Saludos!

Primero que nada aagradesco por pasar por este escrito. Éste es uno mas salido de aquellos momentos en que la mente reflexiona y se escapan entre palabras. Espero que sea de agrado.


••EL CIELO DE UN MAÑANA••

El flash de la cámara sonó ante mis oídos, y una parte de mi rasgo en sentimientos de nostalgia, acababa de tomarle una fotografía a este cielo que sobre mí regocija con osadía su grandeza, sentí celos de ella, porque puede ir a todo lugar a los que yo asiduamente desearía llegar y me resigne en verla como la más grande creación ya existida y mi más fiel amiga, más que mi inherente sombra que me abandona cuando ella arriba con su manto oscuro, para un nuevo mañana al que no conozco.

Bajo la cámara de mi vista, sumerjo mis ojos en el vacío, tratando de recordar porque decidí en mantenerla viva en una fotografía… No la quise dibujar, no quería borrar esa imagen que me despertaba y me arropa en la noche, que me bañaba en días de gris y me robaba el aire con las alas de las mariposas. Y no la pinte, no deseaba ver un cielo diferente donde mis más remotos pensamiento pudieran estampar otro cielo al que todos vemos; pero mis ojos son tercos y mi mente rebelde, juntos son quemados y desvanecidos en un pozo donde los rezos no se pueden escuchar, ciega ante un destino que solo dejo que me guie y que tomo de su mano riéndole entre dientes, disimulando mi miedo y aunque le pregunte sus secretos se sella entre sus labios porque sus palabras bailaran hasta que yo detenga el ritmo al cual encerque tras unos barrotes para que no escaparan encerrándome junto a ellas.

Las veletas de papel se escucharon girar con rapidez, despertándome en un mundo lleno de juegos pintado de colores, unos en unisolos y otros formando el más monumental arcoíris, bajando a tierra lo que solo traía el cielo, pero con desconcierto se pudo usurpar y crear fuera de lo que nunca se pudo esperar trayendo utopías de ambiciones por ver más de lo podemos ver. Estos juguetes creados tan grandes como árboles y edificios, en un campo lleno de esperanza donde nadie interrumpía su ciclo de vida, y aunque escuchase girar las veletas, el silencio del viento no se sentía. Intento de ver la realidad del pasaje, suspiro y de mi interior se escapa una sonrisa de satisfacción, comienzo a caminar con los pies descansos rosando el roció del césped, tomo con mis manos el aire que quise desviar, y tras un nuevo intento logre avivar la promesa de crear mi propio cielo, aclamando el mañana que aún no conozco.

FIN…