Había una vez una pequeña niña que creía en cosas mágicas. Ella se llamaba Emilia.

La mamá que se llamaba Erica, ella le decía que esas tonterías de magias y hadas no existían y que era producto de su imaginación.

Ella tenía un libro que le había regalado su papá, unos meses antes de morir en un accidente automovilístico. El le había dicho que era un libro mágico que lo cuidara y que no le dijera a nadie sobre la existencia de ese libro, porque allá afuera aunque nadie lo creyera había otro mundo, un mundo de dimensiones mágicas donde permanecían escondidas criaturas mágicas, que se querían apoderar del libro para gobernar el mundo.

Allá se podían observar dragones, unicornios, hadas, minotauros, brujas; tanto buenas como malas, y otras criaturas.

El libro que el padre le dio a su hija Emilia; no era un libro como los que ella conocía, en este libro lo que ella escribiera pasaría.

Ella, Emilia no llegó a saber que su padre era mágico, él era un dragón que ayudaba a las criaturas mágicas de la oscuridad.

Un día ella estaba triste y agarró el libro para leerlo pero para su sorpresa cuando abre el libro descubre que no hay nada adentro, ni escrituras ni dibujos. Entonces ella empieza a recordar lo que le dijo su padre: Este es un libro mágico cuídalo.

Su papa nunca llegó a decirle que ella también era mágica, que era una dragona, y que cuando creciera iba a tener una batalla, que se iba a enfrentar con la oscuridad en una lucha del bien contra el mal.

Entonces ella agarró un lápiz y empezó a escribir pero, lo más raro, es que no se marcaban las letras y ella volvió a recordar lo que había dicho su padre: Este es un libro mágico.

Ella, pensó en voz alta -¿Cómo escribiré en este libro?, y de repente se empezaron a marcar unas letras, ella descubrió como se escribía en ese libro mágico.

Emilia dijo en voz alta -¿Cómo se llega al mundo mágico?, y para su sorpresa el libro respondía todo lo que ella preguntaba.

De repente ve que la puerta de su baño brillaba y cuando la abrió había otra dimensión; era en mundo mágico donde la magia existía.

Emilia cruzo la dimensión con su libro y más nunca se volvió a saber de ella en el mundo de los humanos.

Allí se encontró con una anciana, Emilia se asustó porque la anciana la había llamado por su nombre.

Emilia le pregunto: -¿como usted sabe mi nombre?-.

La anciana que se llamaba Rosa le dijo: -Tú eres hija de José Antonio Aristigueta-. Emilia le dice -¿Y cómo usted sabe el nombre de mi padre?- La anciana le respondió -Porque yo te cargue cuando eras una bebita y reconocería la marca de nacimiento de los Aristigueta en cualquier, lado, querida nieta-. Emilia le dice

-Entonces, tú eres mi abuela-.

La anciana le responde –Si, tu eres la elegida para enfrentar la batalla final que decidirá quien va a gobernar si el bien o el mal.

Emilia continúa hablando con la anciana y le pregunta -¿Cómo voy a enfrentar esa batalla, si no tengo ningún poder? La anciana le dice –Enfrentaras esa batalla porque tu eres un ser mágico, tu eres un dragón de fuego.

La anciana le dice -Ven aquí, te mostrare algo, yo también soy un dragón; todos en la familia lo somos, incluyendo a tu mamá.

Y Emilia se pregunta -¿Mi mamá?, pero ella siempre me ha dicho que la magia no existe.

La anciana le dice -Lo que pasa es que tú mama y tu papá siempre te han querido proteger de la oscuridad para que nada te pasara.

Al pasar del tiempo Emilia aprehendió a dominar sus poderes.

Hasta que llegó el gran día, el día que se iba a enfrentar el bien contra el mal.

Emilia traslado sus pensamientos al libro, que la lucha iba a estar reñida pero como siempre el bien ganaría.

Y así fue, el bien ganó gracias a Emilia; al destruir al rey de los cazadores.

Pero lo que ella no sabia es que su mamá era mala, y a quien ella destruyó, no era al rey de los cazadoras si no a uno de sus seguidores que se hizo pasar por el rey, el verdadero rey no era un rey era una reina y esa reina se llamaba Erica la mamá de Emilia.

Esta Historia continuará…