramos al escuchar a Steven furioso, pero ni un solo grito ¿Se habría escapado su presa? ¿Qué había pasado? ¿Porqué todo estaba tan anormal aquí?

Una hermosa chica de tez pálida, cabello rizado rojo vivo, nunca había visto semejante color y lo extraño es que lo noté de inmediato aún con mi baja visión. Tenía sus facciones muy definidas, era muy hermosa, presa fácil de Steven. Lo que más me extrañó, fueron aquellos ojos negros. Esos ojos que cuando los veías te hipnotizabas. Que cada vez que observabas esa mirada, sentías que recababan hasta el fondo de tu alma. Unos ojos negros y fríos, que aunque ser hermosos al igual que su dueña, no reflejaban ningún sentimiento. Sentía su mirada, sentía que tenía un sumo interés en mi. No sé que querría de mi, solo sé que me miraba analizándome de arriba hacia abajo. Yo no tenía nada de especial, comparada con ella. Solo era una adolescente de 13 años vestida con ropa escotada y unas pequeñas cicatrices, no comparada con ella que parecía modelo de revista, casi un ángel, no se comparaba. La ropa le sentaba bien, una blusa rojo sangre con una falda negra, eso la hacía parecer algo más intimidante por que tenía una cicatriz en forma de rayo en su corazón, una de estrella en su hombro derecho, y una media luna en su yugular. Me estaba asustando, no la entendía. Y ¿Cómo la iba a entender, si no se atrevía a pronunciar ni una sola palabra? Definitivamente, la nueva era muy extraña, y para hacer el asunto más raro, solo entró, después de esa mirada rara, tomó su maleta y comenzó a desempacar.

—¿Y a esa que le pasa?- Preguntó Rebbeka igual de asombrada que yo.

—No tengo idea pero es asombrosa- Dije yo con admiración.

—Ella es inigualable, nunca había conocido a alguien con tal resistencia a, un secuestrador, o como ahora lo conocemos nosotros, un demonio de verdad, de los que representan los 7 pecados capitales- Dijo Annie.

—Como sea, creo que lo mejor será presentarnos- Dije algo nerviosa, y Annie inició:

—Ejém, Ejém- Toció un poco y prosiguió- Mi nombre es Annelisse Cortez, tengo 17 años, pero para mis amigos, puedes decirme Annie, todo el que entre aquí y tenga buenas intenciones puede ser mi amigo. Cuenta conmigo para lo que quieras- Le estrechó la mano, y la chica le dio un tímido apretón. Dirigió una mirada de tristeza a Annie, y siguió con su trabajo de desempacar.

—Mi nombre es Rebbeka, y ya te quiero como a una hermana como a cualquiera de estas 2, engo 14 años, cuenta conmigo para lo que quieras, estaré a tu disposición por que ya te considero como una amiga- Mi amiga le estrechó la mano a la chica nueva, y esta le dirigió una mirada de tristeza y disculpa como a Annie y fue mi turno.

—mmm...… mi nombre es… Cynthia, Cynthia del Río… soy… una chica débil visual, tengo 13 años y tan solo 2 días de haber llegado a este horrible lugar… No te preocupes… te ayudaremos a salir de aquí, este es nuestro deseo, lo que anhelamos- Dije, le estreché la mano y me di cuenta que era demasiado suave, increíble para ser verdad. Tenía un tacto extraño, pero sentí que clavó su mirada en mí. Era algo escalofriante, no entiendo el porqué me analizaba. Me azoré, y al ella notarlo de inmediato quitó su mirada de mi- ¿Y cual es tu nombre?- Pregunté para sacarle un tema de conversación.

—Dalí- Respondió tajante. Su voz era tierna y demandante. Su actitud daba miedo, así que las chicas y yo acordamos no acercarnos mucho a ella, la verdad es que daba miedo.

Steven nos envió a hacer trabajo duro, y a otras más las llevó para sus orgías, que no quiero saber ni qué estaba pasando en aquella habitación del sótano a donde nadie nunca ha querido entrar, por lo que me he enterado de las chicas, nos puso demasiados límites del castillo y no entiendo el porqué.

—¿y… qué edad tienes?- Le pregunté a la chica, supuse que sería un buen tema de conversación, yo tenía experiencia de hacer gente fría a gente que adorara platicar y socializar.

—15- Me respondió.

—¿De donde vienes?- Prosiguió Annie.

—Les voy a ser franca niñas, no recuerdo muy bien el lugar de donde provengo. Solo sé que tomé un avión del aeropuerto de Madrid para llegar a Monterrey, iba viajando y un tipo me secuestró y ahora estoy aquí- Nos respondió cortante, yo estaba asustada.

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Quizá Steven le borró la memoria"- Pensé.

—¿Porqué casi no hablas?- Preguntó Rebbeka, que fue muy directa a mi parecer. El gesto frío de Dalí aumentó, causándonos un ligero estremecimiento a Annie y a mi, lo que hizo que Rebbeka la mirara desafiante.

—No es de tu incumbencia, no deberías tener tan grande la boca, niña-

—¿Y… te gustaría unirte a nosotros para poder salir de este horrible lugar?- Preguntó Annie zanjando esa conversación para no armar una pequeña riña, a lo que Rebbeka soltó un respingo.

—Ja, yo puedo escapar de este lugar cuando se me de mi gana- Dijo ella con una risa sarcástica.

—¿En serio? ¿Podrías ayudarnos?- Pregunté con el rostro iluminado.

—Todo a su tiempo, pequeña Cynthia, todo a su tiempo- Dijo con una expresión enigmática, ¡Lo que daría por poder leerle la mente a aquella chica en estos momentos!

Llegó la hora de nuestra última comida, 6 de la tarde en el gran comedor, por lo que Steven quería que todas estuviésemos en la mesa a esa hora precisa. No entendía porqué, siempre después de la cena se llevaba a una chica distinta, y cada que eso pasaba no la volvíamos a ver nunca jamás, o bueno, eso llegaba a aprender en los únicos 2 días que llevaba aquí, y a los relatos de Annelisse, quien era la que más tiempo llevaba capturada aquí. Había aprendido también que Nadine Guerra era una asquerosa sin límites, intentó molestar a Dalí pero acordamos, todas, todas las chicas de la mansión jamás meternos con Dalí, no supimos como lo hizo pero dejó a la pobre de Nadine muy asustada lanzándole una mirada fría y susurrándole algo en el oído que hizo que la pobre se asustara y huyera directo a su cuarto. Esto hizo sonreír a la nueva con suficiencia, luego de lanzar un sonoro suspiro y mirar con gracia por donde se había ido la busca pleitos-

Al llegar aquella hora, Annelisse, Rebbeka y yo fuimos con entusiasmo a comer, lo necesitábamos y demasiado por lo agotador que había sido este día. Nos sentamos en nuestros lugares que ahora acostumbrábamos, Annie a mi derecha, yo en medio y Rebbeka a mi izquierda. Dalí, por su parte, se sentó en el lugar más aislado de todos. Se mantuvo en un duelo de miradas con Steven, ella lo miraba con una mezcla de frialdad, repulsión y asco, mientras que el la miraba con lujuria, deseo e ira. Todo transcurrió tranquilo, no comprendíamos las miradas y a Dalí parecía molestarle tener a todas observando esa enigmática pelea. Terminó su comida y antes de levantarse para dirigirse al cuarto dijo con voz firme y fría:

—Sabes, Steven Jackson, o mejor dicho, Asmodeo de Luxus, que te van a derrotar, para eso estoy aquí- El mencionado se quedó asombrado, con una cara de ira, desafío y preocupación. Su semblante de inmediato cambió nuevamente a ser frío y despiadado.

—¿Viste su cara?-

—¿Viste como consiguió aterrarlo?-

—¡Ella es una chica genial!-

—Tal vez logre sacarnos de aquí-

—¡Wow…!-

Esos, eran los murmullos de todas las chicas, incluyendo nosotras nos quedamos asombradas por la manera de hablar de Dalí, como si nada le afectase. Lo que mas nos asombró fue la cara de Steven, fue demasiado extraño eso. Ella consiguió aterrarlo con palabras, cuando hasta la misma Rebbeka casi lo deja inconciente de golpes y él nunca se rindió. Desde ahí, he comenzado a tener una admiración profunda hacia Dalí. Es una heroína, aunque no entiendo la causa de su personalidad. No entiendo porqué hace esto, Porqué es tan fría y… extraña… y… tímida… pero sobre todo, el porqué da miedo. No me dieron ganas de seguir haciendo nada más, así que de inmediato jalé a Annie y Rebbeka de los brazos, y salimos al cuarto muy asustadas.

Nuestras camas individuales habían sido sustituidas por una matrimonial por una de las sirvientas de Steven, por la reciente llegada de Dalí. Ellas durmieron abrazadas, mientras que yo no podía conciliar el sueño y me preguntaba el porqué de tantas cosas extrañas en mi rara y corta vida. Yo solo quería salir de aquí, volver a casa con mi familia preocupada, volver a ver a mis padres… a mi hermano… a mis amigos… volver a ir a la escuela, sé que es extraño pero comienzo a extrañarla, en resumen, quería volver a tener la vida que alguna vez tuve antes de ser secuestrada por un demonio loco.

La noche era obscura y sin estrellas. No se escuchaba ni una sola alma en el ambiente. Tal vez el reciente terror de Steven hacia Dalí lo hizo no torturar a una sola chica más por esta noche, hasta que de pronto en quien estaba pensando apareció.

Abrió la puerta con mucho cuidado, llevaba un hermoso vestido blanco de seda. Sus zapatillas, con un lazo rojo como el de su cabello. Tan fría como siempre. Fijó su mirada en mis compañeras, luego en mi. Supongo que fue para comprobar si dormíamos las 3. al ver que yo no dormía y que permanecía despierta, con la mirada algo asustada, me llamó con suavidad aunque al mismo tiempo ordenando:

—Cynthia, sé que estás despierta. Así que levántate, ponte unos zapatos cómodos, que te llevaré a dar un pequeño Tour-

—Pero… Steven…-

—Tranquila, Steven está muy ocupado satisfaciendo los deseos de la asquerosa de Nadine y torturando a la pobre Elisa Johnson- Me dijo.

—E… está bien, ¿Pero, a donde iremos?-

—yo solo voy a demostrarte la clave para tu misión, pronto lo entenderás. Tengo prohibido explicarte algo, salvo las historias de lo que te mostraré acontinuación. ¿Estás lista?-

—Eso… Eso creo-

Tomé unas pequeñas pantunflas que tenía, pronto comenzamos a caminar por los alrededores del castillo. Los gemidos de Nadine y las súplicas de Elisa no se hicieron esperar, a lo que Dalí me dijo que hiciera caso omiso. Fuimos caminando, ya estaba comenzando a desesperarme al percatarme que los gemidos se hacían mas incesantes. De pronto, se detuvo en la puerta donde se escuchaba toda la acción, y retrocedimos unos cuantos metros.

—Obviamente no voy a dejar que veas el pervertido espectáculo de Steven, y su próxima cena- Sonrió un poco.

—¿Pa… para qué me haz traído aquí?- Pregunté con miedo.

—¿Estás preparada para una historia?-

—¡Claro! Siempre me han gustado- Dije con sinceridad.

—Steven Jackson. Un criminal buscado por las fuerzas mexicanas, estadounidenses, canadienses, brasileñas, y latinoamericanas. O mas bien, Asmodeo de Luxus, es un demonio descendiente de Satán. Estaba destinado a representar al pecado capital de la lujuria. Es el mayor de sus 6 hermanos, osea son 7 hijos. Este demonio, al no quedar satisfecho con todos los poderes que le había dado su padre, terminó por hacer pacto con una raza, descendiente de un demonio y un ángel, la cuál Dios no quiso eliminar. Esta raza, se llama vampiro. Él, decidió hacer pacto con uno para mantener mas atracción física, y sexual por las damas. Pero sin embargo, los métodos de enseñanza de su padre lo llevan a ser despiadado. Las rapta, viola, y en veces, devora para satisfacer sus deseos y su hambre. Este demonio es altamente peligroso, como te digo, es buscado por todo el continente americano. No te alarmes, que hace 10 años estuvo en África. Ha estado en todo el mundo, mudándose cada 10 años para evitar coincidencias. Es demasiado listo, sí, lo sé- Se calló en seco, y al fin me atiné a preguntar.

—¿Él… él se alimenta de humanos? Es decir, ¿Toma la sangre de esas chicas…?-

—No solo la sangre… después de drenarlas completamente… devora sus cuerpos, o si no los toma como siervos, no creas que las sirvientas de aquí están vivas, eso sería una vil mentira- Me estremecí, osea que el… domina a los muertos.

—¿y… este pecado… cómo es que se da?-

—Pues, con la horrible obsesión que le ha dado a Steven, ahora a tomado gente sin voluntad. Antes de su gran poder al ser transformado como vampiro, era por voluntad propia aquél que se atrevía a pecar de lujuria-

—Hasta donde sé, era muy mal visto por la sociedad antes de las pastillas anticonceptivas-

—Pues en eso tienes razón, a parte de que los padres antes elegían a los prometidos de sus hijas. Bien, Cynthia, vámonos, aún hay mucho que descansar, mañana tendrás otra visita a otro lugar distinto. Solo te aviso, que tengo una semana. En esta semana te iré demostrando a todo lo que te vas a enfrentar, osea a Steven y sus hermanos. Así que, necesito que estés bien descansada y para eso tienes que dormir. Yo me encargaré de que Steven no se atreva a tocar a las chicas de este cuarto mientras permanezca aquí, no va a evitar que yo te prepare para derrotarle. Yo sé que tu eres la indicada, algo me lo dice y tengo que prepararte para todo. Después de esta semana de preparación, yo saldré de aquí- Me explicó con mucho detalle, incluso movía las manos al hablar. Eso me recordó a mi madre. ¡Cómo extraño a mi familia! Pero bueno, lo único que queda es esperar a derrotar a este maligno ser y hacer que todo vuelva a la realidad.

Segundo día: Pereza.

Fuera lo que fuera que Dalí trajera entre manos, me tenía demasiado intrigada. Estaba con demasiados nervios ¿De dónde sacaba esas cosas? Lo que más miedo me daba, era que estaba demasiado seria cuando me lo dijo. No parecía mentir, nosotros, la gente débil visual, y en mayores casos los invidentes, sabemos notar cuando alguien miente y Dalí no lo estaba haciendo en ese momento. Al decir verdad, me dio miedo lo que estaba diciendo. A Nadine supongo que no le había hecho nada, por que era el juguete que mas soportaba de todo, y encima de esto le gustaba. En cuanto a la pobre de Elisa… mis condolencias para los familiares que no volverán a verle nunca más… ahora sé donde han quedado Melissa Hernández, Janeth Suárez, y por supuesto la que presencié ayer, la pobre de Elisa Johnson. Todas habían desaparecido, y creo que no tardarían mucho en desaparecer más. Solo espero que no sea ninguna de las personas a las que con solo 2 días he comenzado a querer, aunque Steven era demasiado impredecible.

EL día, sorprendentemente estuvo demasiado tranquilo. Dalí no mintió cuando dijo que nos ayudaría a no recibir tortura de Steven ese día, y fue genial, todas las chicas estábamos felices por ello. No me refiero a solo las de mi habitación, si no a toda la mansión. Se había tomado el día libre, y había ido a su habitación. Veía a las sirvientas, que ahora las veía como cadáveres vivientes, llevándole un líquido rojo en botellas, rogaba al cielo que fuese vino. Aunque aparentemente, no lo era. Me hice a la hipótesis en mi cabeza de que Dalí pudo haberlo amenazado para que no hiciera nada con la gente, y se mantuviera comportado. Siendo sincera, no entendía, a parte de su gélida mirada y su actitud cortante, qué podría hacerle ella a Steven como para que le tuviera tanto miedo.

Todo estuvo más alegre ese día, Rebbeka y Annie estaban algo extrañadas al igual que todas las chicas, pero bueno, jamás que nosotras supiéramos se nos presentaría un día como hoy así que decidimos disfrutarlo al máximo. Jugamos, charlamos, incluso aprovechamos, las que no éramos compañeras de habitación, a conocernos un poco más. Una actitud que no me agradó mucho, era que a cada segundo escuchábamos cotilleos de la azaña de Dalí. Aunque, siendo franca, por Dios, ¡Gracias que nos ha enviado una heroína! Aunque casi no la conocía y era un poco sádica, y sin duda, muy fría, he de confesar que comenzaba a tenerle respeto, no exactamente miedo como el que alguna vez fue.

Lo más extraño del asunto, era que no la había visto en todo aquél día alegre. Me hice de 2 teorías: O estaba escondida en alguna parte de la mansión, o vigilaba a Steven fijamente para que no hiciera nada malo. O bien, pudo haber desaparecido. Ella me dijo que no rompería su promesa y me llevaría a conocer todo lo que debería enfrentar para poder salvar a esta gente, tanto como a otra que ella me mostraría. Por que según ella, este era el único castillo donde se acudía sin voluntad propia, o con voluntad, ya sea el caso de Nadine Guerrra. En los demás, la gente acudía bajo su propio riesgo y conciencia.

Por fin acabó el tan hermoso día de hoy, las chicas estaban tan agotadas por todo lo que hicimos, por todas las nuevas experiencias, que había unas que no lo veían desde hace años. Aunque, seguíamos extrañadas, no era normal que Steven nos diera el día libre de torturas. Pero bueno, alabada sea Dalí por esto.

Esa noche, después de que mis compañeras de cuarto quedaran dormidas, como ahora era costumbre, y yo observaba las estrellas del firmamento en la noche, llegó Dalí vestida como el día anterior, de inmediato me puse las pantunflas y salimos de la habitación con sigilo.

Me tomó de la mano, debido a que las luces estaban apagadas. Y aunque yo estaba acostumbrada a no poder ver absolutamente nada, ya que soy débil visual y en las noches no veo nada, pero ya tengo experiencia, en este castillo estaba acostumbrada a ser guiada. De todos modos, ya había aprendido algunas cosas de memoria. Siguió caminando, fue algo largo el trayecto, hasta que comprendí que me iba a llevar por uno de los pasadizos secretos de la mansión.

—¿Pero en qué demonios estás pensando? ¿Sabías que podemos morir si seguimos aquí?- La reprendí.

—Dime algo: ¿Te fallé ayer? ¿Aún sabiendo que estábamos a unos metros de la puerta de la habitación donde él estaba?-

—No pero…-

—Pero nada, así que guarda silencio y déjate guiar-

Abrió la hermosa puerta de madera fina, y caminamos por un pasillo donde ya había luz. Caminamos un poco más, hasta ir a unas escaleras que daban a una puerta que daba la salida del castillo. Me equivoqué, no era la salida, era un paisaje verde, no entendí como un demonio podría mantener un lugar así. Pronto, nos dirigimos hacia la izquierda, ese paisaje tenía demasiados pasadizos, pero ella eligió el de la izquierda por quien sabe qué razón. Entramos a un lugar que estaba hecho un cuchitril, un marranero, un lugar para cerdos, ¿Quién viviría en este lugar tan asqueroso? Era una casa no muy grande, simplemente que Dalí tuvo que mantenerme un rato en sus brazos, mientras ella caminaba, ¡Si ella misma tropezaba, y si alcanzaba a ver los objetos, no me quise imaginar lo que sería de mí!

La casa en su interior, estaba demasiado asquerosa. Olía horrible, todo estaba desordenado, incluso debo decir que había desechos de sustancias químicas. Recorrimos todo. Primero, estaba el recibidor. Había muchos papeles regados con escrituras raras, o simplemente garabatos. Entramos a la sala, y era lo mismo. Incluso había platos con comida, la cuál estaba en estado de descomposición. Dalí y yo arrugamos la nariz. ¿Y es que, quién no lo haría en tal estado? Pasamos a la cocina, que estaba llena de insectos y demasiado sucia, a esta casa le vendría muy bien una limpiada. Pasamos por otra estancia, que estaba hecha un laboratorio. Desechos químicos por doquier, instrumentos de ciencia tirados por todas partes, en resumen, estaba hecho un desastre. Y al final, la habitación esperada. Ahí, recostado en una cama, que me ahorro los comentarios, olía horrible por que él ni si quiera se tomaba la molestia de ir al baño a hacer sus necesidades así que se han de imaginar, había un tipo alto, y fornido. Estaba intentando cerrar los ojos, aunque más bien parecía tener una cara de aburrimiento y desprecio. Miraba hacia el techo con cansancio, parecía jamás quererse mover de ahí. Me supuse que llevaba la misma ropa de hace… 2 años, o bueno eso me decía yo, su cabello estaba demasiado largo para ser verdad que fuese hombre y sus uñas… ni hablar de las uñas asquerosas, largas y mugrientas.

—¿Niñas tontas, pueden largarse de aquí? Estoy en mi momento de descanso- Nos dijo él con el aburrimiento notado en su voz pastosa.

—¿Y cuando no es tu momento de descanso?- Dijo Dalí con hironía en su voz.

—Cállate, humana. Oh, niña, mi nombre es Belfegor, ¿Quieres que te enseñe mis nuevos proyectos? Así los humanos se harán como yo, perezozos e insignificantes, y se distanciarán de todo, podrán hacer del mundo un lugar mejor. Todo esto, les servirá para revolucionar en la ciencia, ¿No te interesa, pequeña?- Se dirigía hacia mí con sumo interés.

—¿Dalí, qué es Belfegor?- Le pregunté en un susurro muy bajo.

Belfegor es un demonio que ayuda a la gente a hacer descubrimientos. La seduce a través de inventos ingeniosos que supuestamente les proporcionará riquezas. De acuerdo a demonólogos del siglo XVI, su poder es más fuerte en abril- Me contestó.

—MMM, ¿será que por que estamos a noviembre, no me hace tanto efecto su poder?- Pregunté interesada igual de bajo, el demonio seguía mirando al techo con cansancio.

—Tal vez, pueda ser eso, aunque lo dudo mucho. Tú tienes un gran poder en tu interior y no eres para nada influenciable de esos demonios malignos. Por eso es que serás la elegida para acabar con todo esto- Me dijo, y al fin volvimos a prestar atención a Belfegor.

—No gracias señor Belfegor, creo que todo está muy bien, no me gusta que la gente. humana esté tan sumida en si misma, como para que no piense en otros asuntos- Respondí con el tono más amable que me pudo salir.

—Oh, pero vaya que eres tan tonta e inocente. Casi toda la gente está sumida, míralos. Ya no pueden hacer casi nada por sí mismos, lo único que se preocupan es en ellos mismos. Ya nadie mira por los demás, ahora todos únicamente se preocupan por la humanidad. Ya nadie cuida de la naturaleza ni los animales, que para mi punto no significan nada. Esta es mi misión, hacer que la gente tenga la pereza de hacer todo, y por supuesto de lo espiritual. Así, no podrá venerar a lo que ustedes veneran como Dios- Sonrió con amargura.

—¿Y qué es lo que hace?-

—Siempre descanzo y le cumplo mis promesas a los humanos estúpidos, les prometo experimentos científicos innovadores para que solo piensen en si mismos y no hacer lo que les corresponde. Encuentro una explicación, a lo que ellos llaman lógica, para que se alejen de lo espiritual poco a poco y parezco lograrlo, me sorprende como tú, una chiquilla se atreve a desafiarme y a no caer en mis encantos de demonio perezozo ¿Acaso no te atrae ni un poquito?- Me dijo.

—La verdad es que no, pero en fin, no entiendo esto-

Dalí decidió sacarme de esa habitación lo más rápido posible, para que no ocurrieran incidentes, el demonio sí que tenía psicología y podría atraer a todos los chicos de mi clase, que son perezozos en extremo. Ella me dijo que me llevaría a ver donde estaban los súbditos de ese demonio, que eran demasiados. Niños, jóvenes, gente de todas las edades para resumir. Eran demasiados, de toda raza y género.

Todos estaban haciendo cosas que no valían la pena, gastando en su tiempo en pereza, no hacían absolutamente nada productivo. Los científicos, se encontraban buscando respuestas a la lógica, mientras que los ignorantes, solo gastaban su tiempo en cosas sin sentido. Vimos desde lo más común, hasta algo que me impresionó, escuché a alguien decir algo como: "Tengo flojera hasta de dormir". Esto me sorprendió, ahora comprendía la enorme influencia que tenían los demonios en la gente. Esto era demasiado impresionante para mi cabeza, que a duras penas comenzaba a captar la información recibida.

—Aquí lo haz comprobado, lo fuerte que es la influencia de un demonio, la gente viene a propia voluntad. Lo haz visto con la propia pereza, como los domina y controla y los aleja de todo- Me dijo Dalí y yo asentí- Bien, esto es todo por mi parte esta noche, ahora debes dormir, que mañana se nos espera otro mas impresionante-

Como la noche anterior, fuimos a la habitación, cambiamos nuestra ropa y nos dimos un baño por el olor a putrefacción que se percibía en esa casa de la pereza, cambiamos nuestra ropa por una cómoda pijama y nos acostamos agotadas para caer rendidas en los brazos de Morfeo.

Tercer día: Gula.

Al día siguiente me levanté con un hambre atroz. Comí como nunca, pues era muy obvio después de la aventura de la noche anterior. Dalí me dijo que por seguridad propia no debía comentar nada a Rebbeka o Annelisse, no entendí bien el porqué. El punto era que no debía hacerlo. Todo esto me estaba fascinando, quería conocer más sobre aquellos fenómenos extraños. Me encantaba saber de todo esto, pero Dalí me había dicho que todo se debía hacer a su debido tiempo. Siempre he detestado que me dejen intrigada. No me gusta, en lo absoluto. Quiero recorrer este cuento de fantasía hasta el final, para saber como poder vencer a Steven, sus hermanos menores, y acabar con esta maldad. Era impresionante, siempre me imaginé tomando protagonismo en una obra de teatro, en alguna novela dramática, pero nunca en un cuento que parecía ser de fantasía, pero era la realidad. La gente se dejaba atraer por los demonios fácilmente, de eso ahora me doy cuenta. Ahora comprendo que no estamos para niñerías, y debo poner todo de mi parte. Según Dalí, era una de las pocas mentes no influenciables que servirían para estos casos.

—No, no comerás mucho hoy- Me dijo Dalí con mirada reprobatoria.

—¿Pero porqué? Estoy hambrienta- Refunfuñé.

—Por que a la aventura que te enfrentarás esta noche necesitarás ser demasiado fuerte. No te vas a dejar influenciar ni aunque sea por la comida, ¿entendido?-

—Entendido pero... ¿A dónde iremos hoy?- Pregunté con curiosidad en mis ojos.

—Es una sorpresa, para eso debes prepararte y muy bien, no dejaré que seas tentada, y esto será como una prueba para que hagas tu mente más fuerte y menos influenciable de lo que ya es- Me dijo ella y yo solo me limité a asentir, este asunto me estaba interesando bastante y no quería aturdir a la que ahora es mi maestra en estas cosas.

Dalí se la pasó el día alejándome de Steven lo que yo no sabía era que ella tenía muchos planes para mí ese día. Estuvo entrenándome como si fuera a correr en un maratón, estuve corriendo durante 10, o quizá 11 horas seguidas. No me dejó ni si quiera estar un momento con Annie y Rebbeka para contarles mi situación, ni si quiera me dejaba descansar un momento. Estaba demasiado cansada y hambrienta. Casi creo que no podría moverme en mucho tiempo, no sé porqué esto me sucedía solo a mí. Lo extraño era que Dalí no se veía cansada, aunque ella también estuvo conmigo entrenando lo que entrenaba yo. Me puso a hacer de todo tipo de ejercicios hasta caer la noche. Se me hicieron palabras gloriosas, cuando ella dijo que podía descansar. Agradecí infinitamente al cielo, aunque no entendía francamente porqué me estaba haciendo esto. Era demasiado laborioso y… ¡Fue horrible entrenar todo ese tiempo!

Al fin me dejó probar bocado, comí como si no hubiera comido en un mes, ese era su objetivo.

Como ya se me había hecho costumbre, fui a dormir junto con mis compañeras de habitación. La diferencia ahora, fue que yo caí dormida junto con ellas. Ni si quiera se me pasó por la cabeza el que Dalí vendría otra vez para enseñarme lo debido.

Dormí, estaba demasiado cansada. Aunque, siendo sincera, tuve un sueño demasiado extraño.

Estaba en un lugar muy obscuro, justamente igual al que había visto hace tiempo en mi último sueño extraño que había tenido. Comencé a caminar a paso rápido, no sabía si quiera donde me encontraba. Iba tocando varios candelabros, observando todo a mi alrededor con el maravilloso sentido del tacto, que para mí es de gran utilidad. Extrañamente, como si de una manipulación se tratara, abrí una puerta que ni me había dado cuenta que estaba en ese salón, y me encontré en el mismo paisaje verde de antes. Sin pensar, me dirigí hacia el tercer lado hacia debajo de la estrella de 7 picos que indicaba el paisaje. Entré a un lugar muy raro, nunca, ni si quiera en mis libros de historia había visto algo así. Lo único que se me había hecho familiar, y todo gracias a descripciones, era el pueblo de Israel. La única diferencia, era que este se veía como en la edad media. ¿Habría sido posible que me hubiera podido trasladar en el tiempo…? No lo creo, pero esto ya me estaba resultando un poco extraño, y para colmo estaba asustada.

La gente iba de aquí para hayá. Todos dirigiéndose a sus casas, después de un largo día de trabajo en distintos oficios. Todos estaban ya en sus casas, cuando de pronto me percaté que un pequeño niño se había olvidado de entrar. Al ver que sus compañeritos de juego ya no estaban, comenzó a preocuparse. Todo el paisaje de Israel antiguo, se tornó desierto. Solo estaba el niño a gran distancia, quien preocupado se dirigía hacia una parte inhabitada. Había unos cuántos árboles enormes, y el niño comenzó a preocuparse de no ver ninguna casa a su alrededor. Se percató de que estaba perdido y lágrimas rezbalaban por su pequeño y adorable rostro. Me escondí tras estos árboles, escuchamos un ruido y ambos nos alarmamos. Si necesitaba mi ayuda yo iría directo a brindársela.

—¿Mamy?- Preguntó el pequeñito esperanzado.

Nadie respondió y alcancé a percibir una sombra. Si yo la percibía, era obvio que el niño que tenía mucho mejor vista que yo ya se hubiera asustado por ella.

—¿A… hay alguien ahí?- Preguntó con temor y la figura se reveló ante los expectantes y espantados ojos de el niño y míos. Era una joven, de cabello rubio recogido en 2 coletas, de cornamenta negra y amenazadora. Tenía su cara hinchada, en estado de putrefacción. A pesar de verse muy bella por el hecho de su rostro, eliminando el detalle de lo putrefacto, tenía unas horribles alas de murciélago y estaba peluda. Atrapó al niño en brazos y este gritó espantado- —¡Mamá…! ¡Papá…! ¡Alguien ayúdeme por favor…! ¡Ayuda! ¡No por favor…! ¡Quiero ir a casa!- Gritaba pidiendo clemencia, de inmediato salí de los árboles y corrí, pero esa cosa fue mucho más rápida que yo.

—Yo no soy tu madre, ni mucho menos tu padre- Dijo ella- La comida de hoy está servida-

—¡No…!-

—Tú, pequeño niño indefenso, serás mi sacrificio humano de esta noche-

Solo escuchaba los llantos estridentes del pobre pequeño, mientras la mujer desaparecía a velocidad inhumana por el bosque. Salí corriendo a todo lo que pude, guiándome de su rastro auditivo, y de los llantos del pequeño. Pobrecillo, no se merece algo así, ¡Solo aparentaba de unos 3 a 5 años de edad! Vivió tan corto tiempo… Pero bueno, no estábamos para lamentarnos ahora, debía intentar salvarlo. Por fin, llegué hacia donde se suponía que había entrado la mujer ocultándose. Era algo así como un templo, lo que me extrañó era que había demasiadas moscas que a juzgar, creo que les llamaba la atención de los cuerpos putrefactos, e incompletos que yacían en el suelo de aquella construcción. Estuve explorando todo el lugar, hasta llegar con una puerta. Ahí, estaba la mujer, pero comprendí que había llegado demasiado tarde a mi parecer. Degustaba del sabor de un trozo de la carne del pequeño infante, a lo que yo me horrroricé.

—¡Cómo te atreves a quitar una vida inocente de esta manera…!- le grité enfurecida.

—¿Qué tonterías dices? Yo solo me alimento- Respondió con una sonrisa inocente que nadie le creería ni en un millón de años.

—¡Te alimentas! ¡Y de una vida inocente como es la de un pequeño niño indefenso!- Le grité a punto de impactar un puño contra su putrefacta cara.

—Querida, es la ley de la naturaleza: El mas fuerte se alimenta del más dévil- Me dijo sonriendo- ¿Qué por cierto, quién eres tú y que haces aquí?-

—No tento una idea muy clara… supongo que esto es una pesadilla…- Oh, sí, ¡Cómo desearía estar durmiendo, o simplemente no tener ese sueño en ese instante!- ¿Y tú eres?-

—Mi nombre es Beelzebú, soy un demonio. Represento a los humanos con el pecado capital de la gula-

—¿Y qué es lo que haces tú?-

—Es demasiado fácil jugar con ellos- Se carcajeó- Jamás permito que se controlen, y vayan por los placeres de este mundo descontroladamente. Mira el mundo consumista en el que vives, todas las personas, absolutamente todas son controladas por mí- Estalló en sonoras carcajadas.

—¿y… porqué haces esto?-

—Por que me divierte ver como todos caen ¡Luego terminan aquí, siendo mis víctimas para poder alimentarme, mientras recuerdan como alguna vez siguieron mis pasos! ¿Sabes? El placer prohibido es demasiado excitante, ¿Nunca te haz ido más hayá de los límites de una chiquilla de tu edad?

—Depende a lo que nos estemos refiriendo- Dije algo extrañada- Pero ¿A tu lugar viene la gente voluntaria o involuntariamente?- Le pregunté con mucha curiosidad, Dalí me había hecho una promesa y yo era un pozo sin fondo de información.

—Caein inconcientemente ante mis encantos. La cosa es, que empiezan por algo pequeño y quieren más. Yo, como toda buena persona decido ayudarles. Ellos, comienzan a querer ese placer. Cuando se obtiene placer, este se vuelve una necesidad con el paso de el tiempo. Este tipo de placeres que yo he de conceder alejan a los humanos de otras cosas. Aleja todo, destruye algunos sentimientos, casi llegando al punto de actuar como un esclavo para conseguir lo que quiere. Haz de ver a la gente consumista, son un gran ejemplo de la gente que inconcientemente, ahora me admira y me quiere- Entonces, me resurgió otra pregunta.

—¿Cuáles son los placeres que tu les ofreces a la humanidad?-

—Es una lista algo amplia, pero comencemos por el hambre y las ganas de beber- Dijo y tomó mi mano- Ven, te mostraré-

Para iniciar el trayecto recorrimos una parte del templo, que daba hacia el exterior. Atrás de este, se encontraban muchas personas. Ella me pidió que observara un tipo en especial y entendí el primer mensaje: Eran gente obesa, o en otros casos, con enfermedades derivadas de la obesidad.

—Estos, pequeña, son los que ha sido atrapados por mí, con el placer de comer todo lo que ellos quieran. Ahora, fíjate como han quedado, algunos hasta condenados a morir. Y yo seré quien tome sus almas inpidiéndoles la llegada hacia el firmamento- Me dijo.

Seguimos caminando abriéndonos paso en la obesa multitud, pasando inadvertidas para los obesos, que solo buscaban algo que comer. Ella los encerró para que no pudieran irse, signo de que estaban condenados, y seguimos caminando. Ella abrió otra puerta, que daba hacia un bar. NO entendí porqué estábamos en un bar hasta que ella decidió explicar.

—Quizá te preguntes qué hacemos aquí, bien, estos, son toda la gente que se ha dejado llevar por los placeres de la bebida, míralos ahora: Están completamente borrachos, algunos inclusive han perdido la conciencia. Otros, tienen enfermedades del hígado que los pueden llevar a la muerte, no los culpo por alcoholizarse y querer liberarse del estrez- Me dijo

—¿No tienes pensado liberarlos…?- Le pregunté

—La verdad, no. Para mí, como demonio, toda vida insignificante es igual. No nos importa salvo nos dañen, son una especie muy idiota a mi parecer salvo el buen cerebro que algunos tienen y sí tienen la certeza de cómo usarlo a la perfección y sin estupideces- Dijo con indiferencia- Bien, ahora iremos a donde iniciamos, no hay otra rama de los placeres que me guste mostrar, así que volveremos a donde mismo- Me dijo y cerró la puerta de aquél minibar, para llevarme hacia otra parte.

Volvimos al templo, y ella se sentó en su cómodo trono a seguir disfrutando del festín que la acompañaba, el pequeño niño todavía no estaba en estado de descomposición a lo que la chica demonio decía que seguía en buen estado para seguir disfrutando.

—¿Porqué son así?- Dije con un alargado suspiro.

—¿Cómo?-

—Sí, demasiado egocéntricos y superficiales. Solo piensan en ustedes mismos y no hacen mas que destruír otras vidas, de gente que en verdad debía disfrutarlas. Pero no, ustedes como demonios lo único que saben hacer es destruírles la existencia, atormentándolos y dstruyendo sus familias, sus vidas, todo con sus estúpidas tentaciones- Le dije sin escrúpulos.

—En primer lugar: Creo que tienes una pequeña obsesión con la palabra estúpido- Rió por lo bajo y continuó- En segundo, ¿Qué porqué pensamos solamente en nosotros mismos? Por que es en lo único en quien se debe de pensar, a mí se me hace muy tonto compartir. Nunca me ha gustado compartir a los demás mis enormes placeres, y mi lema es el eccederse. No causa tantos estragos como crees- Sonrió y siguió- En tercer lugar, como ya te había dicho, para mí las vidas humanas son insignificantes. Como ya te había dicho, la gente solo debe preocuparse por uno mismo, si piensa en los demás no tendrá para aprovechar sus lujos, comodidades y terminará como un, como solemos llamarlo, sirviente de la sociedad ayudando a la gente, ¡ush! ¡Como repudio la ayuda mútua!-

—No tienes porqué, nos sirve mucho a nosotros en la tierra, tal vez a ustedes les sirva en el inframundo. Hasta donde sé, en el firmamente la aplican. ¿Y hablando de ayuda mútua, me podrías ayudar a encontrar la salida de este lugar?- Dije confundida.

—Oh, no, tu no saldrás de aquí- Me dijo con voz cantarina y se me erizó la piel. Temí lo peor.

—Pero… por favor… ayúdame- Dije asustada.

—Yo solo quiero conocer todos los sabores de este planeta- Sonrió de oreja a oreja y yo me estremecí. Solo era de preguntarle para darme una idea de qué era lo que planeaba, o que ella me dijera acaso lo que estaba planeando.

—¿De… de qué rayos estás hablando?- Dije con tono desesperado en mi voz, lo único que quería era salir corriendo de aquél lugar, pero debido a mi baja visión no podría observar muy bien y me perdería en el espeso bosque y tal vez me encontraría con algo peor que la criatura demoniaca que ahora estaba frente a mi, mientras terminaba de disfrutar un último pedazo de el cuerpecito del infante perdido-

—¿Cuál es tu sabor? Quisiera ahora averiguar- Me dijo, y yo solo intenté salir corriendo, mientras ella iba tras de mi. De pronto una voz en mi subconsciente me indicó, no sé como pero lo hice, y con mucha destreza y agilidad.

Comencé a sacudir mis brazos en círculos, como esperando alguna reacción. La demonio rió estúpidamente, y cuando estaba a punto de tomarme en brazos, maldecía por lo bajo el haberle hecho caso a esa voz, comencé a elebarme. Movía mis brazos con más entusiasmo, como esperando subir más. Lo conseguía. De pronto, observé que la demonio desplegaba sus horribles alas de murciélago. Comencé a aletear más rápido, para que no pasara nada malo. Pero en lugar de ir hacia delante, iba hacia arriba. Una figura me llamó la atención así que dejé de aletear con mis brazos y la tomé, era una mano suave y fría. No paraba de gritar, gritaba por que estuve a punto de perder la vida en ese templo extraño, juro que nunca vuelvo a ir a un lugar así. De verdad me aterré, y fue demasiado el susto. Desperté, tomando la mano de Dalí, quien me miraba con rostro frío y sereno. Yo jadeaba, era obvio que estuviera así después de esa horrible pesadilla. Estaba sudando, cosa que no pasé por alto al tocarme mi cabello.

—¿Estás un poco más tranquila?- Me preguntó.

—Sí… ¡Oh cielos! ¡Olvidé que teníamos que ir a conocer el…!-

—Shshsh, no te preocupes Cynthia, ya lo haz conocido- Me dijo con tranquilidad.

—¿Qué yo ya lo he qué,,,? ¿Cómo estás tan segura de eso?- Pregunté asombrada.

—Por que lo haz soñado, sí, yo fui la causante de ese sueño. Haz conocido a la mismísima Beelzebú en persona, así que no tienes porqué preocuparte. ¿Sabes? Pienso que fue mejor así, por que podrías despertar cuando quisieras y no sucedería nada, en cambio, si hubiese sido en la realidad, pudo haberte comido si no hubieras sabido volar o me hubieras avisado. Esa chica, para comer es un pozo sin fondo- Comentó Dalí.

—Lo acabo de comprobar, dice que quiere conocer todos los sabores de este mundo. Rapta gente, la lleva a su templo y se los come. ¡No preguntes, se los come crudos! Se come únicamente la carne, no es como Steven. Es demasiado arrogante, y egocéntrica, solo piensa en sí misma y en los placeres que les da a los hombres. No entendí muy bien a qué se refería, ella mensionó que había más placeres pero solo me mostró el de la comida y la bebida. No la entiendo, es un poco rara. Lo que mas miedo y asco me dio, fuegon los actos de canivalismo que realiza. Me asustó el ver como devoraba frente a mis ojos a un pequeño infante, y por cierto, creo que tenías razón con lo que haz dicho, me hubiera comido viva si no hubiera volado inconcientemente fuera del sueño, ¿Qué por cierto, cómo no se te ocurrió despertarme?-

—Obviamente, sabía que algo así podría suceder. Decidí que mejor conocerías a Beelzebú en persona, para que no murieras. Y a parte, te veías tierna durmiendo- Bromeó.

—¡Dalí, pero que si me pegaste tremendo susto…!-

—Lo siento- Dijo ella

—¿Y podrías explicarme como es que hiciste eso? Lo de hacer que soñara con Beelzebú…- Pregunté con mucha curiosidad.

—Son solo cosas, una demostración de lo que puedo hacer con mi gran poder- Dijo enigmática, demonios ¿Qué no comprendía que me daba miedo cuando se ponía en el plan de chica misteriosa?

—¿Qué es lo que eres?- Me atreví a preguntar.

—Todavía no podr´ás comprenderlo, y yo no soy quien debería confesarte mis orígenes y mi naturaleza. Pronto lo sabrás, pero no será de mí, será de alguien como yo- Dijo y me arropó- Ahora, pequeñita, duerme, no quiero que te quedes dormida para mañana, ahora sí tendrás que ir conmigo a conocer a la siguiente- Me sonrió ¿Esperen, Dalí sonriendo? Wow, esto debía contárselo a las chicas en cuanto despertaran. Era algo nuevo y sorprendente para nosotras. Me tapó con las sábanas, y se recostó al lado de Rebbeka.

Cuarto Día: Ira.

Las 4 despertamos al ya tan acostumbrado timbre matutino que Steven acostumbraba utilizar para ver a cual joya, como el llamaba, iba a torturar este día. Bajamos, pero yo no me encontraba de un muy buen humor que digamos. Estaba enfadada por alguna extraña razón. No sentía ni repudio, ni odio, solo estaba enfadada y no lograba comprender el porqué. Dalí, en susurros me había indicado que influiría en ese estado de ánimo todo el maldito día, para evitar que me sintiera así en la noche. Me pidió que mantuviera mi mente ocupada en recuerdos felices, que nunca me gustaría que se fueran. En mi vida de antes de ser secuestrada, cuando por lo menos era un poco feliz.

Hice lo que Dalí me había pedido, concentrar mi mente únicamente en recuerdos felices, ¿Por donde debería de iniciar? No tenía ni la más mínima idea. Me senté en el sofá, y comencé a recordar.

Mi primer recuerdo, cuando tenía solamente 4 meses de edad, estaba en los brazos de mi madre ya que había contraído un pequeño resfriado. Ella me arruyaba con paciencia, esperando a que yo me durmiera y parara de llorar. Era tan cáñido sentir esas caricias, de aquella dulce mujer que me había dado la vida. Era un recuerdo tan lindo que no sabía que recordaba, hasta hoy que me puse a observar en los más profundos rincones de mi mente. Eran tantos recuerdos, cada uno digno de recordar que pondré plazmado aquí.

El segundo recuerdo que tenía, fue cuando tenía 6 meses de edad. Estaba en una cama de una litera, para ser mas exacta, en la de arriba. En la de abajo, estaba sentada una chica de unos 20 años, de rizos color obscuro, unos ojos cafés, y algunas espinillas en el rostro. Llevaba puesto un pantalón de mezclilla, una blusa blanca con un sweater hecho de lana, de color azul con lunares blancos. Calzaba unos enormes tacones, en color blanco. Sus rizos, estaban recogidos en una coleta, que los hacía moverse con la brisa del viento que entraba por las ventanas de ese cuarto. Ella, era mi tía Abigaíl. Estaba observando con una sonrisa a una chica también muy hermosa, delgada, de ojos chocolate con una dulzura admirable y una paciencia hermosa, cabello negro y lacio, corto hasta un poco más debajo de los hombros. Observaba a la yo bebé espectante, a que hiciera algo, o que simplemente se moviera. Observaba a mi tía con un gesto de preocupación.

—Vamos, usted puede sola, bájese sola- Eran las palabras de mi tía, mientras la pequeña yo intentaba bajar. Estaba sujetada con mis pequeñas manitas al colchón de aquella cama, apretaba mi cuerpecito contra la base y el colchón para no caer, y mis pies estaban colgando.

—¡Abigaíl, la niña! ¡Se caerá!- Dijo mi madre preocupada y yo perdí la fueza, de inmediato fueron a tomarme en brazos y comencé a llorar.

En siguiente recuerdo, fue un poco gracioso. La pequeña yo de 2 años estaba hurtando unas cerezas, y llevándoselas a su pequeño rincón para poder comerlas.

Después, vi escenas de mi vida pasar como una película, pero solo las felices. Era una feliz película. Bailes familiares, años nuevos, fiestas navideñas, mi primer día de clases en el jardín de infancia y la primaria, mi graduación del jardín de infancia, todos, absolutamente todos y cada uno de mis momentos felices. No entendí mi capacidad para recordar en ese entonces. Por la gente perdida, los que ya no estaban ahora conmigo o simplemente decidieron rechazarme para irse con alguien más, dejándome en mi cabeza el concepto de que soy muy poca cosa, nadie me quiere por estar casi ciega, pero he sabido encontrar otro tipo de consuelos.

Después de la hermosa película de felicidad, y que me invadiera una oleada de nostalgia, decidí ir a mi cuarto. No quería que nadie me viese llorar. Pero cuando acordé, mis compañeras, incluyendo a Dalí, estaban sentadas junto a mi en la sala esperando ver una reacción por mi parte.

—¿Qué te ocurre Cynthia?- Preguntó Rebbeka.

—¿Te sientes mal, pequeña?- Preguntó Annie con una mirada llena de ternura.

—No… simplemente necesito estar sola un momento…-

—Déjenla descansar, de seguro está muy agotada por lo que ha tenido que pasar- Sugirió Dalí, la única que había estado callada para este entonces, a lo cual todas asintieron.

Me adentré en la habitación, adornada con cortinas blancas, del mismo color que la ahora cama matrinomial enorme que invadía el espacio donde estaban las 3 camas individuales deshechas por Steven. Me recosté sobre el suave colchón, aspirando la brisa del aire fresco, y el dulce aroma de rosas del jardín del exterior. Ahora, ahora que comenzaba a entender todos los secretos que guardaba el paisaje con forma de estrella que estaba yendo a visitar cada noche, comprendía porqué él lo había marcado como estrictamente prohibido. Al inicio, cuando llegué aquí me imaginaba que era un mandato para que ninguna de nosotras saliera ni si quiera a las estructuras de la mansión, si una de las chicas viera esto, se asombraría y se desmayaría. Esa hubiera sido mi reacción si no hubiera estado aquí Dalí para enseñarme todo lo que tengo que saber para poder enfrentar esto. Estaba decidida: Tomaría mi misión a como fuese posible, y me apuntaba a destruír el mal que gobernaba por esta tierra. Me puse a recordar, incapaz de detener las lágrimas la hermosa película. La gente que me ha dejado sola, las personas que perdí, mis amigos leales, que seguían estando conmigo a pesar de las adversidades, todo lo que había vivido. Y ahora, estaba aquí, en una mansión compuesta por un paisaje de pentagrama y otras 6, custodiada por un demonio junto a otras chicas, que probablemente próximamente nos convertiríamos en su cena, estaba dispuesta a salvarlas fuera como fuera. Por otro lado, me ponía nostálgica saber la situación en la que se encontraba mi familia, no todos los días una de tus hijas, hermanas, o lo que sea desaparece sin dejar rastro. Se les hizo algo extraño el que me desapareciera y en mi casa estuviera todo intacto. Ellos me conocían perfectamente, sabían que si yo llegara a escaparme, me iría con varios objetos personales, mi ropa preferida y por supuesto mi reproductor mp3 y mi computadora. Pero no, había desaparecido sin dejar rastro alguno. Según la primera y última carta del remitente extraño que solo firmaba con una letra C, me había indicado que mi familia y amigos leales estaban preocupados por mí, buscándome por casi todas partes. Eso me entristecía, aunque a la vez me hacía sentir algo de cariño, nunca había experimentado muy bien lo que era preocuparse por mí, incluso quería salir de aquella sobreprotección al ser tratada como a una muñeca de porcelana envuelta en una caja de cristal.

Estuve demasiado ensimismada pensando en todo aquello, mientras las lágrimas delatoras caían por mi fino rostro. Dalí entró a la habitación con paso firme y sereno, atando su hermoso y largo cabello en una trenza.

—¿Estás bien?- Preguntó.

—Claro Dalí, ¡Estoy llorando de felicidad al ponerme nostálgica! ¿No crees?- le respondí de mala gana. No me gustaba que nadie me viera llorar, y en estos casos, no me hubiera gustado que ella me hubiera encontrado llorando.

—Tranquila pequeñita, es bueno llorar de vez en cuando. Pero no te desanimes, volveremos a derrotar a Ammon esta noche, así podré alejarte de los malos recuerdos. Necesitaré que esta noche, te encuentres de lo más feliz posible. Por eso es que he planeado una pequeña escapada con tus compañeras y yo, ¿Qué te parece la idea?-

—Está bien…- Le dije y me abrazó tiernamente, y antes de salir dijo.

—¿A que esperas? Queremos regresar lo antes posible- Me dijo con una enorme sonrisa y yo me apresuré a entrar al baño que estaba en la habitación, me duché y tomé la ropa más cómoda que encontré. En 30 minutos, estábamos todas fuera de la habitación con unas radiantes sonrisas.

—Listas para experimentar lo mejor que hemos vivido de un buen tiempo acá?- Dijo Rebbeka con mucho entusiasmo en su voz, pero la siguió manteniendo baja para que ninguna de las chicas notara que íbamos a salir.

—¡Listas!- Dijimos todas las demás a coro.

Dalí mágicamente consiguió escapar con nosotras 4, y decidimos salir a cualquier lugar que me hiciera feliz. Fuimos a parques de diversiones, centros comerciales, incluso me compré ropa nueva y decente ya que la nueva proporcionada por Steven era un desastre, y las chicas y yo fuimos a comer unos helados, todas pedimos de chocolate. Puedo decir que hasta Dalí estaba sonriendo. Todos nos miraban, suspirando, me imagino que pensaban algo sobre nosotras. Incluso escuché a alguien mencionar: "Cómo me gustaría ser por lo menos una décima parte de feliz de lo que estas jóvenes son". Eso me entristeció un poco, el que haya dicho eso no sabe lo que es vivir como la puta personal de un demonio de verdad.

Después de esto, regresamos con unas sonrisas radiantes en nuestros rostros, unas que nunca habíamos visto en nosotras, de felicidad pura e inigualable. Regresamos y escondimos toda la ropa decente en el armario, nosotras decíamos que eso sería para cuando fuésemos a salir de aquél lugar tan horrible donde vivía este malvado demonio.

Ellas se recostaron, Dalí y yo fingimos dormir, mientras Annie y Rebbeka cayeron dormidas, se veían tan lindas durmiendo plácidamente, con una sonrisa. Daría lo que fuera por darles a su familia una foto de esto, para demostrarles que estábamos bien todas. Pero desafortunadamente, eso no podía ser así.

Dalí y yo nos pusimos la misma vestimenta que habíamos utilizado anteriormente, nos calzamos las pantunflas, y salimos por la puerta con demasiado sigilo. Ya comenzaba a memorizar el camino hacia el patio, la única diferencia era que ahora fuimos al 4 pico hacia abajo del lado derecho. Nadie dijo nada, únicamente pasamos como ya era nuestra costumbre. El fuego ardía con todo su esplendor, llamaradas anaranjadas, rojas y azules corrían por doquier. Había cadáveres apresurados, empeñados en hacer alguna tarea encargada pero nos hicieron caso omiso, como si le temieran a alguien. Dalí y yo pasamos las llamas y a los cadáveres apresurados, para así llegar a una puerta antigua. Al abrirla, esta crujió como en aquellas películas de terror. Y ahí, en una silla que daba la impresión de ser un trono, se encontraba ella.

Tanto o más fría que la mirada de Dalí era la suya, y a parte de todo amenazante. Comenzó a analizarme.

—Piensa en cosas felices, oculta todo rastro de tristeza o furia en ti- Me susurró Dalí a lo que yo solo limité a asentirle con la cabeza.

La mujer me analizaba de arriba hacia abajo, con sus ojos multicolor, uno era negro y el otro amarillo. Miraba algo, como si intentara encontrar algo en mi interior. Tenía el cabello negro como la noche hasta el piso y abarcaba unos cuantos metros más, por el rabillo del ojo, y solo por que Dalí me lo había mencionado, sabía que aquella mujer tenía cola de serpiente, tenía un rostro femenino pero se dejaba ver unos colmillos de lobo, mientras que su cuerpo era como el de uno. Si no fuera por la cola de serpiente, pensaría que era una hija de la luna en plena transformación. Siguió observando en todo mi interior, cambiando su expresión fría por una muy molesta.

—¡Imposible!- Ladró furibunda- ¿Quién eres tú, insignificante humana, para retarme de esta manera?-

—Pero… señorita, ¿Qué he hecho?- Pregunté con inocencia, timidez y algo de temor.

—¿Cómo es que rechazas a un sentimiento humano de esta manera? ¡No te comprendo pero ya te odio! ¡Nunca nadie se había dejado resistir ante mis encantos y manipulaciones!- Seguía exclamando, lo que me hacía pensar que estaba un poco loca. En serio, no entendía nada de esto.

—¿Qué estoy haciendo de malo?- Grité casi al borde de la histeria por la confusión que me dominaba.

—¡Eres impresionante niñita! ¿Qué preguntas son esas? ¿Qué estoy haciendo de malo?- Hizo una ligera imitación a mi voz en esta última frase- ¿Cómo es que la ira no existe en ti? Solo veo aquí un alma pura e inocente, ¿Cómo eres capaz de resistirte a mis encantos? ¡Esto es… esto es imposible! ¡Un sentimiento tan humano como la ira no puede ser rechazado de una manera tan rara! ¡Dime qué es lo que haces, para romper tu barrera y que caigas bajo mi poder!- Esta persona, quien fuera, me aterraba.

—Simplemente intento ser lo más positiva que puedo, ese es el truco-

—Tonterías- Ladró- Nadie se resiste a Ammon, nadie se resiste a la hermosa Bárbara, ¿Qué he hecho mal?- Se veía confundida, creo que le quebré el orgullo sin darme cuenta.

—Señorita, lamento recordarle que soy casi ciega-

—Malditos discapacitados, no sé que hacen en este mundo- Dijo más para ella misma que para mí.

—¿Puedo hacerle una pregunta?- Pregunté temerosa de su reacción.

—Claro niña, anda rápido, que no tengo todo tu maldito tiempo, en realidad sí lo tengo pero necesito aterrorizar personas- Me dijo con tono grave.

—¿Quién es, y qué es lo que hace?-

—Me presento, mi nombre es Ammon, pero conseguí de nombre terrestre Bárbara. Represento en los 7 pecados capitales, a la ira. Mi trabajo y lo disfruto mucho, es hacer de las personas que solo piensen en odio, sentimientos, celos, que se quite todo rastro de otros sentimientos en ellos, solo los imprescindibles para provocarles su furia interior. Caen redonditos, no saben ni lo que están haciendo. Se ven cegados por la ira en distintas razones. Rencor, resentimientos, e incluso hasta celos. O a veces, simplemente el odio mutuo. No me gusta ver sonrisas, solo la mía de satisfacción al conseguir otra víctima más. Yo puedo ver tu pasado, tu presente y tu futuro así que ya sé quien eres y de donde vienes, a mi no podrás engañarme jamás. Sé que me ocultas algo niña he visto únicamente tus recuerdos felices. Desbloquéate y únete a mi. ¿No te gustaría vengarte de todas aquellas personas que te hicieron sentir mal? Déjame ver en tu interior- Dijo y comenzó a observarme de pies a cabeza, caí, extendí mis brazos en señal de rendición y ella comenzó a ver todo con mucho interés.

—Interesante- Dijo con una hermosa sonrisa que dejó al descubierto sus dientes de lobo- Tienes la finta de ser rencorosa, ¿No te gustaría dejar que todas esas personas sufrieran? ¿Qué todo aquel que te dañó, lo pague y demasiado caro? Estoy segura de que te agradará, y lo conseguirás solamente si te unes a mi. Imagínalo, todas aquellas personas que alguna vez dañaron tu corazón, e hicieron sangrar grandes heridas de desconfianza, paguen todo lo que han hecho con mucho sufrimiento, físico y emocional. Todo esto puedo concedértelo yo, si tuvieras la cortesía de darme tu alma, ¿Y que dices… Cynthia?- Se me quedó mirando fijo, definitivamente esa hermosa demonio sabía perfectamente en donde dar, se limitaba solo a sonreírme gesto que me daba miedo, como si consideraba que me fuese a unir a ella. Aunque, la verdad lo estaba considerando demasiado. Era claro que quería vengarme de todas aquellas personas que me han dañado, aunque sea una vez, pero lo han hecho desde mi más tierna infancia- ¿Dime pequeña, no te gustaría poder ver? La gente discapacitada es inútil, yo creo que la gente que discrimina tiene mucha razón al no aceptar en esta moderna sociedad a los que les falta algún sentido, ¿Sabes? Es horrible el ayudar a los demás, no me agrada en lo absoluto. Pero, como sé que tu y yo formaremos un gran equipo de combate, tal vez podría considerar en ayudarte, en devolverte tu vida feliz, y en quitarte esa molesta discapacidad que tienes- Esto, daba el definitivo a mi decisión: no me uniría a ella. Ser débil visual es muy divertido y hermoso, disfrutas la vista, todo lo que la gente no disfruta por que lo mira todos los días. Esos hermosos colores, que aunque yo sabía que eran temporales los disfrutaba al máximo, ya que yo sabía que en un momento de mi corta vida los iba a perder y no los vería nunca más.

—No la escuches- Me susurró Dalí- La venganza no es buena, por más duro que sea el daño que te han hecho en tu pequeño corazón. No te dejes tentar por esa mujer, que es en lo único que piensa. No dejes que la ira te gane, no te dejes vencer. ¿Sabes? Sigo pensando que eres de un tipo de mente no influenciable, y yo pongo toda mi confianza sobre ti para que nada te pase. Ni el rencor, ni la ira acabarán con tus deseos de ayudar, incluso tu viste como esa chica discriminó a la gente discapacitada. Yo creo que ustedes son excepcionales, tienen demasiado talento en cosas que un humano común no podría hacer solo. Tú por ejemplo, cantas hermoso y tocas el piano como si fueses profesional, tienes unas excelentes notas en la escuela y las chicas te envidian por tu suerte con los muchachos. No creo que quieras perder todo eso, así es su manera de tentar. Te convierte en una persona hermosa por fuera, pero hueca por dentro. Hasta donde se me ha sido informado, a ti nunca te ha agradado la superficialidad. No dejes que ella te gane con esas cosas, tu mejor arma es la ceguera aunque no lo creas. ¿Porqué? Por que no puedes ver los placeres y tentaciones que este tipo de demonios suele ofrecer. Por favor, no te dejes vencer, hazlo por Annie y Becky, quienes están deseosas, como todas las chicas del arem privado de Steven, de poder escapar y tener una vida normal como cualquier chica de su edad- Me dijo, esas palabras fueron las que me hicieron reaccionar. Mis amigas, ellas eran lo que más me preocupaba en este mundo. Y si una demonio como Ammon Bárbara intentaba unirme a su ejército, y me creía presa fácil por mis recuerdos de infancia, pues estaba muy equivocada. Dalí, no me dejaría sola en esto y esperaba que Annelisse y Rebbeka tampoco. Finalmente, tomé la decisión de no entrar, por las horribles palabras escupidas por la demonio al final. Con tono firme, Exclamé:

—Muchas gracias señorita Bárbara Ammon, pero me temo que su ejército no es mi lugar. No soy del tipo de personas a las que le guste dejar todo, por nada. Suelo ser un poco vengativa, pero ahora tengo una misión y es proteger a unas personas a las que quiero mucho. ¿Y sabe? No me dejaré vencer por propuestas falsas. Yo solo estoy preocupada por volver a ser una chica normal.

—Ja, es que acaso creo que eres tonta. Tu nunca volverás a tener una vida normal, únete a mí y te daré lo que más deseas, la venganza-

—Muchas gracias, pero no estoy interesada en su oferta. Guárdese sus tentaciones para alguien estúpido, por que conmigo no funciona. ¿Dalí? ¿Nos vamos?-

Mi compañera y yo salimos de aquella sala del trono, dejando a una Bárbara Ammon muy enfadada y destrozada. Nunca se imaginó que una chiquilla como yo fuera a destruírle el orgullo de tal forma. Me imaginé que nadie nunca se le había negado, por eso se puso de esa manera.

—Ven, tengo que mostrarte algo, algo que quizá no te agrade mucho observar- Me dijo Dalí seriamente.

—¿Qué es…?- Pregunté algo preocupada.

—Son los súbditos de Bárbara Ammon, pero no creo que te agrade mucho ver a una persona, no creo que te hayas podido imaginar que ella se encontraría ahí. Hay gente conocida y no tan conocida para ti, así que te pido que en cuanto lleguemos, guardes la compostura-

—Eso sucederá si el asunto no es tan malo como me lo imagino. Pero por favor, te pido que si llego a hacer algo malo, me detengas a cualquier costo- Dije con una sonrisa.

—Lo intentaré, pero prepárate para lo que estás a punto de observar, no creo que te guste mucho, es más, aún no sé si deba mostrarte algo de tal magnitud- Dijo con una mirada triste, ya estaba comenzando a desesperarme.

—¡Por dios Dalí! ¡No puede ser tan malo! ¡Vamos de una vez!-

—Está bien, pero si no te agrada, no me digas que no te lo advertí- Me dijo con el seño fruncido.

Salimos entrando por otra de las puertas de esa sala, pero esta conducía a un cuarto circular negro. Este, a su vez, tenía muchas puertas, todas iguales. Si Dalí me trajo aquí, pues espero con todo mi ser que sepa cuál es la maldita puerta correcta. Tal como lo dije, si lo sabía. Abrió la puerta 28 de todas las que había comenzando a contar por la que habíamos pasado. En esta, se encontraba mucha gente, todas sentadas, estaba sentadas meditabundas. Ese lugar lucía como una prisión, sinceramente me estaba asustando. Todas aquellas personas estaban congeladas, como meditando algo. Daría lo que fuera por saber en lo que estaba pensando aquella gente en esos momentos.

—Si quieres seguir paseando por todos los rostros de aquella gente, adelante. Pero yo te recomendaría que observaras hacia los rostros de la gente de la primera fila de adelante hacia atrás- Me dijo Dalí en tono demandante.

—Eso haré-

Al observar, no podía creer lo que estaba viendo. Con sus rostros no todavía tan llenos de odio y furia como los de atrás, que según Dalí me había indicado eran los que más tiempo llevaban ahí, vi a mi padre y a una de mis tías. No me lo podía creer. Estaba al borde de las lágrimas cuando me di cuenta que podría leer sus mentes. Era un mundo extraño, sí, eso ya lo sé.

"
Pagará el que sea que se haya llevado a mi hija"- Eran los pensamientos de mi papá.

"
Qué bueno que se la llevaron, al decir verdad odiaba a esa niña. No solo a ella, a toda la juventud. Todos son unos estúpidos, es mejor ser un adulto. Si todos pensáramos en cosas de adultos y nos diéramos cuenta que la imaginación son puras estupideces y patrañas, el mundo sería mejor. Pero ella, y otra gente, se encierran en su burbuja de fantasía y no quieren salir de ahí. Por eso los psicólogos tratamos mal a ese tipo de personas, para que reaccionen aunque sea por las malas de este tipo de cosas"- Eran los pensamientos de mi tía, no los podía creer. Le pedí a Dalí que avanzáramos, y salimos de aquél lugar Yo estaba triste pero ella me consoló. Llegamos a la habitación, nos dimos un baño y nos vestimos con nuestras pijamas para acostarnos a dormir, solo quedaban 3 días más de enseñanza pero al decir verdad yo no quería que Dalí se marchara, era una muy buena persona.

Quinto día: Envidia.

Despertamos todas. Dalí me dijo que me haría sentir distintas sensaciones el día de hoy, por que el demonio que enfrentaríamos sería algo más fuerte que el anterior. No me quiso decir a donde iríamos ahora, pero no me lo podía imaginar. No sabía ni qué íbamos a hacer y la curiosidad me estaba matando. De pronto sentía cierta envidia a Dalí. Envidia por sus habilidades, su hermosura, aquella habilidad que ella tenía para hacer que todo saliera como ella quisiese. También, solo quería que mi mente fuera manipulada por mí, no me hacía a la idea de que me estuvieran controlando estas emociones. Sentía envidia de la gente, la mayor parte de los que me rodeaban y no entendía el porqué. Estaba algo confundida.

—Cynthia, tengo que hablar contigo seriamente- Me indicó Dalí.

—¡Por supuesto! ¿Qué necesitas Dalí?-

—Bueno, como podrás observar, este es mi quinto día aquí-

—Sí, ¿Acaso te quedarás?-

—No, solamente necesitaba avisar que en estos 3 días que nos quedan de enseñanza, espero que logres comprender lo mejor posible. Que no te dejes influenciar por los demonios que vamos a ver en las siguientes 3 noches, que no dejes que nadie te manipule. Por eso, intentaré que tengas sentimientos de envidia, hacia quien sea por cosas tan insignificantes y mínimas. No quiero que mueras en el camino a la misión, por eso quiero que logres controlarte lo mejor posible. ¿Entendido?-

—Haré mi mejor esfuerzo, ya quiero irme de aquí, solo tengo una semana de estar en este horrible lugar y ya estoy harta-

Estuvimos haciendo lo planeado, yo lograba mantenerme calmada ante todo. A todos los que sabían de esta misión, osea solo Steven y Dalí, les mantenía impresionados. Bueno, Steven no tenía ni la menor idea de lo que Dalí estaba planeando. Pero bueno, no hay casi nada de interesante que pudiera haber pasado hoy. Lo que si me sorprendí, fue al ir esta noche hacia la guarida del siguiente pecado.

Dalí y yo hicimos lo acostumbrado, y salimos del cuarto a paso apresurado. No sé porqué presentía que esto no me iba a agradar en lo absoluto, pero no me iba a dejar vencer por una corazonada. Seguimos caminando al ya tan acostumbrado paisaje en forma de pentagrama, y ella me llevó al tercer pico a la derecha. Ahí, había un pequeño puente colgante. Cruzamos, yo sin miedo alguno. El puente se movía, como si fuéramos a perder el equilibrio. De pronto, decidí tomar una soga de las que lo sostenían, por que estaba a punto de caer. El puente se movía demasiado, le pasé la soga a Dalí para que se sostuviera ella también, y el pequeño puente cayó al lago.

De pronto, de las profundidades de aquél lugar, salió una serpiente en color azul. Si no fuera por que era de noche, la hubiera confundido con una ola debido al hermoso azul del cielo. Era demasiado grande, tenía su cola negra pero lo demás era de un hermoso azul. Sus ojos estaban cocidos, comprendí que era una serpiente ciega. Al percatarse de nuestra presencia, rápidamente se zambulló en el agua y vimos salir a una humana con cabellos azules, entre azul y verde, era un lindo color, creo que era turquesa. Estaban peinados de modo que pareciera una flor, y me sonrió. Al ver de quien se trataba, me di cuenta que tenía el rostro de una de mis grandes amigas en aquél entonces, ella era Mysore.

—¡Hola Cynthia! ¿Qué sorpresa verte por aquí, que te trae por estos lados? Me dijo, pero en su mirada se lograba interpretar: Se supone que tu no sabes la existencia de este lugar.

—Fui raptada, ¿Y tú? ¿Cómo es que has llegado aquí?-

—Pues… em… a veces vengo aquí a pasar unas vacaciones, me gusta mucho este lago ¿Te gustaría venir a nadar un rato conmigo?-

—No accedas!- Me dijo Dalí en un susurro muy fuerte a mi parecer.

—¿Porqué? ¿Qué tiene de malo este lago?- Pregunté connfusa, había muchas cosas que no lograba comprender y no sabía-

—Este es el lago de Aqueronte. Por él, pasan todos los barcos que transportan a los muertos para llevarlos a su juicio final. Mysore, es una Leviatán, representante del pecado de la envidia. Simplemente, que como cree que la sigues queriendo como a una gran amiga, no quiere decirte su secreto para atraerte hasta sus fauses y asesinarte, debido a que tu eres quien acabará con ella y sus demás hermanos-

—¿Y que hace viviendo aquí?- Pregunté un poco asustada.

—Ella no vive aquí, si no que ella es la principal castigadora de los pecadores y atormentadora de la gente buena. Está aquí para destruir el ego de buenas almas, y para llevar a las malas a su juicio, de ahí, podrá obtener a los que hayan pecado de envidia para su poder.

—¿Qué por cierto, porqué tiene sus cabellos peinados en forma de flor?- Pregunté, aunque fuera estúpido pero yo curioseaba hasta con la cosa más estúpida del mundo.

—Es por su nombre como humana, Mysore. En hindú, significa flor azul del río. Por eso, ella peina sus cabellos de tal forma. Es la flor azul hermosa del río Aqueronte, y la peor pesadilla de toda alma en pena-

—¿Y bien, Cynthia, quieres ir a nadar conmigo? ¡Anda! ¡que nada te ocurrirá!- Me decía con falsa felicidad en el rostro.

—Me temo que no-

—¿Pero porqué? ¡Anda, vamos! ¡Que será divertido!-

—No quiero dejar a mi amiga sola, y a parte no sé nada sobre natación. Lo siento Mysore, creo que será en otra ocasión-

—¡Oh! ¡Una amiga! ¿Cómo te llamas?- Le preguntó con hipocrecía.

—Tu bien me conoces idiota, yo soy Dalí, aléjate de nosotros, ella es una mente no influenciable. Eres tonta si piensas que la tendrás a tu poder en un tiempo- Dalí Rió con superficialidad mirando a Mysore con gesto de superioridad.

—¿Dejarías que tu adorada niña pueda venir a nadar conmigo?- Le preguntó Mysore, aumentando más su gesto de hipocrecía.

—Ni de chiste, para acercarse a un monstruo como tú, no lo haría, además, ella bien te lo dijo, no tiene conocimientos de natación, así que vuelve por donde viniste y no vuelvas a fastidiarnos más ¿Entendido?-

—Hay mi querida Dalí, ¡No seas aguafiestas! Nos divertiremos, atraeré simplemente a Cynthia a los lugares que harán que ella sienta lo que yo siento. Le tengo envidia, por ser tan linda y bella, por tener más inteligencia de la que yo habría podido desear, y la odio por ser tan… lista, de no ser por eso, ella estaría a mi poder ahora mismo, pero como ya no me sirve, por que ahora tú le haz dicho esa zarta de idioteces de que el bien ganará, ¡Mis leales súbditos! ¡Atrapen a estas 2 insolentes y llévenlas ante el cracken!-

De inmediato, Dalí hizo estirar la soga para que pudiéramos salir de ese lugar lo más pronto posible. Muchas personas, con los ojos cocidos como los de Mysore, iban nadando intentando buscar la soga con sus manos. Intentaron atraparnos, pero no podían. Yo tenía miedo, había leído en libros de mitología griega y romana lo que era un cracken. Estaba algo aturdida, perdí mi sentido de orientación debido a que nunca antes había estado sola en la obscuridad junto con una amiga, perseguidas por gente muerta que conocía bien este lugar, encima de todo esto, estamos a punto de morir debido a que una niña loca quiere que seamos llevados ante un cracken, un monstruo marino con forma de ballena, y dientes afilados como un tiburón. Tenía unos enormes tentáculos idénticos a los de un pulpo, y una vez que te atrapaba, no podrías escapar de ellos. Su alimento preferido era la carne humana, por eso quería salir pronto de ahí junto a Dalí quien era la que conocía más acerca de este tema.

Definitivamente, fue el peor día de mi vida después de mi llegada a esta mansión, nunca había sentido tanto miedo a morir en una situación de mucho peligro como esta.

Sexto Día: Abaricia.

Ese día no pasó nada importante, hasta aquella noche. Aún no me recuperaba mucho del shok en el que había quedado, que una de tus amigas sea un leviatán que representa el pecado capital de la envidia no se ve todos los días.

No esperamos hasta la siguiente noche, como para que yo pudiera llevarme otra sorpresa más grande. Según cosas que me había contado Dalí, un 30% de la gente que todos conocemos, son demonios. Esto era una suma muy grande de estos a mi parecer. Ahora entendía porqué se decía que la tierra estaba muy contaminada de estos malignos seres que solo buscaban el fin del bien en este lugar.

Estaba confundiéndome en parte, yo solo quería ayudar a Dalí, ella me dijo que solo me enseñaría lo básico, que era el tipo de peligros a los que me iba a tener que enfrentar en un futuro, y que de ahí en delante yo tendría que seguir sola.

Ese día, estaba preparándome, era el penúltimo día antes de que viera la peor pesadilla de todas, al último. Pero por ahora debía prepararme. Dalí siguió con los entrenamientos que me había implantado desde que me enfrenté a Beelzebú, ella decía que eran para fortalecerme más en casos de peligro, cuando no tuviera con qué sobrevivir. Creo que después de esto, destacaré en todos los deportes que existan debido a la experiencia con esta chica.

Estuve analizando todo desde el inicio, me sorprendía ser la elegida para acabar con todos estos males. ¿Es decir, quién confiaría en una chica de 13 años débil visual sin nada de experiencia en estas cosas? Me suponía que la elegida podría ser Dalí, pero ella me dijo que los oráculos nunca se equivocan, y que el que ella había visto me había señalado a mí.

Esa noche, hicimos lo habitual, salimos por el camino acostumbrado pero esta vez ella me llevó a la penúltima parte de la estrella. Lo que me extrañó, fue que en lugar de entrar a un lugar extraño como lo habíamos hecho anteriormente, entramos simplemente a una oficina, una oficina con un joven de al menos unos 17 años, tecleaba sobre una computadora portátil y contaba grandes cantidades de dinero en su escritorio. Al frente de este, se hayaba una placa que decía:

"
Eduardo Bellejo, abogado profesional"

—¿Dalí, pero qué rayos hacemos aquí? Esto es solo la oficina de un abogado, aunque francamente no comprendo como puede ser un abogado con tan corta edad- Le dije en un susurro.

—Eso es por que no es un simple abogado, él es el demonio de la abaricia. Se hace de las riquezas de la gente que le contrata, o de lo que embarga, ya que el ser abogado le trae beneficios por que puede robar a las personas sus bienes y propiedades. A él no e interesa nada de sentimientos, es un egoísta que solo piensa en sí mismo y en ser el hombre más rico de esta tierra- Me respondió en otro susurro. El chiquillo estaba tan entretenido contando los fajos de billetes que tenía a su poder, me daba rabia pensar que eso él lo había acumulado a costa de otras personas.

Para no seguir con esto, debido a que a todo mundo le aburriría estar en una oficina así, lo único que hicimos fue descubrir que sus súbditos, a los que el castigaba, estaban condenados a no tener nada que los hiciera pensar en llos mismos, y Dalí y yo salimos de ahí.

Séptimo y Último Día: Soverbia.

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo, cuando estaban en plena creación, surgió un ángel muy hermoso.

Este ángel, era la mano derecha de nuestro señor, y era hermano del arcángel Gabriel.

Este ángel, era muy hermoso. Brindaba la luz a todo el firmamento, y era el más nombrado entre los ángeles, todos decían que era el mejor. Dios lo quería demasiado, fue muy buena la relación entre este ángel y Dios. Este ángel de quien les hablo, tenía por nombre Lucifer.

Un día, entre alagos, y piropos hacia este ángel, se sintió mucho mejor que todos en el cielo, y en la tierra. Se sintió el ángel más hermoso que hubiera podido existir. Armado de valor, confiado en la relación tan amistosa que tenía con su creador fue a decirle:

—Dios, quisiera ser como tú-

—¿A qué te refieres? ¿Cuáles son tus deseos?- Contestó el creador.

—Creo que sería mucho mejor creador que tú, soy mas bello, soy el ángel más bello de todo el firmamento- Con el dolor que le causó a nuestro creador, por haber perdido a alguien tan amable y bondadoso como lo era Lucifer, dijo tristemente:

—Serás condenado a vivir en la tierra, pero podrás entrar al cielo. Esto no será por mucho tiempo. No es un castigo, pero eso te ganas por poner a ángeles reveldes contra la bondad infinita, queremos el bienestar para este mundo y para sus habitantes- Dijo pacientemente, el ángel enfureció y gritó:

—¡Todos los ángeles reveldes que quieran unirse contra mí! ¡Acabemos con la que dice ser bondad infinita! ¡Esto no merece seguir así! Ya me las pagarán todos en este lugar, no saben apreciar lo que es tener a una figura tan hermosa, tan bella y de tan alto poder como lo he sido yo-

Dicho esto, un ejército de ángeles reveldes lo escoltaron. De pronto, este ángel se fue transformando en un demonio. Sus alas eran ahora, de un color negro. Su hermosa luz y resplandor, ahora estaba transformada en llamas amenazadoras, ese fuego, fuego de venganza. Todos descendieron hacia la tierra, pasaron y abajo, es lo que ahora se conoce como inframundo.

Ese día, el cielo lloró.

"
¡Oh, hermoso lucero del amanecer! Ha caído, por eso los cielos están tristes el día de hoy, el lucero más bello ha caído"

Desde ese entonces, todos los demonios, y la gente revelde que ahora permanece cautiva gracias a las tentaciones, buscan venganza, por eso se dice que la soverbia es el peor pecado que ha podido existir.

Ahora, esta noche, yo me encontraba caminando con Dalí hacia la última parada de nuestro viaje de una semana, listas para enfrentar, a lo que yo creía era Lucifer. Entramos a un enorme castillo, en el cual primero tendríamos qué cruzar 7 escalones. Los subimos, abrimos la puerta. Me dio demasiado calor, y pronto comprendí el porqué: la gente cautiva ardía en llamas, dándose cuenta que la soverbia nunca les había servido de nada en sus, como lo llamaban ellos, insignificantes vidas. Nos limitamos a llegar hasta el centro del castillo, a lo que muchos llaman sala del trono. Abrimos la puerta, y ahí estaba. Él, el mismísimo Satán, sentado con un rostro de enfado. Nos observaba a mí y a Dalí con profundo odio.

—¡Vaya, pero qué sorpresa! Han logrado vencer a mis demás aliados, ¿No es así, Humanas insignificantes?-

—No te tenemos miedo, Satán- Pronunció Dalí con frialdad. Yo por mi parte, me limitaba a quedarme parada tras ella, petrificada del miedo que me dominaba en todo mi ser.

—No puedo creerlo, son demasiado estúpidas, creyeron que llegar hasta mí sería demasiado fácil. Esto, solo es una prueba. Les aseguro que jamás podrán eliminarnos, no están a nuestro nivel. No tienen ni la inteligencia, audacia, y sobre todo, fuerza para vencer a alguien como nosotros- Rió con malisia.

—Tu orgullo no sirve de nada ¿Sabes?- Dijo mi amiga.

—Claro que me sirve, ahora mírame, tengo a mucha gente a mi favor, todos nosotros estamos de acuerdo en que la bondad debe desaparecer y reinar únicamente el mal- Aseguraba Satán, esto solo me hacía estremecerme del miedo, aunque Dalí estaba tranquilizándome constantemente.

—El orgullo te ha llevado a ser odiado y repudiado por mucha gente ¿sabes?-

—Sí, pero no me importa. Muchas almas están a mi servicio en la tierra y en el inframundo, así que no hay de qué preocuparme. Dense por muertas, les deseo suerte, que la necesitará. Ahora, ¡Fuera de mi castillo!-

De pronto. Un perro de 3 cabezas, a quien yo había visto anteriormente en películas y estaba conocido como Cerbero, comenzó a perseguirnos por todo el castillo. Dalí y yo corrimos hasta más no poder, el perro pretendía devorarnos vivas y no podríamos dejar que eso ocurriera. Cuando salimos de los límites de ese espantoso lugar, dejó de perseguirnos.

Cuando llegamos a la habitación, ella me dijo:

—Bien… Es hora de irme-

—Te extrañaré mucho, fue un gran placer conocerte y haberte tenido como una compañera, una amiga, y una gran maestra por supuesto- Sonrió- Nunca te olvidaré, ¿volveré a verte?- Pregunté

—Me temo… me temo que eso no será posible, adiós, Cynthia. Adiós para siempre-

Y se desvaneció en el aire.

Al día siguiente, una sirvienta dejó a la vista de una de mis compañeras de habitación, el New York Times.

—Mmm… ¿Qué habrá pasado de nuevo en esta semana?- Nos preguntamos mis compañeras y yo hojeando el periódico.

—¡No puede ser!- Exclamó Annie.

—¿Qué sucede?-

—¡Miren esto!-

Me leyeron lo que decía, en el apartado de el encabezado de primera plana decía:

"
Se encuentra niña muerta a la orilla del río tikitaka"

Al observar a la persona que estaba en la fotografía, no nos pudimos contener. La chica de la imagen, era Dalí…

*X

¡Y al fin terminado! Este es el resultado de un pastel de chocolate y un refresco.

Disculpen un poco algunos errores ortográficos que pude, casi al terminar este capítulo cuando lo revisaba ortográficamente ya me llamaban para ir a dormir. Solo espero que les haya gustado tanto como a mi me agradó escribirlo, y nuevamente lo vuelvo a aclarar, no quise ofender a ninguna religión.

¡26 páginas! Esto es genial.

En el siguiente capítulo aclararé cualquier duda que tengan.

Se despide,

Cindy^^^