Un vistazo a la historia

Centro: Sagitario. Subcentro: Agua. Territorio: Noroeste. Zona: 3 Equipo: G-09

REPORTE PERSONAL DE MISIÓN 39

David Cienfuegos, segundo atacador

Estábamos en la oficina Deirdre, la primera atacadora; Lucas, el retaguardia del equipo, y yo. Los tres nos habíamos quedado a cargo de ponernos al día en varios informes de personas con poderes, sus familias y amigos que viven en nuestra zona.

Yo escribía sobre los progresos de un menor de edad que tenía empatía espacial y Deirdre leía el informe, que hicieron los personeros de Intervención, sobre el asentamiento de las hadas en el pueblo ganadero de Pocoluz. Creía que Lucas estaba leyendo sobre el caso del Hospital Metropolitano, pero no era así. Como a las 2:30 de la tarde, el día 16 de julio del 20…, él nos dio el primer contacto sobre esta misión.

Lucas nos informó que había estado viendo electrónicamente las noticias civiles y que, en una de las principales en la semana, vio algo que le llamó la atención. Nos enseñó varios de los videos sobre el asesinato del fiscal general Luis Figueroa, muerto según los civiles, por un francotirador.

Lo que llamó la atención de Lucas, es que se puede ver la ignición de la salida del disparo a menos de dos metros de la cabeza de Figueroa pero no el arma, mano ni la persona que lo asesina. Los civiles creen que lo había asesinado un francotirador, e imagino, que la ignición la aluden a brillos producto del luminoso día en que él murió. Como el fiscal general estaba bajando los escalones rodeado de periodistas, fue difícil encontrar más pistas del asesino, aunque no hipotetizar de las posibilidades para que esa situación hubiera pasado.

Lucas llamó al primero al mando, nuestro rastreador Hernán; y él nos ordenó que mandáramos los videos a las personas del laboratorio para que lo analizaran con nuestra tecnología más avanzada. Aunque Deirdre quería investigar algunas de nuestra hipótesis de cómo sucedió el asesinato, Hernán insistió que era una pérdida de tiempo hacerlo, porque primero teníamos que estar seguros de que los civiles no estaban en lo cierto, que lo que nosotros pensamos que era la ignición de un disparo, en verdad se trataba de un efecto de brillo en ese día soleado.

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A la mañana siguiente, cuando llegué temprano a trabajar, Lucas ya estaba sentado a su escritorio, investigando sobre el caso. Al preguntarle porqué lo hacía, él me enseñó el video sobre el asesinato de Figueres después del análisis de temperatura y energía corporal.

Recuerdo que me extrañé de que el laboratorio lo entregara tan rápido, porque tienden a darle mucha más importancia a los análisis de pistas que se saben de interés de la Organización, que a los análisis que buscan corroborarlo. Insisto, y todos mis compañeros de Grupo, en que el laboratorio debería tener una o dos personas especializadas solo en pistas que corroboren que situaciones son o no de nuestra incumbencia. Varios casos no se resuelven a tiempo porque los del laboratorio no hacen sus corroboraciones lo antes posible.

Volviendo al video: era fácil ver la gran energía sobrenatural que ese análisis enseñaba. Era una silueta humanoide que irradiaba, hasta unos cinco metros a la redonda posiblemente, fuertes haces de luz. Esa persona había disparado contra Figueres.

La primera atacadora y el líder del grupo se habían ido temprano a una provincia, a cuatro horas del Centro de Comando. Visitaban un colegio civil, porque un familiar de la Organización sospechaba de un posible hipnotista no registrado estudiando en ese lugar (Esa situación se convertiría en la Misión 40). Hernán le dio el liderazgo a Lucas, que decidió que Hellen y yo iríamos a interrogar a los personas invisibles que vivían en nuestro territorio, mientras él buscaba información que relacionara a Figueroa y a alguno de las personas invisibles.

Al llegar a los departamentos donde vivían los siete, Hellen (la sanadora) y yo, entendimos porqué había en la ciudad tanta concentración de personas invisibles: eran parte de un ensayo clínico, buscaban una cura al cáncer de piel en sus primeras etapas.

Seis de las siete entrevistas que hicimos a las personas invisibles, como a los médicos que hacían el estudio, no arrojó algo de importancia para nuestra investigación (para más información, se pueden ver las fotocopias adjuntas con las notas de las bitácoras), pero una de ellas sí.

La que sí nos dio información pertinente, fue la cuarta persona invisible que entrevistamos, Elena Charpentier (12 de agosto, 1961). Más o menos esta es la trascripción de la parte de nuestra conversación que es importante:

—… Estuve en la sala de visitas, jugando naipes con mi hijo. Pueden ver los videos si quieren.

—Eso haremos. Gracias por su cooperación —le respondió Hellen.

Cuando ya nos íbamos a ir, Elena nos dijo algo que hasta ese momento, al menos yo no sabía.

—¿Sabe? Si hubiera sido alguno de nosotros, el arma seguiría siendo visible. Solo nuestra piel se camufla, nada más. Lo único que se me ocurre para que todo fuera invisible hasta para las cámaras de televisión, es que hizo que todo él, la ropa, el arma y lo demás no fuera tocada por la luz o algo por estilo, para que fueran invisibles… Yo que ustedes, buscaría a un controlador de luz.

—¿Controlador de luz?

No me da vergüenza admitir que no sabía que ni existían personas que pudieran controlar la luz. Pero Hellen sí había oído sobre ellos.

—El último controlador de luz conocido murió en 1945. Es un poder muy raro y difícil de controlar.

Elena no pareció darle importancia a eso, hasta se encogió de hombros.

—Ya saben lo que dicen, ni la organización conoce todo, y muchos de los humanos con poderes no son nunca rastreados por ella. Yo solo les decía, porque me parece que pierden el tiempo con nosotros, que no podemos invisibilizar ningún objeto.

Cuando salimos de los departamentos, Hellen y yo llamamos a Lucas para decirle que íbamos a ir al lugar donde había muerto Figueres, por si encontrábamos alguna pista al respecto. Él nos pidió, sin embargo, que fuéramos enseguida al centro de comando.

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Cuando llegamos, una mujer estaba hablando con Lucas. Al acercarnos, él no la presentó. Era Felicia Bracamontes, una personera de un equipo rojo. Iban a tomar nuestro caso de Figueres.

Lucas subió la información de Figueroa asesinado por una persona invisible en la red, en su búsqueda por pistas pertinentes. Según lo que cuenta, a las dos horas tenía una alarma, diciéndole que iba a ser contactado por Felicia Bracamontes, de los Equipos Rojos. Al llegar, ella le explicó que conocían a esa controladora de Luz. Se llamaba Yamada Sakura, y era una asesina a sueldo.

Desde hacía 13 años había dejado la Organización para trabajar de mercenaria para los civiles. Se le había perdido la pista desde hacia más de dos años. El Equipo Rojo (como se le llama a los equipos especializados en misiones más peligrosas), llegó en pocas horas para empezar a rastrearla.

Lucas fue asignado como el nexo del Equipo Rojo en nuestro territorio, por lo que yo no tuve más contacto, oficialmente, con este caso.